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Capítulo 55

Hyle, quien había regresado después de terminar sus asuntos en la parte superior, se dirigió sonriente a la habitación de Tia. Ella aún estaba profundamente envuelta en las sábanas, quizá debido a la noche pasada junto a Kyle.  

—Hermana.

—Mmm…  

—Hermana, ¿estás despierta?  

Hyle la llamó con una voz suave, acomodando cuidadosamente su cabello. Al sentir su toque, Tia abrió lentamente los ojos, parpadeando un par de veces para enfocar su vista aún borrosa.  

—… ¿Hyle?  

—Sí, hermana, soy yo.  

—¿Ya regresaste de trabajar?  

—Sí, deseaba verte, así que terminé más rápido de lo habitual y volví.  

Con una sonrisa satisfecha, Tia rodeó su cuello con los brazos, y Hyle, inclinándose levemente, le susurró al oído.  

—Por cierto, hermana.  

—¿Sí?  

—Tengo algo para ti, como un regalo.  

Al escuchar la palabra “regalo”, Tia lo miró con ojos brillantes.  

—¿Un regalo? ¿Qué es?  

Hyle, al ver la expectación en sus ojos, soltó una pequeña risa y sacó algo de su bolsillo.  

—E-Este es…  

Lo que sacó fue un collar de perro y unas orejas falsas, claramente destinadas a su uso. Al recordar la vez en que Hyle le había puesto una diadema de gato y un plug, el cuerpo de Tia se tensó de manera instintiva. Tragando en seco, le preguntó:  

—¿… Por qué trajiste esto?  

—Últimamente, quiero tener un perro.  

—¿Un perro? ¿Una mascota?  

—Sí, hermana.  

A pesar de sus palabras, Tia no bajó la guardia y entrecerró los ojos. No estaba segura si Hyle se refería a un perro real o si insinuaba algo más con ella. Al notar su cautela, Hyle se acercó, curvando las comisuras de sus labios.  

—Parece que te has vuelto más astuta.  

—¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso…?  

Y en un abrir y cerrar de ojos, Hyle le colocó el collar en el cuello. El resistente cuero se ajustó firmemente alrededor de su cuello.  

—¡H-Hyle…! ¿Qué haces tan de repente…? —Tia lo miró con ojos muy abiertos, pero él solo sonreía tranquilamente, como siempre, con una amabilidad tan natural que resultaba difícil verlo como alguien que le acababa de colocar un collar de perro a su propia hermana.  

—Últimamente, algunos nobles de gustos… particulares han empezado a practicar algo llamado “Dogplay” en los salones, tratando a sus parejas como perros.  

—¿Qué…?  

—Parece que los sacan a pasear, los bañan… Estaba pensando, ¿por qué no intentamos algo parecido? —Con una sonrisa maliciosa, Hyle susurró con una dulzura casi demoníaca. Tia, aún sorprendida, tocó el collar alrededor de su cuello y miró a Hyle de reojo.  

—… ¿Vas a hacerme daño?  

—No, ¿por qué te haría daño? Un dueño que lastima a su mascota no es un dueño, sino un abusador. ¿Crees que podría ser alguien así?  

—No, no es eso…  

Ante su vacilación, Hyle la besó suavemente. Sus labios se encontraron y se separaron con delicadeza.  

—Últimamente, parecías algo aburrida, así que he hecho algunos contactos para conseguir esto especialmente para ti…  

—…  

—¿No te gusta? —Hyle la miró, fingiendo una leve tristeza en sus ojos. Tia, que estaba a punto de rechazar la propuesta, se sintió momentáneamente conmovida al ver su expresión.  

«Después de todo, últimamente me he sentido un poco aburrida… ¿Debería probarlo…? Después de todo, se ha tomado la molestia de conseguirlo…»

Tia no se lo pensó mucho. Tras un momento de duda, Tia asintió con la cabeza.

—Vamos a intentarlo.

Tia respondió mientras jugueteaba con el collar en su cuello. A simple vista parecía un collar de perro común y corriente, pero al llevarlo puesto no resultaba incómodo en lo más mínimo, debía de ser un objeto encantado con magia.

«Debe de ser difícil de encontrar o bastante caro… Ya que Hyle se había esforzado en conseguirlo, sería una lástima enviarlo al almacén sin siquiera probarlo… Así que, al menos, podría usarlo una vez».

Ante su respuesta, Hyle sonrió irónicamente.

* * *

—Hy, Hyle… espera un minuto…

—Error, hermana. Ahora usted será una perrita. No puede hablar como una persona. —Hyle sonrió con satisfacción, haciendo que Tia se arrastrara a cuatro patas. Tia sacudió la cabeza y frunció los labios con sutil vergüenza.

—Oh… pero, aún así… —Cuando volvió a pronunciar palabras humanas, la mano de Hyle cayó sin piedad sobre su muslo—. ¡Mhh…!

La voz de Hyle bajó, temerosa de dejar escapar el nuevo grito de su boca.

—Ladra como un perro, Tia.

En algún momento, el apelativo de “hermana” y el trato respetuoso habían desaparecido por completo.

—Si una perra como tú sigue intentando hablar como una persona, no me quedará más remedio que corregirte. ¿Mmh? 

Con el ardor todavía recorriendo su piel, Tia dejó escapar un gemido ahogado y miró de reojo a Hyle. Él inclinó levemente la cabeza, como indicándole que debía responder.

—Tienes que responder, Tia.

—Gu-guau… 

Tia, sin saber qué hacer, abrió y cerró la boca hasta que emitió un ladrido inseguro. Ante eso, Hyle sonrió satisfecho.

—Sí, cuando ladras, debes ladrar como un perro. ¿Verdad?

Ante su pregunta, Tia miró a Hyle con un gruñido y un gemido. Entonces, Hyle tiró bruscamente de la correa.

—Parece que te sientes incómoda. 

—¡…! —Al escuchar eso, Tia se tensó por completo. Dudó si detener todo en ese instante.

¿Un paseo? Eso significaba salir de la habitación hacia el exterior, donde había gente. Su mente se oscureció en un instante.

Pero mientras dudaba, la puerta ya estaba abierta.  

—Vamos, Tia. Es hora de salir. Es el paseo que tanto has esperado.  

Hyle habló con un tono juguetón, divertido. Sin embargo, Tia se quedó titubeando, incapaz de dar un paso fuera de la habitación.

¿El paseo que tanto había esperado? No recordaba haber deseado nada así… Quería protestar, pero no le dio tiempo. Con un tirón decidido del collar, Hyle la arrastró hacia adelante. Finalmente, Tia no tuvo otra opción que seguirlo, arrastrándose a regañadientes.  

—Hu… Guau, guau… —Intentando resistirse, Tia tiró del collar hacia su lado, tratando de frenar el avance. Al notar su resistencia, Hyle se dio la vuelta, mirándola como si no entendiera.  

—¿Qué pasa? ¿Te sientes incómoda en alguna parte?  

Tia negó con la cabeza, intentando demostrar su descontento y mostrando que no quería salir. Si se encontraban con algún sirviente en el camino, sería un problema del que no sabría cómo salir. No deseaba en absoluto pasar por esa humillación.  

Sin embargo, Hyle, viendo que ella resistía, tiró con más firmeza del collar.  

—Es la hora del paseo. Debemos salir. ¿No es así?  

—Gu… guau…  

Aunque Tia dejó escapar un quejido, Hyle mantuvo su determinación. Al final, no tuvo más remedio que salir al pasillo.  

«Si de verdad la situación se vuelve un problema, le diré a Hyle que lo dejemos y ya está…»

Pensó Tia, siguiéndolo con pasos inseguros. No se cruzaron con nadie mientras caminaban hacia el vestíbulo, tal vez Hyle había advertido de antemano a los sirvientes.  

—Tia, escuché que las flores del jardín están hermosas. ¿Vamos a verlas juntos?  

Al escuchar “jardín,” los ojos de Tia se abrieron de par en par.  

«¿Está loco…? ¿Salir al jardín también?»



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR
REVISIÓN: BILLIE



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