Capítulo 27
No era alguien que hablara sin pensar.
Si un impulso surgía en él, sus ojos reflejaban la capacidad de llevarlo a cabo sin dudar.
Y lo peor: sin ningún remordimiento.
Odelli sintió un escalofrío.
Aunque racionalmente sabía que el Rudville sin memoria era distinto al que ella conocía… A veces, como ahora,
cuando mostraba este lado tan opuesto al que recordaba, sentía la incomodidad de enfrentarse a un extraño.
El jefe de cocina, quien había trabajado diligentemente en el Gran Palacio durante años, podía ser despedido solo por el capricho de Rudville.
—…No quería mencionarlo porque es un asunto personal.
—Hmm.
Cuando Odelli comenzó a hablar, él levantó ligeramente la barbilla. Era una señal silenciosa para que continuara.
—En el pasado… había alguien que se parecía mucho a Su Alteza. A esa persona también le gustaba este tipo de comida, así que solía preparársela.
—¿Se parecía a mí?
—Sí.
—¿En qué?
—En… casi todo.
Más que parecerse, era él mismo.
Rudville entrecerró los ojos, como si rumiara esas palabras, pero luego se recostó en el sofá con aire indiferente, como si hubiera perdido interés.
No parecía convencido, pero no insistió.
¿Qué más podía hacer?
Al fin y al cabo, él vivía sin saber que había sido su esposo miles de veces, que al final de esos ciclos había muerto para salvarla.
—¿Así que por eso me propusiste matrimonio?
—…¿Qué?
—¿Por esa persona a la que me parezco?
—Eso es una conclusión muy abrupta.
Odelli no pudo ocultar su desconcierto.
Al ver su reacción, Rudville se detuvo un momento y luego la miró fijamente con esos ojos violeta profundos como el océano. Era la mirada de un depredador olfateando la debilidad de su presa.
—Parece que nunca más volviste a verla. A juzgar por esa expresión.
«¿Mi expresión?»
Justo cuando Odelli giró la cabeza instintivamente para componer su rostro, él le agarró la barbilla sin vacilar y la levantó.
Su rostro, familiar pero a la vez extraño, se acercó hasta que su aliento rozó su piel.
En ese instante, su fragancia la envolvió: cuero intenso, rastros de almizcle y una cálida nota de madera…
Ese aroma le trajo a la memoria las incontables noches que habían pasado juntos.
—….
Los recuerdos la inundaron sin control.
Aunque nunca los había vivido directamente, estaban ahí, grabados en su mente de forma extraña.
Todo estaba demasiado cerca: su fragancia, su aliento, la distancia.
Al ver su expresión tensa, él sonrió burlón, la soltó y se apartó.
—No tiene permiso para tocarme así. Le ruego que se controle.
—Mis disculpas. Es que intentaba huir.
—….
«¿Para que no huya?»
«¿Acaso soy una presa y él una bestia acechando el momento de atacar?»
«Nunca había sido así antes.»
Cuanto más reflexionaba sobre su estado actual, más ganas tenía de suspirar.
—Mmm, si eres la Duquesa de Kardel, podrías haber formado un “lazo conyugal” con la familia imperial. Pero elegiste a un loco nacido en las cloacas como yo. No parece una decisión muy normal.
Sin apartar la mirada, torció los labios.
—¿O acaso perdiste el juicio por ese hombre?
Rudville ya parecía estar convencido: Odelli se había enamorado de alguien y, por su parecido con él, le había propuesto matrimonio.
—Puede que no sea la única razón, pero parece haber influido bastante.
—….
—Qué divertido.
Dejó escapar una risa breve.
—Yo veo un fantasma de ojos azules, y tú… bueno, parece que ves un fantasma rubio.
Sin querer, había despertado su interés.
Odelli sabía que negarlo sería inútil, así que abandonó la idea de convencerlo. Además, técnicamente no mentía: ese hombre era el propio Rudville.
«¿Los recuerdos de las regresiones se perdieron, pero las miles de memorias acumuladas se convirtieron en instintos bestiales?»
Por ahora, había captado su atención, así que no valía la pena explicar más.
«Deberé tener cuidado con cada palabra y acción frente a él de ahora en adelante.»
Cambió de tema con naturalidad.
—Al final, vino a buscarme y se obsesionó con algo tan trivial…
Cuando él guardó silencio, Odelli aprovechó para clavar el dedo en la llaga.
—Parece que le gustó lo que probó.
—….
Era el inicio del contraataque.
—…Sí. No lo negaré.
Tras un momento, Rudville se reclinó aún más en el sofá y cruzó los brazos.
—Pida lo que desee. Como la comida valió la pena, le daré una recompensa.
—¿Lo que sea?
—Dinero, joyas, títulos… lo que quiera.
Como siempre, enumeró las condiciones con indiferencia, como si le estuviera haciendo una oferta a la mujer de ojos azules…
Hasta que de pronto se detuvo y la miró.
—…¿O acaso espera “amor” como sustituto de ese hombre que se me parece?
Eran palabras que nunca había dicho a nadie, ni había planeado decir.
—No.
—….
No esperaba esa respuesta tajante.
La negativa rotunda lo dejó momentáneamente paralizado.
Pero la sonrisa en sus labios se hizo más intensa.
«Quiere poder, pero rechaza dinero y títulos.»
«Quiere matrimonio, pero no amor.»
Era un rompecabezas lleno de contradicciones.
«Debe haber una respuesta.»
No actuaba al azar.
Odelli era consistente en sus acciones.
Y por eso, Rudville sintió el deseo de resolver ese enigma. El anhelo de analizarla minuciosamente se filtró en su mirada.
—Entonces, ¿qué?
¿Qué diría esta vez?
¿El típico discurso de que no necesitaba garantías materiales? ¿Una falsa modestia para parecer inesperada?
Rudville inclinó la cabeza con curiosidad.
Frente a alguien impredecible, preguntó como un niño probando un juguete nuevo.
Odelli, manteniendo la calma, respondió:
—Hay algo que deseo.
—Dígame.
—Cuando acepte el matrimonio por contrato, quiero redactar ahora el acuerdo que firmaremos.
—¿Quiere establecer los términos de antemano?
—Sí. Sería problemático si luego rechaza mis condiciones.
Lo miró a los ojos y añadió, como para confirmar:
—Dijo que me daría cualquier cosa, ¿verdad?
Era inesperado.
Después de tantas evasivas, por fin mostraba una ambición clara.
—Entonces, escríbalo ahora.
Interesado, Rudville sacó una pluma de su abrigo y observó mientras Odelli escribía algo en un papel.
Esperaba ver condiciones audaces e intrigantes.
Pero…
[Artículo 1. Compartirán al menos una comida al día.]
Era completamente distinto a lo que había imaginado.

RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD