Capítulo 25
Se dirigió al carrito situado frente al panel que conectaba con la sala de estar, cogió el plato y la cuchara que había encima y regresó con cuidado.
—Toma, Cassian.
Bliss dejó el plato y la cuchara sobre la cama con el rostro radiante de orgullo y lo miró con una expresión llena de expectación. Lo que el niño quería era evidente. Cassian, que había estado mirando en silencio el cuenco de sopa y la cuchara, traídos sin bandeja ni siquiera una mesita auxiliar, suspiró y los cogió.
«…¿Eh?»
Para su sorpresa, el cuenco de sopa aún conservaba bastante calor, como si lo hubieran traído hacía poco. Pensando que debía estar bastante caliente para que un niño lo sostuviera, bajó la mirada y vio a Bliss con las dos manos apoyadas sobre la sábana. Pronto comprendió la razón. El pequeño no dejaba de mover las manos de un lado a otro, repitiendo una y otra vez el gesto.
—…¿Está caliente? —preguntó Cassian.
Bliss levantó la cabeza y dijo:
—¡Umm…! ¡No, está bien! ¡Come rápido, Cassian! ¡Le pedí a la cocina que lo hicieran especialmente para ti!
Su rostro, con una amplia sonrisa, estaba lleno de alegría. De repente, Cassian sintió una vergüenza y una culpa indescriptibles. Pero eso no fue todo. Bliss, que había estado observando con expresión seria cómo Cassian se sentaba con el cuenco de sopa sobre las piernas sin decir nada, de pronto se subió a la cama.
—Fuu, fuu.
Al ver la cabecita redonda del niño soplando con ahínco sobre el cuenco de sopa, Cassian no pudo evitar preguntarle, desconcertado:
—¿Qué estás haciendo ahora?
Entonces Bliss respondió con toda naturalidad:
—Es que no puedes comer porque está caliente, ¿verdad? Está bien, Cassian. Ya lo he enfriado. Ahora está bien, ¡come rápido!
—…Ah.
Cassian no pudo evitar soltar un profundo suspiro. Bliss, que no tenía ni idea de lo que pasaba por su mente, seguía sonriendo de oreja a oreja mientras decía:
—A mí no me importa, Cassian. Somos amigos, ¿no?
Cuando Cassian se quedó paralizado y lo miró de nuevo, Bliss continuó hablando con entusiasmo:
—Espero que te mejores pronto y podamos jugar juntos.
Cassian no dijo nada. Se limitó a mirar fijamente el rostro del niño. Pasaron unos segundos más de silencio antes de que él abriera la boca.
—Podemos jugar ahora también.
—¿Eh?
Bliss frunció el ceño, como diciendo «¿Pero no estás enfermo?». Cassian, sin inmutarse, le dijo:
—¿Tienes el libro que te di? Tráelo, lo veremos juntos.
—¡Ah! —exclamó Bliss, comprendiendo. Era cierto, aunque estuviera enfermo podían leer juntos. Se trata de ver el libro que hizo Cassian, juntos en la cama. ¡Realmente, Cassian es muy inteligente!
—Sí, ¡ahora mismo lo traigo!
Bliss, emocionado, saltó de la cama. Cassian le gritó a su espalda mientras se alejaba corriendo:
—¡Ve con cuidado, no te vayas a caer!
—¡Umm, sí, vale!
Bliss respondió mientras abría la puerta y salía. Pero tras la puerta que se cerraba, se oían pasos que no aminoraban la velocidad en absoluto. Es que no obedece ni una sola orden, pensó Cassian, negando con la cabeza.
La sopa seguía allí. Tomó una cucharada y se la llevó a la boca; tal como Bliss había dicho, ya se había entibiado. Pero se encogió de hombros y siguió comiendo. Y para cuando Bliss regresó, el cuenco ya estaba vacío.
* * *
—Mira, este es el primer pájaro que observé y dibujé.
Cassian, sentado recostado sobre un cojín, abrió una página del libro y dijo. Bliss, que estaba sentado entre sus brazos, inclinó la cabeza con curiosidad.
—¿Por qué no está en la primera página?
—Es que esto está clasificado por especies. Por eso… —dijo, presionando el libro para mostrar el espacio donde se unían las páginas— lo arranqué y lo pegué aquí, con pegamento.
—Ah, ya veo.
Cassian miró hacia abajo, a Bliss, que asentía, con cierta desconfianza.
—No tienes ni idea de lo que digo, ¿verdad?
—Je, je.
—Menudo tío.
Cassian le dio un suave golpe en la cabeza, sin hacerle daño, y volvió a pasar la página.
—Este también lo viste, ¿no? ¿Recuerdas sus alas?
—Sí, sí —Bliss asintió con la cabeza y de repente abrió los ojos de par en par—. ¡Es un pájaro calvo!
Cassian también miró el lugar que Bliss señalaba repetidamente con el dedo, diciendo «Aquí, aquí». Recordando lo que Bliss había dicho en aquel entonces, sonrió sin querer. Entonces Bliss murmuró:
—…Ya no podré verlo más.
Al oír esas palabras, Cassian respondió sin pensar:
—Podemos ir otra vez, ¿no?
—¿Eh?
Bliss, sorprendido, levantó la vista hacia él. Al encontrarse con sus ojos azules, brillantes pero llenos de duda e incredulidad, Cassian no pudo evitar reírse.
—¿No te lo dije antes? Que volviéramos a salir a observar pájaros.
—Ah, sí, lo dijiste, pero… —Bliss, con la cabeza gacha y la voz apagándose como si se extinguiera, murmuró—. Es que Cassian siempre sale… así que…
El estado de ánimo de Bliss se tornó sombrío en un instante. Cassian, sintiendo de nuevo la culpa, soltó un profundo suspiro.
—No pude evitarlo, Bliss. Lo siento.
Sus disculpas eran sinceras. No sabía si era por los días pasados divirtiéndose a lo grande, pero ahora, pensándolo bien, le parecía que esa vida de juerga no tenía tanta importancia. Incluso pensaba que con haberse divertido tanto ya era suficiente…
El problema era que todavía le quedaban asuntos pendientes. Y era el plan más importante, además de irrevocable.
Cassian, acariciándose la barbilla pensativamente, abrió la boca a regañadientes.
—Vayamos la semana que viene.
—¿La semana que viene?
Bliss volvió a mirarlo y él asintió.
—Sí, podemos ir la semana que viene. Hagamos eso.
Al repetirlo, el rostro de Bliss comenzó a iluminarse gradualmente.
—¿De verdad? ¿Iremos la semana que viene? ¿Eh? ¿De verdad, de verdad jugarás conmigo?
—Sí.
Cassian asintió.
—A partir de la semana que viene, jugaré contigo todo el tiempo.
Hasta que te vayas. Mientras veía a Bliss saltar de alegría exclamando ¡Guau!, Cassian pensó: ya casi ha pasado un mes. Solo queda una semana más o menos, no será difícil.
Solo hasta que Bliss se vaya.
Pensó eso mientras enganchaba su dedo meñique al que Bliss le tendía.
—Es una promesa, ¿eh? ¿De verdad?
—Sí, lo prometo.
Ya sea solo de imaginarlo, Bliss sonreía sin parar y saltaba por toda la cama. A Cassian le parecía que la resaca le estaba volviendo poco a poco, pero no lo detuvo y lo dejó estar.
14.
—Buaaaaah.
Bliss caminaba por el pasillo estirándose perezosamente. Ya era de noche. Aunque aún no había visto ni la mitad de los 320 episodios de la serie, tenía que volver a su habitación. La duquesa, al verlo sentado en el sofá y cabeceando sin parar, lo había despedido diciéndole que viera el resto mañana.
«Podría haber aguantado más», pensó Bliss, haciendo un mohín. Pero pronto un bostezo borró esa fea muestra de descontento. Mientras se frotaba la nariz, algo llamó su atención. Era la puerta de la habitación de Cassian.
Sin darse cuenta, se detuvo. Ya hacía varios días que no veía bien a Cassian. En su lugar, pasaba el tiempo viendo series con la duquesa, pero el vacío en su corazón no se llenaba.
Bliss, que había estado dudando un momento frente a la puerta, confirmó que no había nadie alrededor y, sigilosamente, abrió la puerta. Como esperaba, no había nadie en la habitación. Al entrar con sigilo en la oscura habitación sin luz, su corazón latía con fuerza por los nervios y la emoción. Je, je, voy a darle un susto a Cassian.
El primer día, se había acostado en la cama y se había quedado dormido sin querer. Hoy no cometería el mismo error. Bliss echó un vistazo rápido a la habitación y pronto encontró un lugar para esconderse. Ji, ji, ji, riendo para sus adentros, se metió bajo la cortina de la ventana y se acurrucó. Si me escondo aquí, seguro que no me encuentra.
Pronto, Cassian volverá. Cuando esté de espaldas sin saber nada, me abalanzaré sobre él. Cassian se asustará y gritará, ¿verdad? Ke, ke, esto es por haberme dejado solo hoy.
Bueno, no es que estuviera solo. Al recordar los divertidos momentos con la duquesa, una sonrisa se dibujó lentamente en sus labios. Mientras dudaba entre si mañana debería ver el jardín trasero con la duquesa o jugar con Cassian, pronto comenzó a cabecear, vencido por el sueño.
* * *
—…….
Cassian, de pie junto a la ventana, miraba hacia abajo con expresión seria. Bajo la cortina, como era de esperar, estaba Bliss, dormido panza arriba y roncando. Ah…, suspiró, pasándose una mano por el rostro. Luego se inclinó y levantó a Bliss en brazos.

TRADUCCIÓN / CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN