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Capítulo 1

Pude escuchar como él regresaba. De pie, junto a la ventana, noté como su carruaje pasaba por la entrada. Así que abrí la puerta y salí corriendo.

Kylos Ludwig III. El único Gran Duque del Imperio quien era el dueño de este antiguo castillo. Mi guardián y…

«No… No puedo sentir más de lo que se me permite.»

Sonreí amargamente y detuve mis piernas antes de seguir corriendo en vano. Fue porque en ese momento recordé cómo él siempre enfatizaba la actitud y apariencia de una dama de excelencia.

Después de tranquilizarme, tomando una respiración lenta y profunda con la mano en el pecho, caminé suavemente en busca de señales del hombre que pronto llegaría. Kylos, era el medio hermano del Emperador y a menudo abandonaba su mansión para quedarse en la capital.

Él había sido, durante mucho tiempo, el único varón de la familia Imperial, exceptuando a su padre, el antiguo Emperador, quien decía que no encontraba el momento para ver a su sucesor, ya que siempre estaba muy ocupado. 

Su difunta madre, fue la amante del ex Emperador y al mismo tiempo la única Gran Princesa del Imperio.

El pueblo amaba y apoyaba más a la maravillosa forma de gobierno dirigida por la familia de la Gran Princesa del Imperio antes que a la de la Emperatriz. La cual era vista como una extraña que se había casado en un país extranjero.

El joven hijo de una amante, que tuvo mayor influencia que la Emperatriz, creció un poco más y se convirtió en el único Gran Príncipe del Imperio. Sin embargo, perdió todo, incluyendo a su padre y a su madre al mismo tiempo que entraba en la edad adulta. 

Su medio hermano, el actual Emperador Raymond de Astarot, se compadeció de él porque se había quedado solo y reconoció su posición como miembro de la familia Real.

La razón por la que esto se posibilitó, fue debido a que Kylos era el único hombre en la familia Imperial sin contar a el Monarca que hoy en día gobernaba*.

*Emperador Raymond.

Como única condición, a cambio de este reconocimiento como parte de la realeza, se inhabilitó su derecho para participar en el consejo noble. Aún así, era una persona con bastante influencia en la alta sociedad tanto por su buena apariencia como sus elocuentes discursos.

En innumerables lugares me lo encontraba, pero siempre estaba ocupado. Esta vez, regresó al Ducado después de casi tres meses.

La distancia de la capital a la mansión no era tan corta, tomaba al menos medio día a caballo recorrerla, por eso sentí un profundo pesar. Sin embargo, pronto, la alegría precedió a la tristeza cuando supuse que él estaría feliz de ver a su seguidora más hermosa que antes. Aquel pensamiento hizo que mis labios se curvaran y una sonrisa tímida se dibujó en mi rostro mientras imaginaba lo que él diría cuando me acercara a saludarlo. 

Mirando a la multitud de caballeros en la puerta del Ducado pude notar que el recién llegado se había detenido directamente en la entrada. Los hombres custodiaban el lugar que se cuidaba pensando en la gente que venía de afuera. 

Pero, cuando estaba a punto de entrar al patio trasero, una de aquellas personas me bloqueó.

—Lady Garnetsch.

—Sir Brans.

Sir Enoch Brans, un hombre muy confiable entre sus compañeros masculinos, destacaba por sus habilidades sobresalientes. Sin embargo, lo más importante para las chicas de mi edad, era su deslumbrante apariencia que confundía a cualquiera, ya que parecía haber salido de una hermosa pintura.

Levanté ligeramente el dobladillo de mi falda hacía él y me incliné con gracia 

—Bienvenido de nuevo al castillo Ludwig. Mi tío está en el jardín, ¿no es así?—Sir Brans hizo una expresión ambigua y frunció el ceño, pero yo pregunté de nuevo viendo que no podía responder adecuadamente—. ¿Acaso él no está allí dentro?

—Está adentro… Sí… Por cierto…—aun así, el caballero todavía estaba sin palabras.

Mientras inclinaba la cabeza con duda, miró hacia arriba, se sonrojó un poco y volvió rápidamente su mirada hacia abajo. Parecía estar evitando algo.

—Entonces, quiero verlo. ¿Es un inconveniente para mí entrar…?—mientras seguía insistiendo con voz temblorosa, de repente me di cuenta de por qué me detuvo. 

Los fuertes ruidos que venían del interior hicieron que mis mejillas ardieran y claramente pude escuchar lo que dos personas se decían:

—Tal y como me dijiste, es una mansión muy bonita. Si no hubiera venido, me habría arrepentido.

—¿Es así? Pero a mis ojos… —por encima del hombro de Sir Brans pude verlo susurrando algunas palabras a una extraña que estaba sentada en su regazo—… La deslumbrante belleza de Betty oscurece la magnificencia de la mansión.

Aunque estaba un poco lejos, pude apreciar aquella escena entre dos amantes. Cada pequeño roce del hombre acariciando el rostro de la mujer que se encontraba ante él, las miradas con cariño y los pequeños movimientos que se alejaron poco a poco, con cuidado, mientras contemplaba a la joven que tenía enfrente con sumo afecto. 

Los gestos y la voz, que seducían a la mujer, pertenecían a la persona que amaba. Pero la risa juguetona que se oía no era la mía. La pareja continuó coqueteando ante mis ojos.

—¡Oye! Basta de cumplidos.

—Entonces, ¿cómo puedes creerme?

La risa disminuyó gradualmente y sus rostros se inclinaron lentamente el uno hacia el otro. Por un momento, me olvidé de respirar y me quedé allí, mirándolos a los dos sin comprender nada.

—La señorita Elizabeth, hija del marqués Rosaline, está con él en este momento.—escuché decir a Sir Brans mientras estaba viéndolos ensimismada.

Justo antes de que sus labios tocaran a la mujer, el joven caballero se paró frente a mí.  Entonces recuperé el sentido y cerré los ojos.

—… Bien.—al darme cuenta de que mi tío no estaba solo, sonreí y me di la vuelta.

No se trataba de algo nuevo. Era común que un hombre que estaba en la capital regresara a su mansión con otra mujer y no había razón para estar tan decaída. Aún así, no quería ver cómo la persona que amaba besaba a una desconocida con mis propios ojos.

La voz de Sir Brans, quien se ofreció a acompañarme a la habitación, pareció atravesar mis oídos, pero ni siquiera tuve tiempo de responder porque corrí sin parar hacia mi habitación.

Incluso en medio de esto, me hizo gracia pensar en el hecho de que no mantuve la apariencia de una dama, que era tan importante para aquel hombre.

┈┈┈••✦ ♡ ✦••┈┈┈• 

Tres días después de su regreso a casa, Kylos vino a verme. El hecho de que la mujer volviera a primera hora de la mañana de ese mismo día se podía adivinar por las palabras que los sirvientes cuchicheaban por los rincones de la casa.

—Hola, Chloe.

De pie junto a la puerta, parecía un poco cansado. Después de frotarme los ojos por un momento y mirarlo fijamente, me di cuenta de que no era una fantasía sino una realidad.

—¿Tío?

—Es triste. ¿Ya ni siquiera me estás dando la bienvenida?

—¡No pude…!—me sonrojé y me acerqué a él debido a los gestos que hacía con sus manos mientras intentaba terminar lo que iba a decir—… Aún… 

Entonces Kylos me sonrió y me tomó en sus brazos. Luego se dio la vuelta e inmediatamente cerró la puerta tras de sí. Como resultado, quedé atrapada entre la puerta y él, por lo que tuve que contener mi respiración para ocultar los latidos de mi corazón. Ya sea que supiera o no mis sentimientos, sus gruesos dedos me acariciaron la cara.

—Hermosa Chloe. Incluso la reina de las hadas de la leyenda estará celosa y se esconderá cuando te vea.—dulces palabras alabando mi apariencia brotaron entre sus labios seductores.

Pensé que la distancia entre ambos era demasiado corta porque no había espacio para retirarse y no podía hacer este o aquel movimiento. Avergonzada, me limité a inclinar la cabeza hacia abajo en silencio.

Pero Kylos levantó suavemente mi barbilla para que no evitara su mirada. Realmente era un tipo malo. 

—Ha pasado mucho tiempo desde que nos conocimos, Chloe. ¿Planeas evitarme ahora?

—… Lo vi, hace tres días…

Aunque es posible que él no me haya visto en aquel momento; yo sí lo hice. Él levantó las comisuras de su boca ante mis palabras ligeramente gruñonas.

—Debes haber visto a la hija del Marqués.—mientras asentía dócilmente, Kylos cerró los ojos y presionó su cuerpo contra el mío susurrando—. Ella es una buena mujer en muchos sentidos y también es la mejor compañera para estar a mi lado. Así que no hagas nada que provoque su odio hacia tí, ya que no podré protegerte si ella está enojada.

Mi corazón latió con fuerza ante la advertencia de no ofender a la hija del Marqués. Era la primera vez que él hablaba de otra mujer frente a mí tan directamente.

—Eres una chica muy lista, ¿sabes a lo que me refiero?—añadió el hombre sin esperar mi respuesta.

En realidad, tampoco importaba mucho. De mi parte siempre contestaba con un “sí” o un “entiendo” y, debido a esto, era comprensible que no necesitara escucharme. 

Sin previo aviso, sus labios se acercaron lentamente y cayeron sobre los míos. De esa manera, me aferré a su gesto abrazándolo fuertemente por la cintura y correspondí con un profundo beso. Pronto, las yemas de sus dedos que barrían mis dulces mejillas, descendieron a lo largo de la línea de mi mandíbula. El fino negligé, delgado, con un diseño que dejaba al descubierto mi clavícula, cayó ligeramente hacia un lado con un solo gesto de Kylos. Mientras su mano rozaba mi piel desnuda, trazando las curvas de mi hombro expuesto, sentí un ligero temblor en mi lugar más secreto. Sin poder controlar la excitación de mi cuerpo, inhalé y exhalé un suspiro involuntario.

«¿Incluso así de interesante puede ser mi reacción por él?»

Robiin: Este arroz ya se coció.

Mimy: Que no hagas nada para hacer enojar a la Elisabeth dijo él… ಠ_ಠ

Kylos dejó escapar una sonrisa suave y separó nuestros labios. Justo cuando empezaba a entristecerme porque el beso había concluído, él se inclinó e inmediatamente enterró su rostro entre mis pechos.

—Su Ex… Tío, espera un minuto…

—… Shhh, sé buena chica, Chloe.—el hombre me susurró con una voz suave como si fuera una niña pequeña. 

Cada vez que sus labios revoloteaban y el aliento caliente tocaba mi piel, tenía que apretar las manos para tragarme los gemidos que querían salir de mi boca.

—Tienes un cuerpo encantador… Aunque parece que perdiste peso porque tus senos ya no se ven tan grandes.

Respiré hondo con la cara enrojecida.

—Y a mí no me gustan las chicas demasiado flacas, Chloe.

Al principio no entendí el significado de esas palabras, ya que era consciente de que a la mayoría de los hombres les gustaban las mujeres delgadas. Pero pronto, caí en la cuenta de que a mí no se me permitía cuidar mi cuerpo para que se adaptara al gusto de cualquiera. Tenía que complacer a una sola persona, al Monarca del Imperio.

Entre el Gran Duque, Kylos Ludwig III, y el Emperador Raymond de Astarot, yo era el hermoso cebo que este hombre cruel le arrojaría a su medio hermano. 

Ese único objetivo fue el motivo por el que Kylos me salvó cuando tan solo era una niña.

┈┈┈••✦ ♡ ✦••┈┈┈• 

Oficialmente, el Gran Duque Kylos Ludwig III era mi pariente lejano. Aunque originalmente era una hija ilegítima de su familia colateral, los Garnetsch. 

Mi madre, a quien llamaban la mujer más hermosa del pueblo, era una joven común y corriente que ya tenía marido. Un día, dio a luz a una niña que se parecía mucho a ella, la cual creció y se volvió hermosa incluso a una temprana edad. Su esposo también estaba encantado por el nacimiento del bebé y juntos construyeron una familia armoniosa.

Sin embargo, cuando la niña tenía seis años, ocurrió una desgracia cuando se reveló que su supuesto padre no tenía función reproductiva*.

*O sea, es infértil.

Era un día frío de invierno cuando el hombre ahuyentó a su esposa y a la pequeña criatura, sin siquiera permitir que se pusieran ropas adecuadas. Siendo fuertemente golpeadas por una gran ventisca y mientras sostenía la mano de la niña, la mujer llamó a la puerta de la mansión Garnetsch.

—Por favor, solo acéptala, es nuestra hija. Ella hará todo lo que le pidas. 

Por supuesto, el dueño de la mansión Garnetsch reconoció a la joven de inmediato, ya que era tan hermosa que la codiciaba a pesar de que sabía que estaba casada.  No quería recordar que abusó de ella, solo quería deshacerse de los conflictos que surgirían en su propia familia.

La mujer lloró e imploró frente a la mansión durante varios días hasta que fue capturada y golpeada por los sirvientes de los Garnetsch. Allí presente, vi cómo su cuerpo se desmembraba, sus huesos se quebraban, la carne se desprendía y su sangre fluía sin parar… Sin poder hacer nada, aquel día, fui testigo de todo el devastador proceso de la muerte de mi amada madre, mi progenitora, quien era la mujer más hermosa del pueblo.

Robiin: Hijos de pe***… Ojalá y se mueran todos.

Mimy: ¡¡A la carga!! ψ (`∇`) ψ

{—Por favor… no puedo…}

Todavía hoy recuerdo claramente cómo esas últimas palabras dejadas por mi madre se desmoronaron en el aire sin apenas ser pronunciadas.


RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MIMY



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