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Capítulo 33

Odelli parecía no verse afectada en lo más mínimo por la energía corrupta.  

En el instante en que todos contenían la respiración ante la escena increíble, una luz tenue se expandió desde sus dedos. Una energía purificadora que neutralizaba la corrupción.     

La fuente de esa energía era lo que la familia Kardel llamaba poder de purificación.  

La purificación no era lo mismo que la curación o las bendiciones. No era una fuerza prestada de los dioses, como la energía sagrada, ni era arrancada por la fuerza de la naturaleza, como el mana.  

El poder de purificación era una fuerza que restauraba el mundo. Como el proceso natural de purificación. Como el agua contaminada que fluye lentamente hasta, finalmente, volverse clara y pura. Era una fuerza que devolvía el mundo mancillado a su estado original.  

Cuando el poder de purificación se expandió desde el cuerpo de Odelli, la espesa energía corrupta, que ondulaba en un blanco turbio, comenzó a retroceder poco a poco en dirección opuesta.  

Su habilidad era silenciosa y abrumadora.  

La energía corrupta se desprendió como escamas, evaporándose en el aire hasta desaparecer sin dejar rastro. Había sido purificada.  

El aire se aclaró. La opresiva atmósfera que pesaba sobre ellos se disipó lentamente, como una niebla.  

Las puntas del cabello plateado de Odelli se agitaron levemente. Con los ojos cerrados, inhaló tranquilamente, y los últimos vestigios de energía corrupta se desvanecieron entre sus dedos.  

Solo entonces, los soldados, que habían estado paralizados por la escena, comenzaron a recuperar el sentido.  

—¿Q-qué demonios acaba de pasar? ¿Qué ha hecho?  

—Solo alzó la mano, y la energía corrupta retrocedió…  

—No, desde el principio, parecía que la energía corrupta la evitaba…  

—Como era de esperar de una Kardel. Descendiente de dragones…  

Todos murmuraban sobre su poder misterioso, mezclando reverencia, sospecha y asombro en sus palabras.  

«…»  

Odelli cerró lentamente los dedos, que temblaban levemente. Los escondió tras la espalda, con calma, para que nadie los viera.  

Sentía algo atascado en la garganta, pero esto era tolerable. Lo tragó con fuerza y alzó la cabeza con un rostro sereno, como si nada hubiera pasado.  

Mientras tanto, entre los soldados, comenzaba a extenderse una sensación de crisis.  

—No parece que la energía corrupta haya surgido por casualidad.  

—Tiene razón. No fue un nivel normal. Se expandió como si algo hubiera enloquecido en el interior…  

Sus expresiones se endurecieron uno a uno.  

—Si la señora no la hubiera suprimido, toda esta tropa habría sido corroída por la energía corrupta.  

—Es la primera vez que pasa algo así. Si el exterior está así, ¿qué tan grave será la situación dentro…?  

—¡Debemos verificarlo ahora mismo!  

Cuando los soldados se disponían a adentrarse en el bosque sin pensar, Odelli alzó una mano con calma para detenerlos.  

—Alto. Si entran, quedarán expuestos a la energía corrupta de nuevo.  

Su voz era firme y serena.  

—Entraré sola.  

—¡Eso es una locura!  

—No soy afectada por la energía corrupta. Ya lo han visto.  

—¡Pero aun así, no podemos permitirlo! ¡Hay bestias en el bosque!  

—No.  

Odelli negó con la cabeza.  

Mientras los soldados protestaban y trataban de disuadirla, ella dio un paso adelante, concentrándose en los sonidos del bosque.  

Era inquietantemente silencioso. No se escuchaban los aterradores gritos característicos de las bestias, ni sus pasos pesados y torpes. Era como si no hubiera vida allí.  

—Parece que Su Alteza ha eliminado todas las bestias del bosque.  

Cuando Odelli habló con calma, los soldados finalmente mostraron expresiones de confusión.  

—Ahora que lo menciona… ya no se escuchan los sonidos de las bestias.  

—Entonces, ¿de dónde salió esa energía corrupta?  

—¿De los cadáveres de las bestias?  

—Pero no habría llegado hasta fuera del bosque… Aunque, con una pila de cadáveres como una montaña, quizá sí…  

Odelli escuchó su conversación mientras entrecerraba los ojos. Un escalofrío recorrió su espalda.  

Algo andaba mal. O, más bien, alguien estaba empeorando.  

«Esto no es energía corrupta que emana de cadáveres.»  

Estaba surgiendo ahora mismo. En tiempo real.  

«Ah… no me digas….»  

Odelli revisó rápidamente los recuerdos de Rudville y, demasiado tarde, lo entendió.  

«¿Acaso su cuerpo no pudo soportar la exposición intensa a la energía corrupta en tan poco tiempo? Con la acumulación previa, debe haber superado su límite.»  

La sangre de las bestias, su aliento… todo lo que las componía estaba mezclado con energía corrupta. Por eso, después de exterminarlas, lo habitual era esperar un tiempo antes de la siguiente cacería.  

Pero recientemente, Rudville las había estado eliminando sin descanso. Incluso había cubierto su cuerpo con la sangre de cientos de bestias, completamente solo.  

«Rudville no podría ignorar eso.»  

¿Por qué habría hecho algo así? Si seguía absorbiendo energía corrupta, perdería su humanidad y avanzaría su transformación en bestia. No podía ignorarlo, entonces… ¿por qué?  

«…No, espera.»  

De pronto, Odelli recordó el concepto más básico de la energía corrupta. Era una fuerza que carcomía la vida humana y, cuanto más te envenenaba, más distorsionaba tus sentidos.  

Tenía similitudes con los cigarrillos que Rudville fumaba por costumbre.  

«Este hombre… ¿en serio…?.»  

¿Estaba tan envenenado por la energía corrupta que había venido a cubrirse deliberadamente con la sangre de las bestias?  

«¿Y por eso dijo esas palabras extrañas sobre necesitar mancharse las manos de sangre periódicamente?.»  

¡Debería haberlo notado desde que lo escuchó!  

—…Maldito lunático.  

Odelli sintió que su cabeza daba vueltas. La ira le hervía hasta la punta del cabello.  

—¿Eh?  

Edwind, que había escuchado su murmullo, puso una expresión de duda, como si no creyera lo que oía.  

Pero Odelli ya estaba consumida por la furia, incapaz de ver nada a su alrededor. Montó en su caballo y entró en el bosque sin vacilar.  

Nadie tuvo tiempo de detenerla. Antes de que los soldados pudieran gritar de sorpresa, ella ya había desaparecido en la oscuridad.  

Un momento después, Edwind reaccionó y subió a su caballo para seguirla. Pero…  

¡HIIIIIII—!  

El caballo, aterrorizado, retrocedió bruscamente, negándose a entrar. Resopló con fuerza, como si jamás se adentraría en el bosque.  

Edwind, al ver el comportamiento inusual del animal, intentó calmarlo y azuzarlo, pero fue inútil. Por más que tiró de las riendas, el caballo se negó a moverse.  

—…Maldición.  

Edwind apretó los dientes y soltó las riendas. Bajó del caballo y ajustó la espada en su cintura.  

—¡Bajen de los caballos! ¡Entraremos a pie!  

Su orden se extendió como un vendaval entre los caballeros.  

Aunque dudaron por un momento, pronto revisaron sus armas con disciplina. Nadie sabía exactamente qué ocurría en el bosque. La reacción de los caballos era señal suficiente de que algo anormal sucedía.  

Pero tenían que entrar. Porque su señor estaba allí.  

Edwind tomó la delantera, y los soldados lo siguieron.  

El bosque estaba en silencio.  

El suelo estaba destrozado, cubierto de cadáveres de bestias. Su sangre, aún caliente, se acumulaba entre las raíces de los árboles.  

Y en medio de todo, estaba Rudville.  

Despidiendo energía corrupta por todo su cuerpo.  

Su respiración era claramente humana, pero…  

La energía que emanaba de él ya no era del todo humana.  

Y poco a poco, estaba corroyendo su naturaleza.



RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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