Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 21

Raymond, que me hablaba con la misma voz y me miraba con los mismos ojos de entonces, me hacía sentir como si estuviera al borde de las lágrimas.

—¿Por qué?—sin embargo, contrariamente a mis sentimientos, las únicas palabras que salieron de mi boca fueron cosas para alejarlo de mí—. No tiene porqué hacer esto, soy una mujer que no es digna de Su Majestad.

—Hmmm… Llamémoslo responsabilidad, entonces.

En el presente, Raymond y yo, habíamos pasado juntos, tan solo una noche. La persona que soy ahora, fue una efímera relación de un momento de pasión. No la vieja Chloe que lo sedujo con todas sus fuerzas durante meses. Sino la mujer con la que simplemente se acostó después del fulgor de una fiesta.

—¿Has sido responsable de todas las mujeres con las que has mantenido relaciones sexuales?

Sus cejas volvieron a crisparse. 

«¿Me estoy arriesgando demasiado?» 

Por mucho que se preocupara por mí, en el pasado, era demasiado grosero decirle esto al Emperador de un Imperio.

—¿Entonces, qué?—Raymond, se veía enfadado. 

Parecía que mi plan estaba dando sus frutos. Era mejor así. Esperaba que su enamoramiento por mí, que apenas había comenzado a brotar en su corazón, se apagara rápidamente quedándose en el olvido.

—Estoy bien así, gracias. No tienes por qué asumir la responsabilidad. Es demasiado duro cargar con el peso del deber de un fogoso encuentro que solo duró una noche.

—¿Sólo una noche?

—Sí, sólo una noche…—antes de que pudiera terminar la respuesta, Raymond me agarró bruscamente del hombro. 

Luego, me miró con ojos enrojecidos.

—¡Yo estoy…!—Raymond estaba a punto de decir algo, pero se contuvo, apretando los dientes—. Mierda…

Soltó varias maldiciones por lo bajo y se mordió con fuerza el labio. Sentí que iba a sangrar y quise detenerle. Pero no me lo merecía.

—Si necesitas mi cuerpo…

—No soy un pervertido que toma a un enfermo por la fuerza—me cortó con voz severa.

El Emperador del Imperio de Astart, que incluso vino al Gran Ducado simplemente porque yo estaba enferma, reafirmó que no deseaba codiciar mi cuerpo. Aunque sólo pasamos una noche juntos, él, genuinamente, estaba preocupado por mí.

{—De verdad, eres perfecta. De mi gusto, de principio a fin.}

De repente, recordé lo que una vez, murmuró mientras me miraba.

Kylos, llevaba mucho tiempo moldeándome para que me convirtiera en una mujer que encajara con las preferencias del Emperador. Podría ser que Raymond, se enamoró de mí a primera vista desde el momento en que nos conocimos en el baile de Año Nuevo, y solo había una manera de asegurarse.

—Su Majestad, Puede ser que…—era presuntuoso, pero fue lo único que se me ocurrió por un momento—. A usted yo…

Mi voz tembló débilmente al pedirle que confirmara sus sentimientos. Pero él me miró y soltó un suspiro áspero.

—Tengo una idea aproximada de lo que intentas decir. Pero no, no es eso.

—…

—Porque no soy tan romántico e insensato como para enamorarme de una desconocida a primera vista.—al verme incapaz de decir nada, se rió entre dientes—. Así que déjate de tonterías, Chloe, y céntrate en mejorar tu condición.

Raymond era un hombre que expresaba sus emociones abiertamente y sin ocultarlas. Así que, lo que decía ahora probablemente no sea una mentira. Me equivoqué de opinión, y entendí mal, que solo intentara responsabilizarse de mí.

Me sentí un poco avergonzada, pero intenté mantener una expresión indiferente. Porque sabía, que en el momento en que revelara algo de rubor, incontrolablemente me sentiría más abochornada.

—No me iré de este lugar hasta asegurarme de que estás bien.

—Ya estoy curada. Si no me cree, llamaré a un médico para que se lo garantice.

Raymond entrecerró sus ojos suavemente al observarme, mientras hablaba con seguridad. Me estremecí ante la sensación de déjà vu que me recorrió el cuerpo, al ver sus pupilas color carmesí fijas en mí.

—Sigues llorando.

«¿Estoy llorando?»

Avergonzada, toqué alrededor de mis párpados con las manos, pero no había ningún rastro de lágrimas que hubieran salido.

—Al menos, Chloe, no deberías haber llorado delante de mí.

—No lloré.—protesté como si fuera injusto. 

Raymond, durante un breve instante, clavó en mí su intensa mirada que parecía atravesarme. Sin mucho éxito, intenté evitar aquella confrontación de ojeadas.

Tras una breve pausa, Raymond soltó una carcajada.

—Sí, no lloraste—una suave voz sonora pasó por mi lado, rozándome los oídos—. Pero, Chloe…

Respiré hondo y me detuve cuando su mano me acarició la cara.

—Si necesitas mi ayuda para ser feliz, pídeme lo que sea.

Me quedé momentáneamente aturdida por las inesperadas palabras. 

«¿Por qué insistes tanto? La felicidad… Para alguien como yo…»

—¿Vas a rechazar eso también?

—… No…

Las yemas de sus dedos alejándose lentamente captaron mi atención.

—Bien.

Entonces,el joven Emperador, sonrió con satisfacción.

—Ojalá pudieras acompañarme más tarde en la comida de hoy.—Raymond pensó en algo por un momento y añadió, frunciendo las cejas—. Como no viniste a desayunar, tuve que estar solo con mi hermano. No fue una situación muy agradable.

Por un segundo, imaginé a dos personas sentadas, una en frente a la otra, tomando el desayuno en silencio. Obviamente, era una combinación inadecuada para disfrutar de un apacible encuentro.

Aunque en el pasado, por fuera, parecían hermanos amistosos, ahora había una sutil tensión entre ellos. Quizá se debiera porque Kylos devolvió una vez el carruaje de Raymond, cuando éste me vino a buscar.

—Entonces hasta luego, Chloe.

Raymond se marchó tras decir esas palabras como si no tuviera otro propósito. Yo me quedé allí, de pie, en blanco, durante un rato.

┈┈┈••✦ ♡ ✦••┈┈┈ 

«Felicidad, mi felicidad…»

Las palabras que dijo Raymond rondaban por mi mente todo el tiempo que estuve de camino a encontrarme con Kylos.

«No conozco la felicidad. Conozco la alegría y el placer, pero no sé cómo es la dicha.»

Me sentía realizada cuando me cultivaban como una flor hermosa para seducir a Raymond. Solamente el hecho de ser útil para cumplir los deseos de Kylos, me colmaba de alegría. 

Pero la felicidad seguía siendo desconocida. Cuanto más me preocupaba por las necesidades de mi tío, más se inundaba mi corazón en las profundidades de un dolor agudo; el cual se extendía junto con el júbilo de una joven ilusa e ignorante.

Pensé en mi pequeña Estel, que estuvo en mis brazos y luego desapareció, en muy poco tiempo. Recordé la primera vez que conocí a aquella niña y, en ese momento, fui incapaz de rechazar la calidez que me embriagó. Fue así como no pude evitar aquel dulce sentimiento de  plenitud, que me llenaba con solo estar a su lado.

Estel, no solo me daba alegría y satisfacción, sino algo más visceral. Una dulce e intensa emoción, que se arraigaba en mi interior con solo verla a los ojos. Tal vez, eso era la felicidad. Una sensación que solo experimenté con mi hija, a la que ya había perdido.

—¡Lady Garnetsch, está despierta! ¿Cómo se encuentra? ¿Todo bien?—el mayordomo Erikson, que caminaba en dirección contraria, me vio y me habló alegremente.

—Buenos días, Erikson.

Era demasiado tarde en la mañana como para recién haberme levantado de la cama, pero no quise decir nada más. No obstante, a Erikson no parecía importarle y se limitó a sonreír.

—¿Vas de camino para ver al Duque?

—Sí.

El mayordomo estaba visiblemente complacido con mi respuesta.

—El Maestro se preocupó mucho cuando Lady Garnetsch no apareció para desayunar. Nunca había visto una escena tan lamentable en el comedor.

—¿Qué pasó?

—No sólo no hubo gritos, sino que el ambiente entre Su Alteza y Su Majestad era ridículo. Al final, el Señor se levantó primero, y creo que estaba muy disgustado.

—¿Dónde está mi tío ahora?

—Entró en su despacho y no ha salido desde hace ya unas horas. ¿Puede Lady Garnetsch consolar a mi amo?—dicho esto Erikson me miró con ojos llenos de expectación. 

Me sentí un poco agobiada por aquella mirada. En lugar de responder, asentí una vez, y me di la vuelta.

En algún momento llegamos al despacho de Kylos.

TOC, TOC. 

Llamé a la puerta, mas no hubo respuesta. 

TOC, TOC, TOC. 

Volví a golpear suavemente esperando el permiso que me diera acceso. Pero la habitación seguía en silencio.

Suspiré brevemente y puse la mano en el pomo. Las personas que custodiaban la entrada me observaban con ojos ansiosos, pero los ignoré deliberadamente y giré la manija.

Al adentrarme en la oficina, una voz oscura se extendió en el aire sombrío, reprendiendo al intruso.

—Les había dicho que no dejaran entrar a nadie.

—Soy yo.

—¡…!

Él, que había estado todo el rato mirando el papel del escritorio, levantó la cabeza de súbito.

—¡Chloe…!—su habla al pronunciar mi nombre temblaba ligeramente.

—…

—…

Mientras permanecía tácita en el umbral, sin decir nada, él solo se limitó a contemplar mi rostro. No me gustaba su aspecto demacrado. Me parecía raro que él, que no tenía nada que perder, fingiera estar pasándolo tan mal como yo.

—¿Quieres entrar?—preguntó con voz tranquila, y yo asentí en silencio y dando un paso adentro. 

Al mirar alrededor, me llamó la atención la visión de un cuarto caótico, que estaba hecho un desastre. Este hecho, denotaba una gran diferencia que contrastaba con su impecable personalidad habitual.

—Está un poco… desordenado… Como es Año Nuevo, se ha acumulado el trabajo.—añadió Kylos rápidamente.

Sentí que se excusaba, pero no era asunto mío lo bien o mal organizado que estuviera su despacho.

—Tengo algo que decirte.

—Sí, cualquier cosa.

Se levantó lentamente, se apoyó en el escritorio y me indicó que me sentara en el sofá. Sin embargo, no quería alargar mucho la conversación con él, así que me quedé de pie y le comuniqué la noticia.

—Me voy del Gran Ducado.

—¿Qué…?—inquirió con un gesto repentino.

En ese momento, debido a su movimiento, los documentos que sobresalían del escritorio cayeron al suelo. Debido al viento, había caído algo de agua de lluvia en el interior, por tanto los papeles se mojaron y la tinta se corrió. No obstante, ninguno de nosotros prestó atención a ese hecho.

—Quiero irme de aquí ahora, cuanto antes mejor. Por favor, permíteme marcharme.

—¿Ahora qué…? ¡¿Qué quieres decir?!—con la cara inyectada en sangre, Kylos lanzó su desconcierto en forma de preguntas.

—No tiene sentido que me quede contigo.

—¿Por qué?

Mi imagen se manifestó en sus ojos borrosos. El yo de aquel reflejo tenía una expresión mucho más tranquila de lo que pensaba.

—No creo que tenga ningún sentido el que ahora me dejes y te vayas—Kylos se acercó lentamente a mí y habló con calma, como si intentara persuadirme. Sin embargo, no podía ocultar el tremor de sus inseguridades.

—¿Cómo que no tiene sentido que me vaya?

Las comisuras de mis ojos se fruncieron ligeramente mientras lo observaba en silencio. Por un momento, me pregunté seriamente si este hombre se habría vuelto loco.

Mimy: Sí lo hizo, y con esas voces en la cabeza probablemente sea todo un esquizofrénico. Así que, haznos un favor y medícate, Kylos.

Era una persona que me denigró, pisoteó y engañó. No podría haberme dicho eso sin que fuera un psicópata.

—Piénsalo, Chloe. Hemos estado juntos desde que eras muy joven. Hubo un tiempo, donde teníamos una relación de cierta confianza mutua, incomparable a la de los demás.

—Sucedió, en el pasado. Pero no ahora. Te recuerdo que me engañaste y manipulaste todos esos años. Entonces, ¿dónde estuvo esa “confianza” de la que hablas? Porque…

—Chloe.—un tono bajo cortó mis palabras—¿Qué te ha dicho el Emperador?

De pronto, sus ojos negros cambiaron de color y se volvieron tan oscuros como el abismo. Sentí una sensación espeluznante al contemplar su inquietante y hundida mirada.

—¿Cómo?—por un momento, no entendí lo que decía y puse cara de vergüenza.

—¡¡Qué ha hecho ese hombre para engañarte!! Te sedujo. Fue eso, ¿verdad, Chloe?

No sé cómo interpretó mi reacción, pero se enfureció y rápidamente me agarró de la cintura. El corazón me latía con fuerza y sentí náuseas cuando la distancia entre nosotros se hizo más estrecha.

—¡No puede ser que de repente digas algo así! ¡Confiesa, Chloe! ¿Qué te ha dicho el Emperador? ¿Podría ser que él…?

Cada vez que hablaba, su aliento en mis mejillas me daba asco. Sus brazos me rodeaban con fuerza y su cara estaba a una distancia muy corta, desde donde las puntas de nuestras narices incluso se rozaban. Todo era repugnante.

—¡Fuera de mi camino!—grité y le empujé el pecho. 

Kylos se apartó tambaleándose con esa presuntuosa mirada suya.

—Chloe…

—¡No tiene nada que ver con Su Majestad! ¡Solo quiero dejarte!

—…

—Te lo dije. Te odio, Kylos.

El hombre que siempre me observaba desde lo alto, con prepotencia, ahora me miraba con un rostro pálido, como si estuviera a punto de morir. Su aspecto miserable no causó ningún remordimiento en  mí, y por un segundo me sentí cruel, al no mostrar ni un ápice de piedad.

—Chloe, por favor…—su débil voz que salió llegó a mi oído con precisión.

«¿Por favor? ¡No digas eso!»

Lo miré fijamente a la cara, sin decir una palabra durante un rato, y él se mordió el labio inferior. 

«¿Era originalmente un hombre tan patético que se rebelaba así?»

Después de pensarlo, sacudí la cabeza.

Kylos era un hombre que sabía manejar sus sentimientos mejor que nadie. No sólo las emociones de los demás, sino también las suyas propias. 

Era un hombre que, si era necesario, amaría incluso a la mujer que despreciaba, y podría mostrar bondad con una niña sucia e inútil, si servía a sus propósitos.

Así que pude permanecer indiferente ante su apariencia, que parecía a punto de derrumbarse de un momento a otro.

—Te odio.

—… Sí, cierto pero…—se rió sin poder evitarlo y se apartó el pelo de la frente—. No es verdad… Mentira… Ahora no es un engaño. Sí, estarías equivocada si lo pensaras de este modo. Digamos que te he manipulado en el pasado. Si estás enfadada conmigo por eso, puedo aceptarlo. Puedes seguir odiándome por siempre, todo lo que quieras. Pero… No puedes abandonarme. No lo permitiré.

«A sabiendas de que lo aborrezco y desprecio… ¿Él quiere seguir estando a mi lado?» 

No podía entenderlo. Es verdad que la relación que él y yo tuvimos hasta ahora, nunca fue normal. Estar juntos así, solo acabaría en un envenenamiento mutuo.

Mimy:

{—¿Alguna vez has deseado mi felicidad?

—… Tengo la esperanza de dártela ahora. Como un loco…}

Recordé nuestra conversación de ayer y  lo que había estado pensando todo este tiempo salió de mi complicada mente.

«Felicidad… Mi felicidad… Vale, tal vez ésta sea la última indulgencia que puedo darle a este hombre. Como agradecimiento por haberme salvado del infierno de los Garnetsch en mi niñez»

—Dijiste que querías mi felicidad, ¿verdad? Entonces, por favor, déjame ir.

Los ojos violentamente temblorosos se volvieron hacia mí. Kylos apretó los dientes y respondió.

—No puedes hacerlo.

—¿Por qué?

—Por favor, Chloe. Escucharé lo que sea. Puedes maldecirme y pegarme si quieres. Odiar, aborrecer e injuriar. Todo lo que desees, hasta que sea suficiente para aliviar tu enfado. Lo único que no permito, ni permitiré, es que me dejes.

Sentía que le estaba hablando a una pared. No importaba lo que dijera, la única respuesta que obtenía era: “No puedes irte”.

—Estar lejos de tí, es la única forma en la que puedo ser feliz, Kylos.

—Te haré feliz. Pero a mi lado. Así que Chloe, ¿sí? No digas esas cosas tan espantosas como que me dejarás. Sin ti, Chloe, yo…

Dejé escapar una risa amarga al verle decir que no podía permitir que me fuera del Ducado bajo ningún concepto.

Aunque Kylos, me aseguraba constantemente que quería mi felicidad, al final, solo era una persona egoísta que priorizaba su propio bienestar antes que el mío.

—¿Estás diciendo que no me dejarás ir nunca?

—… ¿Acaso podemos vivir sin vernos?

—…

—Te dije que te quiero. Te amo, Chloe. Te amo con locura. Así que deja de repetir que te irás de aquí, por favor.

Mimy: 🎶🎶 Nooooo, No es amooooor lo que sieeeentes se llama obsesióóóóón 🎶🎶

«Amor… ¿Es este el amor que tanto he anhelado a lo largo del tiempo en el pasado…? ¿Cómo puede un hombre, que antepone sus necesidades sobre las mías, decir que me ama tan abiertamente sin ningún remordimiento?» 

Las esquinas caídas de sus ojos tenían una mirada tan triste que me estremeció el corazón, aunque solo fuera por una milésima de segundo.

Se acercó a mí, me rodeó suavemente la muñeca y me susurró con voz más dulce que nunca.

—¿Es por todos esos años en los que no supe apreciar el afecto que me mostraste? No te preocupes, por eso te dije que te daría toda mi devoción de ahora en adelante. ¿O acaso sigues resentida conmigo por lo que pasó con el hijo de ese hombre


RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MIMY



© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 20

    Next Post

  • CAPÍTULO 22
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks