mi hermana se escapo con mi prometido
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A los trece años, mis padres fallecieron a causa de una epidemia y me quedé sola con mi hermana mayor.
Siete años después, ella se había convertido en una Duquesa respetable y yo planeaba casarme con mi prometido para vivir feliz, pero…
—Lo siento, Lili. Yo también quiero ser feliz.
¿¡Mi hermana se fugó con mi prometido!?
Después de beber hasta emborracharme por la ira, desperté al día siguiente con un techo desconocido y junto a un hombre extraño.
Pensé que nunca volvería a verlo. Pero…
Ese hombre vino a buscarme.
—¿Crees que puedes irte así? Si luego resulta que estás embarazada, ¿cómo piensas encontrarme?
Un hombre misterioso, de edad y pasado desconocidos, que muestra interés en mí.
—Puedes aprovecharme sin reparos cuando necesites una pareja públicamente. Al cabo de un mes, yo también me iré sin dejar rastro.
—¿Y tú qué ganas con eso?
—¿Satisfacer un poco mi curiosidad?
¿Cuál será la razón por la que este hombre se me acerca?
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Datos -
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Autor:
Etiquetas:
Estilo occidental, realeza/aristocracia, romance/contrato matrimonial, una noche, hombre competente, hombre herido, heredera rica, mujer competente, mujer herida, mujer inocente, actitud desafiante.
Clasificación: ROFAN
Ilustración:
Protagonista masculino: Weitz (Gran Duque de Rohard)
Un hombre impredecible y lleno de secretos.
De cabello negro, piel rojiza y un cuerpo atlético marcado por cicatrices. Conoció por casualidad a las hermanas Johanes, que habían perdido a sus padres, y se sintió atraído por Lili, la más fuerte y bondadosa de ellas.
Protagonista femenina: Lili (Lilianne Johannes, duquesa)
No es una belleza deslumbrante, pero tiene una expresión fría y altiva.
Posee una inteligencia excepcional y determinación, lo que le ha valido un fuerte respaldo familiar. No cree en el amor, pero se siente irremediablemente atraída por Weitz.
Fragmentos identificativos:
—Si vuelves a decir eso, no te dejaré tranquilo. No es broma.
—Qué poca ternura tienes.
Weitz apartó mi mano y frunció los labios. Yo le solté bruscamente la mano y contesté:
—Nunca he sido tierna. Ni de pequeña me dijeron algo así.
Ternura, qué va. Las palabras “tierna” y “adorable” siempre han tenido un dueño desde que nací: mi hermana mayor, Magnolia Johanes.
«No siento envidia».
Era cierto que mi hermana Mimi era hermosa y encantadora.
Weitz me miró fijamente mientras resoplaba, y luego, con una sonrisa perezosa, dijo: —Entonces, déjame decírtelo yo. Eres adorable.
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