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Capítulo 74. Tú, la estrella, el sol, el mundo entero

No se oía el sonido de la tienda ondeando al viento ni el crujido de la chimenea. En el silencio absoluto del dormitorio, largos rayos de sol entraban en la habitación, anunciando la llegada de la mañana.

—Despertaste.

Nuritas se removió ligeramente y abrió los ojos, preguntándose si se habría dormido llorando durante la noche. No llevaba mucho tiempo en la habitación, pero los olores le resultaban familiares.

—Buenos días.

El Duque la miraba con los brazos cruzados y con una expresión ilegible.

—¿Dormiste bien?

¿Por qué es tan bueno intercambiar saludos ordinarios como éste?

Nuritas se regodeó en su felicidad, sin mirar a Lucious a los ojos de inmediato.

—No desvíes la mirada.

En algún momento, Lucious se había acercado a su lado, proyectando una larga sombra mientras la miraba con una intensidad profunda.

Sorprendida por la cercanía, lo suficiente como para que casi se tocaran, Nuritas fijó su mirada en la dirección opuesta.

Podía oír el sonido de alguien tragando saliva.

—No te haré pasar un mal rato si aún no estás completamente curada, pero por favor, mírame.

Ante su súplica, Nuritas giró lentamente su rostro hacia él, y sus narices quedaron casi rozándose. El aliento cálido de ambos se mezcló, y sus miradas repasaron con detalle los rostros que tanto habían añorado durante la noche.

Un lado de la camisola de Nuritas se había deslizado ligeramente, dejando su hombro pálido expuesto al frío aire de la mañana.  Sus mejillas estaban más sonrojadas que nunca y su cabello plateado se extendía como un bordado sobre la colcha blanca.

Cuando sus ojos azules se cruzaron con los de ella, Lucious no pudo evitar expresar su admiración.

—En tus ojos, las estrellas no desaparecen ni siquiera por la mañana.

Lucious suspiró profundamente y se apartó, apoyándose en la cabecera de la cama.

Nuritas estiró los brazos a través de la bata que había puesto a su lado y se arregló rápidamente. Se sentía tan especial despertar juntos en la misma habitación.

—Deberíamos cambiar la cama pronto.

—¿Qué?

Cuando Nuritas respondió a su comentario, que parecía más un pensamiento en voz alta, Lucious solo sonrió ligeramente, diciendo que no era nada.

***

El jardín, donde había cesado la lluvia, estaba húmedo y rebosante de verde. Nuritas caminaba lentamente hacia allí, sosteniendo el brazo de su madre.

Aunque había una clara señal de malestar en su forma de caminar, transmitían calidez en las manos que sostenían sin decir palabra.

A Leonie parecía gustarle mucho la luz del sol que brillaba sobre ella, así que seguía extendiendo la mano y tratando de atraparla.

—La ropa secada en un día como hoy huele a luz del sol.

Leonie, que nunca había disfrutado de tanto tiempo libre, comparó el buen tiempo con lavar la ropa. Nuritas también asintió y respondió que sí.

—Así es. En días como este, el heno se seca fácilmente.

No todos sus pasados juntos habían sido pesadillas; también habían tenido su parte de buenos momentos.

Nuritas sintió que se le humedecía la boca y con calma le explicó a su madre lo que tenía que hacer.

—Ahora que has regresado. Apenas nos hemos encontrado…

Leonie no quería soltar sus manos porque sentía que no le quedaban días largos. No pudo evitar preocuparse de que su hija, que anteriormente había sufrido una enfermedad grave, estuviera ayudando a personas con una enfermedad tan terrible.

—De verdad que no quieres.

Leonie miró a Nuritas con ojos que no alcanzaba a ver e intentó tomar su mano para decirle que no fuera. Después de ver así a su madre, Nuritas también se preguntó si sería una buena idea enviar solo ayuda monetaria tal como deseaba el Duque.

Pero sintió que no podía gastar su nueva vida, que había ganado tantas veces, para su propia felicidad.

«Ahora me convertiré en su escudo, no importa cuán pequeña sea mi ayuda».

Cuando ella o su madre necesitaban desesperadamente la ayuda de alguien, el Duque les dio una cuerda, como si Dios hubiera respondido.

—Volveré pronto. Hay personas que me protegerán y no haré nada peligroso.

Aunque había tomado una decisión firme, el corazón de Nuritas no estaba tranquilo, y tuvo que luchar contra las emociones que surgieron al ver su mano agarrada.

—Cuidaré bien de mi esposa.

El Duque apareció ante Nuritas y su madre, y se inclinó cortésmente.

—Llego tarde a saludarle. Espero que no la hayan descuidado.

A la entrada del Duque, Leonie soltó la mano de Nuritas y le sonrió ampliamente. Agitando los brazos, se acercó al Duque y se inclinó.

—Le agradezco por salvar mi inútil cuerpo y haberme tratado con tanto cuidado.

—Es lo menos que puedo hacer.

Lucious tomó ambas manos de Leonie mientras seguía inclinándose y la puso de pie.

—Ahora todos somos familia, señora Bale, así que saludos como este están fuera de discusión.

Sobre el papel, Lucious había hecho pasar a Leonie por pariente lejana del Duque y una Vizcondesa viuda. Ahora el Conde Romagnolo podría buscar por todo el mundo y nunca encontrar a su propia criada.

Cuando Nuritas vio a su madre y al Duque de pie juntos, sintió como si las lágrimas estuvieran a punto de brotar de sus ojos en medio del jardín.
—Cuidaré de tu madre hasta que regreses, pero por favor, cuídate.

Lucious sonrió de buena gana, aunque aún había una parte de él que no quería dejar marchar a Nuritas.

«Si éste es nuestro destino».

La frescura del jardín empapado por la lluvia estaba por todas partes, y las miradas de los dos jóvenes, con su profundo anhelo, florecieron allí. El jardín estaba en plena floración con flores azules y rojas, y el aroma era más fuerte que nunca.

—Duque. Gracias.

Nuritas sólo pudo ofrecer ese breve gesto, sintiéndose torpe, sin saber cómo expresar las emociones que sentía.

—No hay necesidad de formalidades entre familia.

Nuritas sonrió levemente al Duque, que la apoyó con ojos afectuosos. Lucious sintió que su corazón volvía a derretirse ante la pequeña sonrisa que se dibujó en su rostro.

—Te daré unos cuantos caballeros y a Borzoi como escolta.

—¿Borzoi?

Fue Borzoi quien había rescatado a su madre del castillo Romagnolo y la había llevado a recibir atención médica. Él la había protegido durante su tratamiento y había sido decisivo para traerla de vuelta aquí.

De repente, Nuritas se dio cuenta de que no le había dado las gracias a su benefactor porque no había tenido ocasión.

—Borzoi es un hombre de muchos talentos y te será útil.

Lucious accedió a darle a su subordinado favorito para que la custodiara en su lugar.

—…

Nuritas asintió, y cuando miró a su madre, ella estaba mirando al sol con los ojos cerrados, y luego habló, con su voz suave y melancólica.

—Aunque mi visión se ha desvanecido, puedo ver claramente cosas que antes no podía ver.

Leonie no podía verlo con sus propios ojos, pero podía sentir que la relación entre el duque y su hija se había profundizado. Estaba agradecida por todo lo que había ocurrido para que su hija fuera tan feliz cuando su vida había sido tan precaria.

«Y por favor, dales un futuro brillante».

Leonie cerró los ojos y pidió un ferviente deseo para la joven pareja, que sería más hermosa que cualquier flor del jardín.

***

El tiempo de reunión fue demasiado breve.

Nuritas se reunió con el médico en privado y recibió una descripción detallada del estado de su madre. Le dijo que sus pulmones estaban tan dañados que le era imposible llevar una vida sana, y que su vista se estaba deteriorando rápidamente.

Aun así, se mostró esperanzada sobre el tiempo de vida que le quedaba a su madre.

 

—¿Cuánto tiempo le queda a la señora Bale…?

Incapaz de revelar que era su madre, extendió la mano y agarró el cordón de su pecho, temiendo lo que el médico diría a continuación.

—No puedo asegurarlo, eso es cosa de Dios, pero si descansa mucho y toma regularmente la medicación que te he recetado, debería estar bien.
Por un momento, sintió que iba a colapsar en el acto de pura felicidad, pero ni siquiera podía mostrar lo feliz que estaba. Nuritas asintió con la cabeza y saludó, luego salió lentamente.

Esto aligeraría un poco su paso mientras se dirigía al puesto de ayuda. Se preguntó qué pasaría si su madre no estuviera allí cuando regresara.
Avanzó lentamente, limpiando la humedad de sus ojos con los dedos

El carruaje tirado por cuatro caballos y los caballos de los caballeros que la escoltarían parecían listos para partir. Nuritas observó cómo Sophia comprobaba cada pieza del equipaje y abrió la boca.

—Sophia, ¿has visto a Borzoi?

Ella miró por cualquier lado, buscando al hombre bajito, pensando que debía saludarlo adecuadamente antes de partir, pero no aparecía por ninguna parte.

—Señora, es que…

Sophia vino del lado de Nuritas mientras cargaba la última de las maletas y señaló a algún lugar en la distancia. Pero allí no había caballeros ni sirvientes, sólo una criada.

Al acercarse, vio a una criada bajita y vestida modestamente, con la cabeza inclinada. Cuando Nuritas se detuvo ante ella, levantó lentamente la cabeza, con un rostro familiar.

—¿…?

—Saludos, mi señora.

Una voz grave se dejó escuchar, como si no hubiera podido imitar la voz. Luego, se llevó ligeramente un dedo a los labios, señalando que no debía revelar nada sobre su disfraz como mujer.

Era la forma en que Lucious enviaba a Nuritas al peligro: vestir a su subordinado favorito de mujer y observarla de cerca.
Nuritas susurró en voz muy baja, tratando de no parecer sorprendida.

—Gracias de todo corazón.

Pensando que ya habría otra ocasión, pasó junto a él de vuelta al carruaje.

Nunca podría devolverle el favor que le había hecho, aunque lo intentara un millón de veces.

Y esta vez, se sintió a la vez apenada y agradecida por haberse tomado tantas molestias para estar con ella.

Todo parecía estar listo cuando se puso la larga y gruesa capa que Sophia le había regalado. El gran y magnífico castillo de Morciani se alzaba ante ella, y parecía diferente de lo que había sido al principio.

En aquel momento, había pensado que podría morir aquí. Se había resignado a quedar atrapada para siempre entre aquellos altos muros. Pero ahora se sentia cómoda en este viejo castillo, e incluso le daba pena marcharse.

«Volveré muy pronto, pero pensar en esto es demasiado».

Sonrió levemente, y luego recordó haber montado a caballo hacia el denso bosque del norte. Había pasado poco tiempo, y ya había tantos recuerdos por todas partes.

—Estabas pensando en mí.

Riendo suavemente para sí, Nuritas levantó la vista y vio al Duque, vestido informalmente con unos pantalones negros y una camisa del color del cielo.

Lucious no quería perderse ni una sola de las sonrisas de Nuritas, y la visión de algo tan preciado desperdiciado en su ausencia le amargó la partida.

«¿Por qué hay semejante plaga justo ahora?
Con lo difícil que fue conseguir esta paz».

Estaba seguro de que podría soportarlo, pero ahora, al ver a Nuritas alejándose de él en el carruaje, sintió que sus emociones volvían a agitarse.
El viento movía el dobladillo inferior de su vestido, y él temía que se la llevara el viento.

«¿Es esto lo que se siente al ver a un niño abandonado a la orilla del agua?».

Era tan inestable que deseaba poder proteger a esa persona tan valiosa, llevándola sobre su cabeza y estrecharla contra su pecho para que no sufriera daño. Tras una breve despedida con el hombre que se le acercó con ojos llorosos, Nuritas subió al carruaje.

«Te extrañaré mucho».

Pero no pudo pronunciar esas últimas palabras en voz alta para hacérselas llegar.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ARIETTY 
CORRECCIÓN: ANN


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