Capítulo 69
—Estoy aquí a tu lado. Además, también está tu doncella.
La doncella de Bertche, Anner, asintió con la cabeza. Bertche miró alternativamente a ambas y pronto hizo un gesto con la barbilla. Como si fuera una señal, las jóvenes que tenían cierta relación con Bertche se acercaron, saludaron y, tras recibir permiso, se sentaron.
—Bienvenidas, damas.
—Gracias por recibirnos tan cálidamente.
El saludo era tarea de Calliope. Después de todo, ¿no eran las debutantes las protagonistas de esta fiesta? Mientras cuatro o cinco jóvenes se sentaban con cautela y comenzaban a elogiar el vestido de Calliope y la belleza de la noble, Calliope dirigió su mirada hacia Isaac.
—Isaac, ¿te gustaría conocer a otras personas?
—No tengo mucho interés.
—Aun así, ya que estamos aquí, ¿no sería bueno intentarlo?
—Si lo dices así…
Isaac pidió permiso y se levantó. Aunque Calliope no quería apartarse de él, en eventos como este era importante hacer acto de presencia. Afortunadamente, aunque Isaac tenía baja autoestima, no era especialmente tímido, así que no debería haber problemas.
Cuando él desapareció, alguien se cubrió ligeramente los labios y susurró.
—Ahora que lo pienso, ¿no estaba comprometida Lady Anastas con el Caballero Esteban desde que eran niños?
—Lo que sucedió en el incidente del salón sigue siendo un tema recurrente entre nosotras. Un caballero mostrando su fuerza por su prometida, ¡es tan romántico!
—¿Y qué me dicen de ese baile de hace un momento? ¿Lo vieron levantarla con un solo brazo? ¡Hasta yo me emocioné!
El tono de las jóvenes aumentaba poco a poco. Calliope se cubrió ligeramente la mejilla con una sonrisa. Era la imagen de una prometida sonrojada por los elogios hacia su pareja. Claro, Bertche la miraba con una expresión de disgusto fingido. Sin embargo, en ese momento, un comentario con un significado un tanto peculiar interrumpió.
—Es verdad. Aunque sea un hombre, es tan hermoso… Ojalá yo también pudiera encontrar una pareja así.
A primera vista, parecía un comentario envidioso, pero el sutil matiz que lo acompañaba pinchó una pequeña fibra. Nina Biroanz, hija del Barón. Con un cabello negro como el ébano y hermosos ojos color azul celeste, esta joven atraía la atención de muchos hombres.
Aunque solo era hija de un Barón, una de las condesas amigas de Bertche, que se ofreció como compañera de las debutantes, la había traído a esta reunión.
—Si eres una buena persona, encontrarás a alguien igualmente bueno.
Pero la que respondió no fue Calliope, sino Bertche. Calliope, sorprendida, la miró como diciendo: “¿En serio?”. Sin embargo, Bertche mantenía su mirada fija en Nina. Nina Biroanz no mostró ni un atisbo de cambio en su expresión, solo sonrió y respondió agradeciendo el comentario.
—Entonces, ¿puedo retirarme un momento? Por la humilde posición de mi familia, aún no he tenido la oportunidad de conocer a muchas personas aquí.
—Por supuesto.
Bertche la dejó ir sin ningún rastro de pesar. Al escuchar la respuesta de Bertche, las demás jóvenes solo inclinaron la cabeza en señal de despedida. Calliope, mientras veía la figura de Nina alejándose, sonrió levemente.
—¿Desde cuándo entiendes esas cosas? —Calliope susurró, y Bertche arqueó una ceja.
—¿Qué cosas?
—El comentario de hace un momento.
—Simplemente me resultó molesto. Esa hija de Barón actúa como si fuera una noble como tú.
—Con ese rostro, cualquiera la adoraría.
—Yo creo que tú eres más hermosa.
Calliope se encogió de hombros ligeramente.
—No soy menos agraciada, pero entre un estilo y otro, todo es cuestión de gustos.
Calliope terminó el susurro con una breve sonrisa hacia las otras jóvenes.
«Bueno, Nina Biroanz, veamos qué trucos tienes preparados».
Ella estaba disfrutando de la situación. ¿Lograría Nina Biroanz atrapar a Isaac, quien solo tenía ojos para ella? ¿O no lo lograría? Calliope estaba segura de sí misma. No había malgastado el tiempo hasta ahora.
Calliope tocó ligeramente la punta de su barbilla con los dedos. Bertche solo permanecía sentada con una expresión de irritación.
***
Isaac, para cumplir estrictamente con las palabras de Calliope, merodeó por los alrededores hasta unirse a un grupo de caballeros que parecían interesados en él. Después de saludar con cortesía, los caballeros, tras observarlo detenidamente, le preguntaron cómo entrenaba su esgrima. Un genio que había mostrado habilidades con la espada a los quince años. Ahora, con apenas diecinueve, se decía que estaba a punto de alcanzar el nivel de maestro espadachín. Era inevitable que los caballeros se sintieran intrigados por él. Sin embargo.
—¿Se refiere al entrenamiento de esgrima? —respondió como si no entendiera la pregunta.
—Simplemente lo hago.
—¿Simplemente, lo haces?
—Sí, simplemente lo hago.
—¿Y si simplemente lo hago?
—Sale energía de la espada.
—… Entonces, si simplemente lo hago, ¿saldrá energía de la espada?
—Exacto.
Esas eran las únicas palabras que podía ofrecer. Porque, en realidad, no estaban lejos de la verdad. Al ver la reacción de los presentes, Isaac notó que su explicación era insuficiente.
—Lloviera o nevara, ya sea en la montaña o dentro de la mansión. Incluso cuando mis manos se desgarraban y el mango de la espada quedaba empapado en sangre, movía la espada sin cesar. Porque era lo único que sabía hacer.
Para alguien como él, que había sido apartado de todas las tareas familiares y abandonado a su suerte, la espada era lo único en lo que podía concentrarse. Por eso, dedicaba cada momento desde que abría los ojos hasta que los cerraba a entrenar en esgrima. Su maestro, que al principio pretendía enseñarle de manera superficial, al observar su dedicación, comenzó a transmitirle enseñanzas más serias, a pesar de las restricciones de la familia Esteban. Sus esfuerzos eran suficientes para impresionar incluso a su instructor.
Cuando terminó de hablar, un silencio se extendió entre los caballeros. Sin entender el significado de ese silencio, Isaac inclinó ligeramente la cabeza en señal de respeto y se retiró. Calliope le había pedido que conociera a la mayor cantidad de personas posible, así que era momento de buscar a otros.
Se encontró con algunos nobles y varias damas jóvenes, y cada vez que interactuaba con ellos, hablaba más sobre Calliope que sobre sí mismo.
—Se nota que aprecia mucho a su prometida.
—He oído que se comprometieron siendo muy jóvenes, parece que realmente se aman.
—Tiene una prometida muy hermosa. Hacen una pareja maravillosa.
—Ojalá mi prometido fuera así.
Isaac escuchaba todo asintiendo, pero aparte de los elogios hacia Calliope, no recordaba nada de lo que decían.
Cuando terminó todas las tareas que Calliope le había asignado, pensó que ya era hora de regresar. Sin embargo, alguien se le acercó tímidamente y le habló.
—Sir Esteban.
Una mujer de cabello negro ondeante y ojos azul claro. Era famosa por su belleza, aunque Isaac Esteban no tenía forma de saberlo. Simplemente inclinó ligeramente la cabeza y respondió.
—¿Nos conocemos?
—Ah, no, pero su reputación es tan conocida que quise presentarme. Soy Nina, Nina Biroanz. Llámeme Nina.
—De acuerdo, señorita Nina.
Ty:
Isaac estaba acostumbrado a que todos mencionaran su reputación antes de hablarle, por lo que no le dio mayor importancia. El nombre, bueno, si le pedían que lo usara, lo usaba. Para Isaac, el único nombre que le resultaba difícil pronunciar era el de Calliope. Era tan preciado que temía desgastarlo al decirlo.
Nina sonrió suavemente al escuchar que él la llamaba por su nombre.
—Me interesa mucho la esgrima. Aunque mi familia es estricta y nunca me han dejado tocar una espada, siempre la he admirado. ¿No le parece curioso?
—No es extraño. Solo es un… problema de su familia.
Incluso su prometida, Calliope, ahora sabía manejar una espada, aunque no podía decir que fuera especialmente habilidosa. Sin embargo, Nina interpretó sus palabras de otra manera y sonrió ampliamente mientras extendía su mano con suavidad. Que una mujer invitara a un hombre a bailar era algo extremadamente raro.
—Entonces, ¿aceptaría mi invitación a bailar? Vi un baile hace un momento y pensé que debía intentarlo.
—Ah, eso —Isaac respondió con firmeza—. No sé bailar.
—… ¿Perdón?
Isaac continuó hablando, indiferente al desconcierto en la voz de Nina.
—No puedo bailar con alguien que no sea mi prometida.
Aunque sus palabras eran sinceras, Nina Biroanz las interpretó de otra manera.
«¿Se refiere a que no puede bailar públicamente porque teme la reacción de su prometida?»
Ty: sos blda o no te llega el agua al tanque?
Isaac Esteban, el hombre despreciado por su familia, pero también un genio que se convertiría en el maestro espadachín más joven.
Nina era una mujer bastante astuta. Como hija de un Barón, casarse con un noble de alto rango o con un miembro de la realeza era prácticamente imposible. Por eso, buscaba un matrimonio con alguien adecuado a quien pudiera manejar, y fue entonces cuando puso los ojos en Isaac.
Aunque él tenía una prometida, un compromiso era solo un compromiso. Además, un compromiso político podía romperse fácilmente en nombre del “amor”.
—Si no está acostumbrado a bailar, es natural que dependa de su pareja. Gracias por aclararlo —así que Nina no se dio por vencida y lanzó su siguiente línea—. Entonces, en estas vacaciones… ¿podría ayudarme a elegir una espada? Quiero comprar una en secreto, sin que mi familia lo sepa, pero no tengo buen ojo para elegir.
—Ah, eso podría ser posible.
Isaac aceptó sin dificultad. Nina pensó que aún había esperanza. Sin embargo, él fue más allá y señaló un lugar con la mano.
—Ya que lo estaba considerando, ¿quiere acompañarme por aquí?
Cuando ella giró la cabeza hacia donde él señalaba, vio que era el balcón. Nina contuvo una sonrisa mientras bajaba ligeramente sus pestañas. Los hombres siempre eran iguales.
Nina, con cuidado, tomó su brazo y caminó con pasos ligeros. ¿Un encuentro secreto en el balcón lejos de la prometida? Pero si parecía demasiado fácil, perdería interés rápidamente. Ahora era el momento de mantener la atmósfera ligera, rechazarlo en el momento justo y…
—Oh, ¿has vuelto?
—¿Eh?
Pero, para sorpresa de Nina, Isaac no la llevó al balcón, sino frente a Calliope, quien estaba al lado del balcón conversando con otras damas. Parecía que había estado rodeada por las otras chicas, lo que dificultaba verla.
Mientras Nina se quedaba desconcertada, Isaac habló primero.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: SIA
CORRECCIÓN: TY