Capítulo 78
Karolie ya entendía bien el significado de “moderadamente” cuando lo decía Calliope. Quería decir que lo haría a una escala que preservara su dignidad. Si llegaba a decir que lo haría a lo grande, probablemente sería un día en el que gastaría tanto dinero como para bañar de oro su rostro y el de todos los invitados.
—Este collar está bonito —Karolie parpadeó al ver el juego de rubíes rojos que había recibido como regalo. Calliope le echó una mirada de reojo.
—Lo está. ¿De qué familia es?
—De la familia del Conde Andress.
Calliope, que estaba revisando otros regalos, levantó la cabeza.
—¿Lo envió la familia del Conde?
—Ah, no. Ahora que lo veo, no vino a nombre de la familia del Conde Andress, sino del joven Jilian Andress.
—Hmm.
Calliope recordó el rostro del hombre que había visto en la fiesta. Era hermoso y refinado, pero de él emanaba un aura fría, como el musgo oculto bajo una sombra.
«Ese hombre es sospechoso de una manera extraña».
Sin embargo, en el futuro, él no causó ningún problema y simplemente se convirtió en el prometido de Bertche. Después de eso, Calliope se suicidó, así que no sabía qué ocurrió, pero probablemente la boda se llevó a cabo sin inconvenientes. La familia en cuestión debía ser la de la hermana que él mencionó.
—Debo añadir a Jilian Andress a la lista de invitados.
—¿Por qué?
—Por nada.
—Entonces, ¿envío la invitación a la familia Andress?
—No, a él personalmente. No me interesa la familia en sí.
—¿Qué? No me digas que te interesa este hombre.
—No es ese tipo de interés.
—Ni siquiera lo pensé.
Karolie, que conocía el amor inquebrantable de Calliope por su prometido, hizo un puchero. Calliope simplemente le acarició la cabeza.
Jilian Andress… No entendía por qué de repente mostraba interés en ella. Si pudo comprometerse con Bertche, fue en parte gracias a la posición de su familia, pero también porque era uno de los pocos hombres en el círculo social que lograron captar la atención de Bertche. En otras palabras, en este momento, debería estar rondándola a ella, no a Calliope.
«¿Por qué ese hombre…?»
Calliope tomó una decisión mientras acariciaba el cabello suave de Karolie como si fuera una terapia.
«De todas formas, solo podré descubrir sus intenciones si lo veo más veces. No parece lo suficientemente tonto como para interesarse en una mujer que ya tiene prometido. Debe de haber otra razón».
No tenía sentido devanarse los sesos, ya que no sabía nada sobre él. No podía encontrar una respuesta sobre sus intenciones sin información. Calliope ordenó la lista de invitados que estaba preparando y se la entregó a Jack.
—Por cierto, si aceptas los regalos pero no los invitas, ¿no hablarán de eso entre los nobles?
—De todas formas, ellos mismos saben que no serán invitados. Especialmente…
Recordó la lista de invitados que Jack se había llevado.
—Cuando vean los nombres de los invitados, comprenderán perfectamente por qué no están incluidos.
Calliope sonrió amablemente al decir eso, y Karolie la miró con una expresión de ligera consternación. Cuando era pequeña, pensaba que su hermana era un ángel, pero al crecer, se dio cuenta de que era una noble de nacimiento.
El Marqués y su prometido, Isaac, asistirían sin falta a la fiesta de cumpleaños de Calliope. También había invitado a la familia Dylus. Si solo Bertche asistía, ya sería un éxito, pero como era gente muy ocupada, era poco probable que todos pudieran ir.
También había estado debatiendo sobre esto. Calliope miró la invitación con el nombre del joven Gladiert.
—De todas formas, no vendrá, así que se limitará a enviar un regalo disculpándose por no poder asistir debido a su apretada agenda.
Como le debía un favor, probablemente recibiría un regalo de cumpleaños impresionante. Ahora que lo pensaba, la duquesa también había dicho que enviaría algo. ¿Cuándo llegaría? Calliope tarareó alegremente.
Después de añadir apresuradamente a Jilian Andress, a las familias de las jóvenes que habían asistido a su primer té y a las familias influyentes del círculo social, se dio cuenta de que, en total, asistirían unas cincuenta personas a su fiesta de cumpleaños.
—¿No es muy poca gente?
—El número no es lo importante. Especialmente para una joven que acaba de debutar, como yo —Calliope alisó suavemente el cabello de Kafir, quien parecía entender a medias—. Aunque sean pocos, cada uno de ellos tiene un gran peso. Solo he invitado a personas realmente influyentes en la sociedad.
—O sea que prefieres calidad sobre cantidad.
—Exacto. Y tampoco quiero mostrar mi rostro a cualquiera. Solo sería una molestia.
—¿Porque los hombres se te pegarían?
—No lo dije por eso, pero por lo visto, incluso tú piensas que soy hermosa, Kafir.
Calliope lo molestó y Kafir apretó los labios con frustración. Viéndolo incapaz de negar que su hermana era hermosa, pensó que ya eran prácticamente hermanos de verdad. Sin embargo, el hecho de que no pudiera decirlo en voz alta demostraba que aún era honesto.
Calliope terminó de tararear y retiró la mano.
—Bien, las invitaciones se repartirán pronto, así que debemos terminar con la decoración del salón. Susan.
—Sí, señorita.
—Cuando Jack regrese, dile que no espere salir temprano en los próximos días.
—Oh, vaya.
Susan se mostró encantada.
15. Fiesta de cumpleaños
Así llegó el día de la fiesta de cumpleaños, regado con las lágrimas, el sueño y las horas extra de Jack. Jack, sin importarle la fiesta ni nada más, se marchó rápidamente a su habitación diciendo que se iba a dormir. Mientras tanto, Susan chasqueó la lengua sin disimulo al verlo irse y continuó arreglando el cabello de Calliope.
—¿Cómo pudo entrar alguien tan dormilón como él a trabajar como asistente de la casa del Marqués?
—No seas tan dura. Ha tenido mucho trabajo y, según escuché, al principio no era así.
—Pero los otros asistentes no son como él.
—Eso sí, no puedo negar que es peculiar.
Susan siguió refunfuñando mientras alisaba el dobladillo del vestido de Calliope tras terminar con su peinado.
—Más que el peinado, creo que este vestido es lo que realmente le queda perfecto.
—Ah, esas chicas pusieron mucho empeño en él.
Después de la fiesta de cumpleaños, también tendría que ayudar a darles un poco de reconocimiento. Era un fastidio tener más trabajo después del trabajo, pero a Calliope le resultaba más cómodo estar ocupada que quedarse quieta.
Mientras ella divagaba, Susan seguía observando el vestido y el peinado de Calliope con ojos deslumbrados, llena de admiración.
—No puedo creer que hayan diseñado un vestido así. De verdad fue una gran decisión traerlas. Parece un vestido hecho solo para usted, señorita.
—Si no lo usara yo, ¿quién más lo haría?
Llevaba un vestido con mangas abullonadas desde los antebrazos hasta las muñecas, ajustado en el pecho y la cintura, y con una falda amplia, como un lirio invertido.
En el pecho, bordados de hilo de platino; en las orejas y el cuello, un collar y unos pendientes de diamante rojo que había recibido de Circe en su cumpleaños anterior. Enmarcados con platino, estos adornos hacían que Calliope pareciera una escultura tallada con exquisito detalle. Una obra de arte, la más hermosa que alguien hubiera creado.
—Me asombra que algo tan bello esté vivo y en movimiento.
—Oh, qué halagadora.
—No es un halago. Cuando el señor Esteban la vea, seguro se desmaya.
Calliope no pudo contener la risa. Pensó que sería divertido ver a Isaac desmayarse. Pero el Isaac que ella conocía no era de los que se desmayaban, sino de los que se acercaban de inmediato y…
¡TOC! ¡TOC!
Justo en ese momento, alguien llamó a la puerta. Una doncella desde el otro lado anunció la visita.
—El señor Isaac Esteban ha llegado.
—Parece que ha venido temprano.
—Hazlo pasar.
Con su permiso, la puerta se abrió y él entró. Como siempre, vestía de negro. No porque ese color le quedará bien, sino porque sabía que a Calliope le gustaba y por eso insistía en llevarlo.
—…
Tan pronto la vio, se acercó con pasos decididos. Se plantó justo frente a ella, junto al espejo, y alzó la mano con cautela. Sus dedos temblaban ligeramente, como si temiera que con solo tocarla pudiera romperse. Calliope se rió.
«Si fuera el de antes, se habría acercado sin decir palabra y me habría abrazado de repente».
Tal vez vivir en un entorno diferente le había enseñado modales. Un poco decepcionante, pero Calliope era una mujer de acción, así que fue ella quien lo abrazó primero.
—¿Me extrañaste tanto que viniste antes de tiempo?
—… Sí, así es.
—Yo también. Es mi cumpleaños, pero por alguna razón, no dejaba de pensar en ti.
Solo entonces él la abrazó con sumo cuidado. Sus dedos se enredaron en el sedoso cabello de Calliope como si estuvieran atrapados en una telaraña.
—Es el primer cumpleaños que celebras tras alcanzar la mayoría de edad.
—Cierto.
—Y también el primer día en el que puedo darte algo.
—Ah, lo tenías en mente.
Antes de su debut en sociedad, Calliope siempre celebraba su cumpleaños de manera modesta con la familia del Marqués. Aunque solía visitar a Isaac con grandes regalos en su cumpleaños, nunca había mostrado mucho interés en el suyo.
También le había pedido que, hasta que se estableciera bien en su familia, no se esforzara demasiado en hacerle regalos. Parece que él había seguido esa petición al pie de la letra hasta ahora, cuando finalmente iba a desquitarse.
«Bueno, después de todo, la familia del Conde no es exactamente adinerada».
De la casa del Conde ya había recibido un regalo. Como ahora eran familia política, no enviarle nada habría sido descortés. Era un brazalete de oro macizo con pequeños diamantes blancos incrustados. No pudo evitar pensar que debieron devanarse los sesos eligiéndolo.
Pero Calliope estaba más emocionada por el pequeño regalo que Isaac estaba por entregarle que por la costosa joya de la familia del Conde.
—Está bien, hoy lo esperaré con ansias.
—Nos vemos en el salón.
Isaac hizo una leve reverencia, y Calliope se puso de puntillas para darle un pequeño beso antes de dejarlo ir. Él se volteó un par de veces con un aire de nostalgia, pero Calliope simplemente le agitó la mano. No había razón para estar triste cuando podía abrazarlo y besarlo frente a todos cuantas veces quisiera.
—Bien, Susan. ¿Ya terminaste de retocar todo lo que querías?
—Un momento. Con ese abrazo de hace un rato, se despeinó un poco aquí.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: SIA
CORRECCIÓN: TY