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Capítulo 94

Con el intercambio que acababa de tener con Kaiden, algo quedó completamente claro.

«En mi vida anterior… mi predecesor, Russko, se retiró repentinamente de su cargo.»

Adeline recordó las palabras que Kaiden le había dicho en aquel entonces.

{—Había una empresa llamada Russko, encargada de la gestión de importaciones de licor, pero de pronto decidieron retirarse. Como se marcharon sin designar un sucesor, fue un verdadero problema encontrar a alguien adecuado.}

En ese momento no le había dado demasiada importancia, pero al pensarlo ahora, resultaba extraño que una empresa que había operado sin inconvenientes durante tanto tiempo de pronto abandonara sus funciones sin explicación alguna.

Aún desconocía los detalles exactos de lo que había ocurrido, pero…

«Al menos, está claro que el negocio del licor ilegal tuvo algo que ver.»

No sabía si en aquel entonces también se habían descubierto etiquetas falsificadas, pero si, como decía Kaiden, “Russko se retiró de repente”, sin duda hubo un motivo de peso.

Un problema tan urgente que los obligó a renunciar sin siquiera nombrar a un sucesor.
Por ejemplo, que se hubiera descubierto una relación directa entre Russko y la producción de licor ilegal.

Sin embargo, algo no cuadraba.

«Su Alteza Kaiden nunca me explicó nada acerca de Russko.»

La única información que le dio en el pasado fue que Russko “había tomado la decisión de marcharse repentinamente”. Pero ahora Kaiden le decía que ya estaba considerando relevar a Huberg por sus múltiples errores en la gestión de Russko.

«Y si Huberg no era especialmente competente en el pasado…»

Eso significaba que Kaiden ya pensaba en despedirlo desde entonces.
En otras palabras, el retiro de Russko no habría sido una decisión unilateral, sino más bien una destitución ejecutada por el propio Kaiden.

«Y tampoco me mencionó nada sobre el licor ilegal.»

Esta era una de las razones por las que Adeline, en su vida pasada, había creído que los rumores sobre el licor eran infundados. Kaiden, quien debía ser el más sensible al tema, siempre había actuado como si no se tratara de un problema serio.

Y en efecto, mientras ella administraba su negocio de licores, los rumores del contrabando desaparecieron con rapidez, así que no tenía motivos para indagar más.

Sí, lo había dejado pasar pensando que no era relevante. Pero ahora que lo reconsideraba, la conducta de Kaiden le parecía sospechosa.

«Su Alteza habló como si realmente no supiera nada sobre el licor ilegal…»

Y sin embargo, la duda persistía.

¿Acaso Kaiden ignoraba de verdad la situación cuando Russko se retiró de forma tan repentina? ¿Y si lo sabía, por qué le había ocultado a Adeline la relación entre Russko y el licor ilegal?

Las preguntas le punzaban en la cabeza cuando Kaiden, mostrando una leve sonrisa como si nada de eso importara ya, cambió de tema.

—Por cierto, Adeline Zeller, escuché que últimamente tienes una relación sentimental.

—…¿Ya se ha difundido tanto el rumor?

Solo entonces Adeline volvió a la realidad.

En verdad, no era que asistiera con frecuencia a grandes reuniones sociales últimamente; por eso no se había dado cuenta de lo mucho que se hablaba de su relación con Jack.
Pero en la alta sociedad de Crawford, su romance se había convertido en el tema más comentado del momento.

«Claro, con lo mucho que Jack ha estado hablando…»

Recordó cuántas cartas había recibido en los últimos días. El pesado bandejón lleno de correspondencia le vino a la mente.

[Hoy asistí al banquete en Milegro, y vi al señor Jack Hatzfeld. Dijo que tú y él están saliendo, ¿es cierto?]

[Adeline, ¿cómo pudiste no contarme algo así? ¡Me sorprendí muchísimo al enterarme! ¿Por eso nunca te relacionabas con nadie cuando estudiábamos en la academia?]

[¿Desde cuándo están juntos? Todos hablan de que eres la primera amante de Jack Hatzfeld. Tendré una reunión de té la próxima semana, ¿por qué no vienes? ¡Hace tiempo que no conversamos!]

Las cartas, apiladas una tras otra, giraban todas en torno a la misma pregunta: la relación entre Jack y Adeline.

Por supuesto, había sido ella quien permitió que se interpretara su relación como algo oficial, pero no esperaba que Jack lo anunciara con tanta insistencia. Por eso, Adeline se sentía incómoda.

«Estoy segura de que con algunos de ellos solo me saludé una vez.»

Fuera por viejas amistades de la academia o simples conocidos, todos parecían ansiosos por enterarse de los detalles. Y con razón: la relación entre Jack y Adeline no tenía absolutamente nada de convencional.

Entre todas las cartas, había una pregunta que destacaba especialmente.

[Decías que solo saldrías con alguien si era tu futuro esposo, entonces… ¿vas a casarte con Jack Hartzfeld?]

Adeline, hija única de la prestigiosa familia del duque Zeller, una de las más distinguidas del Imperio Crawford. Ella siempre había rechazado cualquier tipo de relación, repitiendo la frase: Los escándalos son innecesarios. Decía que el único vínculo que necesitaba era el matrimonio.

Y ahora que una mujer así tenía un amante, era natural que todos se preguntaran si se trataba de una relación con miras al matrimonio.

Dicho más crudamente: Lo que en realidad quieren saber es si una sangre noble se casará con un extranjero.

¿Por qué una familia tan ilustre como la de los Zeller elegiría a un extranjero sin linaje ni nombre, cuyo único mérito era su fortuna? Jack decía que era solo una relación amorosa, pero estaba claro que todos sospechaban que había algún beneficio oculto detrás.

Toda esa curiosidad no era más que una excusa para escudriñar hasta el más mínimo detalle de la relación entre Jack y Adeline, buscando vínculos de interés o conveniencia.

«Y, si pueden, seguro querrán arrebatárselo.»

Las intenciones eran evidentes. Adeline había permitido que Jack divulgara abiertamente su relación.
Aunque resultaba algo incómodo por lo directo que era, el efecto de esa maniobra a modo de estrategia había sido notable.

«Después de todo, era justo la época en que circulaban rumores de que, tras la muerte de mi padre, el futuro de la casa Zeller era incierto.»

El rumor de que Adeline, junto a Jack, un hombre que a simple vista parecía prometedor, podría casarse pronto, era perfecto para hacer callar a los que especulaban sobre la decadencia de su familia.

Por más que Jack fuera originario del Ducado de Mathes y de linaje desconocido, su enorme fortuna era bien conocida dentro de la alta sociedad de Crawford.

Así que Adeline había dejado que el rumor se difundiera, buscando únicamente ese efecto. Pero jamás imaginó que Kaiden lo mencionaría directamente. Y mucho menos, que reaccionaría de esa manera.

—Ciertamente le advertí que tuviera cuidado con Millenberg, pero no esperaba que cambiara tan rápido a Jack Hartzfeld. ¿Acaso él te ha insinuado que quiere comprar un título con dinero?

—…¿Perdón?

Sin poder evitarlo, Adeline replicó sorprendida. En el tono de voz tranquilo de Kaiden, idéntico al de siempre, percibió un matiz que sonaba a agresión.

Desde la frase “cambiar por Jack” hasta el sarcasmo tan evidente que la acompañó.

Sin embargo, como si quisiera disipar cualquier sospecha, Kaiden soltó una risa leve y agitó una mano con gesto despreocupado.

—No pongas esa cara, Adeline Zeller. Es solo que todos tienen curiosidad por saber cómo logró Jack Hartzfeld conquistar a la orgullosa Adeline Zeller.

Dijo que, si sus palabras le habían resultado desagradables, se disculpaba, y luego cambió de tema con naturalidad.

Cuando la reunión terminó y Adeline se levantó para marcharse, Kaiden, con su habitual sonrisa amable, dijo:

—Adeline, ¿lo sabes, verdad? Siempre estoy de tu lado.



TRADUCCIÓN: ELLIS
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: GLOOMY CLOCK


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