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Capítulo 77

«Ni siquiera lo sospeché…»    

—Entonces, ¿por qué con ese cuerpo tan débil tienes el aire acondicionado puesto tan fuerte? Así es como terminas resfriándote. ¡Y en pleno verano, además!

«¿Siempre hablaba tanto este chico?»

Yeo-woon, con la mirada perdida, parpadeó lentamente mientras dejaba que la voz de Yoon Jigu, que disparaba excusas como una ametralladora, se le deslizara sin aferrarse a ella. Solo cuando Jigu terminó de despotricar sin sentido, Yeo-woon abrió la boca en voz baja.

—Jigu-ssi…

—De verdad, qué persona más increíble… Con la fiebre que tienes y encima con el aire…

—Gracias.

—…

El murmullo de quejas de Yoon Jigu se cortó de golpe. Sus ojos se abrieron como platos ante las palabras de Yeo-woon, pero enseguida apartó la vista con torpeza, apretando los labios en una línea recta. Los labios temblaban con pequeños espasmos, como si contuvieran la risa, o quizá como si forzara una mueca de enfado. Como alguien incapaz de soportar un “gracias”.

TOC. Sin previo aviso, el dorso de su mano rozó con cuidado la mejilla de Yeo-woon. La piel, con la frescura justa, resultaba agradable al tacto. Al ver eso, Yeo-woon esbozó una débil sonrisa, levantando apenas las comisuras. Jigu ladeó la cabeza, con una expresión que parecía preguntar “¿por qué sonríes?”. Sin embargo, Yeo-woon no dio excusas; simplemente parpadeó con los ojos aún pesados por el sueño. El tenue aroma que desprendía la mano de Jigu le despejaba hasta la cabeza.

—Debe de ser por la medicina… la fiebre ya ha bajado bastante.

—¿El que me dio la medicina antes fue usted, Jigu-ssi?

—…¿Y si no fui yo, quién más podría haber sido?

—Así que no fue un sueño, después de todo.

—…¿Un sueño?

Si se hubiera quedado tirado hasta la mañana en el estado en el que estaba antes, realmente su condición podría haber empeorado. No era la primera vez que le pasaba, así que tampoco sintió una alarma enorme. Aún así, que Yoon Jigu hubiera aparecido en su casa justo en ese momento fue una verdadera suerte. Yeo-woon murmuró con la mente medio en blanco, y al ver a Jigu mirándolo fijamente, recordó el motivo por el que él había venido.

—Ah, cierto. Sobre eso… el boletín de calificaciones…

—…¿Perdón?

—El boletín de la Universidad Daehan.

—¿Eh?

—Sr. Jigu, ¿no vino a mi casa por eso?

—…

Yeo-woon parpadeó con los ojos bien abiertos mientras preguntaba. Jigu abrió la boca como si fuera a decir algo, pero la cerró enseguida. En sus ojos se dibujó una sombra de confusión. Su reacción era demasiado rara… Yeo-woon lo observó y ladeó la cabeza.

—¿No era eso? Entonces, ¿por qué vino de repente a mi casa…?

—…Pues, es que… lo vi mal, parecía enfermo…

—¿Cómo supo que estaba enfermo? Cuando me vio en la calle, no notó nada.

—…

—Ah… ¿será porque no fui a la piscina?

—Eh…

—¿Eh? Pero no es que solo hoy no haya ido…

—…

—¿Qué raro…?

«Entonces, ¿para qué vino a mi casa?» La cabeza no le funcionaba bien. Yeo-woon entornó los ojos y ladeó la cabeza, cuando de repente Yoon Jigu, cerrando el puño, se levantó bruscamente de su asiento.

—¡Ya me acordé! S-sí, eso era.

—¿Eso era?

—¡Pues claro! Si no es por el boletín de calificaciones, ¿para qué iba a ir a su casa? ¡Ni siquiera me interesa! Fue una coincidencia que fuera por eso y terminará viéndolo enfermo. Así que eso fue todo.

—¿Verdad?

Jigu asintió con fuerza, casi con desesperación, mientras Yeo-woon lo observaba y esbozaba una leve sonrisa.

—No lo traje a propósito. Lo que pasó fue que alguien intentó robar en mi casa y lo detuve, y en medio de eso…

—¿Eh?

—Sí. Había un loco hurgando en mi buzón. Lo vi en la tele: dicen que es un método de los ladrones de casas vacías. Quieren confirmar si hay gente en casa. Así que tenga cuidado usted también, señor Jigu.

—¿…?

—A otros podrán engañar, pero a mis ojos no. En cuanto lo vi, supe lo que era. Un ladrón.

—…Ah, sí… 

Entonces la expresión de Yoon Jigu se relajó, como si pensara “vaya tontería”. Se dejó caer de nuevo en el sofá y soltó un suspiro profundo.

—Me llevé todo lo que tenía en la mano ese tipo, así tal cual, y en medio del lío, estaba medio ido… Abrí un poquito el sobre que era suyo. Lo siento.

Yeo-woon miró a su alrededor y se dio cuenta de que el sobre que tenía que darle a Jigu no estaba por ninguna parte, así que volvió la mirada hacia él.

—Lo dejé al lado de la cama de mi cuarto…

—…¿Lo viste?

—¿Eh?

—…¿Viste el contenido?

—…¿Eh? 

«¿Las notas? Claro que no las vi. Solo abrí el sobre. ¡Lo juro!» quería decir, pero al encontrarse con su mirada no le salió la mentira. La cara de Jigu se tiñó de un rojo intenso. Claro, ponerse en su lugar, si alguien te pillara con unas notas así, sería para morirse de la vergüenza. Yeo-woon entendió perfectamente por qué estaba tan apenado. Viendo lo incomodísimo que estaba, decidió cambiar de tema por cortesía.

—Entonces, Jigu-ssi, yo me voy a casa…

—¡E-eso no es mi boletín de notas!

—…¿Sí?

—…Hice los exámenes. Pero por las faltas en la asistencia me salió así… Es verdad. En primero sí sacaba A.

—…

—De verdad. Era una optativa obligatoria de Gestión física y salud corporal… ¿Por qué? ¿Quiere que se lo enseñe?

—No, no hace falta…

Yeo-woon había intentado hacer como si no supiera nada, pero fue el propio Jigu quien sacó el tema. Entonces… aquello significaba que esas notas tan desastrosas sí eran suyas. Pero, aún así, ¿cómo podía ser tan…?

—En la universidad… ¿no suele ir mucho a clase?

No podía soltarle un “tus calificaciones son una mierda”, así que eligió la expresión más suave que pudo encontrar.

—…Pues sí. ¿Y qué más da? ¿Qué tan importantes son las notas? Con que la vida universitaria sea divertida, basta. Un amigo mío también se pasaba el día bebiendo y de juerga, y al final le tocó repetir un montón de asignaturas en el último semestre. Lo pasó mal, pero bueno.

—…

—¿Aún así va a clase, verdad?

—…Voy cuando hay exámenes.

Decía que había hecho el horario para concentrar todas las clases en un solo día, pero ni aún así asistía regularmente. Jigu lanzó una mirada furtiva, incómoda por la reacción de Yeo-woon, y masculló como excusa. 

—De todas formas, vaya o no vaya, nadie me conoce ahí.

—Por cierto… ¿recuerda la cara del que estaba hurgando en su buzón?

—La recuerdo, pero…

La impresión del sujeto ya se le estaba volviendo difusa. Si se lo cruzara de nuevo lo reconocería, pero… ¿por qué tendría que retener la cara de alguien que no era ni especialmente guapo ni llamativo? Yeo-woon no lo entendía.

—¿Cuántos años crees que tenía esa persona?

—Pues… entre mediados y finales de los veinte, diría yo.

—…

Yoon Jigu parpadeó lentamente con un rostro serio. Tocaba suavemente la rodilla de Yeo-woon con sus dedos. Mientras Yeo-woon observaba absorto sus pestañas bajas, sintió una extraña sensación de admiración. «Jigu realmente se esforzó por atrapar a ese ladrón… qué amable.» 

—Pero… no era él.

—…¿Eh?

—Cuando viniste a mi casa antes, me llamaste “hyung”, ¿recuerdas?

Al oír eso, Yoon Jigu no pudo ocultar su sorpresa y tragó saliva.

—…¿Yo?

—Sí, y aún así finges que no sabes…

—…

—Si no quieres que te llame “hyung”, puedo decirte “Yeonwoo-ssi”.

Yoon Jigu meditó un momento y finalmente respondió con una voz pequeña. 

—…Entonces… mejor “hyung”.

Jugaba nerviosamente con sus lóbulos rojos, mientras bajaba la mirada en diagonal. Tal vez por estar tan cerca, Yeo-woon podía escuchar claramente los latidos de su corazón. ¿Por qué le costaba tanto? Era tan torpe al tratar con las personas. En ese silencio solo interrumpido por el zumbido del aire acondicionado, ver al hombre al lado suyo mover torpemente los dedos sin decir nada le provocaba una risa contenida.

—Entonces… hyung, también puedes hablarme de ti.

—…¿Eh?

—Usted es cuatro años mayor que yo, así que… también me resulta un poco incómodo.

—¿Ah, sí? Bueno, entonces hablaré de ti.

Cuando Yeo-woon sonrió como si lo hubiera estado esperando, Yoon Jigu, quien había propuesto primero que hablaran de tú, arqueó las cejas como si viera algo extraño.

—…No, ¿por qué…? Dijiste que podíamos hablar de ti, pero de golpe así…

—¿Qué? ¿Prefiere que no lo haga?

—…

—¿Eh?

—…Hazlo como quieras. De verdad que eres muy fastidioso.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: SPOOKYBOOGIE
CORRECCIÓN: YOUZHAO
REVSION: GOLDRED



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