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Capítulo 5

El cuerpo se sentía más ligero.  

La respiración, increíblemente más tranquila.  

Al mismo tiempo, el cuerpo seco que abrazaba se enfriaba cada vez más. 

—… Oye. Detén esto ahora.  

Intentó apartar su mano, pero las yemas de sus dedos ya estaban frías como el hielo.  

—¡Detente ahora mismo, Odelli!  

—No puedo. 

 

Pero Odelli, colgando de sus brazos, negó desesperadamente. 

 

—Si no es ahora… nunca podré hacerlo.  

—¡No lo hagas! ¡Nunca quise esto!  

Rudville gritó con los vasos sanguíneos del cuello marcados.   

Sin embargo, ese grito furioso no duró mucho.  

Poco después, se convirtió en una súplica desesperada.  

—Por favor… detente. Te lo suplico…  

Pero ya era demasiado tarde.  

Odelli sonrió levemente y, luego, se desplomó suavemente en sus brazos.  

—Ahora estarás bien.  

Antes de que él pudiera preguntar qué diablos estaba bien, o decir que nada estaba bien…  

—Si sigues recto por ahí, podrás escapar… Así que, vive.  

Odelli reunió las últimas fuerzas que le quedaban y, con dedos temblorosos, señaló hacia algún lugar.  

—Vive. Es mi última petición.  

La esquina de sus labios aún dibujaba una suave curva.  

Hasta el momento en que su respiración cesó.  

Odelli, que había jurado vivir mucho más, murió de una manera absurda.  

Era una edad mucho más temprana que el promedio de vida de los Purificadores.  

Con la muerte de Odelli, pronto nacería un nuevo Purificador.  

La familia Kardel seguramente chasquearía la lengua, diciendo que debían domesticar al nuevo espécimen desde el principio.  

Era solo un pequeño adelanto en la muerte, pero el destino de los Purificadores, inalterado durante siglos, seguía siendo el mismo.  

Siempre había sido así, y siempre lo sería.  

Así debería haber terminado la historia.  

Pero…  

Había una sola persona.  

Alguien que no podía aceptar el flujo de ese destino.  

—Dijiste que vivirías más que yo…  

Sus labios, manchados de sangre, temblaron.  

Las yemas de los dedos de Rudville acariciaron la mejilla de Odelli, que yacía con los ojos cerrados como si estuviera dormida.  

—… Es una mentira.  

—Odelli.  

—Por favor… respóndeme…  

Sus hombros se estremecieron.  

No tardó mucho en que su respiración contenida se convirtiera en sollozos.  

Una vez que comenzó a llorar, se derrumbó por completo en un llanto desgarrador.  

Debido a su vida como sujeto de experimentos, Rudville seguía siendo pequeño y delgado incluso en la edad adulta, con solo huesos visibles.  

Un aspecto completamente diferente al que Odelli recordaba.  

Sin embargo, su mirada seguía viva.  

Brillante incluso en la oscuridad.  

—No me importa si es un dios, un demonio o quien sea. No tiene que ser un milagro. Un contrato, una maldición, lo que sea… Por favor, solo una vez más…  

Lágrimas calientes cayeron por los labios de Rudville.  

Oró con desesperación, como si estrujara su propia alma.  

—Tómalo todo. Mi nombre, mis recuerdos, mi alma. Así que, por favor… devuélvele la vida…  

En ese momento, el aire vibró.  

Como si el tiempo se detuviera, el espacio se distorsionó y una gema brillante apareció.  

Era un cristal azul del tamaño de una palma.  

Latía sutilmente, como un corazón vivo.  

—Esto es…  

Uno de los numerosos artefactos de la familia Kardel.  

Los Kardel, que habían construido su imagen como descendientes de dragones durante siglos, habían recolectado y almacenado muchos artefactos en sus subterráneos.  

Uno de ellos había aparecido repentinamente frente a Rudville.  

Y entonces, la escena cambió.  

El suelo salpicado de sangre roja.  

Rudville, cubierto de sangre, yacía en el suelo.  

En su mano aún sostenía la gema azul.  

Los caballeros de la familia Kardel, vestidos con armaduras plateadas, lo rodeaban.  

Alguien gritó con rabia:  

—¡Este demente sujeto de experimentos se atrevió a robar un artefacto de la familia!  

El caballero al frente desenvainó su espada y la clavó directamente en el corazón de Rudville, que yacía como muerto.  

Odelli, sin darse cuenta, corrió hacia él, sorprendida.  

Pero en ese momento…  

La gema brilló intensamente, emitiendo un destello azul.  

Una luz deslumbrante envolvió el cuerpo de Rudville.  

Como una estrella en llamas.  

Radiante y cruel.  

Y entonces…  

Todo desapareció.  

La sangre, el dolor, incluso la espada que lo atravesaba.  

En la quietud de la oscuridad, por primera vez, el tiempo comenzó a fluir hacia atrás.  

La sangre roja que se esparcía por el suelo fue absorbida de vuelta hacia su cuerpo, y los caballeros que lo rodeaban retrocedieron, guardando sus espadas.  

Todo se rebobinó como un mecanismo de relojería.  

Y cuando abrió los ojos de nuevo…  

Rudville había retrocedido diez años en el tiempo.  

Justo al día en que fue vendido en el mercado de esclavos y llevado a los laboratorios subterráneos de la familia Kardel.  

«… La gema de la regresión.»  

El anillo que Rudville siempre llevaba en su dedo.  

Ese era el verdadero nombre de la gema incrustada en él.  

No se sabía qué lo había desencadenado.  

Solo que ese día, la gema respondió a la voz de Rudville, arrodillado frente al cuerpo de Odelli.  

Fue elegido y obtuvo el poder de retroceder en el tiempo.  

—Esto es imposible.  

La primera vez que experimentó la regresión, Rudville negó la realidad.  

—… Puedo revertirlo todo.  

La siguiente vez, sintió esperanza.  

—Puedo salvarte.  

Rudville rió con alegría.  

—Podemos vivir juntos.  

Esta vez, huyó con Odelli.  

Pero, como no era más que un esclavo sin poder, fue capturado antes de escapar de las tierras de los Kardel y ejecutado en el acto. Odelli fue arrastrada de vuelta al subterráneo.  

El tiempo retrocedió de nuevo.  

La gema se había encogido ligeramente.  

—Necesito volverme más fuerte.  

Rudville optó por escapar primero de la familia Kardel.  

Sirviendo a un caballero retirado, Rudville empuñó una espada por primera vez en su vida.  

El niño que apenas podía sostenerla, después de un esfuerzo sobrehumano, se volvió más fuerte que sus compañeros.  

Pero no era suficiente para ser un caballero.  

Decidió dedicar esa vida a dominar la espada. Se sumergió en el entrenamiento hasta convertirse en un anciano.  

Cuando murió, el tiempo retrocedió de nuevo.  

La gema era más pequeña que en la regresión anterior.  

En la nueva vida, se convirtió en un caballero de los Kardel.  

Y aprovechó la oportunidad para huir con Odelli.  

Escaparon a otro país escondidos en un barco de carga y construyeron una pequeña cabaña en una finca rural, donde vivieron juntos.  

—Odelli.  

Rudville sacó un par de anillos de plata que había comprado recientemente.  

—No puedo darte algo caro, ni grandes promesas…  

Eran los anillos más costosos que pudo comprar con sus ahorros.  

Con manos temblorosas, colocó el más pequeño en el dedo de Odelli y el más grande en el suyo.  

—Es una promesa de que estaré a tu lado para siempre.  

Besó su anillo lentamente, con profunda devoción.  

Con el rostro de alguien sufriendo un amor obsesivo, susurró:  

—… Te amo, Odelli.  

En esa confesión cruda y sin adornos, solo había puro afecto.  

Rudville la abrazó con toda su alma, como si ese fuera el último momento que compartirían.  

Pero el cuerpo de Odelli, arruinado por años de explotación, ya estaba más allá de la reparación.  

Murió a los veintinueve años.  

Rudville se desesperó, pero estaba bien.  

Todavía quedaban muchas oportunidades.  

—… Necesito encontrar una manera de curar su cuerpo.  

Rudville viajó por el imperio, buscando un tratamiento para sanar a Odelli.  

Pero un caballero de origen humilde tenía acceso limitado a información.  

—Necesito poder.  

El tiempo retrocedió de nuevo.  

La gema se encogió aún más.  

Se alistó como niño soldado en una guerra.  

Se lanzó sin pensar.  

Absurdamente, murió al instante, atravesado por una espada enemiga.  

El tiempo retrocedió una y otra vez.  

El olor a sangre de incontables campos de batalla.  

Gritos ardiendo en llamas.  

Los nombres de compañeros caídos bajo las espadas.  

Murió incontables veces.  

Se derrumbó incontables veces.  

Ganó méritos, se convirtió en Barón, en Conde, en Duque.  

El título de gran Duque era insignificante comparado con los logros que alcanzó miles de veces.  

Salvó tierras, conquistó naciones con medicina avanzada, aprendió magia para crear milagros.  

Incluso se convirtió en líder del bajo mundo, probando todo tipo de artes prohibidas.  

Pero no pudo salvarla.  

No importaba lo que hiciera.  

Robin:



RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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