Capítulo 17
—Te lo dije, Chloe. Estoy enamorado de ti.—las manos de Kylos temblaban de frustración.
—¡Deja de decir tonterías! ¡Eso es imposible! ¡Ambos, tú y yo, lo sabemos!
—¿Por qué dices que es una tontería?
—¡¡Porque tú…!!—todavía me sujetaba por ambas muñecas y lo miré con los dientes apretados—. ¿Alguna vez has querido que fuera feliz de verdad?
—Yo… Lo quiero ahora… Como un loco… Deseo darte la felicidad que te mereces.
—¡Mientes!
Ninguna broma era tan ridícula como la idea de él tratando de que yo gozara de dicha a su lado. Al menos, si de verdad deseaba que aquello sucediera con locura, debería haberlo mostrado en algún momento hasta ahora, cosa que nunca hizo.
—Lord Kylos, ni una sola vez en mi vida ha velado por mi felicidad.
—…
—Sé sincero conmigo. Dime qué es lo que necesitas de mí esta vez.
El agarre de mi brazo se soltó, y sus manos cayeron sin fuerza hacia abajo. Kylos murmuró con su voz quebrada.
—Ya te lo he dicho, lo único que quiero es tu corazón.
—¿Por eso me pediste que sedujera al Emperador?
—Eso fue… Obviamenteme me equivoqué, Chloe. Lamento profundamente haberte hecho pasar por eso.
No pude ocultar mi burla ante la repulsiva contorsión de su rostro.
—¡Oh! ¿Pero qué se supone que voy a hacer ahora? Si ya he pasado la noche con el Emperador.—dije sin ocultar mi tono sarcástico.
—Sí, cierto… Sé que has pasado la noche con el Emperador… Pero es por eso que ahora intento que todo vuelva a ser como antes, deshaciendo todos los errores que he cometido.
Marcas rojas aparecieron en mi piel por donde Kylos me había sujetado con fuerza. Estaba bastante molesta porque dolían, y probablemente mañana saldrían moratones en mi cuerpo.
— ¡Já! ¿Volver a como todo era en el pasado?
Como si fuera una sátira del destino, todo aquello era ridículo. No solo porque, en cierta manera, con la regresión, volví a “aquel entonces”; sino porque nadie me quitaría todo lo que he vivido hasta ahora.
Mi niña no volvería a mis brazos y el sufrimiento que padecí, no desaparecería con sus arrepentimientos. Los errores de Kylos eran irreversibles, porque mi pequeña Estel, ya no estaba en este mundo.
—Entonces, Chloe, por favor, dame una oportunidad.—se arrodilló frente a mí, y aferrándose, suplicó—. Esta vez te haré feliz de verdad. Incluso si eso significa arriesgar todo lo que tengo…
Las palabras “esta vez” me convencieron. Él tuvo que regresar en el tiempo también.
—¿Vas a hacerme feliz esta vez?
—Sí.
—¿Cómo vas a hacerme feliz?
—Eso es…
—Siempre has querido ser Emperador. ¿No es así?—le pregunté dubitativa, y él respondió sin vacilar.
—No, ahora no importa.
—¿No importa?
—Sí.
—Antes te importaba.
—Ahora ya no. Nada en este mundo es más importante que tú, Chloe.
Su voz era tan desesperada que no podía decir si era verdad o mentira. Estaba claro que Kylos había perdido la cabeza.
—¿Y-y cuál es mi felicidad?—la pregunta me salió tan bruscamente que tartamudeé—. ¿Cómo vas a hacerme feliz si ni siquiera sabes lo que es la felicidad?
—… Familia—dijo Kylos en voz baja, agarrando el dobladillo de mi falda.
—Siempre has querido una familia.
—…
—Yo te la daré, Chloe. Formemos una familia del tipo que nunca se separará de ti.
¡¡JAJAJAJAJAJAJA!!
Me eché a reír.
«Familia, familia, familia…»
—¿Crees que eso es lo que quiero?
—Sí.
—¿Por qué…? ¿Por qué pensaste eso…?—mi voz salió con un delgado y tembloroso torrente de sollozos.
Kylos, colgando a mis pies, me miró con el rostro húmedo y los ojos entreabiertos, llenos de agua.
—Desde que nos conocimos por primera vez, has deseado calor, has querido que alguien nunca te soltara y estuviera siempre a tu lado.
«¡Ay! ¡Tú lo sabías! Sabías lo que yo anhelaba, lo que necesitaba, lo que añoraba… ¡Fuiste consciente de todo desde el principio! ¿Cómo podría volver a amarte? Tú, que me engañaste así, y que me volviste de esta manera…»
—¿Entonces por qué lo hiciste?
—Chloe…
—¡¿Por qué?! Dime… ¡¿Por qué me quitaste a Estel?!
—…
Kylos no dijo nada, sólo me miró y dejó caer sus lágrimas insonoras. Quería aplastar aquel rostro lastimero y sollozante.
—Sabías que era lo único que me importaba…
—… Así que es verdad… Después de todo, tú también has vuelto en el tiempo, Chloe.—murmuró, reconociendo la situación tarde, tras varios minutos de reflexión.
Por la forma en que añadió el “después de todo”, ya debía de haber adivinado nuestro regreso mutuo, tanto como yo.
Robin: Estoy sad, gente.
Mimy: Mientras Robiin llora yo…
—¿No es una situación bastante ridícula que la persona que me hizo sufrir entonces, ahora me diga que me desea felicidad?
—Chloe, yo… yo solo…
—Te odio, tío.
—…
—Espero que seas infeliz y miserable por el resto de tu vida.
—…
Me aparté de él mientras me miraba con desesperación, la sangre me hervía por dentro y no pude evitar decirle lo que más ansiaba en aquel momento.
—Quiero retorcerte el cuello, retorcerlo y tirarlo a la basura, como el perro que eres.
—…
No sentí pena por él, ni siquiera cuando sus ojos se llenaron de lágrimas. Era una abominación. ¿Cómo se atrevía a llorar delante de mí? Quise arremeter contra él.
—Déjame hacerte una pregunta.
—… Adelante… Cualquier cosa…
—Estel… ¿Qué le pasó a mi Estel?
—…
Me pidió que le preguntara cualquier cosa, pero no pudo responder.
—¿De verdad mataste a mi hija?
—…
JAJA… JAJAJA, JAJA, JAJA…
Me reí de su falta de respuesta. Era extraño. Seguramente la emoción que sentía era negativa. Así que, ¿por qué me reía?
—Eres de lo peor… Un puto bastardo, eso es lo que eres.
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*Bienvenid@s al POV de Kylos Ludwig alias el HDP. Wiiii (/◕ヮ◕)/
La Emperatriz del antiguo Imperio de Astart era una antigua Princesa del país de Evran. Antes, había habido algunos emperadores que se habían casado con princesas de otros reinos. Pero, naturalmente, al pueblo no le hacía ninguna gracia tener a una Emperatriz extranjera.
Los emperadores solían tomar amantes por motivos políticos, y la madre de Kylos Ludwig, era uno de esos casos.
Ella era la única hija del Gran Duque de Ludwig, y como éste no tenía descendientes varones propios, nombró como sucesor al hijo ilegítimo de ésta.
Cuando el hombre, dueño del Gran Ducado, cayó enfermo y murió; Kylos Ludwig heredó el título a la tierna edad de quince años.
Poco después, un hombre misterioso vino a visitar al joven Duque.
—Madre—le dijo un chico joven de pelo gris—hace un rato he oído algo muy extraño.
—Entonces dime, ¿cuáles fueron esas extrañas palabras que escuchaste?
—Un hombre vino al Gran Ducado y dijo ser mi padre biológico.
—¿Sucedió eso?—preguntó su madre en voz baja—. ¿Y dónde está ese hombre ahora?
Después de esa conversación que parecía genuina, capturaron al hombre que decía ser el progenitor de Kylos y lo mataron en el acto.
—Ahhh… Ahora por fin puedo descansar tranquila.—dijo la mujer, hija del difunto Gran Duque—. Después de quince años rastreando islas, ciudades, pueblos,… En busca de esta persona y pensar que se había escondido en una finca de una aldea de campo… Nunca me lo hubiera imaginado.
Al otro lado de la habitación ensangrentada, su Madre miró el cadáver y sonrió irónicamente.
—¿Quién es este hombre?—preguntó el muchacho.
—Alguien. Tu verdadero padre biológico.
—¿No es mi padre biológico el Emperador?—volvió a preguntar el joven Kylos.
El chico estaba más sorprendido de saber que no era el hijo del Emperador, antes que de haber sido testigo de cómo su esbelta madre mataba a aquel hombre sin dudarlo.
—Piénsalo. ¿Hay algún parecido entre Su Majestad y tú?—Kylos reflexionó sobre la imagen del Emperador que siempre había conocido como su padre.
Como había dicho su madre, no tenían nada en común. Ni siquiera en el vello de los dedos de los pies.
—Te lo dije hace tiempo. Nunca serás Emperador. Su Majestad lo sabe. Sabe que no eres su hijo.
—¿Entonces por qué tolera mi existencia?
—Debido a un acuerdo que hizo con el difunto Duque de Ludwig.
El abuelo de Kylos, que no tenía hijos varones propios, necesitaba un heredero que portara su sangre. Pero no al progenitor del niño que le sucedería.
—Aunque sea tu padre biológico, si me casase con él… Sí, bueno, por un lado está muy bien, nos volveríamos marido y mujer, y tal, y cual… ¿Pero al final sería una pareja de por vida? No, por supuesto que no. Se convertiría tarde o temprano en un granuja que terminaría robándome mi parte de la herencia—dijo la mujer como burlándose del cuerpo sin vida que tenía delante—. Así que, hice un trato con el Soberano del Imperio. Al menos, la familia Imperial no codiciará mis propiedades tanto como esta basura.
Kylos no sabía exactamente cuál era el pacto entre los Ludwig y la familia Imperial. No obstante, se dio cuenta de por qué el Emperador, que había sido tan amable y gentil con su hermanastro, se mostraba tan frío con él.
—¿Quién más lo sabe?
—Tu difunto abuelo, yo, el Emperador y la Emperatriz… ¡Ah! y por supuesto tu padre, que languidece por allí… Así que ahora somos tres… Bueno no, cuatro, incluyéndote a ti.
—Ya veo…—El joven Kylos asintió dócilmente.
Poco después, su madre y el Emperador murieron tras beber té envenenado, mientras disfrutaban de una merienda en el Palacio Imperial.
La gente se compadeció del joven Kylos, que había perdido a sus padres y ahora estaba solo. Sin embargo, el chico no dijo nada en respuesta y solo siguió a lo suyo.
Para él, tan solo había una cosa importante, la cual codiciaba. La caída de su hermanastro, que lo tenía todo desde que nació. Así como el trono, al que únicamente le sería permitido a esa persona.
Como su medio hermano Raymond, parecía ser feliz en todo momento; Kylos pensó que la razón de todo aquello era porque, desde el principio, siempre obtuvo lo que quería. Además, aunque el chico pelirrojo a menudo arremetía contra el mundo por ser tan aburrido y poco interesante, de por seguro, era más dichoso que él.
Así que se convenció, de que si pudiera ocupar el lugar de Raymond, quizás él también podría encontrar la felicidad.
Si algo le faltaba a su hermano, que todo lo poseía, era el amor. A pesar de que estaba en condiciones de tener a su lado a todas las mujeres hermosas del mundo, él seguía sediento de afecto y cariño por el sexo opuesto.
—¿Qué clase de amor es aquel que Su Majestad busca?
—¿El amor que quiero? ¿Por qué? ¿Si te digo cuál es, crees que me lo encontrarás?—el hermano menor refunfuñó añadiendo—. De todos modos, no voy a poder encontrar a alguien a quien ame en esta vida. ¿Lo sabes no? Con ella como esposa… ¿Cómo podría tener a otra mujer de mi lado?
A los catorce años, el joven Emperador necesitaba una fuerza que le protegiera. Así que se casó con la hija mayor del Duque Carolina. Él era tres años mayor, y siempre se refería a ella despectivamente como “la bruja malvada de la Casa de Carolina”.
—Aunque tengas una Emperatriz, puedes tener tu propia amante, ¿no?
—No tienes ningún sentido del romance, hermano— el joven pelirrojo chasqueó la lengua y murmuró—. No tengo ningún deseo de tener como amante a la mujer que llegue a querer de verdad. Además, si lo hiciera, esa bruja sería la primera en estar más feliz que nadie. Llámame loco, pero, ¿por qué iba a hacer tal cosa?
Kylos Ludwig era un hombre que en realidad no disfrutaba él mismo de una amplia gama de emociones. No obstante, era un maestro manipulando los sentimientos de los demás. A partir de entonces, él pensó en cómo podría tomar ventaja e influenciar en las inquietudes de su hermano menor sobre el amor.
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La primera vez que conoció a la chica de cabello plateado, era un frío día de invierno, con el cielo gris y el aire húmedo.
Cuando Kylos ascendió al trono del Gran Ducado, ciertos poderes del Imperio estaban ansiosos por reavivar un vínculo que ya se había roto hace mucho tiempo.
Llamándose a sí mismos “los protectores del joven Duque de Ludwig”; vendían su nombre, hacían sus canalladas y codiciaban sus riquezas metalúrgicas.
Además, no hablemos de que muchas de sus conversaciones buscaban desprestigiar la dignidad y el honor del joven aristócrata.
—¡Qué ridículo! Jajajaja. Ya veréis cuando aparezca… El pobre joven Duque solo y sin sus padres.
—Piénsalo bien, será fácil. Con la cantidad adecuada de persuasión y engatusamiento, hará todo lo que le pidamos.
—¡Já! Si es por eso, hasta yo podría coger al niño sin padres de la mano y estrechársela.
Ganetsch, Capone y Hardy… Los principales autores de la conspiración que buscaba apropiarse de las riquezas del Gran Ducado. No obstante, hay que decir que de entre todos ellos, el que más destacaba indudablemente, era el Señor del Vizcondado Ganetsch.
El linaje del Vizconde provenía de una rama colateral de la familia del Gran Duque de Ludwig. Sin embargo, era casi seguro suponer que hacía tiempo que habían sido repudiados por ellos ya que el parentesco era casi nulo.
Cuando Kylos cumplió diecisiete años, y se convirtió en un súbdito plenamente maduro bajo la ley Imperial, desenvainó su espada para abatir a todos aquellos nobles corruptos del Imperio. Por supuesto, la familia Garnetsch, fue un ejemplo.
La visita de Kylos ese día, fue simplemente para advertirles de la situación en la que se encontraban.
—El Duque de Ludwig está harto de la insolencia de la Casa Ganetsch.
Con un gesto de su mano y blandiendo elegantemente el filo de su arma, el mayordomo del Vizcondado cayó muerto en un instante. Mirando el cuerpo entumecido que derramaba sangre empapando el suelo, Kylos se rió suavemente.
—Esto es una advertencia. Pero si la misma historia sobre vuestra asquerosa conducta vuelve a llegar a mis oídos, la Casa Garnetsch será apartada del linaje del Vizconde.
El arrogante Señor de los Garnetsch, se tragó el insulto y se inclinó ante el joven Duque de diecisiete años.
Con esto, Kylos daría por terminado su trabajo si no fuera porque ocurrió un pequeño contratiempo inesperado.
Saliendo de la mansión, que era más lúgubre y desagradable de lo que él había pensado, alguien lo llamó. Kylos, que estaba impaciente por salir de allí, no tuvo más remedio que ver de quien se trataba, por pura cortesía.
—¡Tío!
El día no habría sido tan horrible si el joven heredero de aquella estirpe, no lo hubiera detenido con los ojos brillantes, llenos de expectación.
—Bienvenido, tío. He oído tu nombre muchas veces desde lejos, y siempre he esperado poder conocerte.
Genealógicamente, para un chico de su edad, Kylos era un “tío”. Pero, a él no le gustaba cómo sonaba cuando aquel miembro de la Casa Garnetsch lo pronunciaba.
—Esta es tu primera visita al Vizcondado, ¿no? Deja que te enseñe algo divertido.—el chico se rió y le trajo una bestia con forma humana que se arrastraba a cuatro patas—. Ven, Chloe. Camina entre mis piernas. Tenemos compañía. Así que, tendrás que esforzarte para entretenernos.
El estado de la criatura era precario. Sus miembros prominentes apenas sostenían el cuerpo y sus ojos escarlatas miraban al chico a través de su pelo enmarañado sin lavar.
El sucesor del Vizconde agitó su látigo con entusiasmo, burlándose de la bestia.
—He oído historias sobre que los hijos bastardos de la Casa Garnetsch son tratados peor que los perros.—dijo Kylos de manera cínica—. Y parece ser que esos rumores no eran infundados.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MIMY