Capítulo 52
Encontrar a Jasper no fue muy difícil. El hecho de que tuviera cabello rojo era poco común y fácilmente visible, por lo que no pasó mucho tiempo antes de que lo identificara en la patrulla ubicada en la entrada del palacio de Lessas. Jasper estaba con otro caballero a quien Sayed pudo reconocer. Era Mona, quien había estado con Baine el día en que se enfrentaron al lobo.
Cuando se acercó deliberadamente para que notaran su presencia, Mona fue la primera en reaccionar. Giró la cabeza sorprendida y rápidamente hizo una reverencia formal hacia Sayed.
—Su excelencia el Archiduque de Axid, ¿cómo está? —ante las palabras de Mona, el caballero de cabello rojo desvió bruscamente la mirada. El rostro juvenil lleno de pecas confirmó que se trataba de la persona que buscaba Sayed. Tan pronto como vió a Sayed, el miedo y el resentimiento se reflejaron en sus ojos al mismo tiempo.
«Es extraño, definitivamente.»
Esa mirada era algo que Sayed había enfrentado hasta el cansancio. El miedo hacia sus extrañas habilidades, y el resentimiento hacia su reputación eran sus compañeros siempre presentes. Sin embargo, si estando entre los caballeros bajo el mando de Lessas sentía eso por Sayed, significaba que Jasper, tenía una razón personal detrás.
—… ¿Cómo está, su excelencia? —Jasper siguió el ejemplo de Mona y saludó tardíamente. Era difícil discernir si su saludo a regañadientes era un acto de valentía o si simplemente estaba desesperado por morir.
—Me llevaré a Jasper por un momento. Me responsabilizaré de su ausencia temporal. —Sayed le dijo a Mona el motivo de su visita. Ante la repentina declaración, Mona abrió los ojos de par en par, y los ojos de Jasper se llenaron de temor.
—Sí, entendido. Yo continuaré patrullando en otro lugar. —Mona, sin embargo, era ingeniosa para captar las señales. Respondió inmediatamente a la orden de su superior y abandonó el sitio. Sayed miró a su alrededor para cerciorarse que no hubiera alguien vigilando y observando. Y dado que el tema que estaba por tratar era extremadamente delicado, Sayed le dió una orden a Jasper.
—Sígueme.
—¿Ha recibido el permiso de mi señor? —Jasper respondió, no queriendo seguirlo obedientemente.
—¿Acaso parezco alguien que necesita tenerlo? —Sayed dejó escapar un aura intimidante. Liberó la energía afilada que siempre contenía dentro de sí, acompañada de una onda que lo presionó, e hizo que el rostro de Jasper se pusiera pálido. Al ver a un Jasper vacilante y con la cabeza baja, avanzar de mala gana, Sayed buscó un lugar tranquilo.
Aunque había estado familiarizándose con la estructura del Palacio Central después del banquete, aún no la conocía por completo, así que se dirigió hacia el Palacio del Sur* que Lessas solía usar en el pasado.
N/R: En capítulos anteriores se le estuvo diciendo “castillo” al lugar en donde vivió Lessas, pero de aquí en adelante se le va a decir palacio del sur. Disculpen los inconvenientes 😣
Ese lugar, tanto en el pasado como en el presente, no era visitado por nadie más que Sayed.
No, también por Zion.
—Escuché que viniste de Sildras. Que fue el propio Sirkan Sildras quien te recibió personalmente. —Sayed habló justo después de entrar en un camino que conducía al Palacio del Sur, donde el rastro de la gente había desaparecido por completo. Jasper, que caminaba con la mirada puesta en el suelo, se detuvo en seco. Entonces respondió con los ojos llenos de ira.
—Por favor, muestre respeto hacia el anterior Duque.
—Simplemente responde las preguntas que te hago.
—¡Sí, fui acogido por el gran y justo anterior Duque de Sildras! Él me reconoció mientras vagaba y me tomó bajo su protección personalmente. —Jasper exclamó, enfatizando los epítetos que siempre acompañaban la reputación de Sildras. Ignorando el resentimiento que emanaba de él, Sayed continuó con sus preguntas.
—¿Cuándo fue eso?
—Tenía catorce años.
Hace cinco años. La coincidencia en el tiempo era extrañamente precisa.
—Entonces, sería alrededor de la primavera. —Sayed soltó esa frase con cierta seguridad, y Jasper reaccionó con total honestidad. Sus ojos, abiertos de par en par, se agitaron.
—Un talento como el tuyo abunda en esta tierra. No hay razón para que alguien como Sirkan Sildras, de todas las personas, te buscara y te acogiera. A mis ojos, parece haber una razón distinta detrás de eso.
Jasper evitó notablemente la mirada de Sayed y sacudió la cabeza con fuerza.
—No. El Duque mismo me lo dijo directamente.
—¿Dónde te encontró?
Los hombros de Jasper temblaron en ese momento. Asustado de forma inusual, retrocedió con excesivo temor a Sayed.
—Eso, eso es… —Jasper, que estaba encogiéndose, levantó ligeramente la cabeza y miró a Sayed. Luego, con un rostro lleno de terror, como el que había mostrado aquel día en el bosque, murmuró. —No puedo decírselo al Demonio de Solias. Al demonio… al poder que controla al demonio…
Aunque hasta hace un momento parecía estar bien, ahora balbuceaba como un loco. Aunque antes había estado dispuesto a enfrentar la muerte con valentía, ahora su mirada estaba desenfocada.
—Tú… —cuando Sayed se acercó, Jasper, olvidando por completo su dignidad y deber como caballero, retrocedió jadeando y terminó cayendo al suelo. Fue extraño verlo estirar los brazos hacia atrás y empujar el suelo con las manos mientras intentaba huir. Temblaba violentamente mientras miraba entre Sayed y el espacio vacío entre ellos.
—¡El Demonio de Solias…! ¡El Demonio… mata gente…! ¡Mata gente…!
Era el mismo comportamiento que había visto en el bosque. En ese momento, Sayed había pensado que era solo una reacción ocasionada por el miedo que Niera propagaba, pero mirando hacia atrás, ahora parecía que algo más afectaba su mente. Cuando Sayed más se acercaba, la convulsión de Jasper se hizo más severa y pronto se encogió, sujetándose la cabeza. Sayed pudo ver el líquido entre sus piernas, era evidente que se había orinado.
Sayed se acercó a él, se inclinó y la dió una bofetada en la mejilla. A pesar del fuerte golpe, Jasper no recuperó la razón. Sus ojos estaban medio en blanco mientras repetía las mismas palabras una y otra vez. Sayed estudió su rostro con atención. Aunque nunca había visto algo así antes, su mente trajo un fenómeno que había leído mientras estudiaba la historia de Títer.
[Dado que los civiles afectados por el poder de lavado de cerebro pueden volverse locos al tocar el detonador, el poder debe manejarse con extrema delicadeza. Como reacción, pueden presentar una pérdida repentina de la razón, repetición de recuerdos reprimidos, y una excesiva resistencia y miedo.]
Dado que el poder de Títer no podía ser predicho por nadie hasta el momento de manifestarse, todos los Títer eran educados con registros históricos de los poderes que se habían manifestado en generaciones anteriores. Dado que a menudo ocurre que habilidades de tiempos pasados se superponen, estos ejemplos y métodos de uso se registraban de manera obligatoria.
Los síntomas que Sayed estaba viendo ahora, coincidían con el contenido de aquellos libros que recordaba. Por supuesto, había muchas innumerables razones posibles para el ataque de Jasper, pero las palabras que salían de su boca parecían estar probablemente relacionadas con lo que Sayed estaba investigando.
Si lo presionaba más en este estado, era probable que perdiera la pista que apenas había encontrado.
Sayed decidió calmar a Jasper cuando comenzó a echar espuma por la boca. Dado que parecía imposible obtener información a través de la tortura o la presión, en su estado actual parecía mejor encontrar otro método.
—Tendrás que quedarte conmigo por un tiempo. —aunque era probable que no lo recordara, Sayed extendió su mano después de decir eso. Su gran mano apretó con fuerza el cuello del joven. Al aplicar presión constante y breve en el área donde fluía la presión sanguínea, Jasper tembló y perdió el conocimiento. Sayed lo miró con expresión severa mientras el joven caía al suelo con los ojos en blanco.
El lavado de cerebro es una habilidad que actualmente no existe. El poder del anterior Duque de Sildras también estaba muy lejos de ser algo así. Su habilidad consistía en dar forma a energías invisibles.
La situación estaba tomando un giro más extraño de lo esperado. Pero al mismo tiempo, sintió que cosas relacionadas con su madre, que nunca habían sido evidentes, se estaban revelando poco a poco. Una inquietud pesada oprimía su pecho, dejándolo con una sensación de frío.
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Sayed llevó a Jasper a su residencia en las afueras del palacio. No había imaginado que volvería a visitar la mansión de la capital, propiedad de los Prosius, que había estado cerrada y sin uso durante años. La mansión, que había sido parcialmente confiscada por la Familia Real y cuyo título de propiedad ahora les pertenecía, pero que no había sido devuelta de manera honorable, tenía sus puertas firmemente cerradas y cadenas enrolladas alrededor.
La mansión abandonada parecía sombría y desolada debido a los árboles del jardín que habían muerto. Al entrar, donde las telarañas colgaban y el polvo cubría cada rincón, los recuerdos de su infancia vinieron a su mente. Había momentos en los que, cuando visitaban la capital, se quedaban allí y reían juntos como familia. Después de la muerte de sus padres, había pensado que esos recuerdos habían desaparecido, pero en realidad, todavía estaban allí.
Y no había un solo día en que no pudiera evitar pensar en Lessas.
Había estado preguntando sobre Jasper, así que era seguro que llegaría a oídos de Lessas al final del día. Y dado que lo había llevado abiertamente a su residencia, era obvio que recibiría una llamada. Había considerado devolverlo a la orden de caballeros tal como estaba, pero en este momento no quería crear la posibilidad de que Jasper escapara. Dado que había mostrado interés en Jasper, también existía la posibilidad de que alguien intentara sacarlo de escena.
Había un enemigo invisible, eso era seguro.
El principal sospechoso era Zion. Todo había comenzado entrelazado con Sildras, así que era probable que fuera él. Si el asunto estaba relacionado incluso con la Reina, o si había alguien más involucrado, era algo que ahora tendría que descubrir a través de Jasper.
—Lo encontró más rápido de lo que esperaba, su excelencia el Archiduque. —la voz de Thiaki sonó detrás de él. Había enviado una señal para reunirse aquí, y afortunadamente, parecía que la había recibido rápidamente. Cuando se dio la vuelta, vio a un miembro de Desertus, a quien había pedido que trajeran, junto a Thiaki. Era alguien que podía leer memorias y que había contribuido a encontrar a Jasper.
—Esta es Kurt. Esta es la persona con la que el Archiduque tiene una deuda.
Kurt era una mujer de estatura pequeña. Con su cabello negro y despeinado, suelto y descuidado, no parecía diferente de un vagabundo callejero. Pero el extraño brillo en sus ojos negros que observaban a Sayed, mostraban que no era una persona común. Kurt miró a Sayed directamente, sin mostrar ningún signo de miedo.
—Dijiste que puedes leer la memoria de los objetos. Entonces, ¿también puedes revisar la memoria de las personas?
—… Si lo hago, me dolerá. —Kurt susurró suavemente. —Ya… he usado mucha energía… no puedo concentrarme adecuadamente…
Thiaki intervino para explicar en su lugar.
—Ya te lo dije. Somos seres incompletos, no podemos usar nuestras habilidades a voluntad como nos plazca.
Eso significaba que podía leer memorias. Sayed frunció el ceño y se sumió en sus pensamientos. La condición que Thiaki había mencionado vino a su mente, y su atención se dirigió hacia ella. Él mismo sabía mejor que nadie el dolor que causaba el precio de una habilidad, y presionar a Kurt en un estado de eficiencia reducida también era un desperdicio.
—Entonces, ¿sería posible si recibiera purificación?
Realmente no le gustaba la idea, pero al final, Sayed terminó preguntándole.
saam: omg… 😵

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA