Capítulo 66
—Acabo de salir del lago, es obvio.
Mostrarse desnudo no era algo que le preocupara especialmente a Sayed, más allá de dejarle vulnerable ante un ataque. Desde siempre, había preferido no cargar con prendas innecesarias, incluso prefería dormir sin nada.
Aus: dichosa la cama.
Además, Lessas era un hombre. ¿No era extraño reaccionar así ante el cuerpo de alguien del mismo sexo? Justo entonces recordó, con tardía claridad, que Lessas le había confesado sentir deseo por él. Sayed nunca había sentido ningún deseo por los hombres, a excepción de las ocasiones en las que se sentía inevitablemente atraído por Aster debido a la purificación, por lo que tardó un poco en darse cuenta de este hecho.
«Mmm.»
Aun así, era una reacción exagerada. Ni siquiera él se había comportado así la primera vez que estuvo con una mujer. Aunque era escéptico, Sayed, en lugar de cubrirse, se acercó más a Lessas para comprobarlo. El crujido de la hierba bajo sus pies descalzos hizo que el príncipe se estremeciera.
—Por favor, baja las manos. Es solo el cuerpo de otro hombre. ¿O te repugnan las cicatrices que no han sanado del todo?
El poder curativo de Aster era excepcional para heridas comunes, pero las infligidas gravemente por Niera a menudo dejaban marcas. La mayoría de las cicatrices de Sayed se remontaban a años atrás, cuando tuvo que aprender a luchar solo. Hubo épocas en que se enfrentó a múltiples Niera de nivel intermedio, con heridas perforantes en la espalda y el abdomen. Las cicatrices en su espalda y abdomen, que parecían telarañas grises, no eran una vista muy agradable.
Lo único afortunado es que no había ninguna herida penetrante en el pecho.
Sayed examinó su cuerpo brevemente con ojos indiferentes. La cicatriz que dejaría la espada de Lessas atravesando sus costillas y corazón aún no existía. Ese pensamiento lo sumió en un silencio cargado de extrañeza. Luego, con las manos secas, Lessas se quitó la capa que llevaba y la colocó sobre el cuerpo de Sayed. Sus gestos eran apresurados, pero la fuerza con la que envolvió la tela alrededor de su cuerpo era suave y cariñosa. Le molestaba que siempre pareciera estar protegiendo a los débiles. Era absurdo que alguien pudiera tratar así a alguien. En primer lugar, nunca necesitó algo así.
—No soy un muchacho ingenuo como crees, Archiduque. Soy un hombre que te ama. —La voz baja y contenida sonaba exactamente como un gemido.
Era extraño que los tonos suaves, bajos y medios, pudieran disponerse y ocultarse de esa manera. La voz que le hizo cosquillas en la oreja y se clavó en ella, estaba tan claramente llena de deseo que Sayed se estremeció y dejó de intentar quitarse la capa que le cubría la mitad del rostro.
—Si la persona que amo se me presenta así… es natural que yo… —el pecho de Lessas, plantado frente a él como un escudo, se agitó ruidosamente. El pecho debajo de sus anchos hombros subía y bajaba repetidamente.
De pronto se volvió consciente de que había estado conteniendo el aliento durante mucho tiempo y luego lo había dejado escapar. Ese pequeño príncipe frente a él, lo deseaba…
—Recuerdo que dijo que lo que sentía por mí no era lujuria.
Su mente se enredó al instante, y una sensación extraña lo recorrió. Un escalofrío le subió por la espalda, seguido de un hormigueo inquietante. Sintiéndose agobiado por ese sentimiento, Sayed deliberadamente planteó la objeción. Entonces Lessas suspiró suavemente y habló con una voz algo nerviosa:
—Solo dije que esa no era la única razón por la que me gustaba el Archiduque. ¿No sería más raro que, siendo un hombre sano, no reaccionara así ante alguien que amo?
No, al escuchar con atención, parecía estar conteniendose mucho. Sayed, sin darse cuenta, vió como la nuez de Adán de Lessas se movía mucho. La distancia era tan cercana como si lo estuviera abrazando, incluso podía sentir el calor emanando de su cuerpo.
—Desafortunadamente, Archiduque, soy un hombre demasiado saludable…
A medida que Lessas recitaba cada palabra, su voz gradualmente se iba haciendo más baja. Sintió como si se hundiera cada vez más en aguas profundas.
—Y estoy conteniendo con todas mis fuerzas el deseo de saborear cada parte suya ahora mismo.
Un calor repentino recorrió todo su cuerpo, como si lo hubieran arrojado a un lago hirviendo. Sayed levantó la mirada que había estado evitando hasta entonces, sintiéndose ansioso de ser arrastrado por alguien que era mucho más joven que él y que tenía sólo veintiún años.
El aroma cálido y familiar de Lessas que emanaba de la capa que se deslizaba de sus hombros, le provocó escalofríos en la columna. Sayed, molesto, se la quitó deliberadamente. La capa, que casi se le había caído al suelo, colgaba precariamente de su antebrazo. No quería dejarse influenciar, por lo que miró directamente a los ojos de Lessas y dijo:
—Al fin y al cabo, este cuerpo ya le pertenece a Su Alteza. ¿Hay alguna necesidad de contenerse? Estoy aquí para ser usado cuando le plazca.
Aus: otra vez no por favor.
Desde el principio había aceptado mezclar sus cuerpos. Si pensaba en ello como algo que sucedería algún día en el proceso de purificación, ¿por qué sentir incomodidad ahora?
Era un trato justo, si podía usar su cuerpo y conseguir lo que quería, Sayed estaba dispuesto a ofrecerlo a Lessas. Y si el contacto con él aceleraba la purificación, Sayed no saldría perdiendo.
Hombre o mujer, satisfacerlo en última instancia sería similar. Los métodos del acto sexual los había aprendido por obligación tras su despertar, así que los tenía memorizados. Definitivamente no sería difícil.
—Puedo tragar cada una de sus palabras hirientes, Archiduque, pero esta clase de crueldad no la toleraré.
Los ojos violetas de Lessas brillaron con una intensidad repentina, y luego todo sucedió en un instante. Lessas, que sostenía el cuerpo que estaba precariamente cubierto por la capa, envolvió su mano alrededor de la mejilla de Sayed. Al mismo tiempo que pensaba que los ojos que siempre eran como el cielo nocturno ahora estaban bañados por la luz del amanecer, un calor abrasador se extendió por sus labios.
Se quedó sin aliento.
Los labios de Lessas se unieron a los suyos con una urgencia febril, como si hubiera aguantado hasta el límite de su paciencia. La sensación era tan ardiente como si la carne suave se derritiera y se pegara. La suave presión de esos labios se transformó de pronto en un placer extraño y electrizante que le recorrió la boca. El cosquilleo se extendió por todo su cuerpo como si fuera veneno, mientras su corazón latía como un tambor desbocado.
THUMP. THUMP.
Ese segundo beso lo enloqueció de una manera que el primero ni siquiera había insinuado. No supo discernir si era por la energía abrumadora de Lessas o por la repentina habilidad con la que ahora lo besaba.
Le había besado innumerables veces, pero a diferencia de la vez anterior, donde Sayed había mantenido el control, ahora apenas podía seguir el ritmo. Un simple intercambio de lenguas y labios hizo que su columna se estremeciera.
Intentó separarse para recuperar el control, pero Lessas se lo impidió. La mano que sujetaba el borde de la capa entre su piel desnuda se movió. La fuerza con la que Lessas lo atrajo fue ridículamente poderosa. El cuerpo de Sayed se sacudió bruscamente, y los dedos del príncipe se deslizaron por su cintura expuesta.
La palma de Lessas presionó la curva musculosa de su torso. Mientras los dedos que habían estado envueltos alrededor de su piel húmeda y resbaladiza se deslizaban hacia abajo para frotar la columna hundida, Sayed dejó escapar un sonido extraño ante la sensación que estaba experimentando por primera vez en su vida.
—Ah, ah…¡Hmm…!
Ese gemido, irreconocible para sus propios oídos, no se parecía en nada a los sonidos contenidos que solía emitir durante el acto sexual. Al mismo tiempo que un sonido débil y grave se elevaba entre los tonos bajos y resonaba en el aire, Lessas levantó la mano y agarró su cintura. A su vez, Sayed sintió una evidencia muy clara de excitación al frente del cuerpo del príncipe, mientras sus cuerpos se abrazaban.
La inconfundible firmeza masculina le provocó una sensación vertiginosa, como si el suelo cediera bajo sus pies. Un escalofrío le recorrió la columna desde la nuca hasta la zona lumbar. Fue una pasión ardiente que ya no podía atribuirse a la adolescencia de Lessas. Justo cuando la presión se volvió insoportable y Sayed intentó empujarlo, Lessas se separó primero. Fue en el preciso instante en que sintió que su cabeza podría estallar.
saam: yo voy a estallar de emoción. hahaha
Un silencio sofocante llenó el espacio entre ellos. Lessas jadeó, enderezándose. Su cabello negro que era originalmente rizado, caía sobre su frente obscenamente desordenado bajo la luz de la luna. Sus labios hinchados estaban más rojos que los de cualquier mujer. Con sólo verlo se sintió como si hubiera hecho algo que no debería haber hecho.
Sayed no podía creer que un simple beso lo hubiera dejado sin aliento. Contuvo deliberadamente la respiración y se pasó el dorso de la mano por los labios, aún brillantes de saliva. Sin embargo, la sensación de Lessas permaneciendo en sus labios no desapareció, sino que se hizo más fuerte. Era algo exasperante.
—Si lo desea… podemos continuar. El lugar no importa.
Las palabras le salieron sin pensar. Tal vez, si tomara la iniciativa de mezclar su cuerpo con él, esa irritante sensación desaparecería. Pero Lessas, con los ojos oscurecidos, apretó los labios y rechazó la oferta.
—No tengo intención de hacer tal cosa hasta que gane tu corazón.
—Por algo así…
Era evidente su excitación, pero Sayed decidió callarse. No quería complicar más las cosas.
—Como guste. Es su cuerpo, después de todo.
—Entonces no lo llames repugnante. Es mi cuerpo, y a mis ojos, es la cosa más hermosa y encantadora de este mundo.
El corazón de Sayed latió con fuerza, su mandíbula se tensó y sus labios se cerraron de golpe. Solo escucharlo lo ponía incómodo. Su estómago empezó a revolverse y su cuerpo empezó a sentirse caliente.
Aus: aiñ el cuerpo reacciona a lo que el corazón siente ;-;
—Podrías resfriarte, así que vístete rápido. Es una orden real.
Mientras decía esto, Lessas se secó la cara con sus manos blancas. Se dio la vuelta, frotándose la cara con las manos que tenían venas más azules que cuando estaba particularmente emocionado. Sayed, que lo observaba de espaldas y sin moverse, también quería entrar en ese lugar. Vestirse fue fácil porque el calor había secado la humedad.
—Puede dejar de reaccionar exageradamente. Ya estoy vestido. Así que dígame qué hay que hacer.
No entendía por qué un simple beso lo mareaba así. Había besado incontables veces durante las purificaciones. Quería alejarse de él rápidamente, así que intentó redirigir la conversación.
—Solo vine a asegurarme de que estuviera bien después del viaje. Como lo confirmé, me retiro.
Le molestó que hubiera ido a verlo por una razón tan simple. Él era un Títer. ¿Por qué un simple Guía se preocupaba por un monstruo que ni las heridas mortales podían matar?
—Entonces me retiraré primero. Mi ausencia podría levantar sospechas.
—Como quiera. —Lessas todavía estaba de espaldas. Sayed observó sus hombros anchos por un momento antes de apretar los labios y dar un paso. Cuando estaba a punto de pasar junto a Lessas sin dudarlo, Lessas susurró suavemente:
—Si en el futuro vuelves a hablar de ti mismo de esa manera, te besaré siempre. Si no te gusta la idea, por favor, trátate con el valor que mereces.
Aus: 🥹
Era una voz baja pero firme. Sayed arqueó una ceja y respondió con sarcasmo.
—De ahora en adelante, seré muy cuidadoso con mis palabras y acciones.
Ante su tono gélido, las pestañas le temblaron levemente. Pero fue solo un instante. Con una sonrisa serena, como si nada hubiera pasado, Lessas se despidió:
—Buenas noches, Mi Luna.
El afectuoso saludo que respondió a las mordaces palabras dejó su corazón destrozado. Sayed no respondió a sus palabras y continuó su camino. Quizás hubiera sido correcto decir que no podía responder.
Era demasiado confuso admitir que ese niño pequeño se había convertido en un hombre capaz de volverlo tan vulnerable.
Aus: que viva el amor, el amor homosensual 🫶🏻

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA