Capítulo 12
Antes de salir a buscar su teléfono, Dojin decidió pasar por el alojamiento, por si acaso.
Al salir de la mansión, se encontró con los guardias de seguridad que vigilaban cerca de la entrada. Aunque lo vieron salir, los hombres lo miraron con indiferencia y mantuvieron su postura en silencio. No hicieron ningún movimiento, permaneciendo completamente quietos.
Aunque llevaban el mismo uniforme, la atmósfera entre ellos y los guardias que pertenecían originalmente a ese lugar era marcadamente diferente. Después de lo sucedido con Kim Seok-ju, Dojin podía sentir que cada uno de ellos estaba estrechamente relacionado con la violencia.
Una sensación incómoda de estar en un lugar en donde no debería de estar lo envolvió. Caminó apresuradamente, pasando por un jardín deslumbrante y abrió cuidadosamente la puerta principal. Originalmente, él y Sang-hyun eran los encargados de patrullar el exterior, así que se preocupó por si Sang-hyun estaba bien. Afortunadamente, lo vio tan pronto como salió.
—Sunbae.
No eran particularmente cercanos, pero después de todo lo que había pasado, no podía estar más contento de verlo. Lo llamó con una voz llena de alegría, y este, que estaba mirando al frente, volvió su mirada hacia él.
Los ojos de Sang-hyun se abrieron de par en par al ver a Dojin. El hombre a su lado, que parecía haber ocupado su lugar, también parecía sorprendido.
—Oye, ¿estabas vivo? Los rumores eran ciertos.
—¿Es él?
—Sí. ¿No estabas cuando enviaron a alguien a hacer un recado?
—No, estaba de guardia.
Después de un breve intercambio de murmullos, Sang-hyun le hizo una señal. Dojin se acercó con cuidado y la expresión del guardaespaldas senior se volvió seria.
—¿Qué diablos pasó? Los otros fueron llamados y salieron anoche, luego regresaron cargando al responsable de seguridad de aquí. Decían que algo había pasado. La expresión del Director Song también estaba muy tensa.
AH.
Parecía que se trataba de Kim Seok-ju. Dojin decidió preguntar primero por lo que más le preocupaba.
—Esa persona no está herida, ¿verdad?
—No lo sé. Lo enviaron al hospital, pero no parecía tener heridas externas. ¿Fuiste tú?
—No. Al contrario, yo fui el que recibió una paliza —Dojin tocó su mejilla y Sang-hyun, después de examinar su rostro, asintió.
—Bien hecho. Si te hubieras resistido, quién sabe qué problemas podrían haber surgido. Ya te lo advertí. Este lugar es peligroso.
—Escuché que son mafiosos.
Un colega mayor que estaba escuchando la conversación intervino.
Mafiosos… Parecía probable. No importaba como lo miraras, no era un grupo normal. Dojin frunció el ceño y Sang-hyun puso una expresión seria.
—¿Sabes algo?
—No lo sé. Solo fui a hacer un recado y me enredé en algo extraño… Si descubro algo, te lo haré saber.
—Debes tener cuidado con lo que dices aquí. No es necesario que hables de más, así que cuídate. Honestamente, desearía que renunciaras y te fueras.
—Eso sería un problema para todos.
—No lo sé. Simplemente me siento incómodo. Sabía a lo que venía, pero escuchando lo que dicen los demás, parece que Kim Seok-ju será un dolor de cabeza cuando despierte.
Sang-hyun suspiró. Dojin también se sintió mal al recordarlo.
«¿Qué tipo de escena hará cuando me vea?»
Aunque pensó que el Supervisor Park lo protegería, la incomodidad no desaparecía. Depender de la fuerza de otros no era algo que encajara con su personalidad. Le resultaba incómodo no poder protegerse y defenderse por sí mismo.
—Si escuchas algo más, házmelo saber. Ah, cierto. ¿Tienen las cosas que trajeron los que salieron anoche? Creo que perdí mi teléfono.
—Oh, uno de los que salieron encontró un teléfono mientras recogía bolsas de alcohol y comida. Pensé que podría ser tuyo, así que lo guardé. Está en tu habitación.
—Ah, gracias. Me asusté pensando que lo había perdido.
—Un tacaño como tú perdería mucho si perdiera su teléfono. Invítame a una copa más tarde.
—Sí, claro.
—¿Entonces nos vemos en el alojamiento más tarde? ¿Tomamos algo?
Dojin sonrió incómodo ante la pregunta de Sang-hyun.
—Eso sería agradable, pero no sé cuándo tendré que salir de nuevo. Si el joven Maestro me llama, tendré que ir.
—Vaya, has ascendido.
El colega que escuchaba intervino de nuevo mostrando envidia, pero Sang-hyun seguía con una expresión incómoda. Únicamente asintió y le dio un último consejo.
—No sé qué está pasando, pero no te involucres demasiado. Somos solo personas de paso.
—Sí, gracias.
Dojin no había imaginado que Sang-hyun fuera tan cauteloso, por lo que ahora lo veía de otra manera. Al final, no se podía juzgar a las personas solo por las apariencias. Al igual que con Yun-yeong, que era diferente de la primera impresión que dio, cuanto más lo conocía, más fascinante le parecía.
Al salir al exterior, donde el sol brillaba intensamente, el calor húmedo lo envolvió de inmediato. Apenas había caminado un par de minutos y ya empezaba a sudar. Aunque era una temperatura agotadora y sofocante, también le resultaba familiar. Se preguntó si realmente era correcto quedarse en esa mansión, más aún tras de escuchar el consejo de Sang-hyun.
«Pero…»
Al recordar a Yun-yeong, aislado y sin compañeros de su edad, sus dudas se desvanecieron. Esa misma vacilación disminuyó al pensar en el dinero que seguiría, y al imaginar el futuro de Doyeon, que lo esperaba en casa, se convirtió en esperanza.
Dejando de lado las preocupaciones innecesarias, se dirigió al alojamiento. Al entrar en su habitación, vio su teléfono. Lo encendió rápidamente y, como era de esperar, había más de diez llamadas perdidas de su hermana.
Al revisar rápidamente, encontró mensajes de preocupación y un tono de llanto en los textos. Como se comunicaban todas las noches para saber cómo estaban, la preocupación de Doyeon era comprensible.
Llamó de inmediato y Doyeon contestó antes de que sonara el tono. Justo cuando iba a saludar, una voz inesperada salió del auricular.
[—¿Dojin? ¿Eres tú?]
Era la voz urgente de su tía. Una sensación de mal presentimiento lo invadió.
—Sí, tía. ¿Qué pasa? ¿Dónde está Doyeon?
[—Oh, gracias a Dios. Pensé que había pasado algo grave. ¿Estás bien?]
—Sí, sí.
[—Entonces escucha con calma. No es algo grave, pero anoche Doyeon se sintió mareada y la llevamos al hospital. Te lo digo porque debes saberlo, pero no es nada serio. ¿Entiendes?]
Mientras su tía hablaba, sus manos y pies se enfriaron.
Doyeon, a diferencia de su padre, que era saludable, había heredado la frágil salud de su madre, que había fallecido por una enfermedad. Por eso, de pequeña había sufrido de leucemia linfoblástica aguda*. Afortunadamente había tenido suerte y ahora estaba en remisión, pero los costos del tratamiento habían dejado a la familia en una situación difícil.
*Leucemia linfoblástica aguda: Tipo de cáncer en el que la médula ósea produce un gran número de glóbulos blancos inmaduros o linfoblastos. Las células cancerosas se multiplican y propagan rápidamente y reemplazan a las células normales en la médula ósea, el tejido blando en el centro del hueso que ayuda a formar las células sanguíneas. Este tipo de leucemia impide que se formen células sanguíneas saludables.
Dojin había comenzado a practicar deportes porque quería proteger a su hermana de los matones que se burlaban de ella. Así descubrió su talento en el judo, y sus padres, sintiendo que solo se preocupaban por Doyeon, lo apoyaron a pesar de las dificultades. Naturalmente, él decidió prepararse para ser atleta.
Aun así, fueron tiempos felices. Sus padres hicieron todo lo posible por criarlos y les dieron mucho amor. Aunque crecieron con dificultades, recibieron más amor del que necesitaban y Dojin quería continuar ese legado protegiendo a Doyeon. Era su papel como hermano mayor.
—…Tía, Doyeon no ha tenido una recaída, ¿verdad?
[—No. Aún hay que hacer pruebas, pero no parece ser eso. Además, las recaídas después de la remisión no son comunes. Doyeon ha estado muy saludable últimamente. Anoche estaba preocupada porque no pudo contactarte y creo que eso le afectó. ¿Estuviste muy ocupado ayer?]
—Sí, lo siento mucho. ¿Podrías pasarme con Doyeon si está contigo?
[—Claro.]
Al escuchar a su tía llamarla, la voz alegre de su hermana sonó al otro lado. Aunque parecía animada, su corazón seguía helado. Mientras esperaba ansiosamente, su hermana lo llamó.
[—¡Hermano!]
—Doyeon.
Al escuchar su voz alegre, sintió que se le hinchaba la garganta. Quería abrazarla de inmediato.
[—¿Por qué no me contactaste ayer? Estaba muy preocupada. Nunca habías hecho esto antes, así que pensé que algo malo había pasado. ¿Estás bien?]
—Sí, lo siento. Estuve ocupado con el trabajo ayer y no pude revisar mi teléfono. Lo siento. ¿Estás bien?
[—Me desmayé por preocuparme por ti. ¡Es tu responsabilidad!]
Luego se rio, pero él no sabía si reír o llorar mientras le susurraba cariñosamente.
—Sí, haré lo que sea por ti. Pagaré por hacerte sufrir. Te compraré todo lo que quieras.
[—¡Otra vez exageras! Sé que estás ocupado trabajando. Sé que es difícil para ti por mí. No estoy enferma, solo me sentí mareada ayer, así que no te deprimas. ¿Entiendes, Dojin?]
—Sí.
Aunque jugueteaba con ella, no podía sentirse tranquilo.
—A partir de hoy, no ocultes cómo te sientes. Si te sientes mal, iré de inmediato.
[—¿No tienes un trabajo de tres meses? No te preocupes por tonterías, tengo a nuestra tía y tío, así que no hay nada que puedas hacer si vienes. En lugar de eso, cuéntame sobre tu trabajo. ¿Cómo va? ¿Es difícil?]
Las palabras de Doyeon tenían sentido. Además, ella decía que estaba bien, y aunque fuera, él no era médico, así que no había mucho que pudiera hacer. Fríamente pensado, era más lógico quedarse y ganar dinero para estar preparado ante cualquier eventualidad.
La vacilación que había sentido antes desapareció en ese momento. Debía quedarse, sin importar qué.
—El trabajo está bien. Es aburrido y caluroso, pero honestamente es fácil. Ganaré mucho dinero aquí, así que cuando vaya, comeremos cosas ricas. Tengo dos días libres al mes, así que iré entonces.
[—Sí, ¿y la gente está bien?]
La imagen de Yun-yeong pasó por su mente. Yun-yeong, que había estado enfermo durante mucho tiempo y Doyeon, que casualmente tenían la misma edad, se superpusieron en su mente, haciéndole sentir un nudo en el estómago. Ver a niños tan jóvenes enfermos lo angustiaba.
—Como siempre, hay gente estúpida, pero la persona a la que protejo es muy linda. Es un chico de tu edad.
[—¿Un chico de mi edad con guardaespaldas? Ajá, debe ser el hijo de una familia rica. ¿Es guapo?]
—Sí. Muy guapo. Es muy hermoso. Es tu tipo.
[—Entonces preséntamelo. Sabes que me gustan los chicos guapos.]
—Eso es imposible, Doyeon. No es alguien al que gente como nosotros pueda acercarse.
Doyeon se rio. Obviamente era una broma, y continuó con su tono ligero.
[—Muéstrame una foto más tarde. Si tú dices que es hermoso, debe ser más guapo que cualquier celebridad. Normalmente, incluso si ves a alguien guapo, solo dices que está bien.]
—Para mis ojos, tu eres la más hermosa.
[—¿Entonces soy más bonita que él?]
Normalmente habría dicho que sí sin dudar, pero esta vez vaciló por un breve momento. La apariencia de Yun-yeong era como la de una escultura hermosa. Era tan perfecto y bien proporcionado que era difícil apartar la mirada.
—Por supuesto.
[—Vacilaste un segundo. Lo recordaré.]
La conversación trivial pero agradable con su hermana no duró mucho. Al escuchar a una enfermera llamarla, dijo con pesar:
[—Lo siento, tengo que ir a hacerme pruebas. Te enviaré un mensaje cuando termine, así que sigue trabajando duro. ¡Ánimo!]
—Sí, Doyeon. Te quiero.
[—Yo también te quiero, hermano preocupón.]
La llamada se cortó. Dojin se quedó parado en la habitación en silencio, mirando su teléfono.
Sería mentira decir que nunca había pensado en que algo así podría pasar. Pero había decidido creer, incluso a propósito, que Doyeon viviría una vida feliz y saludable. Con esa creencia, había dedicado su vida a ella.
Porque, para Dojin, ella era todo lo que le quedaba.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: BYUL
CORRECCIÓN: MERLISYS
REVISION: FREYJA