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Capítulo 95

—Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.

Con esas palabras de Kaiden, Adeline se despidió.

Mientras subía a la carroza y regresaba a la mansión del duque Zeller, su mente no dejaba de repasar la extraña sensación de desconfianza que había percibido en Kaiden.

«Su Alteza Kaiden es, sin duda, mi benefactor.»

Y no uno cualquiera. Fue gracias al apoyo que Diego le brindó que Kaiden pudo alcanzar su posición actual. La casa ducal de los Zeller y Kaiden mantenían una relación bastante estrecha desde la generación de Diego.

Y Kaiden había devuelto esa gratitud directamente a Adeline. Le había prestado dinero para saldar deudas urgentes y la había ayudado a expandir su negocio. Después de su terrible matrimonio con Julian, la gratitud que sentía hacia Kaiden solo había crecido.

«Era el único forastero en quien realmente podía confiar.»

Antes de venderse a sí misma a Julian, Adeline había llamado a incontables puertas, suplicando ayuda, pero nadie le tendió la mano. Ni siquiera el conde Middleton, el amigo más cercano de Diego, quien llegó a aconsejarle que renunciara a la herencia.

En medio de aquella desesperación, la ayuda que Kaiden le ofreció fue, literalmente, una salvación.
Se sintió tan agradecida como un mendigo al recibir una limosna. Así de desesperada y así de vulnerable estaba entonces.

Mirando atrás, no recordaba más que días en los que apenas podía respirar. Quizá era natural que los viviera así. Pero lo importante no era cuán dolorosos habían sido esos días.

«Kaiden Crawford.»

El único benefactor que había tenido, ahora mostraba una actitud completamente distinta a la del pasado.

Desde su indiferencia hacia el asunto del licor ilegal, hasta las palabras inusualmente agresivas que había pronunciado. Esa sensación de extrañeza que había sentido por primera vez en Kaiden seguía flotando en su mente, como granos de arena en la boca, incluso cuando llegó a la mansión Zeller.

«Fui a ver a Su Alteza Kaiden por el asunto de la importación del vodka.»

Si la empresa comercial de Joseph Ionov no lograba posicionarse, Adeline no podría devolverle a Jack el anticipo dentro del plazo acordado. Por eso, necesitaba recrear exactamente las mismas circunstancias que en el pasado: Joseph importando vodka, una famosa actriz marcando tendencia con los cócteles…

«En mi vida anterior, yo misma administraba la empresa de importación de licores. Si tuviera que poner en marcha un plan como ese otra vez, no sería difícil.»

Por más ambiguas que hubieran sido las palabras de Kaiden en aquel entonces, era innegable que la autoridad que él le otorgó le resultó muy útil.

Y por eso, las últimas palabras que Kaiden le había dicho antes de separarse seguían resonando en su mente.

{—Adeline, ¿lo sabes, verdad? Siempre estoy de tu lado. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.}

Parecía como si Kaiden hubiese visto a través de ella, como si supiera las dificultades que enfrentaba.

Claro que Kaiden no podía saber que Adeline había vuelto atrás en el tiempo ni qué había hecho antes de regresar, así que debía de ser una coincidencia.

«Pero no puedo negar que sus palabras sonaban tentadoras.»

Tal vez el hecho de que Kaiden mencionara a Russko y su intención de destituir a Huberg no fue una simple conversación, sino un anzuelo. Si despedía a Russko, quedaría un puesto vacío, y quizá por eso lo había insinuado con tanta naturalidad.

Si Adeline hubiera sido un poco más proactiva, tal vez en ese mismo encuentro habría terminado siendo designada como en su vida anterior, la sucesora al frente de la empresa de importación de licores.

«Si hubiera sido así, el asunto del vodka se habría resuelto con mucha más facilidad…»

Por desgracia, Adeline tenía a alguien que debía vigilar de cerca. El mismo hombre que se había encargado de anunciar en toda la alta sociedad de Crawford que ambos mantenían una relación apasionada. Y, al mismo tiempo, el principal sospechoso de haber conspirado en la caída de la casa ducal Zeller.

Jack Hartzfeld.

«Hasta ahora se había mostrado cooperativo, y por eso podía estar tranquila.»

Pero si Jack realmente tenía en la mira a la casa Zeller, comenzar un negocio visible en esas circunstancias podría significar provocarlo innecesariamente.

Ni el asunto de la importación del vodka ni el del licor ilegal estaban resueltos todavía. Si Jack decidía dejar de colaborar, la situación podría volverse sumamente complicada.

Intentó desviar su atención hacia Sincere, aunque…

«…no, mejor dejaré a Sincere como último recurso.»

Al final, había dado tantas vueltas que se encontraba otra vez en el punto de partida. Reabrir una empresa de importación de licores, como en su vida anterior, era imposible, pero el momento era oportuno para marcharse.

Además, Jack se encontraba en Pares, y había sido lo bastante cooperativo como para descubrir por sí mismo las etiquetas falsificadas. Sería mejor actuar antes de que su actitud cambiara.

Adeline llegó a esa conclusión rápidamente y, al entrar a la mansión Zeller, mandó llamar al mayordomo.

—Carlyle, envíale un telegrama a Jack.

El mensaje era breve y directo:

«Iré a Pares lo antes posible. Prepárate para cooperar.»

Sin embargo, fuera por coincidencia o a propósito, el mayordomo de cabello color miel, Carlyle Divine, que solía bajar al primer piso a limpiar la vajilla cada vez que Adeline salía, mostró una expresión algo confundida.

—…¿Va a Pares, señorita? No me había comentado que tuviera programado un viaje.

La última noticia que Carlyle había escuchado sobre Pares era de cuando Warrick visitó la mansión para entregar una carta de Jack. El secretario, que traía la misión de llevar de vuelta la respuesta de Adeline, había informado además que su amo partiría por negocios a Pares.

Y el telegrama que Jack había enviado el día anterior también tenía como remitente esa ciudad.
Así que era seguro que seguía en el centro logístico ubicado al oeste del Imperio Crawford.

Por lo tanto, el telegrama que Adeline le pedía enviar no era sino una forma de coordinar sus movimientos para no cruzarse en direcciones opuestas.

En otras palabras, Adeline acababa de comunicarle su intención de reunirse con él.

Cuando Carlyle le preguntó el motivo, su ama respondió con naturalidad:

—No es nada importante. Surgieron algunos problemas con una inversión que necesito resolver.

Y añadió que, por esa razón, permanecería en Pares junto a Jack hasta solucionarlo.



TRADUCCIÓN: ELLIS
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: GLOOMY CLOCK


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