Capítulo 1
Era evidente que unos duendes traviesos estaban bailando la danza cosaca dentro de mi cabeza.
«Me duele la cabeza.»
Tras despertar, me incorporé lentamente.
El edredón se deslizó suavemente por mi espalda desnuda, pero no le presté mucha atención.
Después de todo, siempre me ha gustado dormir sin ropa.
«Parece que bebí demasiado.»
¿Por qué tuve que beberme la botella entera cuando ni siquiera aguanto bien el alcohol?
«Pero no podía no beber.»
Es que ayer fue un día en el que era difícil mantenerse sobria.
¿Qué clase de día fue?
«Pensar que mi hermana y Alberth se fugarían por amor.»
Fue el día en que mi propia hermana huyó con mi prometido.
Ante un suceso tan increíble y chocante, incluso yo, que tengo fama de ser una burócrata calmada y de nervios templados, no pude mantener la cordura.
«Quiero ir a un lugar donde nadie me conozca y emborracharme hasta perder el sentido.»
Ese era el único pensamiento en mi cabeza.
Por eso, me vestí con ropas de plebeya, entré en una taberna a la que solo irían plebeyos y bebí alcohol como loca.
«Y pensar que lo único que obtuve fue un dolor de cabeza.»
Al final, eso significaba que había hecho una estupidez.
«Aunque, gracias a que siento que la cabeza se me va a partir del dolor, no puedo pensar en nada más.»
No solo me dolía la cabeza; también sentía la garganta áspera y adolorida, como si hubiera estado gritando con fuerza toda la noche.
Toqué mi nuca, donde el dolor era más intenso, y extendí la mano.
—Lana, dame un poco de agua…
Sin embargo, la doncella que debería estar atendiéndome no se veía por ninguna parte.
—¿Lana?
Fue entonces cuando abrí bien los ojos y, ladeando la cabeza, miré a mi alrededor buscando a Lana.
Y entonces, me quedé sin aliento de la sorpresa.
—¡Hah!
Era un lugar que veía por primera vez.
Unas cortinas desgastadas que no tenían comparación con las de mi habitación, un edredón áspero y una cama rellena de paja que emitía un extraño crujido cada vez que movía el cuerpo.
«Está bien, de acuerdo. Seguramente me emborraché y me quedé tirada en alguna posada cercana.»
Pero no podía ignorar ni evitar a la criatura gigantesca que más resaltaba en el lugar.
«¡¿Quién es este hombre?!»
Lai: quien es ese hombre, que me mira y me desnuda…🫣
Ni siquiera pude gritar y me tapé la boca con las manos por miedo a que el hombre se despertara si hacía un ruido fuerte.
Con las pupilas temblorosas, observé fijamente al hombre que yacía boca abajo a mi lado.
«No puede ser…»
Una espalda ancha de color cobrizo llena de cicatrices y un cabello negro de aspecto áspero.
Lai: Uyyy, ver para creer.🫣
Lo juro, era un hombre que jamás en mi vida había visto.
Alcohol, un techo extraño y un hombre desconocido.
¿Acaso no había una sola conclusión posible?
«¡Estoy loca!»
¡Es decir que, estando borracha, acababa de causar un accidente que nunca debió ocurrir!
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Cuando perdimos a nuestros padres por una epidemia, yo tenía trece años y mi hermana catorce.
Frente a dos hermanas jóvenes que no sabían nada, el enorme Ducado de Johannes, el título y la ambición de muchas personas se apilaron como una carga.
—¿Qué voy a hacer, Lili? Yo no sé nada.
En el cementerio, más que por la tristeza de perder a sus padres, mi hermana lloraba por la incertidumbre de cómo vivir como la Duquesa de Johannes.
—No te preocupes, hermana. Podrás hacerlo bien. Te ayudaré con todas mis fuerzas.
Así, apoyándonos la una en la otra, ya habían pasado siete años.
«Ahora mi hermana ya parece bastante una Duquesa, y la familia se ha estabilizado.»
A decir verdad, a excepción de su rostro aristocrático, Mimi no tenía nada que encajara con ser la Duquesa de Johannes.
Aunque leyera documentos, no los comprendía bien; su capacidad para el cálculo era desesperante y, al tener un corazón blando, era incapaz de decir palabras amargas a sus subordinados.
Por eso, quien daba la cara en cada lugar donde se debía ejercer la autoridad como Duquesa, era yo.
—En este consejo, debemos arrebatarle sin falta los derechos mineros a Schultz.
—A cambio de entregar el arroz de socorro, exígele a su Majestad el Emperador una flexibilización de los derechos comerciales.
Afortunadamente, mi hermana Mimi era una excelente actriz.
Si yo decidía de antemano lo que debía decir, ella solía interpretarlo de manera magnífica.
«Ahora, probablemente ella pueda estar bien sin mí.»
Así pasaron siete años.
Al cumplir los veinte, finalmente pensé:
«He hecho esperar demasiado a Alberth.»
Hacía bastante tiempo que estaba comprometida con Alberth.
Como yo era la segunda hija y Alberth el tercer hijo, ninguno de los dos tenía títulos ni territorios que heredar.
Aun así, estaba bien.
«Ahora yo también debo vivir mi propia vida.»
Justo a la mañana siguiente de haberme dormido pensando eso.
Mi hermana desapareció.
Dejando solo una carta en su habitación.
[Para mi querida hermana Lili. Lo siento, Lili. Yo también quiero ser feliz ahora. Te entrego el título de Duquesa de Johannes y todos los derechos. Tú lo haces mucho mejor que yo].
Entonces, que te vaya bien.
«Dios mío, ¿cómo puede mi hermana hacerme esto?»
Como no podía creer el contenido de la carta, me froté los ojos una y otra vez.
«No, bueno, aceptemos lo de mi hermana, pero ¿y Alberth?»
Sin embargo, por mucho que me frotara los ojos hasta irritarlos, el contenido de la carta no cambiaba.
Así que no tuve más remedio que aceptarlo.
El hecho de que las dos personas en las que más confiaba me habían traicionado al mismo tiempo.
«Me duele tanto el corazón. Siento como si me hubiera derrumbado.»
Eso pensaba, pero el mundo no me dio tiempo ni de adaptarme a ese dolor.
—Como ha dejado constancia de su voluntad de ceder el título de Duquesa de forma perfecta, no hay ningún problema —dijo el abogado de la familia.
—Parece que la familia Imperial también lo autorizará de inmediato —dijeron los vasallos de la familia.
—Sugeriré que la ceremonia de investidura del título se realice de forma simplificada en el Palacio Imperial.
—Como el compromiso era de todos modos un acuerdo verbal, la familia Baine tampoco tendrá nada que decir.
Incluso los asistentes de la Duquesa.
Todo procedía a una velocidad vertiginosa.
Parecía que yo era la única que no lograba adaptarse a esta situación.
«¿Por qué todo avanza de forma tan natural? ¿Por qué nadie busca a mi hermana?»
Al pensar en eso, no pude aguantar más.
—Voy a salir a tomar un poco de aire.
Así, esa noche, impulsivamente me puse la ropa de mi doncella, Lana.
Las calles de la capital estaban iluminadas incluso de noche.
La gente pasaba a mi lado sin siquiera mirarme.
Una vez borrado el respaldo de la familia Johannes, las únicas personas que me conocían a mí, a mi verdadera esencia, eran mi hermana y Alberth.
Al no estar ellos dos, sentía que me había convertido en una persona que no era nada.
Esa sensación de soledad me hizo sentir que no podría soportarlo a menos que me emborrachara de inmediato.
Temblando ante un frío penetrante, entré impulsivamente en una taberna.
—Aquí, lo más fuerte que tengas.
Aunque nunca había bebido alcohol de verdad, pedí sin pensar la bebida más fuerte con el único deseo de emborracharme.
El licor de color ocre salió enseguida.
—Kugh.
En cuanto tocó mi lengua, sentí un hormigueo.
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
«Sabe mal.»
Pero me obligué a seguir bebiendo.
«Dicen que cuando te emborrachas, te sientes mejor.»
Quería escapar pronto de este sentimiento pegajoso, aunque tuviera que tomar prestada la fuerza del alcohol.
Había vaciado casi media botella cuando sucedió.
«Me tiemblan las manos.»
Intentaba llenar la copa, pero la boca de la botella no acertaba con el cristal.
Sentía que mi visión se tambaleaba.
Fue justo cuando fruncí el ceño y miré la copa fijamente.
Una mano enorme apareció a mi lado y me arrebató la botella.
—Si bebes así, solo con el alcohol puro, te harás daño en el estómago.
—… ¿Quién?
Abrí los ojos a medias.
Como no podía enfocar, no veía su rostro con claridad.
Pero sabía una cosa: que era un hombre de complexión muy grande.
Él se sentó frente a mí con naturalidad.
Cómo apartó la botella hacia su lado, inflé las mejillas enfadada.
—¿Qué haces? Devuélveme eso.
—Estoy preocupado.
¿Era esto estar borracha?
Por sus palabras, extrañamente solté una carcajada.
Mientras reía tontamente, me limpié las lágrimas del rabillo del ojo con el dedo índice y dije:
—¿Si no hay nadie en el mundo que se preocupe por mí?
—…
Ante mis palabras, el hombre apretó los labios.
Yo le arrebaté la botella que sostenía.
Él me llamó con una voz ligeramente apagada.
—Oye, jovencita.
—Déjame en paz. Hoy no puedo soportar estar sobria.
Mis padres murieron cuando era niña y mi única hermana huyó con mi prometido.
Ahora, no quedaba nadie de mi familia en este mundo.
«¿Preocupación? Qué va. Todo son palabras vacías.»
Eso pensaba mientras empinaba el vaso cuando, de repente, él deslizó un plato frente a mí.
—Entonces bebe junto con esto.
—¿Qué es esto?
«¿Qué…? ¿Cuándo salió esto?»
Debía de estar muy borracha.
Ni siquiera me di cuenta de cuando trajeron la comida.
«Pero no me siento nada bien.»
Incluso con alguien cuidando de mí, sentía una sensación desagradable.
Más bien, era como si tuviera piedras pesadas atadas a los pies y me hundiera profundamente en el suelo.
Mientras me apartaba el flequillo con irritación, el hombre pinchó algo con el tenedor y me lo acercó.
—El alcohol fuerte debe acompañarse con comida grasosa. Abre la boca.
Lo miré de reojo con desconfianza, pero terminé abriendo la boca y comiendo aquello.
Era carne de res empapada en salsa gravy.
«No me gusta la comida grasosa.»
Pero, ¿qué estaba pasando?
Hoy, esa carne grasosa se derretía en mi boca.
Se sentía como si acariciara suavemente mi lengua, agotada por el alcohol fuerte.
—… Está rico.
—¿A que sí?
Ante mi respuesta sincera, él sonrió como si estuviera feliz.
En ese instante, como si se rompiera una presa, las lágrimas comenzaron a caer de mis ojos una tras otra.
—¿Estás llorando?
—No.
Aunque mis ojos derramaban agua a cántaros como si estuvieran averiados, mi voz era sumamente tranquila.
Respondí mientras presionaba mis ojos con el puño de la manga.
—Es que me da risa que, incluso en esta situación, la comida me parezca rica.
—Parece que hoy tuviste un mal día.
—Sí. Fue malo.
Esbocé una sonrisa amarga.
—Qué cosa es el amor.
No es que amara a Alberth desesperadamente.
Si él me hubiera dicho que amaba a mi hermana y me hubiera pedido romper, de buena gana les habría deseado felicidad a ambos.
Sin embargo, lo que más me hería era el hecho de que ambos hubieran huido.
[Lo siento, Lili. Yo también quiero ser feliz ahora.]
El contenido de la carta resonaba dolorosamente en mi corazón.
Si tuviera a mi hermana frente a mí, quería sacudirla de los hombros y preguntarle:
«¿Qué significa eso? ¿Significa entonces que me estás pasando la infelicidad a mí?»
¡Quién estuvo a su lado cuando, a los catorce años, se convirtió de repente en Duquesa!
Al final, me desplomé y lloré a moco tendido.
—¡Cómo pudiste hacerme esto, hermana mala!
—Ya, ya, jovencita. Llora todo lo que quieras.
Mientras tanto, una mano enorme palmaba mi espalda con suavidad.
—Llora y, después, solo tienes que volver a ser valiente.
Esas palabras se filtraron en mi corazón de forma más reconfortante que cualquier otro consuelo.
«Se está filtrando tanto que siento que el estómago me da vueltas.»
Eso fue lo que pensé.
Y no era solo una sensación.
—¡U-ugh, wak!
—¡…!
No lo recuerdo bien, pero creo que vomité bastante.
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«¡Y después de eso, despertar así!»
Despacio, metí los brazos en el vestido que estaba colgado en la silla.
«¿Acaso habrá llovido?»
La ropa estaba empapada.
Parecía haber estado colgada en la silla toda la noche, pero estaba húmeda.
«Pero no es momento de ponerse exigente.»
Una vez más, miré de reojo al hombre que yacía en la cama.
Como estaba boca abajo, no podía ver su rostro con detalle.
—Lo siento, pero me voy primero, hombre cuyo nombre desconozco.»
Murmuré eso para mis adentros y abrí lentamente la puerta de la posada.
No tienes idea de cuánto cuidado puse al abrirla para que no chirriara.
«Lo que pasó anoche, nunca pasó.»
Eso sería lo mejor para ambos.
Tras cerrar la puerta, salí corriendo a toda prisa por el pasillo para escapar.
Sin saber que el hombre, que creía dormido, había abierto ligeramente los ojos y me estaba observando.

TRADUCCIÓN / CORRECCIÓN: LAI
REVISIÓN: WOLF
RAWS: ACOSB