Capítulo 17
Así como una espada se oxida si es descuidada, las emociones desatendidas se desgastan y embotan. Sayed, quien solo reaccionaba ante un objetivo marcado, no sentía ninguna otra emoción. Solo cuando llegó el horrible final de su vida, fue que Sayed logró afrontar el sentimiento del arrepentimiento, pero otras emociones desgastadas no se presentaron con facilidad.
Por lo tanto, el acto de ganarse el favor de los demás, era algo vago para Sayed. Ser temido y despreciado era algo tan natural como respirar, pero nunca había experimentado otras emociones. Solo Aster estaba dispuesto a que fuera así.
Cuando pensó en Aster, su estómago se retorció. La mano que blandía su espada, se detuvo. Clavó su espada en el suelo de tierra del centro de entrenamiento privado y respiró hondo. Su cuerpo, que había estado ardiendo por un momento, comenzó a enfriarse. El viento frío que soplaba desde el bosque, agitaba su cabello negro grisáceo.
Hasta la muerte de Seyad, Aster era la única buena voluntad que quedaba en su mundo.
Escuchó a su madre y a Sayed, quien no confiaba más que en su Guía, él era un benefactor que entendía su ira y se puso de su lado para sus propósitos, fue la única persona que le traía paz y le purificaba.
En los días que mataba innumerables Nieras y limpiaba los cadáveres de los asesinados por monstruos, Aster voluntariamente se convertía en su santuario de descanso. Él le permitía abrazarlo el tiempo que quería, le acariciaba la espalda y las ondas que fluían con él, se llevaron el dolor de Sayed.
Pero el lado de Aster que experimentó al regresar nuevamente hizo que Sayed tuviera dudas. Su “castigo”, que antes creía justificado, ahora le resultaba inquietante. Si Aster realmente lo considerara una fuerza importante, no le habría dejado con el potencial de interferir con la batalla al no purificarlo.
De hecho, ¿Aster realmente necesitaba a Sayed?
Sayed quedó inevitablemente atrapado al lado del Príncipe Heredero en la batalla por la sucesión. La facción de Aster quería reducir el poder de Títer en los asuntos del estado, mientras que la facción de Sildras, liderada por Lessas, quería mejorar la posición de Títer.
Independientemente de la batalla por la sucesión, Sayed hacía todo lo que Aster quería que hiciera, siempre y cuando eso significara limpiar el estigma de la Casa Prosius. Nada más importaba en el mundo. Por el bien de Aster, Sayed como Títer, tomó las medidas para socavar la autoridad de Títer.
Participó con los Caballeros Reales en la subyugación de Nieras, como una sombra, ayudándolos a matar a los Nieras. Fue entonces cuando empezó a surgir la opinión de que era posible que los humanos pudieran vencer por sí solos, sin el poder de Títer.
Por el contrario, cuando se trataba de reprender a los alborotadores y bandidos, Sayed era el que más tenía que ver, y los que presenciaron la batalla hicieron que “El Demonio de Solias” extendiera su notoriedad en todo el reino.
En el momento de su muerte, Sayed había demostrado a la gente lo peligroso que podía llegar a ser el poder de Títer y, al infundirles miedo, el odio hacia Títer era mayor que nunca en el reino.
Aún así, no importó. Sayed cumplió con el deber que se le había encomendado y, por lo tanto, también complació a Aster.
Al final de una vida vivida con tanta confianza, Sayed se encontró empeñado a su familia más que ningún otro. El poder de su casa no fue restablecido y nunca se investigó la verdad sobre su madre. Incluso si el incidente de la Fuga fue inesperado, Aster debía conocer las consecuencias de las acciones de Sayed. Solo que Sayed no lo sabía.
No podía verlo antes, pero ahora lo veía con claridad. Aster no tenía intención de concederle lo que quería.
La imagen de Aster abandonandolo en el momento de su muerte se superpuso con la última noche, cuando había detenido la purificación y convocó una junta. Una oscura sensación de duda surgió, dejando algo vacío el corazón de Sayed.
Se sentía así otra vez. La sensación de vacío que sintió en el momento en que estaba muriendo.
Antes de darse cuenta, las yemas de sus dedos congelados hormigueaban. Sayed, que miró la mano con la que sostenía la espada, soltó un suspiro hondo.
Sea cuál sea el pasado, lo importante ahora era detener la Fuga. Por supuesto, no sabía cuánta ayuda podría proporcionarle Lessas. Incluso si su habilidad fuera tan poderosa como la de su antepasado Rahman I, no había garantía de que pudiera detener la Fuga. Era solo una suposición del propio Sayed.
Además, la situación era extrañamente diferente a lo que había sucedido en el pasado. Si los efectos secundarios fueran lo suficientemente graves como para causar alucinaciones auditivas incluso en este nivel de batalla, era posible que llegara su Fuga.
«No.»
La sola idea de ello le helaba la sangre. No podía volver a hacer algo así. Demasiada gente había muerto y eso era algo que no debía repetirse.
Si llegara el momento en el que sintiera que no podía detenerse…
En medio de su dolorosa tormenta familiar, Sayed respiró hondo y recuperó el sentido. Ahora que era consciente de que perdería el control, la situación era diferente. Definitivamente había una forma de detenerse a sí mismo. Si en algún momento sentía que estaba en peligro, aún podía suicidarse. Era sencillo.
Si mucha gente moría porque él seguía vivo, lo correcto era detenerse antes de que sucediera. Así que, ese era el método más eficaz y menos dañino.
Sayed ahora reflexionaba sobre su vida. Su única familia hacía tiempo le había abandonado y no había nadie en la tierra que se preocupara por él. Sin nadie que quisiera proteger a Sayed, no había ninguna razón para estar en este mundo. Si había algo que le molestaba, era que ya no quedaría nadie que protegiera el Norte.
«Se necesitan dispositivos de seguridad. Una forma de proteger este lugar sin el Señor del Norte.»
Sayed consideró varias opciones en caso de que no pudiera evitar la Fuga. La prioridad principal era salvar a los dos duques. A diferencia del pasado, si estaban vivos, la ausencia de Sayed podría subsanarse hasta cierto punto.
El siguiente es el bosque. Había que eliminar el Bosque Nocturno.
Dado que era un plan apoyado por el Rey, la única forma de liberar al Norte del amenazante bosque, era utilizar este período para eliminarlo de forma segura, de esa forma su ausencia sería resuelta.
Era una tarea casi imposible, pero también era un plan que nadie se había atrevido a ejecutar antes. Nunca se sabría si no se intentaba.
Después de ordenar sus pensamientos, se dirigió a los establos. Para que los dos duques que quedaron alojados como invitados, salieran con vida del bosque, necesitaba comprender su estructura. Porque el día anterior se había dado cuenta de que conocer el futuro no bastaba para cambiarlo.
Este no era el único problema que tenía que resolver de inmediato. Ya fuera para detener la Fuga o para librar al Norte del Bosque Nocturno, necesitaba a Lessas para cualquier plan. Necesitaba reducir su fuerte guardia contra Sayed.
El problema era que no tenía mucho tiempo para hacer cambiar la opinión de Lessas. Si no recuperaba su relación con él en los próximos dos meses, sería muy difícil acercarse a él.
La razón era Zion Sildras.
Zion siempre estaba al lado de Lessas, que había sido empujado al centro de la batalla por la sucesión cuando tuvo su despertar. Incluso si el propio Sayed pudiera reprimir su ira contra la Casa Sildras, era seguro que la familia Sildras no permitiría que Sayed se acercara a Lessas.
En primer lugar, el despertar de Lessas fue resultado de la Casa Sildras.
Tras regresar al Castillo Real después de su participación en la Ceremonia de Oración, Lessas pasó el invierno en el Sur por invitación de la familia Sildras, o mejor dicho por Zion Sildras. En cuanto Zion terminó su trabajo como nuevo señor, convocó al príncipe.
Para consolar a Lessas que había perdido a su leal caballero, Sir Anka, Zion le sugirió que se recuperara en el cálido Sur. El invierno en el Sur era mucho más corto que en el Norte y el Sol salía por más tiempo. El poder de Niera también era más débil. Dado que era un lugar donde no era tan difícil soportar el frío del invierno, ninguno de ellos pensó que pudiera ocurrir algo peligroso.
Pero lo que había pasado en el Norte, se había repetido en el Sur. Ese invierno, sucesos inesperados ocurrieron en todos los bosques. Fue el año en el que la declaración del Rey de reorganizar un equipo de investigación cobró impulso.
Un Niera de nivel superior, una rareza para el Sur, había aparecido al final del invierno y dejó a Zion gravemente herido. Ese fue el resultado de haber tratado de luchar solo con un Niera de nivel superior, que requería la participación de otros Títer. Las heridas en sí, eran tratables, pero debido a que se había esforzado tanto, las ondas en su interior convirtieron sus entrañas en barro. Justo a tiempo cuando la vida de Zion corría peligro, Lessas tuvo su despertar.
Debido a que su despertar ocurrió de esa forma, la relación de Lessas y Zion fue considerada una de las más románticas del reino. La canción favorita de los bardos se compuso ese invierno. Ese fue el punto de partida. Cuando las acciones de Aster, que solo habían mantenido a raya a Lessas con insultos, cambiaron de tono.
Aus: en la historia antigua de Europa, los bardos eran personas encargadas de transmitir las leyendas, cantos y poemas de forma oral, así como cantar la historia de sus pueblos. Algo así como el arlequín que aparece al inicio del jorobado de notre dame.
No había mucho tiempo. Tenía dos meses para conseguir que Lessas bajara la guardia, pero no tenía idea de que hacer para ello. Tratar con la gente no era la especialidad de Sayed. La complejidad de los intereses era algo que Sayed despreciaba.
Sayed entró a los establos con el corazón frustrado. Tan pronto como sintió el hedor de la hierba y de las moscas alrededor de los caballos, su frustración disminuyó un poco. En el pasado le gustaba cuidar de los animales. El hecho de que Luna, la yegua que le habían regalado el año en que cumplió la mayoría de edad siguiera viva, también lo hizo sentir mejor.
—Jaja, está bien, eres de buen diente. Por cómo comes nadie puede decir que no te pareces a tu dueño.
El establo que debía estar vacío, tenía un visitante. Los ojos de Sayed se entrecerraron al escuchar esa voz tan familiar. Cuando entró silenciosamente, encontró a Quilly, que estaba en libertad condicional.
—¿Lo sabías Luna? Puedo decirte cuánto le gustan a Su Excelencia las cosas dulces, aunque no lo parezca. Cuando era jóven, solía comerse las manzanas que le regalaba Quilly… —Quilly le estaba dando una manzana a Luna.
Parecía que esta persona que normalmente esconde sus manos y ni siquiera trataba con la mayoría de las personas, estaba cortando una manzana solo porque le resultaba familiar. La manzana de color rojo brillante desapareció en un instante en el hocico blanco.
—¿Qué estás haciendo aquí? —Sayed, que estaba observando la escena, apareció cuando Quilly estaba a punto de darle otro trozo de manzana a Luna. De repente, una voz a sus espaldas hizo que Quilly diera un respingo y se girara sobresaltado. Luna masticaba su manzana y miraba a Sayed.
—¡Su Excelencia! —Quilly, que probablemente había olvidado que estaba en libertad condicional, en lugar de avergonzarse, sonrió con el rostro iluminado.
—¿Cómo conoce el corazón de este Quilly y aparece aquí como por obra del destino?
La expresión de Sayed se endureció ante el excesivo alboroto. ¿Este loco era Quilly? Definitivamente era un niño problemático, pero eso era antes de alcanzar la mayoría de edad. No lo había visto comportarse así desde que se había convertido en la cabeza de la familia.
—¿No estabas en libertad condicional?
—¡Mi padre es un soplón! Pero no hice nada malo, no puede castigarme por hacer lo correcto. Así que estoy en una justa rebelión.
Sayed se cruzó de brazos y estudió la expresión confiada de Quilly. Además de la mirada extrañamente orgullosa que vio en Calluan, le sorprendió ver aspectos de ellos que nunca antes había visto.
—No sé qué has hecho tan bien, para tener tanta confianza.
—Solo un ejemplo más de mi lealtad al Archiduque. —Quilly puso los ojos en blanco, tímidamente, mientras él lo miraba sin decir palabra. Se pasó una mano por su cabellera plateada y luego habló:
—La gente no se da cuenta de que el Archiduque les salvó la vida y están diciendo tonterías sobre lo que pasó ayer. Se están quejando de que han sido maldecidos o algo así, así que simplemente les aclare las cosas.
Aus: Eso bebé tu defiende a nuestro patroncito.

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA