Capítulo 64
—Mi corazón… no es así, Archiduque. —Lessas abrió los labios temblorosos y susurró con voz débil. Conteniendo una respiración agitada, miró a Sayed con ojos llenos de una tristeza infinita.
Aus: ;-;
Sayed, incapaz de entender qué había hecho para que Lessas estuviera tan desconsolado, inclinó ligeramente la cabeza mientras lo observaba.
Al notar la confusión reflejada en su rostro impasible, Lessas se pasó una mano por el cabello. Su mano blanca, marcada por venas azuladas, se enredaron con rudeza en los suaves mechones, en un gesto inusual para alguien de su refinamiento. Entonces, la mirada de Sayed se dirigió de repente hacia una mano blanca. Tenía la sensación de que seguía viendo sus manos cada vez que estaba particularmente agitado.
Aus: ojito, hagan memoria de las veces que ha visto sus manos ;-;.
Lessas pareció pensar qué decir durante mucho tiempo, pero solo abrió la boca después de que el petirrojo, cansado de esperar, lanzara un trino.
—Desde que el Archiduque me devolvió mi nombre, ese que nadie pronunciaba… quise hacerlo feliz. Quería protegerlo de alguna manera, incluso con mis escasas habilidades, deseaba protegerlo a toda costa. Mi corazón no alberga los deseos que el Archiduque cree.
El corazón que se había sentido muy incómodo con Lessas debido al incidente de Sildras de repente se estremeció. La visión de Lessas parecía excesivamente dolorosa por cada palabra, cada sílaba. Era propio de un príncipe criado en un palacio dolerse por algo tan trivial, pero, al mismo tiempo, Sayed no quería que su reacción fuera tan extrema.
La mente estaba tan complicadamente enredada que era difícil incluso para el propio Sayed saber lo que estaba sintiendo. No podía soportar su ingenuidad al hablar en nombre de Zion, pero verlo sufrir así le resultaba insoportable.
¿Sería porque su relación, a diferencia del pasado, había empezado a sanar?
La relación estaba mejorando claramente hasta que la dolorosa verdad salió a la luz. Si el destino no hubiera interpuesto esa revelación justo cuando empezaba a confiar en Lessas, quizás ahora estarían teniendo una conversación muy distinta.
Y Sayed se recordó a sí mismo que estaba tratando de cambiar. Su antiguo yo no habría sido capaz ni siquiera de experimentar este momento, e incluso si lo hubiera hecho, definitivamente habría apartado a Lessas al igual que Cecilia.
No cometería la estupidez de confiar ciegamente en Lessas, como una vez lo hizo con Aster, pero tampoco debía destruir su relación a la fuerza. Era un sentimiento extraño, incluso para él.
—Entonces, ¿de qué manera podría satisfacer a Su Alteza? —Sayed se mordió la lengua, evitando señalar que Lessas no tenía el poder para protegerlo ni era alguien capaz de traerle felicidad.
Lessas se mordisqueó el labio al escucharlo, su expresión se volvió gélida y cerró los ojos con fuerza. Durante un instante, pareció tomar una decisión. Cuando volvió a hablar, su voz era firme, muy distinta a la de antes.
—Ya que el Archiduque me ofrece su cuerpo… acepto. Hágalo. Quédate a mi lado y obedece mis órdenes.
Aus: nooo solo se van a lastimar los dos.
Al final, terminó pidiendo exactamente lo que Sayed había ofrecido, ¿por qué había hecho tanto drama antes? Si de todos modos, iba a responder que quería ese cuerpo sin valor.
—Entendido. Sin embargo, no podré mostrarme públicamente como su Títer. Públicamente, sigo siendo el Títer del Príncipe Heredero.
Y además… para engañar a Aster, tendría que someterse de nuevo a su purificación. De lo contrario, nunca creería que Sayed estaba completamente bajo su control.
La pregunta era si las ondas retorcidas que recibían una purificación corrupta podrían calmarse gracias a Lessas. Desde su regreso, todos los recuerdos del pasado parecían acelerarse, algunos leves, otros drásticos, e incluso escuchó una alucinación auditiva la última vez. Su pérdida de control original estaba prevista para cuatro años después de aquella primavera, pero ahora ya no podía estar seguro de que los eventos seguirían el mismo orden.
—Después de que mi hermano te haya purificado, asegúrate de venir a buscarme, Archiduque.
Como si hubiera notado sus pensamientos, Lessas fue quien habló primero. Eso fue inesperado. Después de todo, desde el invierno pasado, Lessas había desaprobado constantemente que Sayed recibiera la purificación de Aster. Aunque Sayed lo consideraba un deseo infantil de competencia, parecía molestar a Lessas más de lo esperado. Sin embargo, la expresión de Lessas era más serena de lo que había imaginado.
—Pero a partir de este momento, tu cuerpo es mío. Así que, a menos que yo lo permita, no te entregues a nadie más.
¿Así que esa era la dirección de la conversación? Justo cuando Sayed frunció el ceño y estaba a punto de señalar algo, Lessas continuó sin darle oportunidad.
—Cuando acudiste a mí por primera vez y propusiste la purificación, el Archiduque estaba preocupado por una Fuga. Y luego, también recuerdo la Fuga de la ex Duquesa de Vetria. Después de observarlo durante todo el invierno, llegué a una conclusión. Tal vez… el poder de mi hermano tenga algún problema. —Sayed pareció sorprendido por un momento, ya que nunca había esperado que Lessas llegara a tal deducción.
—Por supuesto, esto no es más que una suposición mía. No tengo pruebas para demostrárselo a los demás. Pero cuando el Archiduque mencionó que había una razón para ello, esto fue lo que se me vino a la mente.
—¿Su Alteza ha oído hablar alguna vez de una purificación incorrecta…?
Como todo era todavía una vaga suposición, Sayed le preguntó a Lessas indirectamente en lugar de sacar una conclusión.
—El poder de Solias proviene del Sol. Si se heredó correctamente, no debería haber nada en él que dañe a los Títer.
Lessas dio una respuesta obvia.
—Eso es algo que cualquier Títer o Guía sabe.
Lessas miró a Sayed con ojos tranquilos y añadió:
—Pero si no se heredó correctamente… ese poder, bajo la apariencia del Sol, podría de alguna manera dañar a los Títer. Aunque solo es una hipótesis.
Era algo que parecía tangible pero, al mismo tiempo, tan difuso como la niebla. La idea de un poder mal heredado no encajaba con Aster. Era el hijo mayor del Rey y la ex Reina, quien era la hija mayor de la familia Merope que existía desde la fundación de Solias.
Aster era el resultado de la unión de dos linajes nobles, por lo que, cuando se reveló que podía purificar a más de un Títer, todos lo consideraron algo natural.
—Su Alteza, ¿por qué pensó eso?
Sayed miró a Lessas con ojos sospechosos. Aunque él era el más convencido de que había algo mal en el poder de Aster, de repente recordó lo que Cecilia había dicho con certeza.
Ahora que lo pensaba, era extraño que, después de que todos los Títer, incluido el Príncipe Heredero, murieran, solo Lessas hubiera sobrevivido. Lessas era un espadachín fuerte y un Guía, pero no tenía el poder suficiente para destruir a Niera y sobrevivir solo.
Algo no encajaba.
Esta conversación, le resultaba particularmente incómoda. Sin embargo, no parecía que Lessas tuviera malas intenciones como pensaba Cecilia. Porque, en el último sueño que recordaba, Lessas se enfrentaba a una gigantesca Niera con forma de serpiente que intentaba devorarlo. En medio de las ruinas del palacio, Lessas sostenía su espada frente a la Niera. Las fauces de la serpiente que se abalanzaban sobre él no eran en absoluto un gesto amistoso.
Ahora que lo pensaba… una serpiente…
La Niera que apareció en la plaza, de la que Kurt había hablado, tenía la forma de una serpiente. Aunque se había encontrado con muchas Nieras, Sayed nunca había visto uno en forma de serpiente. Y tenía sentido: las serpientes no eran bestias de gran tamaño. Las Nieras solían imitar animales más amenazantes.
Los pensamientos que habían estado fluyendo distraídamente fueron interrumpidos por la respuesta de Lessas.
—Desde pequeño, he reflexionado mucho sobre esto. Hubo un tiempo en que me preguntaba si yo mismo no sería de un linaje corrupto, ¿no lo sabías?
Hasta hace poco, quizás.
Sayed había visto a Lessas, quien se había convertido en un ser amado, durante bastante tiempo, pero el Lessas actual recién había despertado el invierno pasado. Los años que había vivido como un príncipe insignificante, ignorado por todos, aún pesaban más en él.
Con una sensación de incomodidad persistente, Sayed evitó indagar más. Entonces, Lessas extendió su mano blanca, que acababa de apartar su suave cabello negro, hacia Sayed.
—Necesitarás recibir la purificación de mi hermano a partir de mañana, así que recibe mi purificación por adelantado hoy.
Ahora que lo mencionaba, había pasado un buen tiempo sin purificarse. No había tenido muchas oportunidades de luchar ni de usar su poder, y desde la última vez que Lessas lo purificó consecutivamente, los dolores de cabeza habían sido menores de lo esperado. Parecía que el efecto de la habilidad de Lessas era realmente excepcional, ya que era capaz de purificar el poder externalizándolo.
Sin embargo, el último momento en que había estado en contacto con él no era un recuerdo agradable, lo que lo hizo dudar. Pero antes de que pudiera reaccionar, Lessas tomó su muñeca.
Aunque su estructura ósea era robusta, su muñeca, sin mucho músculo, era más delgada que otras partes de su cuerpo, y la mano grande de Lessas la envolvió por completo. La mano era más grande de lo que pensaba, dejando solo un pequeño espacio. Sayed se sorprendió al darse cuenta de cuánto había crecido, pero entonces notó que la mano de Lessas temblaba. Desde siempre, cada vez que lo tocaba, Lessas parecía tenso y nervioso.
—Entiendo que aún no quieras verme. Así que, por favor, sopórtame con paciencia un poco más. —mientras decía eso, Lessas acarició suavemente la muñeca de Sayed.
El pulgar que había estado acariciando cariñosamente la articulación dura y cóncava pronto comenzó a acariciar suavemente la delicada carne del interior de la muñeca. La sensación de aquel pulgar cálido y suave frotando esa zona le produjo un cosquilleo.
A medida que una energía placentera comenzaba a fluir a través del contacto, su estado de ánimo se volvió cada vez más extraño. Nunca lo habían tocado así, y cada vez que Lessas acariciaba su muñeca, sentía un escalofrío. No podía distinguir si esa sensación tan intensamente agradable se debía al poder de Lessas o simplemente a la forma en que lo tocaba.
Aus: se le está levantando… el ánimo 😶🌫️
Pronto, el cosquilleo se volvió tan intenso que lo estimuló hasta el punto de que un suspiro húmedo escapó de sus labios.
—Ah…
Lessas se estremeció al oír su respiración larga y húmeda y dejó de tocarle. En ese momento, sus miradas se encontraron. Los ojos violeta se estremecieron momentáneamente y la mano que sostenía la muñeca de Sayed se tensó de repente. La sensación suave como plumas se transformó en un agarre firme y masculino. Una fuerza robusta que no encajaba con su hermosa apariencia.
—No permitas que mi hermano… te toque las muñecas. —Lessas susurró con una voz profunda como el cielo nocturno. Sayed, aliviado de que el molesto cosquilleo hubiera desaparecido, asintió.
—Entendido.
—Y tampoco permitas que toque tus labios.
—Eso…
Era común que las purificaciones con Aster terminaran de esa manera, así que, al vacilar, el rostro pálido de Lessas se tornó aterrador. Ya no parecía aquella persona melancólica y triste de antes.
—Me prometiste que serías mío, Ed.
Como no parecía que fuera a dejarlo ir sin una respuesta definitiva, Sayed finalmente asintió. Entonces Lessas sonrió alegremente, tal como cuando lo había visto en la ventana antes. Como una flor de hielo violeta que derrite la nieve y extiende sus pétalos.
Aus: están bien mensos pero hay que tener fé ;-;
saam: yo siento que mis bebés van avanzando a su ritmo y van por buen camino… que viva el amor. <3

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA