Capítulo 60
A Yeo-woon le gustaba su transformación. Su personaje daba la impresión de que ignoraría a cualquiera que se le acercara a hablar o que respondería con insultos, y a pesar de que llevaba la armadura y el casco completamente cubiertos, seguía viéndose bastante fuerte.
—¿Hola?
Sin embargo, Ji9star, que se suponía que iba a molestarlo o reírse como siempre, no decía nada desde hacía rato. Al notar ese extraño silencio, Yeo-woon desvió la mirada hacia la pestaña del canal de voz de HolBlue. El único nombre encendido en azul era el suyo.
—…¿Eh?
«¿Por qué se salió de repente?» Justo cuando empezaba a sentir algo raro, desvió la vista hacia la pantalla y vio que Ji9star había salido del juego.
[Ji9star ha cerrado sesión.]
[[Gremio]HalloweenGaji: ¿Se le habrá caído el juego?]
[[Gremio]ParkHwiBeol-lae: Capaz que quiere llamar la atención…]
[[Gremio]PríncipeGuisante: Jajajajajajaja. Cuando vuelva, ¡nadie le diga nada~!]
Todos se tomaron con ligereza la desconexión de Ji9star y felicitaron a Yeo-woon por su cambio de imagen y su segunda clase. Sin embargo, por más que pasaban los minutos… Ji9star no volvió a conectarse al juego.
[Porque saliste de repente??]
Yeo-woon escribió esas palabras en el chat de Holblue y se quedó mirando la ventana por un buen rato. Ji9star ni siquiera había leído su mensaje.
—¿…?
Parecía que había habido un apagón total en el edificio donde vivía.
─── ❖ ── ✦ ── ❖ ───
—Hyung, ¿te peleaste con él hyung del pene grande?
—¿Eh?
Mientras se cambiaba en el vestidor, un niño de primaria que solía acercarse a Yeo-woon con mucha familiaridad se le acercó corriendo y le hizo esa pregunta. Parecía que venía de secarse el cabello, ya que lo tenía mojado y parado en todas direcciones.
—Es que mi hermana me dijo que le preguntara por qué ese hyung no ha venido esta semana.
—¿A mí?
Yeo-woon parpadeó confundido. No entendía por qué le preguntaban eso precisamente a él.
—¡Porque ustedes son amigos!
—…Dohyeon. ¿Acaso no sabes qué significa “amigo”?
—¿Eh? ¡qué dices! ¡Claro que sí! ¡Yo tengo un montón de amigos! Tengo más de cien, ¿sabías? Es que soy amigo de todos los de primero y segundo grado desde el kínder, así que nos llevamos súper bien.
—Qué envidia. Yo no tengo ni diez amigos.
—Si te esfuerzas, seguro puedes hacer muchos amigos.
El pequeño negó con la cabeza muy serio mientras le daba ese consejo. «Qué adorable.» A Yeo-woon casi se le escapaba la risa, pero la contuvo para preguntarle:
—¿Y quién dijo que yo soy amigo de ese tipo?
—¿Eh? ¿No son amigos? Ese hyung del pene grande sólo habla contigo.
Ante su pregunta, dicha como si fuera lo más obvio del mundo, Yeo-woon ladeó la cabeza, desconcertado.
—¿Ese tipo? Si apenas habla conmigo…
Aparte de que a veces lo miraba de reojo con esa cara como de escanearlo todo, rara vez iniciaba una conversación. No sabía si simplemente era callado por naturaleza o si aún seguía sintiéndose incómodo. En cualquier caso, ese hombre, que llevaba más tiempo en esa piscina que él, hablaba más con Yeo-woon que con nadie más, y eso le resultaba difícil de creer. Seguro el niño estaba malinterpretando algo.
—Ay, rápido. ¡Rápido! ¿Cuándo vuelve ese hyung? Mi hermana me dijo que te preguntara.
—Mmm… La verdad no sé muy bien.
—Entonces tú pregúntale, hyung. Mi hermana dice que ya ni ganas le dan de venir a la piscina.
Aunque le dijera eso… fuera de la piscina, Yeo-woon tampoco se encontraba con ese hombre tan seguido. Y esta semana, ni siquiera lo había visto ni una sola vez. Pensando un poco, asintió levemente y le respondió.
—Está bien. Si lo veo, le pregunto.
—Entonces yo también le diré eso a mi hermana.
El niño respondió con seguridad y se dio la vuelta para marcharse. Mientras recogía sus calcetines y se los ponía, Yeo-woon jugaba distraídamente con las puntas de su cabello que se habían alborotado un poco.
—…
Ahora que lo pensaba, lo que dijo el niño le empezó a preocupar un poco. «¿Será que cambió su horario? ¿Por qué no venía a la piscina? El ejercicio, como todo hábito, se gana con la constancia y se pierde con facilidad.» Aunque no era como si él tuviera autoridad para preocuparse por nadie, lo cierto es que no verlo en varios días le inquietaba.
Yeo-woon ya era capaz de flotar un poco en el agua, tal como el instructor de natación le había asegurado, y también se había presentado a los demás integrantes del grupo principiante de su horario. Desde que comenzaron las clases, se la pasaban yendo de un carril a otro, así que era inevitable entablar conversaciones frecuentes. Aunque había una gran variedad de edades, nadie parecía particularmente tímido, así que con los menores de secundaria y niños más pequeños, ya hablaba con confianza. En cambio, con su vecino Jigu —a quien conocía desde mucho antes que a todos ellos— ni siquiera había logrado decirle su propio nombre.
—¿Le habrá pasado algo?
Murmuró mientras salía por la puerta principal de la piscina. Caminó de regreso a casa con paso lento, dejando volar su imaginación en todas direcciones. ¿Y si había entrado al baño sin el celular y no podía salir? ¿Y si se había enfermado tan fuerte que ni siquiera podía moverse? ¿Y si se había desmayado y lo llevaron a emergencias?
Cuanto más se lo imaginaba, más sufrimiento pasaba ese hombre en su cabeza, atrapado en los peores escenarios posibles.
—Ay, no…
Para cuando se dio cuenta, en su mente el vecino ya era un paciente terminal con los días contados. Estar solo cuando uno está enfermo es una de las cosas más tristes. Por eso Yeo-woon solía llamar a cualquier amigo que viviera cerca cuando le daba gripe, solo para pedirle que le comprara sopa.
Pero… su vecino no parecía tener a alguien así. No es que supiera mucho de su vida, pero esa era la impresión que le daba. Le apretó el pecho. Tal vez por eso, empezó a caminar más rápido. En el fondo, deseaba tocar de inmediato el timbre de su puerta y asegurarse de que estuviera bien. Claro, no lo haría de verdad, pero…
—Noveno piso.
DING.
El anuncio del elevador indicando el piso sonó con un tono automático. Mientras en su mente pateaba el suelo con impaciencia, Yeo-woon bajó del ascensor y se detuvo al ver la espalda de un hombre desconocido. El sujeto lo miró de reojo por un instante y luego volvió a girar la cabeza, dándole nuevamente la espalda.
«¿Quién será?»
Era un hombre bastante corpulento. Sus brazos descubiertos por la camiseta de manga corta mostraban músculos marcados y firmes, y el cabello largo recogido en una coleta. Estaba justo frente a la puerta del vecino, con el teléfono en la oreja, haciendo una llamada. Al poco rato, alguien respondió y el hombre habló.
—Oh. Yoon Jigu, soy yo. ¿Dónde estás?
—¿…?
«¿Yoon Jigu…? Ese es el nombre del vecino.»
—Estoy justo frente a tu casa. ¿Por qué cambiaste el código de la puerta?… ¿Qué tiene de malo que tu Hyung venga a visitarte?
«¡Ah, es su hermano! Con razón se parecían.»
—Estás ahí dentro, ¿verdad? No me digas que no me abres porque no limpiaste otra vez… ¿Ahora me estás desafiando? ¿Quieres morir o qué?
A pesar de lo amenazante que sonaba, el hombre curvó sutilmente la comisura de los labios. El “¿Quieres morir?” claramente no iba en serio.
—¿Ah, que estás en el café con mamá? Bueno, bajo entonces. Tengo algo que decirte.
Cortó de inmediato la llamada y se giró. Como si el calor repentino del día lo molestara, se pasó la mano por la nuca para secarse el sudor. Al girarse, sus ojos se cruzaron con los de Yeo-woon, quien le dedicó una sonrisa cortés.
El hombre lo miró fijamente y preguntó.
—¿Quién eres?
—Hola, vivo aquí.
—Ah… ya veo…
En su cara apareció una expresión incómoda que parecía decir, “¿Y este por qué se hace el cercano?” Tenía sentido que fueran hermanos; el vecino también era de los que dejaban ver sus emociones en el rostro de inmediato. Aunque, si había que comparar, Yoon Jigu tenía rasgos más delicados y una expresión más fría que la de su Hyung.
El hombre, que acababa de subir, miró a Yeo-woon con desconcierto al ver que intentaba bajar con él en el elevador. Cuando Yeo-woon le dijo que tenía algo que preguntarle a su hermano menor, su expresión cambió a una de leve confusión.
—¿Eh? ¿Dice que tiene algo que preguntarle a Jigu?
—Sí.
Quién sabía cuándo volvería a verlo si no era hoy. No era como si Yoon Jigu fuera un monumento natural, pero era increíblemente difícil encontrárselo.
—¿Acaso es cercano con mi hermano? —preguntó el hombre, murmurando para sí como si no lo creyera del todo.
—No es que seamos cercanos, solo vamos al mismo gimnasio de natación.
—Ah…
Cuando Yeo-woon le mostró la bolsa de natación que llevaba en la mano, el hombre pareció convencido y asintió ligeramente antes de preguntar.
—Entonces, ¿qué es lo que quiere preguntarle? ¿Mi hermano hizo algo?
—¿Perdón?
—…No me jodas —murmuró el hombre con el ceño fruncido—. ¿Hizo algo…?
Yeo-woon abrió los ojos sorprendido y lo miró fijamente, sacudiendo la cabeza con fuerza.
—¡Ah, no es eso…! Solo que esta semana no ha ido al gimnasio, y… me preguntaba si estaba enfermo o algo.
—¿Se ha saltado las clases?
—Sí. Me preocupó un poco.
—…
El hombre miró a Yeo-woon con una expresión difícil de leer. Durante todo el trayecto en el elevador, lo observó como si lo analizara, y finalmente, una sonrisa se dibujó en sus labios.
—Se nota que se preocupa mucho por mi hermano. Qué alivio que viva alguien tan considerado al lado de él. Soy Yoon Ji-hyuk.
—Yo soy Lee Yeo-woon.
Yeo-woon estrechó con suavidad la mano que el otro le ofrecía. La mano de Yoon Ji-hyuk era tan grande y nudosa como la de Yoon Jigu. «Tal vez es algo de familia», pensó. Al soltarla brevemente, notó un anillo plateado en el dedo anular de su mano izquierda. «¿Estará casado?», murmuró mentalmente Yeo-woon.
—Parece que se llevan varios años de diferencia con su hermano…
Ante la observación de Yeo-woon, la expresión de Yoon Ji-hyuk se suavizó, como si lo hubiera tomado por sorpresa.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: SPOOKYBOOGIE
CORRECCIÓN: YOUZHAO
REVSION: GOLDRED