Capítulo 8
Ante una orden tan inesperada, Dojin no pudo ocultar su sorpresa. Antes de ir a dormir había pensado en todas las cosas que podrían pasar al día siguiente, pero nunca imaginó que le pedirían algo así.
—No estoy seguro de poder hacerlo. Como sabe, soy solo un reemplazo, no tengo las habilidades necesarias para ser un guardaespaldas cercano —dijo Dojin intentando mantener la calma.
No era que le desagradara Yun-yeong, pero no quería meterse en más problemas. Después de dormir profundamente, su mente se aclaró. Ahora se daba cuenta de lo imprudente que había sido al entrometerse el día anterior.
Aunque había peleado, había enfrentado el momento más peligroso de su vida. Si Yun-yeong no hubiera intervenido, podría haber sido apuñalado, y aunque hubiera escapado, no habría sido difícil para personas como esas encontrarlo de nuevo.
Casi había puesto en peligro a Doyeon y a sus tíos. Él podía soportar estar en peligro solo, pero no podía permitir que su familia se viera afectada.
Así que, a partir de ahora, dejaría que las cosas siguieran su curso y no se entrometería innecesariamente. Quería renunciar, pero hacerlo a mitad de camino también causaría problemas, así que prefería seguir con su trabajo habitual.
«Tal vez debería haber hecho como si no hubiera visto nada», pensó Dojin, reflexionando brevemente.
Pero al recordar los pequeños detalles después de capturar a Yun-yeong, las palabras que el chico había soltado la noche anterior y su triste expresión en el auto, sintió remordimiento. Se sintió egoísta por arrepentirse de haberlo ayudado.
—Bueno, no. No hay que darle vueltas a lo que ya pasó. Al final no ocurrió nada grave —se dijo a sí mismo.
Decidido, Dojin bajó ligeramente la cabeza para evitar la mirada del hombre de mediana edad. Este, al escuchar su negativa, guardó silencio por unos segundos antes de preguntar suavemente:
—¿Cuánto gana al día, Dojin? ¿Unos 300,000 wones? Creo que le ofrecí algo en ese rango.
Al mencionar el dinero, Dojin levantó la cabeza bruscamente. El hombre de mediana edad sonrió al verlo.
—Le pagaré el doble si se queda al lado del joven Maestro. De hecho, será más fácil que su trabajo actual. Habrá personal para el turno de la noche y no tendrá que estar afuera todo el día, solo cerca del joven Señor dentro de la casa. Cuando salga habrá más personal, así que no tendrá que protegerlo solo.
Las condiciones que le ofrecía el hombre eran increíblemente tentadoras. No solo no tendría que salir al calor, sino que el dinero lo estaba convenciendo.
«600,000 wones al día significan más de 5 millones* en tres meses», pensó Dojin.
N/C: *En el texto original coreano, se menciona que el salario diario es de 600,000 wones, lo cual al multiplicarse por tres meses no coincide con el cálculo de 5 millones. Este posible error de cifras parece provenir del autor, ya que el monto indicado no concuerda con la suma total mencionada. Por fidelidad al texto original, hemos respetado los números tal como aparecen.
Con eso podría pagar la matrícula y los gastos de la universidad de Doyeon y aún le sobraría. Si resolvía eso, no tendría que trabajar como un perro en trabajos de construcción y seguridad.
El dinero lo era todo en este mundo. Podía haber cosas más valiosas, pero sin dinero no se podía vivir.
Ante esa verdad tan obvia, Dojin se sintió profundamente tentado. Para alguien que había vivido siempre con dificultades, una gran suma de dinero era una tentación enorme.
«Pero… de nada sirve si muero antes de recibir el dinero», pensó, preocupado.
Necesitaba una garantía de seguridad. Aunque Yun-yeong había mostrado habilidades extrañas el día anterior, eso había sido una casualidad. No quería depender de un niño, y hacerlo solo lo haría sentir más inseguro.
—¿No podría pedírselo a alguien más? —preguntó Dojin, intentando averiguar cuán útil era para el hombre.
De hecho, se preguntaba por qué lo habían elegido a él de entre tantas personas.
—Entre los empleados actuales, usted es el más cercano en edad al joven Maestro —explicó el hombre—. Como estamos en el campo, no hay mucho que hacer, y al joven Señor no le gustan las computadoras ni los videojuegos, así que es mejor que tenga a alguien de su edad cerca. Una mente sana es importante para un cuerpo sano, ¿no cree?
—Entonces, ¿por qué no traen a alguien similar? —preguntó Dojin, probando suerte.
El hombre sonrió ligeramente, como si hubiera captado la indirecta de Dojin. Sus ojos negros parecían penetrar a través de las personas.
—Jin Dojin.
—Sí.
—Lo que vio ayer es algo que muy pocos deben saber. Al menos, hasta que el joven Maestro despierte por completo y se alce sobre los demás. El Presidente no quiere que más personas sepan sobre él.
La sonrisa volvió al rostro del hombre.
—Así que dígame sus condiciones. Mientras no sean excesivas, las aceptaré.
No sabía la razón exacta, pero el hombre quería que él se quedara. Aunque lo que había dicho antes era una razón, seguramente había algo más detrás. Entonces, tal vez aceptaría algunas de sus demandas.
—Tanto Kim Seok-ju como usted parecen personas que no se inmutarían si alguien muriera —comentó Dojin observando la reacción del hombre.
El hombre tragó una risa ante las palabras de Dojin. No lo negó ni lo afirmó, pero su expresión era una clara señal de aprobación.
—No quiero morir. Espero que no ocurra algo como lo de ayer, y que cuando termine este trabajo, me dejen ir en paz. Sé que podrían deshacerse de alguien como yo fácilmente, pero necesito una promesa.
El hombre escuchó en silencio y luego asintió. Después, miró hacia arriba y gritó:
—Señora, ¿podría traer el traje que le pedí antes?
Desde lejos se escuchó un “sí”. Dojin frunció el ceño mientras lo observaba y el hombre sonrió. Parecía una sonrisa habitual, como una máscara para ocultar lo que realmente pensaba.
—El joven Maestro no querrá que se quede. Saldrá caminando por su propio pie, así que cuídelo bien durante el verano.
—Págame diariamente.
—Jaja.
El hombre asintió y luego extendió su mano hacia Dojin.
—Soy Park Hyun-bae. Puede llamarme Supervisor Park o simplemente Park. Como se sienta cómodo.
—…Jin Dojin. —Dojin estrechó la mano de Park Hyun-bae. Sintiéndose un poco culpable por su anterior actitud, se inclinó respetuosamente. La risa que resonó sobre su cabeza era tan fría como la mano de Hyun-bae, que no estaba ni caliente ni fría, sino tibia.
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Antes de encontrarse con Yun-yeong, Dojin inspeccionó la mansión. Era mejor conocer la estructura para estar preparado en caso de una emergencia, así que, con la ayuda de la señora Joo, recorrió la propiedad.
Después de cambiarse de ropa, ducharse y desayunar, se sintió un poco más relajado. Aunque había actuado con calma, Dojin era solo un chico de veintitrés años. Al parecer, estaba más afectado por lo ocurrido el día anterior de lo que pensaba.
Al relajarse, pensó que debería ir ver a Yun-yeong. Aunque aún se sentía incómodo por haberse entrometido en la vida privada del chico la noche anterior, no podía evitarlo. El Supervisor Park le había pedido que fuera el compañero de juegos del joven Maestro y su horario de trabajo era desde la mañana hasta la cena. De repente, había pasado de ser un guardaespaldas a una especie de niñero, lo que lo dejó confundido.
La habitación de Yun-yeong estaba en el tercer piso. Dojin se sorprendió al ver que la familia del joven tenía una mansión de tres pisos.
Pero la admiración no duró mucho. A pesar de toda esa riqueza, el chico parecía muy infeliz. La mirada vacía de Yun-yeong y sus hombros caídos se superpusieron en su mente, haciéndolo sentir incómodo.
—No pienses demasiado. Solo haz tu trabajo como niñero y ya —se dijo a sí mismo.
Dojin se aclaró la garganta y se paró frente a la puerta.
TOC, TOC.
Golpeó la puerta y esperó, pero no hubo respuesta.
«¿No está? Pero el Supervisor Park dijo que había subido después del desayuno. Nadie lo ha visto salir, así que debe de estar en su habitación».
Pero como el chico había escapado el día anterior, una sensación de inquietud comenzó a crecer en su corazón. Golpeó la puerta una vez más, pero al no recibir respuesta, decidió girar el pomo.
CLICK.
Estaba cerrada. Dojin intentó girar con fuerza, pero temió romper el pomo, así que llamó a Yun-yeong con la misma dulzura y tono juguetón que usaría con su hermana.
—Joven Maestro, ¿aún está durmiendo? No parecía tan dormilón.
Tan pronto como la voz de Dojin resonó, se escuchó un ruido dentro. Un sonido de ropa moviéndose seguido de pasos rápidos.
«Bueno, parece que no escapó. Qué alivio. Al menos no habrá nadie más golpeado como yo», pensó Dojin.
Mientras esperaba, la puerta se abrió de golpe.
—…Señor, ¿no se fue? —preguntó Yun-yeong con voz fría.
La primera pregunta que hizo fue bastante directa. Dojin puso una expresión deliberadamente herida y bajó ligeramente la cabeza para estar al nivel de Yun-yeong.
—¿Querías que me fuera? —respondió Dojin mirándolo directamente.
Sus caras estaban tan cerca que sus ojos se encontraron. La brillante energía de la noche anterior había desaparecido y los hermosos ojos marrones de Yun-yeong se abrieron desorbitados. Ahora que lo veía de cerca, notó que sus ojos estaban enrojecidos, como si hubiera estado llorando solo. La imagen triste de Yun-yeong de la noche anterior se superpuso en su mente.
No quería acercarse emocionalmente, pero cuidar de él era su trabajo. Recordando las palabras de Yun-yeong sobre la muerte, Dojin se preocupó. Si lo dejaba solo, el chico podría tomar una decisión equivocada.
«Solo vigílalo un poco. Necesito estar al tanto de lo que pasa», pensó Dojin.
Decidido, lo observó cuidadosamente y preguntó:
—Lloraste, joven Maestro. ¿Qué pasó?
—No… no lloré. ¿Crees que soy un niño? —respondió Yun-yeong con voz temblorosa.
—Tus ojos están rojos —dijo Dojin, extendiendo la mano y tocando ligeramente el borde del ojo de Yun-yeong con el dedo índice.
Fue un acto inconsciente. Era un hábito que tenía desde que era niño cuando su hermana Doyeon lloraba por sus travesuras y él, sintiéndose culpable, le frotaba los ojos.
—¿Q-qué haces? —preguntó Yun-yeong sobresaltado.
Dojin no se dio cuenta de lo que había hecho, pero la reacción de Yun-yeong fue diferente. Tan pronto como el dedo de Dojin tocó su ojo, Yun-yeong se sobresaltó y giró la cabeza bruscamente. Sus cejas se fruncieron y sus orejas se enrojecieron.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: BYUL
CORRECCIÓN: MERLISYS
REVISION: FREYJA