Capítulo 99
En los archivos secretos de la Casa Ducal de Zeller se conservan los antiguos registros de Carlyle.
Entre ellos, había una entrada correspondiente al día en que un padre y su hijo de la familia Somaire visitaron la mansión.
[Visitantes: 2 personas – Padre e hijo de la familia Somaire]
[El muchacho tenía el cabello negro y se calculó que era de mi misma edad.]
[Tenía una herida en la mano, que atendí personalmente. El niño dijo haberse lastimado al intentar imitar a su padre.]
[Pero parece que quedará una cicatriz en la mano.]
En aquel entonces, Carlyle no sabía qué dificultades atravesaba la familia Somaire.
No fue sino más tarde, al ver un periódico que leía Diego, que comprendió vagamente la magnitud de su tragedia.
{—Así que al final pasó esto. Lo lamento, Somaire.}
Fracaso empresarial y bancarrota. La esposa huyó durante la noche, y el marido se suicidó con una pistola junto a su hijo.
Quizá, para el cabeza de familia de los Somaire, fue una decisión inevitable.
«Si los padres desaparecen y solo el hijo queda vivo, tal vez piensen que morir juntos sería mejor.»
Quizá creyó que, en lugar de dejar a su hijo solo para enfrentar las deudas, las críticas y la ruina del negocio, lo más misericordioso era poner fin a todo con sus propias manos.
Carlyle no podía saber qué pensamientos cruzaron la mente del señor Somaire, pero lo cierto es que los periódicos reportaron la tragedia de aquella familia. No con grandes titulares, sino como una nota pequeña, incluida solo por cumplir con la formalidad de la noticia.
Según aquel artículo, el niño que Carlyle había conocido de la familia Somaire también estaba muerto.
«¿Y si hubiera sobrevivido?»
¿Y si había ocultado su identidad, sobrevivido y regresado finalmente para vengarse de la Casa Ducal de Zeller?
Después de pedirle a Millen que investigara el pasado de Jack, Carlyle emprendió por su cuenta una indagación sobre la familia Somaire: dónde se encontraba su antigua residencia, dónde estaban enterrados sus cuerpos, y demás.
Sorprendentemente, no fue difícil averiguarlo. Aunque la noticia del periódico ocupaba apenas el espacio de una palma, los hechos reales eran mucho más amplios.
[Se escucharon dos disparos en mitad de la noche. Un testigo declaró haber percibido un olor a quemado proveniente de la mansión Somaire.]
[El incendio fue extinguido rápidamente; al parecer, no fue un fuego de gran magnitud.]
La noche en que el señor Somaire decidió suicidarse junto a su hijo, un incendio se desató en la mansión.
No se supo si fue intencional o accidental, pero el fuego consumió por completo las habitaciones donde se encontraban los cuerpos, y las víctimas quedaron tan carbonizadas que resultó imposible identificarlas con certeza.
Lo único seguro era que el lugar del siniestro fue, efectivamente, la mansión Somaire.
«Dijeron que confirmaron la identidad por las pertenencias personales.»
Como el dueño había muerto en su propia casa, la conclusión fue evidente.
Además, William Somaire, el patriarca, había dejado su testamento en el estudio,
lo que permitió confirmar rápidamente la identidad del muchacho hallado muerto a su lado.
Después del suceso, la mansión fue demolida, nadie quería vivir donde había ocurrido una muerte, y en su lugar se construyó una nueva casa de ladrillo, habitada hoy por personas completamente distintas.
«Está confirmado que murieron un hombre adulto y un muchacho.»
Y con la desaparición total del padre y el hijo de la familia Somaire, todo apuntaba a un desenlace claro.
Sin embargo, Carlyle no podía dejar de pensar en aquel pequeño incendio que apenas se mencionaba en el periódico. Tampoco podía ignorar el detalle de los cuerpos irreconocibles cuya identidad se “dedujo” por simples conjeturas.
¿Y si el niño había escapado, y otra persona, un desconocido, había ocupado su lugar?
«…Aunque, si solo tengo suposiciones, no puedo decirlo en voz alta.»
Con lo poco que había descubierto sobre la tragedia de los Somaire, no podía afirmar que Jack Hartzfeld fuera, en realidad, Jack Somaire.
Por eso había esperado que Millen lograra obtener algún detalle más concreto sobre el pasado de Jack.
«Aunque debo admitir que algo hemos conseguido.»
Jack Hartzfeld, el hombre que había trabajado como estibador en el puerto del Ducado de Mathes sin ningún lazo ni procedencia conocida…
Si Jack era realmente aquel niño Somaire, eso significaría que la muerte de su padre fue un hecho confirmado.
«Había pensado que quizá William Somaire, intentando sobrevivir, mató a otro hombre y escapó con su hijo.»
Pero si no fue así, solo queda una posibilidad: William Somaire realmente quiso morir junto a su hijo aquella noche. Sin embargo, su plan se cumplió solo a medias: el padre murió, y el hijo escapó, refugiándose en el Ducado de Mathes bajo una identidad falsa.
«Si esta hipótesis es correcta, entonces el hecho de que Jack Hartzfeld trabajara como cargador en el puerto encaja perfectamente.»
El problema viene después.
Si Jack era realmente aquel niño que sobrevivió a la tragedia… si logró escapar del padre que intentó matarlo, borrar su identidad y, aun así, construir una inmensa fortuna…
«¿No habría podido simplemente conformarse con esa nueva vida?»
¿Por qué, entonces, había decidido volver a acercarse a la Casa Ducal de Zeller fingiendo familiaridad y afecto? Por más que lo pensara, Carlyle no encontraba otra explicación que no fuera la venganza.
Quizá Jack estuviera esperando la oportunidad perfecta para destruir la Casa Zeller o para arrastrar a Adeline a la misma desgracia que él había sufrido.
Aunque Carlyle no solía asistir a los círculos sociales, bastaba con ver la cantidad de cartas que habían llegado en los últimos días para hacerse una idea de lo que se comentaba allá afuera. Incluso Jack había enviado a alguien personalmente con una carta dirigida a Adeline;
sería absurdo fingir que no sabía lo que estaba ocurriendo.
«Un hombre como Jack Hartzfeld no se ofrecería como pretendiente de la señorita por una simple intención pura.»
Y tal vez esto era lo que más lo aterraba.
«Si la señorita realmente… desea a Jack Hartzfeld.»
Si llegaba a descubrir las verdaderas intenciones y el origen de ese hombre,
pero aun así Adeline lo elegía, ¿qué haría entonces?
«…No lo sé.»
Siendo honesto, ese era el verdadero motivo por el que le preocupaba tanto que Adeline hubiera anunciado que partiría a Pares sin fecha de regreso. Le angustiaba tanto el plan oculto de Jack como los sentimientos de Adeline.
«Ojalá pudiera pedirle a lord Millenberg que la acompañe.»
Pero Millen estaba en una situación difícil; sus padres habían regresado inesperadamente,
y por lo que había escuchado, la partida de Huberg había complicado aún más las cosas.
{—Mis queridos padres todavía esperan que siga cuidando de mi hermano menor. Qué situación tan incómoda.}
Aunque no conocía los detalles familiares, Carlyle recordaba que Millen había dicho eso con una sonrisa amarga y un encogimiento de hombros, añadiendo con un humor algo forzado que, al menos, pronto volverían a irse de viaje por una larga temporada.
En otro tiempo, Millen jamás habría hecho un comentario así. Verlo sonreír con ironía sobre su propia familia era algo impensable. Carlyle no sabía exactamente qué había cambiado, pero probablemente también era gracias a Adeline.
«Ni lord Millenberg ni yo podemos dejar la mansión mientras la señorita esté fuera.»
Después de que Adeline partiera a Pares, todos los asuntos menores de la Casa Zeller recaerían en las manos de Carlyle. El hecho de que ella hubiera podido marcharse tan tranquila solo demostraba la confianza que le tenía. Y como no podía traicionar esa confianza, al final solo quedaba una opción.
Carlyle, tras pensar un momento en silencio, se dio media vuelta y se dirigió a algún lugar.

TRADUCCIÓN: ELLIS
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: GLOOMY CLOCK