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Capítulo 23

—Solo quería saber si habías cambiado de opinión. Entonces, contigo y conmigo, ya somos cuatro.

—¿Está bien si viene alguien más?

—¿Alguien más?

Ante el comentario repentino, Cassian frunció el ceño, pero Jeffrey respondió con una sonrisa burlona:

—Sí, un amigo mío. Entre más gente, más divertido, ¿no?

Acto seguido, le guiñó un ojo. Cassian sintió una ligera desconfianza, pero Jeffrey soltó una carcajada y le dio un palmadita en el brazo como si nada.

—¿No habías dicho que querías unas vacaciones desenfrenadas y llenas de adrenalina? ¿A qué viene esa timidez de repente?

Era una provocación pequeña e insignificante, pero fue suficiente para que funcionara. Cassian bajó la guardia y se encogió de hombros.

—Solo tenía curiosidad. Haz lo que quieras, no me importa.

—Eso, vamos a divertirnos en grande.

Dicho esto, Jeffrey alzó su botella de cerveza como haciendo un brindis antes de llevársela a la boca. Se terminó el resto del alcohol de un solo trago, aplaudió y señaló con la barbilla hacia atrás de Cassian. Al voltear por instinto, Cassian se encontró directamente con la mirada de las mujeres.

—Hola.

La mujer que saludó primero con una sonrisa recibió una respuesta de Cassian, quien también relajó el gesto.

—Hola, soy Cassian. ¿Y tú?

—Yo soy Kitty. Ella es mi amiga Bibi.

Después de presentar a su amiga, Kitty ladeó la cabeza y preguntó:

—¿Eres artista o algo así? Siento que te he visto en algún lado.

Cassian soltó una risa corta y negó con la cabeza.

—Lamento decepcionarte, pero no.

—¿Ah, sí? ¿Entonces eres un “esper” o algo así? ¿Un Alfa?

Ante la siguiente pregunta, Cassian volvió a negar.

—También lamento decirte que no. Soy un Beta.

—¿…En serio?

Mientras Kitty parpadeaba sorprendida, la música cambió. Cassian la miró desde su altura y le preguntó:

—¿Bailamos?

En lugar de responder, Kitty tomó la mano que él le ofrecía. Poco después de salir a la pista, ya se estaban dando un beso apasionado.

***

—Joven amo, despierte. Joven amo.

El empleado se esforzaba por sostener a Cassian mientras intentaba despertarlo. Sin embargo, Cassian apenas lograba mover los pies siguiendo sus indicaciones; era incapaz de abrir los ojos.

Al menos fue una suerte que regresara en taxi. Quizás gracias a la estricta enseñanza del Duque sobre jamás conducir después de haber bebido —ni siquiera una gota—, siempre volvía en taxi en situaciones como esta. El problema ahora era que los empleados tendrían que ir después por el auto. Como sea, era un alivio que no hubiera causado un accidente por un arranque de imprudencia al volante.

—Vamos, primero el pie derecho. Eso es.

Una pequeña sombra observaba a escondidas cómo lo llevaban por el pasillo, sostenido por ambos lados mientras avanzaban con dificultad. Los empleados, demasiado ocupados cargando al joven amo, no notaron aquella mirada y cruzaron el corredor hasta llegar a la habitación de Cassian.

—Fiuuu…

Tras lograr depositarlo en la cama, miraron por un momento a Cassian, quien ya estaba profundamente dormido, y regresaron a sus tareas.

—Yo iré por el auto, tú encárgate de acomodarlo para que duerma.

—Entendido. Las llaves… aquí están, toma.

Uno de ellos buscó en los bolsillos, encontró las llaves y se las lanzó al otro, quien las atrapó en el aire y salió apresurado de la habitación. El que se quedó le quitó los zapatos, el abrigo y le desabrochó un par de botones de la camisa antes de soltar un largo suspiro. Solo después de cubrirlo con la sábana hasta el pecho, finalmente se retiró, dejando a Cassian solo.

En la habitación, donde solo se escuchaba el ritmo constante de su respiración profunda, la luz del sol matutino comenzó a filtrarse. La puerta, que estaba firmemente cerrada, se abrió sigilosamente. Y sin percatarse de la pequeña y ominosa sombra que se acercaba de puntillas con cuidado, Cassian seguía sumido en su sueño.

***

Parecía escuchar el canto de los pájaros a lo lejos. Lo primero que recuperó fue el oído, pero lo siguiente que notó fue una sensación de opresión en el pecho.

«¿…Qué es esto?»

—Ugh…

Cassian soltó un quejido frunciendo el entrecejo. Había algo ahí. Algo lo estaba presionando. ¿Sería eso que llaman “parálisis del sueño”? Nunca lo había experimentado, pero había oído hablar de ello. Sabía que era simplemente un tipo de trastorno del sueño.

Sin embargo, la falta de aire y la sensación de algo pesado sobre su pecho eran sumamente desagradables. A eso se le sumaba la terrible resaca por haber bebido toda la noche. Tenía la cabeza pesada y el estómago revuelto, y para colmo, sentía que se le subía el muerto.

Ya podía imaginar lo que seguiría: “abriría” los ojos, pero en realidad no estarían abiertos y empezaría a tener alucinaciones. Nunca había visto un fantasma en este castillo en toda su vida, así que, ¿qué rayos era lo que estaba sentado sobre su pecho…?

—… Ah.

Tras lograr abrir los ojos y confirmar la identidad de “aquello”, un suspiro de absoluta derrota escapó de los labios de Cassian. Un rostro pequeño y redondo lo miraba fijamente desde arriba.

—¡Ya despertaste! Cassian, ¿dormiste bien?

El niño, que había estado esperando el momento exacto, no dejó pasar la oportunidad: sujetó el rostro de Cassian y le plantó un beso en la mejilla.

—¡Guácala, qué olor!

A pesar del ataque sorpresa, Cassian solo podía parpadear sin reaccionar debidamente. Bliss se tapó la nariz y giró la cabeza haciendo gestos de disgusto por el olor a alcohol. Mientras Cassian intentaba procesar qué estaba pasando, el niño soltó una risita y dijo:

—Estaba esperando a que despertaras. Eres un dormilón, Cassian. Yo me desperté hace muuuucho tiempo.

Al ver al pequeño cubrirse la boca con ambas manos mientras reía, la mente de Cassian empezó a despejarse. O sea que… ¿este mocoso entró a mi cuarto sin permiso y me despertó así…?

Después de pasar días esforzándose tanto por evitarlo, no esperaba recibir un ataque sorpresa de este tipo. El cansancio lo golpeó de golpe. Soltó un quejido y se cubrió la cara con una mano, pero…

—¿Eh? Cassian, ¿qué es esto?

Cassian se tensó ante el comentario repentino. ¿Y ahora qué quiere este maldito niño? Suspiró y, abriendo un poco los dedos, miró hacia abajo. Bliss seguía sentado sobre su pecho, pero ahora miraba hacia atrás. El cuerpo del niño le impedía ver bien qué estaba pasando. Justo cuando fruncía el ceño, Bliss se movió un poco hacia abajo.

—Qué raaaaro. ¿Qué metiste debajo de la sábana? ¿Es un globo? ¿O será un pan?

En cuanto sintió la punta de los dedos del niño rozar “eso”, Cassian comprendió la situación. Desafortunadamente, aquello que despierta por naturaleza cada mañana había captado la atención del pequeño. La sangre se le subió al rostro en un segundo y estiró la mano desesperadamente.

—¡Espera, Bliss! Eso no lo puedes to…

No tuvo tiempo ni de procesar el mal presentimiento. El niño, ladeando la cabeza con curiosidad, cerró el puño y golpeó con todas sus fuerzas aquel bulto que sobresalía bajo la sábana.

¡PUM!

—¡¡¡AAAAAAARGH!!!

Aquello que la noche anterior había hecho disfrutar a Kitty, encontró así su trágico y glorioso final. El grito, incapaz de salir siquiera de su garganta, quedó atrapado en su boca mientras Cassian se encogía violentamente sobre la cama.

—¡Uuuy!

A consecuencia del movimiento, Bliss salió rodando y terminó desparramado sobre el colchón.

***

La mesa del desayuno estaba en completo silencio. En medio de esa quietud, donde solo se escuchaba el tintineo ocasional de los cubiertos, Bliss observaba con cautela la expresión de Cassian.

Sentado a la mesa con el rostro aún más demacrado que cuando despertó, Cassian no dejaba de despedazar un trozo de pan. La duquesa, incapaz de seguir viendo cómo el pan que ni siquiera se llevaba a la boca terminaba hecho jirones y apilado en el plato, finalmente habló:

—Cassian, ¿qué estás haciendo? Come como es debido.

A pesar de la advertencia, él no reaccionó. Solo cuando terminó de reducir un bollo a la textura del papel picado, detuvo sus manos.

—Madre.

—¿Dime?

Ante ese llamado en voz baja, la duquesa respondió sobresaltada. Cassian, aún con la mirada perdida en el vacío, preguntó:

—Dijo que sería un mes, ¿verdad?

—¿Qué? Ah, sí, así es.

La duquesa asintió al comprender el significado un segundo después, y él bajó la cabeza mientras murmuraba:

—Ja… un mes…

Ese suspiro profundo cargaba con una infinidad de emociones. La duquesa, sin entender qué estaba pasando realmente, solo pudo parpadear confundida.

—Oye, Cassian…

Tras terminar de desayunar, mientras Cassian se dirigía a su habitación, escuchó una voz que lo llamaba con cautela desde atrás. Como era de esperarse, ahí estaba el pequeño busca-problemas, de pie y mirándolo con timidez. Cassian se detuvo y se giró hacia él con gesto de “¿ahora qué?”, a lo que Bliss habló con tono de preocupación:   



TRADUCCIÓN / CORRECCIÓN: DULCINEA
REVISIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN 


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