Capítulo 13
Las cejas del Rey se fruncieron ante la inesperada réplica. Era algo que Sayed tampoco había pensado. En el pasado, Lessas no había participado en esa reunión porque había regresado a la capital por la muerte de Anka y sus propias heridas graves. No tenía tiempo para resistirse a las instrucciones del Rey.
—Como han dicho los dos Duques, no hay suficiente personal preparado, por lo que sería mejor contar al menos con una persona que sepa luchar. ¿No se ha dado en el castillo de Solias a personas que puedan defenderlo?
—¿Qué crees que harás allí cuando ni siquiera puedes ayudar a Títer? —la voz del Rey se elevó. Mientras escuchaba su voz llena de todo tipo de emociones negativas, algo surgió en el interior de Sayed. Era incómodo y desagradable.
—Incluso podría ser un escudo de carne en un momento crítico. —el rostro de Brecht se endureció ante el comentario imprudente de Lessas. Landry, que tampoco estaba acostumbrado a discusiones tan duras, también lo miró con el rostro pálido.
—¿De dónde has sacado…?
La expresión bastante explícita debió sorprender tanto al Rey, que sus palabras temblaron. Lessas mantuvo la boca cerrada obstinadamente. Su resistencia, como la de ningún otro, había hecho enfadar al Rey, quien golpeó la mesa con fuerza. Aster se limitó a observar la cara del Rey con las comisuras de la boca levantadas. Si lo dejaba tal como estaba, era claro que saldrían más sonidos desagradables.
—Su Alteza Lessas tiene razón. —Sayed dió un paso adelante para poner fin a esa tediosa reunión. Su voz tranquila pero pesada, silenció la sala de conferencias.
—¿Qué dijo, Archiduque?
—No es ningún secreto que la habilidad con la espada de Su Alteza Lessas es excelente. Haré mi parte como Archiduque, así que déjelo aquí. Lo protegeré en nombre del Norte para que su vida no corra peligro.
La opinión del Rey no era equivocada. Sin embargo, Sayed necesitaba ganarse el favor de Lessas hasta cierto punto, y dado que antes no había tenido éxito, a pesar de haber salvado a su caballero, pensó que lo correcto era ponerse de su lado en el momento de necesidad. Incluso si eso significaba ofender a Aster.
Además, estaba cansado de escuchar las acusaciones a Lessas. Sayed tenía mucho que hacer.
Efectivamente. El rostro sonriente de Aster se volvió amargo. Los demás también parecían bastante sorprendidos, nadie esperaba que Sayed se pusiera del lado de Lessas en lugar de cualquier otro. El Rey lo miraba fijamente, con los ojos muy abiertos.
—¿Estás diciendo que Jim está equivocado, Archiduque?
—Estoy hablando desde la perspectiva del Norte. Si vamos a tener una inspección de reconocimiento en medio de uno de los inviernos más largos y duros del reino, necesitamos al menos una persona más. —tras señalar deliberadamente la situación en el Norte, Sayed miró con calma los ojos distorsionados del Rey, que los movía como si quisiera gritarle en cualquier momento, y exclamó:
—Te arrepentirás de esa decisión.
—Le agradezco por su gracia.
Los ojos azules del Rey ardieron de ira ante su tono carente de emoción. Sin embargo, recordó que el mismo tema que había sacado hoy era uno que enfurecía a los Títer, así que controló sus emociones y sonrió.
—Volveré a hablar contigo cuando regreses a la capital, pero por ahora debo retirarme…
La conexión se perdió. Landry suspiró suavemente y recuperó el espejo. Aunque la reunión había terminado, la sala estaba inquietamente silenciosa. Especialmente Aster, que mantenía cerrada la boca mientras miraba fijamente a Sayed. Mientras Aster permanecía en silencio y no apartaba su mirada, las comisuras de sus labios se crisparon.
—Interesante. —pronunció una palabra cuyo significado era difícil de entender y se puso de pie. —En primer lugar, dado el número de heridos, tomaremos unos días de recuperación y luego nos dirigiremos al bosque. Mientras tanto, contacten a su respectivo territorio para solucionar la situación. Y en cuanto al Archiduque…
La sonrisa de Aster se hizo más profunda. Se giró y miró a Sayed como si estuviera realmente divertido.
—Se levanta la sesión. El Conde Landry debe seguirme.
Cuando el Aster se fue sin dudarlo, Landry le siguió apresuradamente. Su marcha silenciosa fue inesperada, y sus intenciones eran desconocidas. El estómago se le revolvió. Tanto el comportamiento de Lessas como el de Aster eran diferentes a lo que conocía en el pasado.
—Archiduque, ¿se ha vuelto loco?
Y no eran solo ellos. Cuando giró la cabeza ante el comentario fuera de lugar, Brecht le habló con una expresión rara en el rostro.
—En efecto, tengo curiosidad por saber qué tipo de capricho hizo que esta persona que nunca prestaba atención a nada, le hiciera eso al Rey. ¿No es así, Selphiny?
Vetria se encogió de hombros, cruzándose de brazos. Y evitando los ojos azules que le estudiaban, Sayed se puso en pie.
—Si tiene algún asunto que tratar, busque a mi mayordomo, Calluan. No estaré en el castillo.
—Parece que irás a inspeccionar el bosque. Podemos ayudarte.
—No hay necesidad.
La oferta de Brecht fue derrumbada en un instante. Como si lo hubiera esperado, soltó una risa débil. Como el asunto estaba finalizado, Sayed decidió marcharse también. Mientras se levantaba de su asiento y salía de la sala de conferencias, su mirada se cruzó con la de Lessas. Había evitado conscientemente mirar en su dirección, desde el momento en que se había puesto de su lado.
Lessas se mordía el labio como si estuviera reteniendo algo. A pesar de haber conseguido lo que quería, parecía extrañamente disgustado. Sus sospechas eran ciertas. Aunque se había puesto de lado de Lessas, tenía la sensación de que a él no le gustaría eso.
Era duro. Difícil de soportar.
Ocultándose en una expresión endurecida, Sayed se alejó dándole la espalda. Salió de la sala de conferencias y cruzó los pasillos llenos de aire frío. Mientras caminaba con pasos inseguros de a dónde dirigirse, una mano sostuvo su antebrazo.
—Detente, Archiduque.
El cuerpo que se movía rápidamente lo atrapó, distorsionando su equilibrio momentáneamente. No tenía sentido que alguien pudiera acercarse tanto sin que se diera cuenta. Amplificando su aguda energía, miró hacia atrás con gesto cauteloso. Tan pronto como deshizo el agarre, un rostro pálido apareció frente a los ojos de Sayed.
—¿Por qué diablos me haces esto?
El suave cabello de Lessas estaba revuelto por correr. Todo tipo de emociones se arremolinaban en sus ojos violeta. La mayoría de ellas le resultaban difíciles de distinguir, pero podía sentir enloquecedora frustración y la intensa ira que acechaban en su interior. Eso fue porque eran sentimientos familiares para Sayed.
—No entiendo de qué habla.
Sayed no podía entender a Lessas. No sabía por qué estaba tan enfadado, por qué reaccionaba tan violentamente. Era difícil entender por qué el hombre, que estaba tan tranquilo cuando lo pisoteaban e ignoraban, era tan sensible a los favores contrarios.
—¿Por qué me ayudaste? —como si fuera algo tan extraño, Lessas frunció el ceño y continuó haciendo preguntas.
—¿No es tu placer odiarme e ignorarme? ¿Acaso no creías que es tu derecho reírte y maldecirme junto a mi hermano?
Su punto era correcto, y por un momento Sayed se quedó sin palabras. Como había dicho Aster, Lessas era el hijo de un enemigo, y tenía sangre que podía poner en peligro a su familia. Su deber era odiarlo y evitarlo, a él y a todo aquel que estuviera relacionado remotamente con Sildras.
Tal vez su cambio fue demasiado repentino.
Aunque nunca lo había tratado de forma amable, parecía que simplemente no ignorarlo era considerado un gran cambio para Lessas. Le parecía sospechoso. Lo correcto es siempre estar alerta de las acciones de los enemigos y estar en guardia. La reacción de Lessas era inteligente. Era mejor que ser estúpido y simplemente aceptarlo.
Pero, en cualquier caso, Sayed tenía que apaciguar un poco las agudas emociones de Lessas. Si no lo hacía, solo conseguiría que él lo odiara aún más. El problema era que no sabía qué hacer.
Mientras Sayed simplemente se limitó a mirarlo sin decir nada, Lessas se pasó la mano en el cabello, como si no pudiera soportarlo. Sus labios rosados se abrieron con un ligero temblor.
—¿Creíste que si me mostrabas la atención que nunca me diste cuando alguna vez te rogué, me aferraría a ti como antes? —Sayed parpadeó ante las inesperadas palabras habían salido de Lessas.
—No sé cuáles son tus intenciones al actuar así de repente, pero no voy a hacer lo que tú quieres. No soy un perro con el que puedas jugar.
Las palabras de Lessas sonaron como un juramento. Su respiración se calmó poco a poco hasta regresar a su calma habitual. Por un momento, ocultó la mirada rota y cristalina que le había mostrado a Sayed y dió un paso atrás.
—Así que ódiame, tal como hacías antes. —con una advertencia. Lessas se alejó dándole la espalda. Mirando su espalda al otro lado del pasillo, sin darse cuenta, Sayed se tragó un suspiro.
El pasado de Sayed de veintinueve años que había olvidado antes de morir, salió completamente a la superficie gracias a Lessas.
Así como tenía una forma original antes de distorsionarse, hubo momentos en los que su relación con Lessas había sido suave y redonda.

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: AUS
CORRECCIÓN: SAAM
REVISIÓN: NONA