Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 79

De todas formas, en Hacklam no es que el hijo del jefe herede el cargo y se convierta en el jefe. El más fuerte de entre los que nacen es quien se convierte en jefe. Incluso si se levanta el hechizo que pesa sobre Edith y ella pudiera tener un hijo, es evidente que el próximo jefe de Hacklam nacerá de Malea.  

Si hay una mujer de sangre pura, pueden dejar de preocuparse por la prosperidad del clan. Eckhart, por primera vez desde que abandonó las tierras del clan en el pasado, imaginó un Hacklam libre del problema de la extinción de la sangre.

Siempre había sido lo que deseaba. Él no se convirtió en jefe porque quisiera. Simplemente, al nacer, ya era el jefe. Aunque no lo deseaba, no había faltado a su deber, así que solo lo había cumplido con diligencia.

Aun así, a veces se imaginaba a sí mismo sin ser el jefe. Una vida siendo uno más entre los Hacklam comunes, formando una familia con quien deseara y viviendo solo responsable de sí mismo y su compañera.

Cuando enseñara y le traspasara el puesto al próximo jefe, el hijo de Malea, él podría retirarse y vivir como un anciano.

El rostro de Eckhart, imaginando ese futuro, se suavizó. Él deseaba sinceramente que Malea estuviera viva.

«En cuanto averigüe lo que necesito, debo ir a buscarla inmediatamente».

Eckhart se levantó de su asiento. Como la dejaron moverse libremente, Abir debe estar husmeando por todas partes. Aunque le encargó la vigilancia de esa mujer a Richard, no tiene intención de quedarse quieto recibiendo solo informes.

Se dirigió directamente a la orden de caballería. En cuando entró, los caballeros inclinaron la cabeza en señal de saludo y enseguida corrieron hacia él para preguntar.

—¡Jefe! ¿Cuándo iremos a rescatar a la señora Malea?

—¡Es seguro que la están persiguiendo incluso en este mismo momento! ¡Tenemos que darnos prisa!

—¡Quizás ya la haya capturado el Emperador!

Las voces de los caballeros se fueron elevando cada vez más. Había quienes, sin poder contener la ira, tenían el rostro enrojecido. La actitud era tal que, con solo una orden, desenvainarían sus espadas y saldrían disparados del castillo en ese instante. Mirándolos, Eckhart levantó ligeramente la mano como pidiendo calma.

—Después de oír lo que la princesa Abir tenía que decir, envié a los pájaros inmediatamente. Los informantes desplegados por ahí deben estar siguiéndoles la pista.

Ante esas palabras, los caballeros recordaron los halcones que habían volado fuera del castillo el día que vino Abir. Normalmente solo enviaban uno, pero aquel día, todas las palomas mensajeras criadas en el castillo habían volado simultáneamente hacia varios lugares.

—Entiendo que todos quieran encontrarla cuanto antes. Yo también siento lo mismo.

Era sincero. Eckhart deseaba encontrarla pronto. Sentía que así podría ordenar un poco sus confusos pensamientos. El hecho de tener que vigilar las reacciones de Richard, el no poder ir a ver a Edith… todo se arreglaría cuando ella llegara.

—Por eso mismo estoy actuando con cautela. Debemos enfrentarnos al ejército imperial sin cometer ni un error. Así que preparense todos.

—¡Sí!

Una respuesta más resonante que nunca retumbó en la orden. Aunque Eckhart no había dado ninguna orden de marchar, los caballeros, con rostros solemnes, comenzaron a preparar sus armas y a arreglar sus armaduras. Y mientras lo hacían, transmitían apresuradamente las palabras de Eckhart a sus otros compañeros.

Al ver esa escena, Eckhart reanudó su camino.

***

Richard estaba ocupado dando órdenes a los caballeros. También ordenó a los sirvientes que prepararan las provisiones para los caballeros, como si el día en que estos se movilizaran estuviera cerca. Cuando partían del castillo, lo más importante era el avituallamiento. El olor a pan duro, que se podía conservar durante mucho tiempo, horneándose, impregnaba todo el castillo. Solo con eso, los sirvientes supusieron que los caballeros emprenderían una larga campaña y comenzaron a cuchichear.

Además, como vieron a Richard moverse de un lado para otro muy atareado, sus suposiciones se convirtieron en certeza. En cuanto se juntaban dos o más, hablaban sobre Malea.

—Si la dama de sangre pura está viva… ¿no sería apropiado que ella se convirtiera en la esposa de Hacklam?

—Entonces, ¿qué pasaría con la actual señora?

Como era de esperar, todos cuchicheaban sobre qué sería de Edith si Malea regresaba. Al escuchar eso a escondidas, Richard chasqueó la lengua. Preocuparse por la situación de Edith… ¿Quién se preocupa por quién?

«Aunque regrese la señora Malea, no hay razón para que cambie la posición de Edith».

Edith es la legítima señora de Hacklam. Su nombre figura oficialmente en todos los documentos.

Entre los caballeros, no eran pocos los que decían que de qué sirve la ley imperial en las tierras de Hacklam. Pero Richard había gestionado todo meticulosamente conforme a la ley imperial. Así podía evitar darle un pretexto a la familia imperial.

Su obsesión por los registros también se debía a su propia posición. Fuera, lo tratan como al señor feudal de Hacklam, pero dentro de Hacklam, es solo la sombra del jefe. Por eso, incluso los hechiceros, aunque son formales delante de él, no inclinan la cabeza tan profundamente como lo hacen con Eckhart.

Richard no tenía particular queja de ese hecho, pero su posición tampoco era buena. Era una posición que se le había dado desde que nació, así que no había tenido ocasión de albergar ningún sentimiento al respecto. Pero así fue como, en algún momento, por primera vez, le gustó su lugar. Richard recuerda vívidamente cuándo fue ese momento.

Cuando vio sus nombres, el de él y el de Edith, escritos juntos en la parte final del contrato matrimonial, pensó por primera vez que era una suerte ser la sombra. Porque sabía que ella pertenecía a todos los Hacklam, pero al menos en ese papel, era solo su compañera.

Si Malea viene, ella asumirá la carga del deber de la prosperidad del clan. Pero eso no significa que Edith deje de ser necesaria. Si ella muriera o desapareciera, el Emperador seguramente usaría eso como pretexto para buscarle pelea a Hacklam.

«Así que Edith debe permanecer aquí».

Además, suponía que Malea no tendría interés en la administración del castillo. Para ella, comparado con el anhelo ancestral del clan, eso no sería más que una tarea menor. Por lo tanto, Edith podría encargarse de la gestión del castillo, como había dicho que quería hacer.

«El señor Eckhart también dará la bienvenida a la señora Malea».

Como están marcados, Eckhart podrá saber el estado de Malea. Si hasta ahora pensaban que estaba muerta, sería porque el Emperador hizo algo. Si Malea logra escapar del Emperador, Eckhart podrá percibir su existencia y la velocidad para encontrarla también aumentará.

Aunque sabía que las palabras de Abir contenían mentiras, Richard no podía evitar imaginarse una y otra vez el futuro que deseaba.

«Con tal de que la señora Malea esté viva. Entonces…».

Algo que no fuera de Hacklam, sino solo suyo.

Podría hacer a Edith completamente suya.

***

Pasaron otros dos días. Desde la mañana, Edith no se sentía bien. No había podido dormir hasta tarde en la noche, por lo que su estado no era bueno, y apenas pudo probar bocado, dejando la comida a un lado. Al ver esto, las doncellas le trajeron en silencio la hierba para confirmar el embarazo. En otros tiempos, en sus ojos habría brillado una luz de expectativa. Pero ahora no. Aunque apenadas, su inquietud era evidente.

—Salgan.

Ante la orden de Edith, las doncellas dudaron. Esto también era algo que no ocurría antes.

—¿Qué hacen?

Solo después de oírla apremiarlas, se dieron la vuelta a regañadientes. Tras su salida, Edith masticó la hierba.

—Ah…

Al confirmar que no estaba embarazada, exhaló un largo suspiro. Un suspiro tan largo que ni ella misma sabía si era de alivio o de decepción.

La noticia sobre Malea se había difundido entre todos. Aunque ella no había venido aquí, se veía claramente que todos, desde los caballeros de Hacklam hasta los vasallos y sirvientes, estaban emocionados con la expectativa de que llegara una nueva señora.

Aunque aún no podía ver a Eckhart y a Richard, su estado era evidente sin necesidad de verlos.

«Estarán más contentos que nadie».

Por la prosperidad del clan, incluso a ella, una mestiza, un híbrido según sus estándares, la trajeron a la fuerza para convertirla en esposa. ¿Cuánto no se alegrarán al saber que una mujer de sangre pura está viva?

El que los dos no vinieran a verla la alteraba aún más. Aunque intentaba no pensarlo, al estar sola así, el futuro se dibujaba ante ella sin querer. ¿No terminaría siendo tratada solo como una mestiza, la hija del enemigo? Entonces, ella…

—¡Ah!

En su imaginación, la sangre salpicó. Recordó los últimos gritos de los cazadores en el bosque del convento. Quizás ese grito podría ser el suyo propio.

Edith se levantó de su asiento. La habitación, en la que siempre se había sentido acogedora, hoy, por alguna razón, le resultaba incómoda. Deambuló por el interior y luego cogió un abrigo. Al ir a tomar el abrigo de piel de zorro plateado, como solía hacer, su mano se detuvo. Tras dudar un buen rato, Edith acabó vistiéndose con varias capas de otro abrigo y salió de la habitación.



TRADUCCIÓN / CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN LA MERA MERA DEL SCAN


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 78

    Next Post

  • CAPÍTULO 80
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks