Capítulo 76
Calliope finalmente tomó un sorbo del té, que ya se había enfriado un poco. El Duque esperó pacientemente mientras ella tomaba un respiro. Después de todo, la verdadera conversación apenas estaba por comenzar. Sin embargo, fue el Duque quien tomó la iniciativa primero.
—Que conste que tengo muchas cosas por preguntar.
—¿Qué sería?
Era justo lo que Calliope había anticipado.
—¿Cómo supiste que Otis había sido secuestrado y viniste inmediatamente a la casa ducal?
—Sinceramente, ¿no resulta extraño? Que el joven maestro estuviera dormido, bueno, puedo entenderlo, pero ¿que incluso la doncella también lo estuviera? Y para colmo, ¿el lugar fuera un bosque apartado donde nadie suele ir? Es sospechoso con solo verlo.
—Sí, sé que eres perspicaz, así que dejaré pasar eso. Pero, en ese caso, ¿puedo preguntarte otra cosa?
—¿Qué cosa?
—¿Cómo encontraste a Otis antes que la orden de caballería? El culpable conocía el lugar, por lo que era posible para él, pero tú no deberías haber podido hacerlo.
Sus ojos dorados brillaban afilados. Como si insinuara que Calliope había manipulado la situación de algún modo. De hecho, resultaba difícil de creer que un simple ayudante temporal y un cochero hubieran llevado a cabo un asunto de tal magnitud. Era más razonable suponer que había alguien detrás de todo esto.
Pero, lamentablemente para él, el asunto no era más que el resultado de un incompetente, emocionalmente inestable que se había devanado los sesos para orquestar un secuestro torpe.
Calliope decidió hablar con sinceridad. Así que…
—No sé cómo lo tomará, Su Excelencia.
Dejó la taza de té sobre la mesa y, con una expresión más seria que nunca, entrelazó las manos sobre su regazo.
—Yo puedo ver el futuro.
El Duque frunció ligeramente los labios.
—… ¿El futuro?
—Sí, el futuro —Calliope esbozó una radiante sonrisa—. No estoy mintiendo. No tengo nada que esconder. Créalo o no, es su decisión. Mientras trabajaba en la oficina, vi un fragmento del futuro. El joven maestro Otis estaba en un carruaje con la doncella, y poco después, apareció otro hombre. ¿Puede imaginarse lo sorprendida que quedé?
—… Ya veo.
Sorprendentemente, el Duque asintió con la cabeza.
—Eso significa que no tienes intención de explicarlo fácilmente.
Soltó una leve risa. Confirmando una vez más que esta dama no era sencilla de tratar.
«Parece que su red de información es más extensa de lo que imaginaba».
Para él, no había otra posibilidad. La familia marquesal poseía una notable red de información, pero no llegaba a tal nivel. Sabía muy bien por lo que había pasado esta joven tan astuta desde que regresó a la capital. Incluso la muerte de Dieter, ocurrida años atrás, tenía puntos dudosos. Aunque, por supuesto, sin pruebas, el caso quedó cerrado como un suicidio perfecto.
«Si no está de mi lado, será mejor empezar a tener cuidado».
Calliope, ajena o quizá indiferente a sus pensamientos, sonrió pacíficamente y comentó: —El aroma del té es realmente exquisito.
Y, tomándose un momento de pausa, retomó un pensamiento que había interrumpido antes. Glenn. Una voz familiar. Parecía haberla escuchado en algún momento en los últimos años. Y de repente, un recuerdo casi olvidado surgió en su mente.
—¡Ah!
Glenn levantó la cabeza ante la exclamación de Calliope.
—¿Qué sucede?
—Acaso…
Pero no pudo completar la frase, pues alguien llamó a la puerta.
—Su Excelencia, han llegado unos documentos urgentes para usted.
Esa voz también le resultaba familiar. Y cuando el hombre entró tras pedir permiso…
—¿Eh?
Sí. Aquel día, en el camino a la casa del Marqués, el hombre del hostal donde se había hospedado. Su voz, que había quedado en el olvido, volvió a su memoria en un instante.
{—Vaya, ¿quién usa nuestra habitación ahora? Ah, pero si es una joven damita. Parece que mi voz fue un poco fuerte. No era mi intención incomodarla
Disculpe, señorita. La habitación en la que se hospeda es donde solemos quedarnos. Normalmente está vacía, pero cuando vimos que alguien la había reservado, nos dio curiosidad. Mi hermano tiende a hablar antes de pensar.}
Incluso el hombre pelirrojo que llamaba “hermano” al noble Glenn.
—¡¿Ese hombre era usted, Su Excelencia?!
—Oh, ¿en serio apenas te diste cuenta? Pensé que ya lo sabías —respondió con una sonrisa relajada y divertida.
—¡Pero su rostro es distinto! ¿Cómo iba a relacionarlo de inmediato?
—Eres inteligente. Tanto que me gustaría hacerte mi nuera —respondió con el mismo tono de aquella vez. Calliope se llevó una mano a la frente. Y entonces, un pensamiento le cruzó la mente como un rayo.
—No puede ser… ¿Fue usted quien organizó el compromiso entre el joven maestro Otis y yo?
—Exactamente.
—Ah… Ja, ja, ja.
Calliope rió incrédula. Recordó la conversación que tuvo con él en aquel entonces. Solo habían intercambiado palabras sin importancia, y aun así, él decidió comprometerla. Mientras ella abría los ojos con sorpresa, Glenn, con toda la desfachatez del mundo, añadió: —El aroma del té que bebes pronto será aún más dulce. ¿Vendrás a cenar?
Calliope, aunque imperturbable, era una persona ocupada. Además, la idea de haber sido objeto de una broma la hacía sentirse ligeramente molesta.
—Estoy bastante ocupada por las noches.
—Pensaba hablarte con calma sobre la recompensa que te quiero ofrecer.
—Oh, qué lástima. Me encantan los platos de ave asada.
Pero los pensamientos de las personas cambian fácilmente. Con una elegancia impecable, dejó claro su gusto culinario y se levantó.
—¿Puedo aprovechar mi tiempo libre para explorar la ilustre casa ducal de Gladiert? Me gustaría dar un paseo.
—¿Quieres inspeccionar mi casa abiertamente? Qué audaz. Me gusta. Te asignaré un guía.
—Se lo agradezco.
Glenn se volvió hacia su asistente y le dio instrucciones.
—Ve a buscar a Otis.
—¿Perdón?
—¿No está ocupado el joven maestro?
Al ver que Calliope fruncía el ceño, él sonrió ampliamente.
—Estás comprometida, pero aún no estás casada, ¿cierto?
—Al escuchar eso, me entran ganas de casarme cuanto antes. Pero bueno, lo tomaré como que está cuidando de su invitada.
—Así es.
De todos modos, Otis Gladiert siempre fruncía el ceño con desagrado cada vez que alguien mencionaba esa posibilidad, así que lo que Glenn esperaba simplemente no iba a suceder.
Calliope salió del salón con pasos ligeros, y vio a Susan cerrando la puerta con tranquilidad.
—Vaya, qué forma de hablar. Es como una serpiente deslizándose sobre la muralla.
—Un jefe de familia nunca es fácil de manejar.
—Bueno, antes de cenar, quiero caminar un poco.
Jack aprovechó para decir con cautela: —¿Puedo ir a descansar en algún lado?
—Quieres decir dormir, ¿verdad, holgazán? Habrá bancos en el jardín, ve a echarte allí. Luego te buscaré.
—Señorita, no hay mejor ama que usted. Le serviré con todo mi ser.
—No mientas. En cuanto puedas, te quedarás dormido.
—Solo es una forma de hablar. Gracias, señorita.
—Si no quieres seguir llamándome “señorita”, deja esas palabras vacías.
—Sí, sí.
Calliope agitó la mano con indiferencia y le habló a Susan.
—Tú quédate conmigo.
—Por supuesto.
Le lanzó una mirada de advertencia a Jack.
Calliope y Susan caminaron por el jardín. Jack, en cuanto vio un banco, se acomodó y empezó a dormitar. Susan chasqueó la lengua y le arrojó una manta a la cara.
Calliope observó el jardín y, de repente, se topó con unas flores amarillas. Entonces, una voz inesperada le respondió: —Son adonis.
Se giró y sonrió.
—Buenas tardes, joven maestro Gladiert.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: SIA
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