Capítulo 22
A veces había momentos así, cuando algo que normalmente pasaría desapercibido, de repente le llamaba la atención.
Al mirar esos ojos marrones que lo observaban fijamente, surgió precisamente ese sentimiento. Algo incómodo y a la vez intrigante, mientras se preguntaba qué pensamientos fluirían tras la mirada de Yun-yeong. Esa curiosidad pronto se convirtió en una timidez peculiar.
La palma de su mano, quieta, le picó de forma extraña, así que la frotó contra el dobladillo de su pantalón. En ese momento, la repentina incomodidad hizo que sintiera el impulso de evitar su mirada. Mirarse fijamente lo había vuelto demasiado consciente de sí mismo.
—¿Eh…? ¿Yo dije eso?
—Sí.
—Es que el joven Maestro ya es guapo y bonito de por sí.
—Siempre me dices que soy “bonito” pero nunca “guapo” o “lindo”.
Yun-yeong, como si quisiera más halagos, no dejaba que la conversación terminara. Dojin sonrió torpemente y giró la cabeza con incomodidad.
«¿Será el calor? ¿Por qué actúo así ahora? No es que me sienta mal o enfermo, pero no soy yo mismo. Hacer contacto visual con Yun-yeong me agobia tanto… No es que lo odie, solo…»
—Sí. Hoy especialmente se ve muy guapo. El cabello hacia atrás le queda bien, y como es alto, desprende un aroma a Alfa por todos lados.
Evitar su mirada de reojo al menos lo ayudaría a sobrevivir. Dojin suspiró en silencio, aliviado, y comenzó a caminar. Tomó una sombrilla del cesto de paraguas junto a la entrada. Como la luz solar era intensa esos días, era fácil quemarse. La noche anterior, la Señora Joo le había insistido en usar la sombrilla. Mientras la giraba curiosamente, ya que era la primera vez que usaba una, Yun-yeong apareció a su lado.
—Qué alivio.
Al escuchar el murmullo cargado de alivio, Dojin lo miró. El rostro del chico brillaba con una calma feliz.
—¿Alivio por qué?
—Porque me dijo que soy guapo. Siempre me llama bonito, pero hoy es la primera vez que me llama guapo.
Mientras escuchaba su parloteo, notó dos errores: primero, no era la primera vez que lo llamaba guapo. Y segundo…
—¿No será que se arregló para impresionarme a mí?
El objetivo de Yun-yeong para lucir bien no debería ser él. Sabía que el chico, hambriento de afecto, lo seguía, pero… había algo distinto en su actitud. Arreglarse para alguien solía hacerse cuando se tenía interés en esa persona, ¿no?
—Sí.
—¿Por qué?
—…No sé. Simplemente quise hacerlo.
Yun-yeong puso una expresión de desconcierto, como si ni él mismo estuviera seguro de lo que decía, lo que a su vez lo confundió aún más. Un pensamiento fugaz cruzó por su mente.
«¿Le gusto?»
Pero incluso al pensarlo le pareció una suposición absurda. Con algo de conciencia, no debía plantearse algo así con un adolescente cuatro años menor.
Además, ambos eran Alfas. Si Yun-yeong fuera Omega no habría problema en que dos hombres estuvieran juntos, pero Alfa con Alfa…
Por más que lo pensara, nunca había visto parejas de Alfas. Sí que había oído de matrimonios arreglados, pero en esos casos uno debía ser mujer para tener herederos. Los Alfas, por naturaleza, se repelían.
Las feromonas, al intensificarse los instintos, hacían que se vieran como rivales, no como posibles parejas. Aunque a alguien le gustara ese tipo de relación, mientras sus glándulas hormonales funcionaran correctamente, no podrían ayudarse mutuamente durante los ciclos de celo. Así fue como lo había aprendido Dojin.
Si eso ocurría entre Alfas comunes, ¿cómo sería con Yun-yeong, un Alfa dominante? Era asombroso que lo siguiera así. Todo se debía a que el chico había crecido sin amor.
—Bien hecho. Está tan elegante que todos en el pueblo se enamorarán.
—No exageres.
Aunque lo regañaba, el semblante de Yun-yeong se iluminó. Dojin lo observó a escondidas un momento, luego se reprendió y negó con la cabeza. No entendía por qué esos pensamientos absurdos surgían.
Para despejar su mente, abrió dramáticamente la sombrilla y la colocó sobre Yun-yeong. Con voz grave, dijo:
—Vamos, joven Maestro. Lo acompañaré.
—Señor, está raro…
Al ver la expresión disgustada de Yun-yeong, su humor mejoró. La vergüenza sin origen de antes desapareció. El chico, resoplando, salió de la sombra de la sombrilla.
—¿Y por qué me pone esto?
—Para que no se queme con el sol.
—Me hace ver como una chica. Odio eso.
—Los objetos o acciones no definen el género. Si actúa con seguridad, no importará.
Aunque pronunciaba palabras nobles, sabía que él mismo también tenía prejuicios. ¿Acaso no había asumido al principio que Yun-yeong era Omega por su apariencia?
—Usted… es innecesariamente amable.
—¿Eh? ¿De repente?
—Habla con tanta dulzura.
—En realidad soy egoísta. Solo actúo así con usted.
«Es verdad, muchacho. Das lástima por haber crecido sin amor, no puedo dejarte solo», pensó Dojin, riendo.
Yun-yeong, que miraba la sombrilla con desdén, regresó lentamente a su lado.
—Entonces siga siendo amable solo conmigo.
—Ah, ¿eso desea?
—… Sí.
Dojin lo provocó con un tono condescendiente, pero Yun-yeong, inesperadamente, no se molestó. Al aceptarlo sumisamente, se quedó sin palabras. Ese chico siempre lo atacaba en momentos impredecibles.
—Bueno… sí. Lo haré.
Las palmas le picaron de nuevo, y, nervioso, frotó sus manos contra el pantalón y comenzó a caminar. Yun-yeong ajustó su paso al suyo. Dos Alfas altos y robustos caminaban por un camino rural bajo una sombrilla blanca, un espectáculo peculiar.
—¿Qué vamos a comprar al supermercado?
—Hoy es jungbok*, así que ingredientes para samgyetang. Y el Director Song dijo que compremos bebidas para todos por el calor.
*N/T: Jungbok el día más caluroso
—¿El Director Song es su jefe?
—Sí.
—¿Ese tío decide su trabajo?
«Espera. ¿Por qué el Director Song es “tío” y yo “señor”?»
—Joven Maestro, sabe que yo soy mucho más joven que el Director Song, ¿verdad?
—Sí.
—¿Entonces por qué él es “tío”?
—No puedo tener dos “señores”.
Esta vez, Dojin recibió un golpe. Se rio con ganas y Yun-yeong preguntó de nuevo:
—¿Ese tío maneja su contrato?
—Bueno… No soy de su equipo, solo un reemplazo temporal. Soy como un empleado eventual.
Hasta ahora, Yun-yeong solo había hecho pequeñas peticiones, nunca preguntas. Dojin lo encontró tierno, pero entonces murmuró:
—El Supervisor Park dijo que debería quedarse más tiempo…
—¿Eh?
—¿No podría quedarse conmigo… incluso después del verano?
«Ah…»
La noche anterior, el Supervisor Park le había propuesto un contrato a largo plazo. Además de llevarlo al supermercado, querían que Yun-yeong saliera más, así que, preparándose para una reprimenda, Dojin le había sugerido al Supervisor Park:
{—Si viene al campo a descansar, en lugar de estar encerrado, debería tomar el sol y moverse. Es un pueblo pequeño, así que con suficiente seguridad no habría problema.}
{—Bueno… En realidad, la razón principal de que el joven Maestro esté aquí no es solo descansar…}
El Supervisor Park, tras reflexionar, sonrió amablemente:
{—Pero está bien. Como debe evitar llamar la atención, pueden salir ustedes dos a lugares cercanos. Su teléfono tiene GPS, así que solo vayan al supermercado.}
Aunque le inquietó lo del rastreo, obtuvo permiso. Sorprendido por la facilidad, titubeó, y el Supervisor Park añadió:
{—Cuando está con usted, el joven Maestro controla muy bien sus feromonas. Come mejor y hay más positividad. Como no se lleva bien con su hermano mayor, quizás lo ve como una figura fraternal. Además, son de edad similar. Ojalá pudiera quedarse a su lado permanentemente.}
{—¿Eh?}
El dinero y las condiciones eran buenos, pero ese lugar estaba lleno de guardaespaldas de grandes empresas. Era un antro de matones disfrazados, así que ofrecerle un puesto fijo a él, un joven con poca experiencia, era raro.
Aunque no carecía de habilidad, el manejo de situaciones se ganaba con tiempo. Con solo tres años de experiencia en eventos menores, asignarle seguridad personal era prematuro.
{—No estoy capacitado. Sé que ahora es solo un favor} —dijo Dojin.
Pero el Supervisor Park actuó como si hubiera olvidado su advertencia previa:
{—No estaría solo en el trabajo. Además, vi como sometió a Seok-ju. Aunque es temperamental, es frío y fuerte en peleas. Que lo haya derrotado prueba su habilidad. Usó judo, ¿no? Se nota que entrena.}
Tras analizarlo, Park sonrió:
{—Aún hay tiempo, hablemos después. Por ahora, cuide bien al joven Maestro. Él liderará el Grupo Samyeong, así que haga lo que desee.}
La última frase fue una orden disfrazada. Aunque abrumado, ya no quería ignorar a Yun-yeong, así que aceptó.
Pero jamás había imaginado quedarse después del verano.
El salario era bueno, pero ese mundo no era el suyo. No debía permanecer allí. Y tampoco quería arriesgar el futuro de Doyeon.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: BYUL
CORRECCIÓN: MERLISYS
REVISION: FREYJA