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Capítulo 16

Kim Seok-ju, tras escuchar esas palabras insultantes, resopló como si estuviera a punto de estallar en cualquier momento, pero se quedó en silencio al oír el susurro final del Supervisor Park. Incluso Dojin, que no era parte del asunto, sintió un escalofrío por el tono siniestro de su voz. Aunque no levantó la voz, su susurro resultó ser aún más aterrador.   

En el silencio helado que siguió, el Supervisor Park terminó de hablar y esbozó una sonrisa. Su habitual sonrisa inescrutable parecía especialmente grotesca hoy.

—Hagámoslo bien, Seok-ju. No podrías manejar esto en ningún otro lugar. El futuro de nuestro grupo Samyeong depende del segundo joven Maestro. Ya se lo he reportado al Presidente, así que ten cuidado a partir de ahora, ¿entendido? Si vuelves a mover mal la lengua como la última vez, empezaré por cortártela.

Como si estuviera dejando palabras de aliento, el Supervisor Park le dio unas palmaditas en el hombro. Al ver a Seok-ju temblar sin poder decir nada, Park hizo un sonido de desaprobación con la lengua y luego le sonrió ampliamente a Dojin.

—Si este tipo hace algo estúpido, avísame en cualquier momento, Dojin. Al joven Maestro no le gusta ver su cara, así que no lo dejaré entrar en la mansión a menos que sea absolutamente necesario. Si necesitas algo durante los próximos tres meses, no dudes en pedírmelo.

—… Sí, entiendo.

Más que sentir repulsión hacia Seok-ju, lo que realmente le incomodaba era el propio Supervisor Park, por eso, respondió en silencio.

—Eres un buen chico. Bueno, Seok-ju, ahora sal a ganarte el pan. Asegúrate de que el joven Maestro no salga solo de la mansión como la última vez. Eso es lo que hacen los perros, ¿no?

El Supervisor Park habló con un tono sereno y fue el primero en abandonar la habitación. Con una actitud relajada y despreocupada, como si no tuviera nada que ver con la discusión que acababa de ocurrir, se puso los zapatos y salió tranquilamente por la puerta.

Mientras salía, Kim Seok-ju, con los dientes apretados, miró fijamente al suelo. Tan pronto como Park se fue, le lanzó una mirada furiosa a Dojin. Sus ojos inyectados en sangre estaban llenos de humillación.

—Tú, maldito… ya verás. ¿Crees que porque el Supervisor Park Hyun-bae está de tu lado has logrado algo? Eres un gusano que apenas sobrevive haciendo el trabajo que gente como yo te da. ¿Cómo te atreves a mirarme así?

Aunque el Supervisor Park tenía el control económico, Kim Seok-ju no era rival para él. Dojin escuchó en silencio sus palabras y luego sonrió brevemente antes de replicar:

—Siempre he notado que los tontos que no pueden pelear suelen tener la boca sucia.

Justo cuando ya al límite de su furia, estaba a punto de lanzarse estúpidamente hacia Dojin, la puerta principal se abrió. El Supervisor Park, que se suponía que ya se había ido, lo llamó:

—¡Sal ahora mismo, maldito!

Caminó con determinación y golpeó la cabeza de Kim Seok-ju. Aunque maldecía, no se atrevió a tocar de vuelta al Supervisor Park y se limitó a ajustarse los zapatos con rudeza. Era mejor mantenerse seguro y evitar llamar la atención innecesariamente.

Dojin subió las escaleras tratando de borrar la imagen de Yun-yeong que lo había perturbado todo el día.

Ese día no vio al joven ni una sola vez. Tal vez porque incluso el baño estaba dentro de su habitación, la puerta permaneció cerrada todo el tiempo.

La tranquilidad regresó en el silencio absoluto. Su corazón, de vuelta a la rutina habitual, se calmó y ya no se sintió perturbado.

.˚♡˚.———— .˚♡˚.————.˚♡˚.

El tiempo pasó rápidamente. Dojin llegaba a la mansión por la mañana y pasaba la mayor parte del día vigilando cerca de la habitación de Yun-yeong. Por la noche regresaba a su alojamiento, cenaba algo rápido, hablaba por teléfono con Doyeon o se reunía con sus compañeros.

A veces salía a caminar y tomaba fotos del paisaje rural para mostrárselas a su hermana. Después de unas dos semanas ya había aprendido mucho sobre el lugar.

“Bongari”, ubicado en una montaña en Jeolla del Sur, era un pueblo con menos de veinte familias. Era un lugar tan remoto que ni siquiera aparecía en las búsquedas en internet y muy pocas personas lo conocían. No era sorprendente, ya que toda la región de “Saengil-Myeon” tenía una población de apenas 800 habitantes.

La razón por la que habían construido una mansión en un lugar tan apartado y sin mucho que hacer parecía ser debido a que servía como una especie de escondite. Se usaba como refugio cuando había peligro o cuando necesitaban esconder a alguien, o simplemente para evitar la atención pública.

Durante ese tiempo también había aprendido un poco sobre el grupo Samyeong, al que pertenecía Yun-yeong.

La información se la había proporcionado el Director Song. Desde que se había puesto al lado de Yun-yeong, el Supervisor Park le había dado al Director Song una generosa compensación además de un pago adicional por mantener el secreto. Gracias a eso había ganado algo de dinero y se había acercado a Dojin estableciendo una relación cordial entre ellos.

Aunque su primera impresión no había sido buena, el Director Song era la persona que había intentado salvarlo esa noche y, como tenía la edad de su tío, pronto se sintió cómodo con él. No era que hubiera desarrollado un afecto especial, pero al menos habían establecido una relación en la que podían conversar.

El grupo Samyeong había comenzado como una organización criminal. Eso era algo que solo sabían las personas dentro de la industria, y como había sucedido hacía dos o tres generaciones, ahora solo unos pocos conglomerados conocían su historia.

Originalmente se encargaban de manejar los asuntos sucios de las grandes empresas y habían expandido su influencia. Más tarde, para lavar el dinero que habían acumulado, comenzaron un negocio de logística. El abuelo de Yun-yeong, aparentemente un Alfa dominante, había mostrado un talento innato para los negocios y Samyeong Logistics había crecido hasta convertirse en un gran grupo expandiéndose incluso a la construcción.

Su rápido crecimiento se debió en parte a una relación simbiótica con las grandes empresas con las que habían colaborado desde hacía generaciones. La familia Sa había continuado con su negocio principal, siempre y cuando no compitieran con esas empresas. Incluso el padre de Yun-yeong, que públicamente parecía un respetable hombre de negocios, había llevado una doble vida durante mucho tiempo.

Naturalmente, el siguiente sucesor también tenía que ser un Alfa fuerte capaz de manejar esos asuntos sucios y, a veces, actuar directamente. El medio hermano de Yun-yeong, Sa Joon-seok, era el candidato ideal.

Como Kim Seok-ju había mencionado casualmente, Yun-yeong era un hijo ilegítimo. Su mera existencia era un estigma y aunque había nacido como un Alfa, su constitución débil y enfermiza junto con su apariencia delicada, lo habían convertido en una espina en el costado de la familia. Eso era todo lo que el Director Song sabía.

Dojin escuchó su explicación y trató de mantener la calma. Aunque la historia era triste, Yun-yeong ahora solo tenía que ser tratado con respeto, así que no había necesidad de preocuparse. No tenía tiempo para sentir compasión por alguien que pronto sería solo un recuerdo.

Y, afortunadamente o no, después de ese día no volvió a llamarlo y tampoco lo esperaba temprano por la mañana como antes.

Aunque comían juntos, no intercambiaban ni una palabra y, Yun-yeong, a menudo se saltaba las comidas. Cuando el chico no comía, intentaba rechazar la comida también, pero la Señora Joo se aseguraba de que comiera, así que no tenía más remedio que hacerlo en la mansión.

Aparte de eso, no se veían. Yun-yeong se encerraba en su habitación y no le hacía ninguna petición. A veces sentía que el joven lo estaba mirando, pero cuando volvía la cabeza, no había ningún contacto visual.

Yun-yeong lo trataba como si hubieran vuelto al principio. Parecía haber entendido claramente que Dojin, como los demás, solo se movía por dinero.

Gracias a eso, pasó más de dos semanas comiendo bien, descansando y disfrutando de días tranquilos. Afortunadamente, después de la última visita al hospital, no había habido más problemas con Doyeon. Su corazón se había calmado. Solo tenía que aguantar un par de meses más y se despediría de ese lugar.

—Ay, Dojin, lo siento, pero ¿podrías hacer un recado hoy?

En medio de esos días tranquilos, la Señora Joo le hizo una petición alrededor del mediodía.

—Sí, claro. ¿Qué necesita?

—El camión de reparto que viene todas las mañanas tuvo un accidente, así que hoy nos faltan ingredientes para cocinar. ¿Podrías ir a la tienda del pueblo y comprar algunas cosas?

—Por supuesto.

Dojin tomó el papel que la mujer le extendió. Esperaba una lista larga, pero solo había unos pocos artículos: un par de condimentos y una calabaza.

—No hay mucho que comprar, ¿verdad? ¿Qué va a hacer con la calabaza?

—Bueno, el joven Maestro casi no ha estado comiendo últimamente, así que pensé en hacerle un poco de puré de calabaza. Aunque no tiene apetito, siempre le ha gustado.

Dojin se detuvo al escuchar el nombre de Yun-yeong después de tanto tiempo. Había estado evitando hablar sobre él a propósito. Era la primera vez en mucho tiempo que escuchaba algo sobre el chico, a pesar de que era la persona a la que estaba protegiendo.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: BYUL
CORRECCIÓN: MERLISYS
REVISION: FREYJA



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