Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 53

En el momento en que recordó su propia mano apretando el esbelto cuello, Eckhart sintió asco de sí mismo. Recordó la última imagen que había visto del emperador. La imagen de él estrangulando a Malea hasta matarla. ¿En qué se diferenciaba él del emperador ahora?   

Sus pasos, que habían estado dudosos, se aceleraron poco a poco.

«He hecho una estupidez».

Aunque Edith era hija del emperador, él sabía bien que no se le podía culpar por los crímenes de su padre. Si al menos hubiera sido una hija querida, pero Edith no era acaso una persona completamente abandonada por el emperador. Recordó la imagen de cuando la vio por primera vez.

Una princesa, sola, vagando por el bosque nocturno recogiendo setas. Las muñecas escuálidas que se veían entre las mangas raídas parecían a punto de romperse como ramitas si las agarrabas. La piel y el cabello ásperos y quebradizos, las mejillas y ojos hundidos. Aunque decían que el convento era un lugar que buscaba una vida cercana a la pobreza, más allá de la austeridad, su aspecto especialmente enclenque le resultaba de algún modo irritante. Quería odiarla cómodamente, pero sentía que ni siquiera eso podía hacer ya.

Al regresar a la habitación, Eckhart recuperó el aliento por un momento. No había ningún lugar en el castillo de Haklam al que él no pudiera entrar. De hecho, esta habitación estaba preparada específicamente para yacer con Edith. Así que era un lugar al que podía ir y venir cuando quisiera, pero por primera vez dudó en entrar.

«¿Qué clase de acción es esta?»

Entonces, encontrando absurda su propia actitud, abrió la bruscamente la puerta y entró.

Pensó que, como siempre, ella se sobresaltaría y se levantaría al verlo entrar. Pero, contrariamente a sus expectativas, no pudo encontrar a Edith en la cama.

—¡…!

En el momento en que notó su ausencia, la mirada de Eckhart se volvió feroz. Aún era de noche. Por lo tanto, Edith le pertenecía. Y si acaso había huido hacia Richard… .

En el instante en que pensó en subir a buscarla y arrastrarla de vuelta, sus ojos divisaron un bulto en el rincón de la habitación. Era Edith, acurrucada envuelta en las mantas.

Eckhart se situó frente a ella. Pero Edith ni siquiera lo miró, sin moverse lo más mínimo. Ella era de las que percibían las presencias con bastante sensibilidad. Sin embargo, no se había dado cuenta.

«¿Se habrá quedado dormida así?»

Eckhart se inclinó. Tras comprobar su respiración, soltó un breve suspiro y levantó a Edith con todo y manta. A pesar de que su cuerpo se sacudió, Edith no abrió los ojos.

«Que se haya desmayado así».

Pensó que se había quedado dormida, pero parecía que había perdido el conocimiento tal como estaba, acurrucada. La dejó en la cama y apartó la manta que envolvía su cuerpo. Entonces, su cuerpo desnudo, deshecho por el acto sexual con él, quedó al descubierto.

Rápidamente examinó el cuello de Edith. Como esperaba, una marca roja estaba apareciendo en su cuello.

—Ah…

Confirmar las marcas que él había dejado le revolvió el estómago. Eckhart se pasó la mano por el rostro y luego se colocó sobre el cuerpo de Edith. Y entonces, hundió el rostro en la nuca de ella y comenzó a lamer la marca.

—Hmm…

¿Sería que la sensación de una lengua húmeda en el cuello le resultó extraña? Edith movió la cabeza intentando esquivarlo. Entonces Eckhart, sujetando suavemente su cabeza con una mano como si la abrazara, continuó con lo que estaba haciendo.

A medida que su lengua pasaba lamiendo, la marca comenzó a desvanecerse poco a poco. Esta era una de las habilidades sobrenaturales que poseía. La habilidad de curar heridas lamiéndolas le había salvado la vida en varias ocasiones peligrosas.

—Hmm… Uh…

Edith, forcejeando mientras era sujetada, al darse cuenta de que era inútil resistirse, dejó de moverse y entregó su cuello a él. Gracias a ello, Eckhart pudo lamerla con más comodidad.

«¿Será que, con solo haberlo experimentado una vez, ya se está acostumbrando?».

Antes, en el bosque, unos cazadores le habían disparado una flecha a ella. En aquel entonces, con el olor a sangre que se expandió, Eckhart sintió como si los ojos se le fueran a salir de las órbitas. Aunque pudo haberles quitado la vida a todos de un solo golpe con su espada, los mató usando los puños para infligirles dolor a propósito; fue una especie de desahogo.

¿Habría sido al recordar aquel momento que puso fuerza en sus manos? Edith emitió un gemido y él recobró el sentido y volvió a lamer el cuello de ella.

Como si el dolor hubiera desaparecido junto con las marcas, ella, que al principio emitía sonidos de sufrimiento, comenzó a respirar de forma más tranquila. Tras lamerla durante un buen rato, separó los labios y volvió a examinar el cuello de ella.

«¿Más allá de esto es imposible?».

Las marcas que él había dejado habían desaparecido casi por completo. Quedaban unas muy tenues, pero eran imperceptibles a menos que uno se acercara mucho y se fijara con atención.

Satisfecho de que estuvieran casi borradas por completo, Eckhart acarició su cuello con las manos. Luego, su mano subió hacia el rostro de Edith.

Si le estaban dando de comer bien o no, su rostro, que cuando llegó por primera vez estaba hundido, se había vuelto redondeado. Cada lugar que tocaba, la carne suave y tierna se enredaba en sus dedos. Luego, sus dedos se detuvieron en los labios de Edith. Aunque otras partes también eran tiernas, esa era particularmente más blanda. Cuando aplicó un poco de presión, los labios rojos se separaron, revelando los dientes blancos y la húmeda lengua en su interior.

Por un instante, Eckhart, sin poder evitarlo, inclinó la cabeza. Pero justo cuando sus labios estaban a punto de tocarse, recobró el sentido y retiró el cuerpo apresuradamente.

«Otra vez».

Se frotó los labios con el dorso de la mano.

Al principio, pensó que aquella lujuria y deseo sexual con los que había poseído a Edith desenfrenadamente se debían al instinto reproductivo y la lujuria carnal que fluían en la sangre de Hacklam. Por lo tanto, creyó que una vez estuviera satisfecho hasta cierto punto, su deseo se calmaría, pero lejos de eso, cada día que pasaba se volvía más profundo.

Si se trataba de relaciones sexuales para la procreación, ya las había tenido más que de sobra. Ni siquiera él sabía cuántas veces había eyaculado dentro de ese cuerpo hoy también. Por lo tanto, ya no necesitaba mantenerla cerca, pero, como hacía un momento, sin darse cuenta, intentaba tener contactos sin sentido una y otra vez.

Mientras tanto, Edith se encogió, quizás sintiendo frío. Eckhart le cubrió con la manta. Entonces, su respiración se volvió más regular.

Eckhart dudó un momento y luego se tumbó a su lado. Y entonces, besó el cuerpo dormido de ella. En cada lugar donde quedaban sus marcas.

***

Edith despertó sintiendo un resplandor. Parpadeó lentamente mientras yacía y luego se incorporó.

—¿Mi habitación?

La habitación donde dormía con Eckhart no tenía ventanas. Por eso era un lugar donde uno tenía la ilusión de que la noche continuaba eternamente.

«Estaba acurrucada en el rincón…».

Ahí se detenían sus recuerdos. Por eso, pensó que cuando volviera a abrir los ojos estaría allí, pero ¿cuándo había regresado a este lugar? Mientras se preguntaba extrañada, la puerta se abrió. En el instante en que vio a la persona que entraba, Edith, sin poder evitarlo, se encogió abrazándose el cuello.

—¿Edith?

Quien entraba se detuvo y la llamó. Al oír su nombre, su tensión se disipó. Porque quien había entrado era Richard.

A diferencia de Edith, que se sintió aliviada, Richard se quedó rígido. En el momento en que él entró, el rostro de Edith se endureció. Al mismo tiempo, ella retrocedió como si quisiera huir. No hacía falta preguntar por qué actuaba así. Porque ante sus ojos estaban las tenues marcas que quedaban en el cuello de Edith.

«¿Qué diablos habrá hecho?».

Ya había notado que algo andaba mal desde que Eckhart lo había buscado de repente al amanecer. Y al oír lo que siguió, se sintió aún más inquieto. Porque Eckhart dijo que no vendría al castillo principal por un tiempo, ya que iba a concentrarse en el entrenamiento de los caballeros.

Que Eckhart se concentrara en los caballeros no era sorprendente. Porque originalmente, cuando permanecía en el castillo, solía pasar la mayor parte del tiempo con ellos. Pero desde que trajo a Edith, había permanecido continuamente en el castillo principal. ¿Y de repente decía que volvería con los caballeros?

El rostro de Eckhart al decirlo se veía, de algún modo, extremadamente cansado.

Después de que Eckhart se fuera, Richard fue directamente a la habitación de Edith. En la estancia, llena de rastros del acto sexual, estaba Edith, cubierta con una manta, respirando plácidamente mientras dormía. La tomó en brazos tal como estaba y se dirigió a la habitación de ella.

En cuanto entró, la doncella que siempre custodiaba el lugar trajo, como de costumbre, la ropa que Edith usaría. Richard ordenó que se retirara, diciendo que él la vestiría. Y entonces se dio cuenta de que no había ni una sola de las marcas de Eckhart, que normalmente habría dejado abundantemente para que fueran evidentes.

«El señor con seguridad borró las marcas a propósito, pero…».

No podía entender por qué alguien que hasta ahora había dejado marcas a propósito, de repente había hecho eso. Pero al ver a Edith, que se encogió y lo esquivó en el momento en que él entró, lo imaginó. Era evidente que la noche anterior, Eckhart le había hecho algo malo a Edith.

Richard se acercó a ella y le dijo:

—Descanse bien hoy. El señor no vendrá por un tiempo.

Al oír sus palabras, el rostro de Edith se relajó visiblemente. Viendo eso, Richard pensó:

Nadie puede hacerle daño a la Novia de Hacklam. Esa es una regla no escrita que incluso el señor debe respetar. ¿Pero Eckhart lo habrá olvidado? Si no pudo cumplir esa regla, ¿acaso tiene derecho a tener a la Novia?

Por primera vez en su vida, Richard sintió hostilidad hacia Eckhart.



TRADUCCIÓN / CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN LA MERA MERA DEL SCAN


¿TE HAS CANSADO?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 52

    Next Post

  • CAPÍTULO 54
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks