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Capítulo 61

—Sí. Jigu es el menor. Se lleva nueve años conmigo, y ocho con el segundo de nosotros.

«Así que eran tres hermanos.  Aún así, que él fuera el menor…» Nunca se le habría ocurrido pensar que lo fuera por su personalidad.

—Qué envidia. Con esa diferencia de edad, supongo que no peleaban tanto. Yo, en cambio, me la pasé peleando con mi hermana menor.  

—No, sí peleábamos mucho. No sé si en la vida pasada fui un gallo de pelea, pero desde chico me le enfrentaba bastante.

Yeo-woon se rió por lo bajo. Aunque no lo había visto con sus propios ojos, se lo imaginaba perfectamente.

¿Enfrentarse así a un hermano nueve años mayor? Desde pequeño había sido todo un caso. Y por lo visto, su personalidad no había cambiado con los años.

Mientras evocaba esa imagen de su infancia, Yeo-woon abrió la puerta del Café Earth acompañado por Yoon Ji-hyuk.

—¡Yoon Jigu!

La voz de Ji-hyuk resonó con paso firme mientras se dirigía al mostrador. Al escucharle, alguien salió desde el almacén interior, despeinándose al cruzar la cortina.

—Ay, hyung otra vez tú… ¿Qué haces aquí…?

Jigu levantó la vista mientras refunfuñaba y sus ojos se cruzaron con los de Yeo-woon. 

—…¡!

Con expresión perpleja, miró de un lado a otro entre su hermano y Yeo-woon. Luego se acercó apresuradamente a Ji-hyuk y le susurró algo al oído. Tras escucharlo, Ji-hyuk le dio un suave golpecito en la frente, y con una sonrisa apenas contenida, le respondió. 

—Qué maleducado. Es nuestro vecino. Dice que tiene algo que hablar contigo, ¿no?

—¿Q-qué…?

—Hola.

—…¿Qué le dijiste esta vez para convencerlo?

Yoon Jigu murmuró con una voz cargada de incomodidad. Luego dirigió una breve inclinación de cabeza hacia Yeo-woon. Aquel gesto, como si lo estuviera llamando, hizo que Yeo-woon, que se había quedado un paso atrás, se acercara con cautela hacia él.

—Disculpa…

Jigu suspiró largamente y miró a Yeo-woon con una expresión afilada.

—¿Qué asunto tienes conmigo? ¿Y ahora qué se te ocurrió?

Era la misma mirada que usaba en la piscina. Esa forma de observarlo, casi de reojo, era tan intensa que parecía atravesarlo. Al principio daba miedo, pero ahora Yeo-woon lo sabía bien, no es que lo mirara mal, es que Jigu miraba así a todo el mundo. Sin parpadear, Yeo-woon sostuvo la mirada con calma y esbozó una leve sonrisa.

—Me llamo Lee Yeo-woon.

—…¿Qué?

—Que no soy “oye”, me llamo Lee Yeo-woon.

—…

—Yo sé cómo te llamas, señor Jigu. Así que pensé que quizás también te daría curiosidad saber mi nombre.

Las palabras de Yeo-woon, pronunciadas con una sonrisa, provocaron un torbellino en el rostro de Jigu. Sus pupilas negras comenzaron a temblar y sus labios, de un suave tono rosado, se cerraron con fuerza. Estaba claramente desconcertado.

Yeo-woon, por su parte, no podía evitar sentir curiosidad por lo que pasaba dentro de él. En más de veinte años, jamás se había topado con alguien que se sintiera tan incómodo a su alrededor.

Él no era del tipo que se acercaba a quienes daban señales de “no te me acerques”. Pero por alguna razón, ese hombre del departamento de al lado… no, el señor Yoon Jigu, siempre terminaba atrayendo su atención. ¿Por qué sería?

—Ah, ¿qué me mirás? En serio…

—…Hmm.

«¿Será porque es casi el doble de alto que la mayoría? Bueno, es natural que uno llame la atención cuando es tan grande… Claro. Es por eso. Porque es alto.»
Yeo-woon asintió para sí mismo.

—Primero sentémonos y hablemos. ¿Está ocupado ahora, señor Yeo-woon?

—Ah, sí, está ocupado. ¿Verdad que sí? Está ocupado, tiene cosas que hacer, ¿por qué lo detiene así de repente?

Yoon Jigu respondió por él, metiendo su enorme cuerpo entre Yeo-woon y Yoon Ji-hyuk. Yeo-woon le agarró el antebrazo con decisión y asomó la cabeza para responder.

—Estoy totalmente libre.

—¡…!

Jigu se sobresaltó y enseguida le quitó de un manotazo la mano a Yeo-woon.

—Perfecto. Entonces sentémonos y hablemos un rato. ¿Qué quiere tomar? Yo invito el café.

—Un americano, caliente, por favor.

Yeo-woon no dudó ni un segundo en decir qué quería beber, sin siquiera rechazar por cortesía la invitación. Ante eso, Yoon Ji-hyuk soltó una breve risa, como si pensara que era un tipo curioso.

—¿Caliente, con este clima?

—El día está muy húmedo.

—Es verano… qué peculiar.

Entonces, él le dio una especie de “misión” a Jigu —que los miraba serio, como si evaluara la situación— para que fuera a preparar el café, y se llevó a Yeo-woon a una mesa ubicada en un rincón.

Era una mesa desde donde se veía perfectamente el mostrador. Jigu, frunciendo el ceño con toda la cara, se movía con destreza preparando las bebidas. Desde sacar el shot hasta calentar las tazas, todo lo hacía con bastante habilidad.

—¿Puedo preguntar cuántas clases de natación se ha saltado Jigu esta semana?

Yoon Jihyuk lo dijo con una expresión tranquila. Yeo-woon comprobó qué día era hoy y empezó a contar con los dedos.

—Esta semana no ha venido ni un solo día… así que como tres veces, ¿quizás?

—Tres veces…

Jihyuk juntó las manos delante de la cara y murmuró con un tono algo siniestro. Con esa sonrisa suya tan peculiar, Yeo-woon sintió un escalofrío recorrerle la espalda sin saber por qué, y empezó a juguetear con una de las correas de su bolso de la piscina.

—¿Hacía algún otro tipo de ejercicio antes de venir a natación, señor Yeo-woon?

—Llevo poco tiempo nadando, la verdad. Pero de ejercicio, he hecho un poco de todo. El año pasado fui un tiempo a boxeo con un amigo, y antes de eso iba a veces con entrenador personal… ¿por qué?

—Es que su postura es muy correcta.

—¿La mía?

—Ah, aquí…

Jihyuk hurgó en su billetera, sacó una tarjeta y se la tendió a Yeo-woon. En la tarjeta decía “Gym & Fitness”.

—No está muy lejos. Si algún día se cansa de la natación, puede venir. Tengo un gimnasio.

[Representante: Yoon Jihyuk…]

—¿…?

«¿Representante?» Yeo-woon levantó la cabeza y lo miró, confundido.

—Como dijo que podía hacerlo solo, lo dejé al aire… ¿y este idiota se ha saltado natación tres días enteros?

Murmuró eso con tono molesto mientras se acercaba con dos cafés en la mano, mirando directamente a Yoon Jigu, como si quisiera que lo oyera bien.

—¡…! ¡¿Y tú por qué se lo cuentas?!

Jigu se dejó caer en la silla junto a su Hyung y fulminó con la mirada a Yeo-woon.

—Estás yendo de chismoso, en serio.

—No, es que me preocupé, pensé que estabas enfermo o algo…

—Disculpa, pero… ¿por qué te preocupa eso a ti?

—No se dice “disculpa”, se dice Lee Yeo-woon…

—Lee Yeowoon o Kim Yeo-woon, qué más da. No es asunto tuyo. Estuve ocupado y por eso no fui a nadar unos días, ¿ok? Pero desde mañana voy a volver, ¿ok?

—¿Y por qué me lo dices a mí, Jigu?

Ah. No se lo estaba diciendo a él sino a su hermano. Yeo-woon se rió sin querer, pero al ver cómo la mirada de Jigu se clavaba en él, con las orejas enrojecidas, hizo un esfuerzo por borrarse la sonrisa de la cara.

—Encima vienes corriendo a contarle a mi hermano. Es ridículo, en serio.

—¿Ocupado con qué? Si este semestre solo vas a clases un día a la semana.

—¿Qué? ¿Sólo un día?

—Y tú no te metas, ¿sí?

«Debe tener reflejos rapidísimos. O es un crack con el sistema de inscripción. ¿Cómo lo hace?» 

Yeo-woon nunca había tenido ni una sola hora libre durante los ocho semestres de universidad, así que, incluso ahora que ya se había graduado, escuchar ese tipo de cosas siempre le daba un poco de envidia.

—Estaba ocupado estudiando para los exámenes.

—¿Estudiando?

—Me desvelé, ¿sí?

—¿Tú?

Yoon Jihyuk se echó a reír en su cara sin disimulo. Parecía divertirse lanzando preguntas al aire, como si disfrutara viendo a su hermano menor intentar convencerlo de que realmente había estado estudiando. Yeo-woon los escuchaba hablar sin meterse, hasta que de pronto preguntó.

—Jigu-ssi.

—¡No use mi nombre como le dé la gana…!

—Entonces, ¿no está enfermo ni nada, cierto?

Las miradas de los dos hermanos, tan parecidos entre sí, se dirigieron hacia él. Yeo-woon suspiró con alivio y murmuró. 

—Qué bien… Me preocupaba que se hubiera desmayado en casa.

—…¿Preocuparse?

El chico parpadeó lentamente. Parpadeó, parpadeó. Parpadeó una y otra vez, cada vez más rápido, hasta que de repente giró la cabeza con brusquedad.

—¿Q-qué estás diciendo? ¿Quién se preocupa por quién? Mejor ocúpate de lo tuyo, ¿sí?

Soltó una queja con su tono habitual ,  pero al recibir un golpe en la nuca de su hermano, se calló obedientemente.

—En fin, Yoon Ji-gu, si no quieres perder masa muscular, entrena de forma constante, cuida la dieta y nada de snacks.

—Cállate, adicto al gimnasio. ¿Viniste solo para soltarme esa charla?

—No, necesito que cuides a Young este fin de semana.

—No soy cercano a Yoon Young.

—Young es tu sobrino.

Yeo-woon, sorprendido por lo inesperado de esas palabras, terminó quemándose la lengua con el café.

—Estoy ocupado este fin de semana. Ya tengo planes. No tengo tiempo para cuidar a Yoon Young.

—¿Y qué vas a hacer? ¿Todavía sigues jugando ese juego?

—¡…!

—¿Ese raro, donde salen personajes todos extraños?

—¡Ah, Hyung! ¿Por qué tienes que decir ese tipo de cosas…!

Yoon Jigu se apresuró a taparle la boca a su hermano con una mano, mirando de reojo a Yeo-woon con aire nervioso. Se notaba que estaba claramente a la defensiva. Al ver el temblor leve en sus pupilas, Yeo-woon decidió hacerse el desentendido respecto al pasatiempo del otro.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: SPOOKYBOOGIE
CORRECCIÓN: YOUZHAO
REVSION: GOLDRED



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