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Capítulo 61

Finalmente, comenzaron las contracciones. Y, como era de esperar, esas contracciones no fueron para Tia, sino para Kyle.

Tia, gracias a la magia de Kazev, estaba cómodamente acostada en la cama, mientras Kyle, en la habitación contigua, dejaba escapar gemidos de dolor sin cesar.    

—¡Ahhh…! ¡Ugh! ¡Maldición…!

Aún podía soportarlo hasta cierto punto, y solo se limitaba a arrancar las sábanas con desesperación. Kyle, con los dedos blancos de tanto apretar las sábanas, llamó a Kazev con urgencia.

—¡Hermano…! ¡Hermano!

Al escuchar el grito, que casi parecía un alarido, Kazev corrió hacia él. Entonces, Kyle gritó de inmediato: —¡Esta magia… ugh!, ¡maldita sea! ¡La magia está rara…!

—¿Rara? No puede ser. Está siendo utilizada con mucha precisión.

—¡Maldita sea… duele! ¡Estoy… estoy muriendo del dolor! ¿No hay algo mal en esto? ¡¿La magia no está transmitiendo el dolor diez o veinte veces más fuerte de lo normal?!

Al escuchar el desgarrador lamento, Kazev revisó nuevamente las fórmulas mágicas. Pero, como ya esperaba, la magia estaba siendo lanzada con una precisión impecable.

¡Aún ni siquiera había comenzado el parto y ya sentía tanto dolor!

No podía creerlo. Era como si alguien estuviera presionando todo su cuerpo, y sus huesos, uno por uno, se sintieran perforados, mientras su espalda se retorcía y sus músculos se volvían débiles. Era como si su cuerpo fuera desmembrado, y aún así el parto no había comenzado…

—Esto es una locura…

En ese momento, pensó que preferiría que alguien le golpeara la nuca con fuerza para dejarla inconsciente. Pero, debido al dolor que le estaba desgarrando las extremidades, ni siquiera eso podía permitírselo.

Mientras tanto, en contraste con el dolor que Kyle sufría, Tia sentía una extraña sensación.

Si el bebé nacía… ya no podrían ocultar más la relación. Tia acarició su vientre con suavidad y cerró los ojos.

—Está bien, no te preocupes demasiado.

Aunque los padres fueran un poco diferentes de los demás, el hecho de que tuviera tres padres capaces y saludables aseguraba que el niño recibiría mucho amor, sin duda.

—¿A quién se parecerá?

¿A su hermano? ¿A Hyle? ¿A Kyle?

El corazón le dio un vuelco. Solo pensaba en lo mucho que quería conocer al niño. No sentía el dolor del parto, por lo que su cuerpo se sentía libre de tensión.

Estaba tan tranquila acariciando su vientre, como si estuviera esperando al niño sin la menor prisa. Definitivamente, era una situación muy peculiar.

—Hermana, ¿hay algo que te incomode?

A pesar de que el dolor se transmitía a Kyle, Hyle, preocupado, no dejaba de acercarse a Tia para masajearle las manos.

—Sí, estoy realmente bien.

Kazev, que había vuelto a la habitación después de ver a Kyle, revisó nuevamente las fórmulas mágicas. Examinó cuidadosamente la hechicería y luego observó la aura de Tia con atención.

Al ver todo eso, Tia, como si ya lo supiera, le dijo: —De verdad estoy bien. Ya basta, vayan a ver a Kyle.

Desde hace rato, los gritos de Kyle no cesaban en la habitación contigua. Nadie podía imaginar cuán doloroso debía ser para que un hombre tan grande y resistente como Kyle gritara tan fuerte. Era realmente impresionante.

Cada vez que escuchaba sus gritos llenos de sufrimiento, Tia sentía una punzada de culpa. Susurró suavemente a su vientre, como si le hablara al bebé.

—Parece que papá está sufriendo mucho.

Kyle debía de estar a punto de terminar con todo esto, y el dolor debería cesar pronto…

Aunque Tia pensaba eso, el bebé continuaba pateando sin cesar, como si no entendiera nada de lo que pasaba.

—¡Aaaahhh!

De nuevo, un gran grito resonó en la habitación contigua. Finalmente, Kazev y Hyle, a regañadientes, se dirigieron hacia allí. Kyle, casi rodando por la cama, jadeaba sin control.

—¡Maldita sea! ¡Duele, duele muchísimo!

No sabía que el dolor podía ser tan insoportable. Que Tia podría haber sufrido un dolor tan terrible… Al pensarlo de nuevo, un escalofrío recorrió su espalda.

Si él mismo no podía mantenerse consciente por el sufrimiento, ¿cómo habría soportado Tia todo ese dolor?

Era tan insoportable que pensaba que morir sería un alivio.

¿Cuánto tiempo había pasado ya?

Las sábanas estaban empapadas con el sudor frío de Kyle. Tal vez el dolor se había reducido un poco, porque de repente se calmó y el silencio invadió la habitación por un instante.

Poco después, Kyle volvió a emitir gemidos de dolor y gritó desesperadamente.

Parece que el parto había comenzado en serio.

Kazev y Hyle no podían entender cuánto más iba a sufrir Kyle, con expresiones de desconcierto en sus rostros.

Kazev, que había sugerido que tomara el dolor en lugar de Tia, sudaba frío, sin saber qué hacer. Nunca había visto a Kyle llorar de dolor de esa manera.

—P-por favor… —Después de un rato de gritar con fuerza, Kyle dejó de emitir sonidos claros, sollozando entre lágrimas, apenas capaz de respirar.

Sentía que su cuerpo se desintegraba. Dudaba incluso de que la magia no estuviera destruyéndolo por completo.

—Por favor… ah… hermana… Duele, duele tanto. Por favor, un poco más suave… —Kyle, agobiado por el dolor extraño que sentía en lugar de Tia, hizo una mueca de sufrimiento mientras respiraba con dificultad. Era como si lo hubieran lanzado desnudo en medio de una manada de bestias salvajes. El dolor era tan espantoso como si decenas de animales le desgarraran el cuerpo vivo.

Su rostro estaba cubierto de lágrimas y saliva.

Solo deseaba que esa agonía terminara pronto…

Desafortunadamente, tuvo que seguir gritando de dolor durante un buen rato.

Ese día, en la casa del Marqués Argent, el grito de Kyle no cesó.

Un pequeño y arrugado bultito fue colocado en los brazos de Tia. Gracias a la magia de Kazev y el aura de Kyle, su cuerpo no tuvo ni un instante de dolor o fatiga, y se sentía tan fresca como siempre.

De hecho, después de que el bebé salió de su vientre, sentía como si pudiera volar, aliviada por el peso que había tenido que cargar.

—Es una niña preciosa. —El médico sonrió y dijo estas palabras, y Tia, emocionada, no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas.

Kazev y Hyle también, con lágrimas en los ojos, no podían contener su emoción. Kazev estaba a punto de arrodillarse, llorando inconteniblemente.

—Lo lograste, Tia, lo lograste…

Aunque, en realidad, quien había sufrido todo era Kyle… Tia se sintió extrañamente culpable, pero aun así, estaba feliz. Hyle, igualmente, no pudo contener las lágrimas mientras le hablaba a Tia.

—Hermana… realmente… realmente sufriste mucho.

Sin embargo, aunque el bebé había nacido, Kyle todavía no se mostraba. O, más bien, no podía presentarse.

Debido al dolor del parto, mucho más terrible de lo que pensaban, estaba tirado en la cama, incapaz de mover un solo dedo.

—¿Y Kyle? ¿Dónde está?

—Ah, Kyle está en la habitación de al lado…

Gracias a la magia, el cuerpo de Tia ya estaba completamente curado después del parto. El área donde había estado el bebé y su abdomen, que había estado hinchado, ahora lucían como antes, sin marcas ni cicatrices.

Pero Tia no tuvo tiempo para admirar esos detalles y rápidamente se levantó de la cama con el bebé en sus brazos.

El médico quería decirle que no debía hacer esfuerzos, pero era evidente que Tia nunca había hecho un esfuerzo.

De hecho, después de dar a luz, bajar de la cama por sí misma era algo completamente irreal. Al igual que el hecho de que nunca hubiera gemido ni gritado durante todo el parto.

Cuando abrió la puerta de la habitación de al lado, vio a Kyle, que estaba tirado en la cama, apenas respirando, en un estado deplorable.

Era la primera vez que lo veía tan débil. Kyle, tan fuerte y resistente, ahora estaba postrado de esa manera. Tia se sintió triste al verlo así, frunciendo el ceño por la preocupación. Luego se acercó a él con cuidado.

—Kyle… —A pesar de que Tia lo llamó, Kyle apenas podía mover los ojos, sin poder responder de ninguna manera—. ¿Kyle… estás bien?

Aunque en su corazón quería decirle que todo estaba bien, no podía decirle esas palabras vacías. Aunque solo había tomado el dolor en su lugar, sentía que sus huesos estaban todos rotos. No podía mover un dedo.

Tia, con cuidado, le entregó al bebé envuelto en una manta. Entonces, los ojos de Kyle, que antes estaban sin enfoque, comenzaron a mostrar vida.

—¡…!

—Es una niña.

Kyle, mirando al bebé, comenzó a llorar y movió los labios con incredulidad.

—Ah… —Kyle, después de tanto gritar, emitió un sonido ronco y dolorido, como si su voz estuviera desgarrada—. Creo que me volví loco… —Kyle murmuró como un tonto—. No me gustan los niños…

Las lágrimas, que ya se habían detenido, intentaron brotar de nuevo. Kyle se limpió los ojos enrojecidos y volvió a mirar al bebé. 

—Es hermosa. Es tan hermosa que me muero.

Tia, apartó el cabello empapado en sudor de Kyle de su rostro, dejando al descubierto su frente limpia.

—¿Estás bien?

—No estaba bien… pero al ver a esta niña, creo que estoy mejor.

—¿De verdad?

—Sí… es una sensación extraña.

Sentía náuseas y una emoción desconocida lo invadía. ¿Qué tenía este pequeño ser que lo hacía sentirse de esta manera?

Kyle, con voz quebrada, miraba al bebé.

—Hermana.

—Sí, Kyle… —Tia, viéndolo tan agotado, le tomó la mano con cuidado. Kyle, sintiendo que su vista se nublaba, cerró los ojos.

—Es realmente hermosa, pero…

—¿Qué pasa?

—… No quiero otro. —Kyle tembló al pronunciar esas palabras, como si estuviera convencido—. No puedo hacer esto otra vez. No… no lo haré. No lo haré nunca más.

Con esas palabras, Kyle finalmente se desmayó, medio inconsciente.

***

Desde ese día, el caldo de algas que Hyle preparó también fue consumido por Kyle. Aunque no había sufrido físicamente, el dolor que había experimentado dejó secuelas.

A pesar de que había pasado una semana desde el nacimiento del bebé, Kyle seguía sin recuperar el sentido de su estado.

Con una expresión perdida, aceptaba la comida nutritiva que Hyle le daba.

«¿Cómo lo hacen otras mujeres para tener hijos?»

Aún se sentía abrumado por el recuerdo. Al menos había sufrido él mismo, pero si Tia hubiera tenido que pasar por eso, no dudaría en rechazar cualquier relación con ellos de por vida.

—Kyle, ¿te sientes mejor?

—Sí, ya estoy mejor… un poco. —Kyle respondió con voz débil. Al ver a Kyle tan debilitado, Tia no pudo evitar sonreír suavemente, casi como si estuviera admirando algo extraño.

—Has trabajado mucho.

—No… no puedo permitir que mi hermana pase por algo tan terrible. —Kyle suspiró profundamente mientras hablaba—. Pero, sinceramente, no puedo hacerlo otra vez.

Aún sentía el dolor en sus huesos.

—No… no quiero otro… No puedo… No lo haré. —Sacudía la cabeza mientras murmuraba, rechazando de manera tajante cualquier idea sobre un segundo hijo.

—De todas formas, ya no tendremos que preocuparnos por tener más hijos. Tomaré la medicina. Tanto Hyle como Kazev.

Parecía referirse a la medicina de infertilidad que los alquimistas venden. Sabía que era irreversible, y mencionarlo solo demostraba lo mal que lo había pasado.

Mientras cuidaba a Kyle, alguien tocó la puerta y entró.

—Tia.

Era Kazev.

—El sacerdote oriental que Hyle mencionó acaba de llegar.

Al oír las palabras “sacerdote oriental”, Kyle, que estaba completamente agotado, abrió los ojos y miró con atención.

—¿Un sacerdote?

—Sí, acaba de llegar.

El sacerdote había sido llamado para identificar al verdadero padre del bebé.

Aunque en el Imperio existían sacerdotes capaces de ocultar tales cosas, si hubieran llamado a uno de los sacerdotes del Imperio, sin duda los rumores habrían comenzado a circular en la alta sociedad en poco tiempo. Por eso, hicieron un esfuerzo especial para llamar a un sacerdote oriental.

Todavía deseaban que la existencia del bebé no se difundiera al mundo.

Kyle intentó levantarse de la cama, pero no pudo. Su cuerpo no respondía.

—Hah…

—Kyle, pronto volveré. Quédate descansando. Te diremos el resultado cuando regresemos, así que no te preocupes demasiado.

Tia le sonrió amablemente y acarició la cabeza de Kyle, que aún estaba en la cama. Él la miró con una mirada llena de tristeza.

—También quiero escucharlo ahora…

—Te lo diré en cuanto lo sepa. Así que no te fuerces. Aún no te sientes bien.

Kyle suspiró de dolor y, como si se rindiera, aceptó. Era raro que se diera por vencido tan fácilmente. Al verlo, Tia sonrió de manera algo amarga.

—Volveré enseguida.

—Está bien.

El sacerdote oriental miraba a la bebé que dormía pacíficamente, sumido en una profunda reflexión.

Por alguna razón, parecía estar bastante confundido.

—Hmmm…

—¿Hay algún problema? —Hyle, que era el único que hablaba el idioma oriental, preguntó. El sacerdote frunció ligeramente el ceño y se quedó pensativo.

—El padre del bebé es definitivamente Liu Ha. Estoy seguro de ello… pero… —El sacerdote pronunció el nombre oriental de Hyle. Al escuchar que el padre era él, la expresión de Hyle se iluminó.

—¿De verdad?

—Sí, pero hay… otras energías involucradas.

—¿Qué significa eso? —Hyle preguntó, claramente sin entender. Pero parecía que el sacerdote tampoco comprendía completamente la situación.

—¿Hubo contacto con alguien que sepa manejar auras o algún mago durante el proceso de concepción del bebé? —Al escuchar esta pregunta, inmediatamente se le vinieron a la mente las caras de Kyle y Kazev.

—¿Por qué preguntas eso?

—Es que… es difícil de explicar con palabras. —El sacerdote miró al bebé una vez más y continuó—. Parece que, durante el proceso de concepción, se mezclaron otras fuerzas. Auras y magia.

—…

—Es raro. Esto no es lo habitual… —El sacerdote aún seguía rascándose la cabeza, confundido—. Parece que, en el proceso de creación del bebé, las fuerzas de otras personas se mezclaron y, junto con esas fuerzas, se formó la niña.

—¿Mezcladas?

—Sí, varias fuerzas se mezclaron.

En resumen, eso significaba que el bebé era hijo de todos los hermanos.

Hyle, sorprendido por la respuesta, cambió ligeramente su expresión.

¿Cómo era posible que un bebé tuviera tres padres?

El sacerdote parecía curioso ante este fenómeno, lo cual era comprensible. Al ver la curiosidad del sacerdote, Hyle le entregó una bolsa llena de monedas de oro.

Era una presión tácita para que el sacerdote no hablara más de lo necesario.

Cuando el sacerdote se fue, Hyle miró a la bebé que dormía. Justo entonces, la bebé, como si sintiera la mirada, se despertó y abrió los ojos.

Sí, definitivamente había algo extraño. No parecía ser hijo solo de él y Tia…

Sus ojos eran rojos. Como los de Kyle. El bebé tenía el cabello platino, similar al de Kazev y Tia, pero los ojos eran como los de Kyle.

Era como si los cuatro hubieran sido mezclados para crear a este niño.

No, pensándolo bien, tenía que ser hijo de los cuatro.

Era difícil de creer, pero no podía hacer otra cosa que aceptarlo.

Cuando les contó las palabras del sacerdote, las caras de Kazev y Tia se iluminaron, y lo mismo ocurrió con la de Kyle.

Era el nacimiento de una familia perfecta, que nadie podría destruir.



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR
REVISIÓN: BILLIE



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