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Capítulo 29

Rudville a veces tenía ese sueño.   

Un sueño donde el mañana nunca llegaba.  

El sol no se ponía, el tiempo no fluía, y por más que avanzara, él seguía atrapado en el mismo lugar.  

Ante sus ojos, un río podrido se extendía infinitamente.  

Rudville lo sabía.  

Que esas aguas eran él mismo. 

 

Cada día se volvían más oscuras, más turbias, más fétidas, pero nadie lo notaba.

  

Atrapado sin fluir hacia ningún lado.

  

Sin poder secarse y morir.  

Solo pudriéndose lentamente en ese sueño.  

Un hedor repugnante emanaba de su cuerpo, imposible de eliminar por más que lo intentara.  

Y siempre, fuera del agua, estaba ella.  

Su silueta difusa y borrosa, excepto por esos ojos azules intensamente claros…  

A diferencia de él, ella siempre estaba parada sobre tierra reseca.  

En el sueño, él intentaba correr hacia ella. 

 

Extendía la mano, pero no la alcanzaba.  

Ella siempre caía de la misma manera. 

 

Tosiendo sangre, su respiración debilitándose, mirándolo con ojos tristes antes de desplomarse como una marioneta sin hilos.  

Él no podía moverse.  

Sus aguas eran demasiado profundas, demasiado turbias, como un lodazal que lo atrapaba por los tobillos.  

Cubierto de ese hedor, observaba a la mujer de ojos azules desde la distancia más cercana, impotente, incapaz de hacer nada.  

—Rud… sálvame. Por favor…  

—No quiero sufrir más. No puedo soportarlo…  

—Toma mi mano… No quiero desaparecer…  

—No… puedo respirar bien…  

Ella siempre lloraba.  

Con una voz frágil, como si estuviera a punto de quebrarse, suplicando que la salvara.  

La persona que debía proteger.

  

A quien debía salvar a toda costa.  

Pero cuanto más se esforzaba, el mundo parecía burlarse de él, entregándole una muerte aún más horrible.  

«…»  

Al despertar de ese sueño, a veces pensaba:  

«¿Acaso esto ya es el infierno?»  

«¿Será que ya estoy muerto, atrapado en un castigo que debo sufrir una y otra vez?»  

El reloj marcaba que solo había pasado una hora.  

Pero él se sentía como si hubiera estado atrapado en el sueño por una eternidad, ahora ahogándose en la realidad.  

Rudville se incorporó lentamente.

  

Su cabeza pesaba.  

Los vestigios de la pesadilla aún no se disipaban, aferrándose a sus hombros como una sombra.  

Con gesto automático, abrió el cajón de la mesilla.  

Sacó un cigarrillo de su estuche plateado y lo llevó a los labios. La llama tocó la punta, y el humo se mezcló con su aliento seco.  

Con la primera calada, su conciencia comenzó a asentarse. El mundo alrededor se difuminó, y los frenéticos latidos de su corazón se calmaron un poco.  

El entumecimiento en sus dedos era un efecto secundario común de la normelina.  

—Solo necesito que estés aquí. No hace falta que digas nada…  

—Pensé que ya estaba mejor. Pero parece que no…  

—Quiero vivir… contigo… solo un poco más…  

La voz frágil de una mujer empapada en lágrimas también se desvaneció poco a poco.  

Alisó su cabello sudoroso sin expresión, mirando al vacío por la ventana antes de exhalar el humo en silencio.  

୨꒷・┈┈・⊹ ̊ʚ・┈ ⊹ ̊✪ ⊹ ̊┈・ɞ⊹ ̊・┈┈・꒷୧

Y así, comenzó otro día como cualquier otro.  

Excepto por un pequeño detalle.  

Mientras caminaba por el pasillo, aún aturdido como todas las mañanas, sintió una presencia.  

Unos pasos pequeños que lo seguían.  

Intentaban disimular, pero…  

Rudville frunció el ceño. Incluso en su estado adormilado, la irritación lo invadió.  

«¿Qué diablos quiere?»  

Finalmente, se detuvo y se volvió.  

Odelli, atrapada a medio esconder tras un adorno, salió torpemente.  Al darse cuenta de que la habían descubierto, avanzó con calma, sin rastro de vergüenza.  

—…¿Por qué me sigue?  

—Ayer me dijo que demostrara por qué soy necesaria —respondió Odelli con naturalidad.  

Su expresión desafiante parecía decir: Para eso, obviamente debo seguirle de cerca.  

Rudville entrecerró los ojos.

  

Su memoria estaba borrosa.  

«¿Realmente dije eso?»  

—¿Yo le dije eso?  

—…  

Odelli lo miró fijamente, como evaluando su estado, antes de ponerse de puntillas y tocar su frente. 

 

Otra vez eso.  

Un resplandor dorado, como un sol en miniatura, emanó de su mano. Poco a poco, los efectos de la normelina se disiparon, y sus recuerdos volvieron.  

—Incluso dijo que tenía expectativa.  

—… 

—¿Ahora lo recuerda? —añadió Odelli en voz baja.  

Rudville guardó silencio un momento.  

—…Sí. Lo recuerdo.  

No era mentira. 

 

Él había sido quien la buscó, quien mostró interés y la provocó. Ella solo había respondido.  

Pero más allá de eso…  

—¿Qué es esa habilidad? ¿Curación? No parece igual a la energía sagrada.  

«¿Cómo puede existir algo tan poderoso?»  

Odelli había curado su migraña al proponer el matrimonio por contrato. Algo que ni los mejores medicamentos ni siquiera el Sumo Sacerdote habían logrado.  

Y ahora, no solo eso, sino que también revertía los efectos secundarios de sus medicamentos, devolviéndole recuerdos perdidos.  

—¿Es magia antigua? Pero se supone que solo los jefes de familia y sus herederos pueden usarla.  

—…

Odelli consideró mentir.  

«Rudville no me recuerda, pero sabe que la mujer de ojos azules sufrió mucho.»  

Si revelaba su habilidad, podría deducir su conexión con la magia antigua y lo que le había ocurrido a la familia Kardel.

  

Sería un problema si descubría que ella era la mujer de ojos azules que buscaba. Y si recuperaba todos sus recuerdos…  

—Parece que no piensa explicármelo. No importa. No insistiré… por ahora.  

—…No.  

Si quería seguir usando su habilidad con él, necesitaba dar alguna explicación. Si dudaba demasiado, solo despertaría sospechas.  

Odelli soltó la excusa que tenía preparada:  

—No es energía sagrada. Es una “habilidad de purificación”. Algo así como neutralizar lo negativo. Como quitar el veneno de un pez globo antes de cocinarlo.  

—¿Purificación?  

—Así lo llamo yo.  

—¿Quiere decir que es una habilidad única suya?  

—Exacto.  

El “Purificador’ solo aparecía una vez por generación.  

Odelli escondió una gran verdad tras una pequeña mentira.  

—La vez pasada, purifiqué su migraña. Hoy, los efectos de la normelina. Nada más.  



RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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