Capítulo 12
«Entonces, si es así… Nuevamente, voy a tener que seducir a alguien… Mezclar mi cuerpo con él… y dar a luz a su bebé…»
Mimy: En resumen, Sí. Kylos es tu chulo y tú su putita. Ya va siendo hora de que te des cuenta mija…
—¡Aaaaaah!
COF, COF.
Escupí toda la medicina que acababa de tragar debido a la repentina sensación repulsiva que me surgió de tal pensamiento. Incluso ese no fue el final, las náuseas aparecieron con el estómago vacío y solo el jugo gástrico tuvo que ser evacuado varias veces.
—Chloe, ¿estás bien? ¡Chloe!
Kylos me dio unas palmaditas en la espalda y apresuradamente me limpió los labios con la manga. El líquido desagradable, que había salido de mi boca, estaba ahora en su propia ropa mojada. De manera que era este hombre y no yo, quien estaba sucio, aunque en ese momento no fuera consciente de ello.
Con mis ojos vidriosos pero bien abiertos, miré a Kylos. No obstante él, sin darse cuenta de que lo estaba observando, se fue y regresó con el médico.
«Hijo de puta.»
Maldiciones silenciosas permanecieron en mi boca.
Mimy: Bien, bien, vamos bien…
El hombre que pretendía cuidarme, ser afable y gentil; era el mismo que me engañó, pisoteó y humilló. Fue alguien que usó mi amor para tenderle una trampa a su hermano que lo llevaría al infierno e incluso al final, también se llevó a mi hija.
{—Me alegro porque mi hermano no te matará a ti.}
Me acordé de Raymond, el Emperador caído que me sonrió tranquilizadoramente mientras me miraba con su rostro moribundo.
Inevitablemente, en ese momento, imaginé al padre de mi hija esperándome en el más allá. El reencuentro sería algo como…
—Bienvenida… Tu hija está aguardando por tí. Ve rápido, Chloe.
Sin embargo, ante esta fantasía recordé que tuve que dejar a mi pobre hija sola en el mundo y, que por mi culpa, ella había muerto en vano. Darme cuenta de este hecho hizo que algo dentro de mí se derrumbara.
«Estel…»
Pero una mano conocida me acarició la espalda y me sacó de mis pensamientos
—Está bien, Chloe… Todo está bien, deja de llorar y respira hondo.
Tan pronto como escuché su voz fingiendo preocuparse por mí, mi estómago se revolvió y las náuseas regresaron.
PUNK, TAK, CRASH.
La taza que se había volcado sobre la manta, rodó y cayó al suelo.
Podía sentir el movimiento ocupado de las sirvientas recogiendo los pedazos rotos de vidrio.
En ese instante, la venda del amor que me había cegado durante todo este tiempo, se cayó y mis ojos lo vieron claramente. Aunque Kylos tuviera aquella cara seductora, era un cabrón.
Un hermoso perrito disfrazado de bondad que escondía a un grandísimo hijo de puta.
«Estúpida Chloe…»
Como una necia, me di cuenta de ello demasiado tarde.
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—No hay nada malo con su cuerpo.—dijo el doctor mientras examinaba mi condición.
—No pudo tragar la medicina correctamente y vomitó. Pero… ¿Dices que no le pasa nada? ¿Estás seguro?
—Sí, su temperatura corporal y pulso volvieron a la normalidad. No obstante, es cierto que parece que algo anda mal… No se debe a nada que tenga que ver con su físico. Sin embargo, su estado mental…
—…
No había necesidad de una explicación detallada. Kylos supo inmediatamente a lo que se refería. Calmó su expresión de forma sutil y lanzó una orden.
—Retírense.
Cuando el médico y todos los sirvientes se fueron, hubo un gélido silencio en la habitación donde solo quedamos nosotros dos. Pero cada vez que su cara estaba frente a mis ojos, mi estómago se revolvía. Para que mi malestar no fuera a mayores, desvié la mirada.
—¿Tuviste un momento difícil?—preguntó Kylos, con un rostro bastante demacrado—. Parece ser que has trabajado tan duro que ahora te duele tanto cuerpo como la cabeza…
Cuando le supliqué que lo estaba pasando mal y que quería ver a Estel, ni siquiera me escuchó. Así que no podía entender a qué venía esta conversación.
—Todo es mi culpa, estaba equivocado.
Su contemplación hacia mí, estaba llena de afecto. Su hábito de estirar la mano como para acariciar mi cabello hizo que me estremeciera sin darme cuenta. Ya había extendido sus dedos hacia mí. Pero de un momento a otro se detuvo.
Viendo cómo mi cuerpo se encogía rechazando su toque, su cara se distorsionó y no pudo expresar las palabras correctamente. Por ello, Kylos se limitó a guardar silencio por unos instantes.
—…—él se miró las palmas pensando en lo insólito que era mi comportamiento y murmuró—. Pobre Chloe, lo debiste haber pasado muy mal…
Mi mano, que no tenía a dónde ir, tembló y formé un puño para no mostrar aquella reacción. Pero pronto, lo abrí varias veces intentando tranquilizar inútilmente mis emociones.
—Debió haber sido un gran shock para tí. Eres tan preciosa y… Sin embargo, yo… Yo te hice esto…—murmuró con un tono de autodesprecio y se frotó la cara con un suspiro penetrante.
«Sí. Claro que fuiste tú quien me hizo esto porque eres el bastardo que me arruinó la vida. El hijo de puta que me robó a mi preciosa niña. El que, cuando te la pedí, no la devolvió y en su lugar, la mató. Tú tenías que habérmela traído de vuelta… Aunque fuera su cadáver… Mi pobre bebé… Mi adorable Estel…»
Kylos cerró los ojos en silencio y me sonrió débilmente.
—Detengámonos aquí, Chloe
—¿…?
A medida que seguía hablando, sus palabras se volvían cada vez más incomprensibles.
«¿Vamos a parar? ¿Qué?»
Arrodillándose cuidadosamente frente a mi cama, Kylos se acercó a mí una vez más. Pero esta vez, agarró mi muñeca de forma inquebrantable y la apretó con fuerza para que no pudiera alejarlo de nuevo.
—Sí, creo que realmente puedo renunciar a todo ahora. Sufriste mucho, ¿no es así?—él seguía susurrando cosas inexplicables que no entendía—. Entonces, dejemos de hacer esto. Ambos, tú y yo. De esta manera ya no volverás a sentir más dolor.
—…
Queriendo saber sus verdaderas intenciones, volví a mirarlo a la cara por un momento.
«¿Qué tipo de artimaña estás usando esta vez?»
No obstante, él solo tenía una leve sonrisa. Así que, sin ningún resultado, dejé de leer sus pensamientos y abrí la boca después de mucho tiempo.
—Tío.
Todavía tenía una voz ronca.
«¿Cuánto tiempo más tardaría en recuperar mi voz original?»
Puesto que fue la primera vez que lo llamé, justo después de despertarme, Kylos se acercó a mí. Como si quisiera escuchar claramente lo que tenía que decir con aquel tono afónico.
—No tengo ni idea de lo que estás hablando…—palabras agudas fluyeron sin querer de mis labios.
Al mismo tiempo, la fuerza de su agarre que me sostenía, se aferró más. Estaba a punto de decirle que dejara de sujetarme y que me soltara. Pero él frunció el ceño y aclaró el propósito de aquella conversación.
—Estoy diciendo que ya no tienes que tratar de seducir al Emperador.
—¿…?
No podía creer lo que estaba escuchando, era todo tan surrealista… Así que, solo cerré mis ojos y esperé a que todo esto fuera una alucinación causada por la fiebre.
—Realmente no lo sabía… Chloe, yo realmente…—apretó los dientes y se detuvo por un momento. Luego, continuó con una voz temblorosa—. Realmente no sabía que una noche con el Emperador te arruinaría tanto.
—¿Qué?
Cuanto más escuchaba a Kylos, más confundida estaba.
«¿De qué se trataba todo esto? ¿El “Emperador” del que ahora estaba hablando era su hermano? ¿Por qué? Ya está muerto ¿no? No lo entiendo. Nada tiene sentido. ¿Qué demonios está pasando?»
En un instante, se me ocurrió un pensamiento inverosímil. Por lo que negué con la cabeza de un lado a otro tratando de organizar mis ideas por enésima vez.
Entonces, con un pequeño golpe, alguien entró. En el momento en el que revisé el rostro de la persona en el umbral, inmediatamente me puse pálida y me quedé congelada.
«De ninguna manera. ¿Cómo podría esta persona…?»
Erikson, el viejo mayordomo del Gran Duque de Ludwig. Fue aquel que no pudo resistir el duro invierno en el que estuve seriamente enferma. Falleció, poco tiempo después de que yo pasara mi primera noche con Raymond.
En parte, había sido porque no recibió tratamiento adecuado. Estaba más pendiente de esconderse de los demás ya que sangraba constantemente por la boca. ¿La razón? Fue una enfermedad crónica que terminó con su vida.
—Maestro, la Marquesa de Rosaline te está esperando.
Ante el anuncio del mayordomo, la expresión de Kylos se endureció con frialdad.
—Le dije que no podía estar con ella en este momento.
—Elizabeth de Rosaline dice que no regresará hasta que lo vea, Maestro. Por favor, comprenda. Como no ha podido estar con usted desde la víspera de Año Nuevo, la señorita se encuentra sensible y está bastante nerviosa.
—Es una mujer imposible. Realmente no entiende las palabras. Por favor, dile que vuelva de nuevo en otro momento. Ahora mismo estoy muy ocupado.
Su tono estaba lleno de ira. Sin embargo, yo todavía estaba aturdida por la inaudita revelación de una realidad que no podía estar sucediendo. Es por eso que estaba tan distraída que no le di la más mínima importancia al hecho de que Kylos estuviera molesto con la Marquesa..
Lo único que pude concretar con certeza hasta este momento, era que los muertos todavía estaban vivos, tal y como los recordaba. También sabía que aquellas personas que debían quedarse en el Palacio Imperial se encontraban en el Gran Ducado. Además, el “Su Majestad” de Kylos; se convirtió en “Su Alteza”, y su mujer, la supuesta Emperatriz; pasó a ser “La Marquesa de Rosaline”.
«¿Entonces, según esto… ¿Yo qué soy?»
Un tardío sentimiento de desazón se apoderó de mí.
Solo hubo una ocasión en la que me sentí como ahora. Con mi cuerpo débil y sufriendo un dolor terrible. Fue tras aquel baile de Nochevieja. Cuando Raymond todavía era el Emperador, Elizabeth; la Marquesa de Rosaline y Kylos; el Gran Duque de Ludwig.
Sí. Estaba convencida. Me encontraba tan enferma como en aquel entonces y, es más, Erikson dijo que era la víspera de Año Nuevo. El día después de que pasé la noche con Raymond por culpa de Kylos.
La única diferencia era que mi tío, el cual no me buscó en ese momento para no ofender a la hija del Marqués de Rosaline, ahora estaba enfrente de mí.
Sin embargo, por más que reflexionara, no podía ubicar mi mente desorientada.
«Quizás no estoy viviendo el momento después de que tomé el veneno que me dio esa mujer. Puede ser, ya que estaba muerta en primer lugar, ¿no es así? Entonces, ¿por qué he regresado a tiempos atrás?»
Aún recuerdo que esta fue la pesadilla en donde me acosté con el Emperador por coacción. Pero no de su parte, sino de la de Kylos. También, en aquel momento, me criticaron duramente por ser la amante de Raymond, y Estel… Mi pequeña y preciosa Estel…
«¿Acaso estoy sufriendo delirios ocasionados por una fiebre dolorosa? ¿Es esta una fantasía que no sucedió y no sucederá? ¡De ninguna manera! Estel… Cuando pienso en mi pobre hija, me duele tanto el corazón como si se estuviera desgarrando en mil pedazos. ¡Esto tiene que ser real!»
—¡…!—salté inmediatamente de la cama, sacudí la mano de Kylos y corrí hacia el baño.
Su voz llamándome me siguió. De pie, frente al espejo del baño, me miré con una cara llena de desconcierto. La cicatriz de mi garganta había desaparecido. Sin embargo, seguía presente en mis memorias aquel dolor desagradable y punzante que Kylos había ocasionado al cortarme el cuello de forma superficial.
—¿Está algo mal, Chloe?—Kylos me siguió con el rostro pálido y me abrazó por detrás.
Hubo una vez en la que él fue el hombre al que amaba con desmesura. Pero ahora solo queda una palpitación repugnante que me atenaza de manera sombría. Un sentido tan claro que no podría haber sido un sueño. Ni siquiera una alucinación. Si había vuelto al pasado, es porque retrocedí en el tiempo.
Cuando me di cuenta de que estaba experimentando una regresión, mi mente se quedó helada. Tardíamente, la situación que no entendía entró en juego y concluí que todo giraba alrededor de una muerte y un retorno a la vida.
Fallecí después de tomar el veneno que me dio Elizabeth y, por alguna razón, volví al pasado. Exactamente el día después de pasar la noche de Año Nuevo con el Emperador Raymond de Astarot.
«¿Por qué ahora?»
No era una pregunta fácil que pudiera responderse con tan solo pensar en ello.
Todavía estaba confundida. No obstante, poco a poco comencé a comprender las circunstancias que estaba experimentando de manera racional. Aunque, por supuesto, no fui lo suficientemente tonta como para atreverme a hablar con otros sobre ello. Nadie se creería la historia absurda de que yo había regresado en el tiempo y era obvio que me tomarían, tarde o temprano, por loca.
En cambio, decidí tomarme unos largos minutos para analizar mi entorno. Iba a necesitar pensar, adaptarme y aceptar plenamente la situación.
Pero lo que de verdad supondría un verdadero quebradero de cabeza, sería pretender aquel ridículo comportamiento que tenía en el pasado.
—Deberías ir a ver a la Marquesa de Rosaline.—le dije a Kylos, quien todavía me estaba abrazando.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MIMY