Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 53

Las clases de esgrima eran dos veces por semana. Siendo martes, aún quedaba otra el jueves. Dos días eran un tiempo breve, y Bellona, con su apretada agenda, tendría poco margen para encontrar un contrincante adecuado para la joven dama.

—Parece que será complicado para esta semana. Tal vez consiga a alguien para la próxima clase.

Tras reflexionar un momento, Calliope se dirigió directamente a tomar un baño y a prepararse para su próxima lección. Susan, cargando dos gruesos libros de historia, la seguía mientras caminaban hacia su siguiente clase. Sin embargo, Calliope iba despacio, arrastrando los pies.  

Aunque la perspectiva de un duelo le alegraba, estaba un poco cansada de repetir miles de veces los mismos movimientos básicos. Y aunque las otras materias le resultaban aún más tediosas, ya que generalmente consistían en repasar cosas que ya sabía, aprender esgrima era mucho más interesante y refrescante.

Así el tiempo pasó lentamente hasta el jueves.

Calliope, que había estado esperando con ansias su clase de esgrima, se encontraba frente a una imponente mansión con expresión de desconcierto. Jack, su escolta, la había llevado hasta allí, y ahora ella observaba con incredulidad la casa, que era al menos el doble de grande que la residencia de su familia.

 «¿Por qué estoy aquí?»

Se preguntaba, hasta que una voz conocida la llamó.

—¡Señorita Anastas! 

Era Bellona, quien se acercaba rápidamente con una sonrisa en los labios.

—Bellona.

Bellona la saludó con cortesía antes de explicar: —Logré organizarlo, pero no podía pedirle a una dama tan distinguida que viniera y se fuera cuando quisiera, así que te traje aquí. Espero que no te moleste.

—Bueno, tiene sentido, supongo —respondió Calliope, aunque su expresión seguía siendo una mezcla de duda y resignación.

Porque sí, estaba frente a la mansión del Conde Dylus. Y, para sorpresa de Calliope, el oponente que Bellona había elegido para su duelo era nada menos que la única hija del Conde, Bertche Dylus. Calliope la había visto solo una vez, durante su fiesta de té.

—¿Tienes relación con los Condes Dylus?  —preguntó Calliope, un tanto incrédula.

—No diría que es una relación cercana, pero pensé que esto era factible y propuse la idea. Aceptaron encantados. Después de todo, la prometedora hija de un Marqués debe ser alguien que el Conde considere digno de atención.

—No sé si “prometedora” sea la palabra adecuada…

—Digamos que es solo una forma de decirlo.

—Ni siquiera en broma me halagas, ¿verdad?

—Un maestro debe ser siempre objetivo.

—Dora dijo que no lo hacía tan mal.

—Es cierto. Solo eso, no lo haces mal.

—Qué dura…

A pesar de su fingida queja, Calliope siguió caminando junto a Bellona. Conforme avanzaban, la visión del campo de entrenamiento de los caballeros de Dylus comenzó a aparecer en la distancia. Allí, los caballeros ya estaban entrenando en formación, moviéndose con precisión impecable, casi como si fueran un solo cuerpo en lugar de individuos.

Aunque la escena era un poco intimidante, Calliope decidió no preocuparse demasiado. Durante la fiesta de té, había aprendido lo suficiente sobre la verdadera personalidad de la joven dama de Dylus para saber que no sería difícil conversar con ella. Mientras caminaba, su mente empezó a repasar datos del pasado.

—¿Cuánto tiempo lleva la señorita Dylus entrenando esgrima? —preguntó con curiosidad.

—Por lo que sé, desde los seis años ha recibido entrenamiento constante.

—Eso significa que hay una gran diferencia entre nuestras habilidades.

—Tener a alguien de tu misma edad con más experiencia es una de las mejores maneras de aprender.

Calliope reflexionó sobre esta información. No recordaba haber oído antes que la señorita Dylus practicaba esgrima. Claro, siendo parte de una familia famosa por su tradición marcial, era de esperar que hubiera aprendido los fundamentos, pero nunca había oído que ella misma destacara su habilidad.

—¿Quizás aprendió un poco de joven y lo dejó con el tiempo? —se preguntó en voz baja.

Era la razón más fácil de suponer. Una noble dama que aprendía esgrima inevitablemente era tratada como algo excéntrico. Podría ser que simplemente hubiera perdido el interés de forma natural, pero si había empezado a los seis años, significaba que llevaba diez años practicando. Si hubiera persistido tanto tiempo, ¿no debería haber superado ya el punto de aburrirse?

Poco después, ella llegó al campo de entrenamiento junto con Bellona, donde pudo ver a Bertche Dylus, vestida de forma similar a ella. Su cabello morado, recogido en un moño alto, se movía ligeramente.

—Te saludo, señorita.

Calliope se acercó a poca distancia para saludarla. No tenía que levantar los pliegues de ningún vestido, pero sus manos quedaron suspendidas en el aire como si lo hicieran. Bertche frunció ligeramente el ceño y negó con la cabeza.

—No es necesario.

La noble ya parecía haber terminado sus ejercicios de calentamiento, pues sus mejillas estaban sonrojadas debido al esfuerzo. Calliope, al verlas, pronto intuyó lo que debía hacer.

—Entonces, hagamos como siempre. Da cinco vueltas y empezamos.

—Sí.

Aunque el campo de entrenamiento era más grande que el del Marquésado, lo que había reducido el número de vueltas, la distancia total hacía que tuviera que correr más que de costumbre.

Sin una sola queja, Calliope empezó a correr por el campo como siempre. Desde atrás, Bertche la observaba con una mirada algo crítica. Fue entonces cuando Balte, el capitán de la orden de caballeros de Dylus y maestro de esgrima de Bertche, comentó: —Espero que esta vez consiga una buena amiga.

—Tch.

Mientras observaba a la joven noble girar la cabeza con un chasquido, Balte no pudo evitar preocuparse.

«Sería bueno que se hiciera amiga de la señorita Anastas, ya que no logra congeniar bien con las nobles de su edad».

Aunque era un secreto bien guardado que la joven noble no estaba acostumbrada al lenguaje del mundo social, este hecho ya era conocido por los allegados dentro de la mansión Dylus.

El condado, que aceptaba a sus caballeros únicamente por mérito, tenía muchos caballeros de origen plebeyo y la mayoría de los nobles caballeros tenían un carácter franco. Eran siempre directos y sin pretensiones. Por ello, los modales de la noble, criada en ese entorno, se habían adaptado naturalmente a ellos.

Cuando era más joven, no había sido motivo de gran preocupación, pero a su edad actual, su falta de familiaridad con el mundo social era inevitablemente inquietante. Hasta ahora, nunca había invitado a ninguna noble amiga a su residencia. Aunque las sirvientas seleccionadas de entre las familias vasallas la asistieran, había límites.

«Según lo que he escuchado, la señorita Anastas parece bastante hábil en ese aspecto…»

Balte se tocó la barbilla pensativamente. La señorita Anastas podía aprender esgrima de Bertche, mientras que ella podía aprender habilidades sociales. Era una combinación bastante buena.

«La señorita Anastas puede darle buenos consejos».

Y ese encuentro entre ambas se había producido, de hecho, gracias a la voluntad de la segunda hija del Conde, Circe. Aunque había perdido en la lucha por la sucesión y se había casado, dejando la familia, seguía siendo una valiosa miembro de los Dylus.

Calliope regresó después de correr las cinco vueltas por el vasto campo de entrenamiento, con el rostro rojo de esfuerzo. Caminó lentamente para recuperar el aliento y, poco después, revisó los movimientos básicos con Bellona antes de tomar la espada de madera.

—Lo mejor será que te limites a defenderte.

—Yo también lo creo.

Los instructores parecían haber decidido desde el primer encuentro que comenzarían con un duelo. Calliope respiró hondo y lanzó una mirada fugaz hacia Bertche, que estaba conversando con su maestro. Ella, mayor que Calliope, era unos centímetros más alta, y los brazos que se asomaban bajo su ropa ajustada parecían sorprendentemente fuertes.

—Bueno, adelante.

Bellona le dio unas palmadas en el hombro y la empujó suavemente hacia adelante. Bertche también se acercó y se detuvo en un punto intermedio. Balte, que estaba al lado, comenzó a explicar las reglas.

—Como es la primera clase juntas, les pido que eviten ataques excesivos. Si parece peligroso, lo  detendré de inmediato.

En realidad, no había muchas reglas. Lo que dijo Balte no era más que una advertencia para que Bertchese contuviera. Calliope no sintió nada en especial al respecto. Era lógico que una noble que llevaba diez años practicando con la espada fuera Condescendiente con alguien como ella, que apenas llevaba unos meses aprendiendo.

Calliope sonrió mientras decía:

—Espero contar con usted, señorita.

—Haz lo mejor que puedas.

Aunque la respuesta fue bastante fría, Calliope sabía que no tenía otra intención más que la literal. Por mucho que fuera una espada de madera, recibir un golpe dolería, así que solo podía concentrarse en bloquear bien y escapar rápidamente.

Ambas se posicionaron a cierta distancia. Balte también se retiró junto a Bellona para observarlas a las dos. Calliope pensaba que, siendo Bertche la más fuerte, cedería el primer movimiento…

—¡Ah! ¡Esto no es justo!

¡CLAC!

Un fuerte sonido resonó cuando las espadas de madera chocaron. Bertche había cerrado rápidamente la distancia mientras Calliope estaba distraída pensando en otra cosa. Con rapidez, Calliope levantó su espada de madera para bloquear el golpe descendente de su oponente.

—¿No es una regla que la más fuerte ceda el primer ataque?

—¿Qué regla? Nunca he oído hablar de eso.

Que la persona que enseñaba tuviera consideración por quien aprendía era más una cuestión de cortesía que una obligación. Además, técnicamente, ambas eran estudiantes en esta situación. Lo que decía Bertche no era incorrecto.

Mientras Calliope se concentraba en bloquear desesperadamente el ataque, Bertche retrocedió rápidamente un paso. Entonces, avanzó de nuevo con un movimiento preciso, lanzando una estocada hacia su pecho. Su postura era impecable. Calliope, incapaz de bloquear, giró su cuerpo para esquivar.

«Parece que no tiene intención de contenerse».

En ese momento, Calliope lanzó una mirada furtiva a sus instructores. Con los brazos cruzados, parecía que consideraban esta situación dentro de lo esperado.

Simultáneamente, mientras esquivaba, desvió la espada de Bertche desde abajo hacia arriba y retrocedió. Bertche, sin perder el equilibrio, recuperó su postura rápidamente y volvió a avanzar con un paso firme hacia Calliope.

La espada de madera de Bertche trazó un arco en el aire, dirigiéndose directamente hacia el costado de Calliope. Decidiendo que era difícil esquivarlo, Calliope levantó su espada verticalmente para bloquear. Aplicó fuerza para empujar la espada de Bertche, y por suerte, no parecía estar siendo superada en fuerza bruta.

Calliope abandonó su actitud defensiva y rápidamente tomó una posición ofensiva para atacar. No había puntos débiles en la postura de Bertche, pero de todas formas, no tenía la habilidad para encontrarlos. Entonces, decidió enfrentarse directamente. Después de todo, perder aquí no significaba la muerte.

Cuando Calliope se lanzó con la espada, Bertche sujetó firmemente la empuñadura para defenderse. 

¡CLAC!

Nuevamente, un fuerte sonido resonó cuando las espadas chocaron nuevamente.

Ambos brazos de las chicas temblaron ligeramente. Parecía que estaban igualadas en fuerza. Bertche frunció el ceño, como si no pudiera entenderlo.

La noble inclinó ligeramente su espada, deslizándola contra la de Calliope. Después de todo, su oponente era una principiante que llevaba solo unos meses aprendiendo. Creía que sería incapaz de reaccionar a movimientos imprevistos.

Traducción: Sia



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: SIA
CORRECCIÓN: TY


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 52

    Next Post

  • CAPÍTULO 54
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks