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Capítulo 59

—¿Qué tan cercanas somos?

—No muy cercanas, pero hace poco escuché las preocupaciones de la señorita.

Calliope entrelazó las manos y apoyó una mejilla sobre ellas, inclinando la cabeza. Su gesto era tan irritante que Bertche chasqueó la lengua. Como no parecía un rechazo, Calliope rápidamente empezó a hablar: —En realidad, no es un favor, sino un trato. ¿Planeas asistir a la ceremonia de nombramiento de los caballeros del palacio?

—Mi madre está ocupada, así que asistiré con mi padre.  

—En ese caso, ¿podrías fingir que conoces a mi prometido?

—¿Fingir que lo conozco?

—Solo necesitas acercarte primero y saludarlo. Después de todo, ambos pertenecen a la Facción Real, así que no es una petición irracional, ¿verdad?

—¿Y qué gano yo con eso?

—Te organizaré un encuentro casual con Otis Gladiert.

Tan pronto como Calliope terminó de hablar, el ceño de Bertche se frunció profundamente. Aunque otros se habrían sentido intimidados, Calliope sabía bien que no era una mala señal.

—Lo pensaré…

Eso era casi un sí. Calliope desvió la mirada por un momento. En realidad, aunque ofreciera su ayuda, la posibilidad de que algo surgiera entre ellos era casi nula.

—Gracias. Ah, si te sientes demasiado incómoda, ¿quieres que también organicemos una reunión con mi prometido?

—No creo que sea necesario.

—¿Por qué no? Mi prometido es el mejor espadachín de su generación.

—¿Qué?

Las cejas de Bertche se alzaron. Como hija del Duque Dylus, famosa por sus habilidades con la espada, Bertche también poseía una destreza excepcional. Aunque no mostraba sus habilidades abiertamente, pocas personas de su generación podían superarla. Y entre esas pocas personas estaba Isaac, el prometido de Calliope, quien seguramente se convertiría en el mejor espadachín del reino.

Un genio que reveló sus habilidades con la espada a los veinte años. Según Calliope, probablemente lo había logrado mucho antes, pero había ocultado ese hecho hasta que pudiera protegerse por sí mismo. Aunque ni siquiera ella sabía exactamente cuándo había ocurrido.

—Si cambias de opinión, avísame. Bueno, ya terminé mis asuntos, así que me retiro. Tengo que reunirme con otras personas.

Como había dicho al principio, Calliope solo discutió lo necesario antes de desaparecer como el viento.

El lugar al que se dirigió en carruaje fue la mansión del CConde Esteban. Sin embargo, no buscaba a Isaac, sino a su hermano mayor, Erben.

Actualmente, estando fuera del favor del jefe de la familia, no había mucho que pudiera hacer. Aun así, si no se trataba de asuntos relacionados con apuestas, Erben era lo suficientemente astuto como para buscar cualquier pretexto para asistir a eventos oficiales.

—¿Por qué vienes a verme a mí y no a Isaac?

Había espinas en su tono. Era natural, considerando que la última vez Calliope se había marchado dejándole una amarga sensación.

—¿Crees que vine porque siento algún afecto por ti, cuñado? —Calliope miró con desdén la mesa vacía donde no había siquiera té, y luego sonrió—. Sé que no participarás en el próximo evento oficial, pero vine a asegurarme. Mi prometido hará su debut en ese evento, y me gustaría que la atención no se desviará de él.

Cruzó las piernas con naturalidad, adoptando una postura que parecía descarada, grosera y arrogante.

—Eres un hombre astuto. No sé qué excusas o justificaciones podrías usar para asistir.

—¿Insinúas que estoy planeando algo…?

—No importa. No vine aquí para escuchar tus largas explicaciones, cuñado. Soy una persona ocupada, así que seré breve. A menos que desees adelantar la fecha de tu deuda por seis meses, te sugiero que te quedes tranquilo en la mansión durante el evento.

Las manos de Erben, que descansaban en los brazos de la silla, temblaron ligeramente. Parecía contener su ira. El hecho de que no hubiera explotado a gritos demostraba que no era completamente insensato. Soportar la intimidación de una joven mucho más joven que él no era tarea fácil. Por supuesto, a Calliope no le importaban en absoluto sus esfuerzos.

—Supongo que Isaac ya te lo habrá dicho, pero no estoy interesada en tu posición. Ni a él ni a mí nos importa esta familia.

—Isaac, puede ser. Pero, ¿por qué te resulta esta casa tan insoportable?

—Los suegros siempre son una carga. Solo con observar tu personalidad y la del Señor Conde, puedo imaginar cómo será mi vida matrimonial. Estoy buscando asegurar mi propio futuro con anticipación.

Entonces, como si lo hubiera olvidado, Calliope dejó escapar un suspiro.

—Ah, y después de casarnos, sería mejor que Isaac viviera conmigo en la mansión del Marqués, en lugar de que yo me mudara aquí. Ya hablé con el Marqués sobre esto, y ahora queda discutirlo con el conde.

—¿Que se mudará a la mansión del Marqués?

—No creo que sea una mala noticia para ti, ¿o sí?

—…

Erben guardó silencio por un momento. Aunque había manchado el honor de la familia con sus apuestas, su posición como heredero seguía siendo sólida. Isaac también reunía las cualidades necesarias para ser un heredero, pero no era rival para Erben.

Sin embargo, el hecho de que Isaac no residiera en la mansión del Conde después de casarse era un alivio.

Erben lanzó una mirada fugaz a Calliope.

«Al menos esta mujer no entrará a esta casa. Qué alivio».

Con el rostro calculador, Erben respondió con una falsa amabilidad:

—De acuerdo. Intentaré convencer a mi padre.

—No lo digas como si me estuvieras haciendo un favor. Es desagradable. ¿No entiendes quién tiene la sartén por el mango?

Sus ojos redondos y rojizos se curvaron en una sonrisa inocente. Sin embargo, Erben borró toda expresión de su rostro y apretó la mandíbula con fuerza.

«No dejaré que esta mujer entré a esta casa, pase lo que pase».

Con una sonrisa brillante, Calliope se levantó de su asiento.

—Entonces, cuñado, cuídate mucho. ¿Estás disfrutando del rompecabezas que te regalé? La próxima vez que te visite, revisaré cuánto has avanzado.

—¿Qué?

—Adiós.

Como una maestra asignando tarea, Calliope se despidió con la mano y salió del salón. Mientras Erben permanecía sentado, comenzó a frotarse la cabeza, sintiendo un terrible dolor de cabeza.

—¿De dónde ha salido esta maldita mujer?

Aunque su mente estaba en caos, su mayor problema era ese rompecabezas. Lo había arrojado en un rincón y no lo había tocado desde entonces. Ahora tendría que sacarlo y tratar de resolverlo, porque esa maldita joven seguramente haría una revisión.

—Esto es una pesadilla.

Sabía que, si descubría que no había hecho nada, lo ridiculizaría durante horas. Resignado y lleno de frustración, Erben se dirigió a su habitación.

Calliope volvió a la residencia del Marqués y comenzó a revisar el vestidor que Ilan había llenado con vestidos. Escogió uno que combinaba perfectamente con el traje azul oscuro que Isaac usaría y ordenó a Susan que eliminará todos los adornos innecesarios.

—Si quitamos todo esto, ¿no se verá demasiado sencillo?

—La ceremonia de investidura de los caballeros de la corte real es un evento solemne y sagrado. Vestirse de manera llamativa es algo que solo una casa ducal podría permitirse. Nuestra familia, en cambio, está buscando unirse a la Facción Real sin causar problemas, así que es mejor no destacar demasiado, ¿no crees?

—Desde hace tiempo me pregunto, ¿cómo es que sabe tanto sobre estas cosas?

—Estudiando.

—¡Tch!

Despidiendo con una sonrisa a Susan, que tenía un rostro enfurruñado, Calliope se dejó caer en la cama con una sensación de alivio. Había hecho todo lo que podía.

En este evento no debería pasar nada fuera de lo común. Si algo grande fuera a ocurrir, seguramente ya lo habría oído antes, pero no tenía recuerdo alguno al respecto. Ahora solo quedaba asegurarse de que la primera aparición de Isaac dejará una impresión duradera en la mente de todos.

Cerró los ojos. El sueño llegó temprano esa noche.

12. Fantasía

Y así llegó el tan esperado día de la investidura de caballeros.

La familia del Marqués Anastas se presentó vestida con atuendos que deslumbraban tanto que parecía que emanaban luz. Calliope no fue la excepción. Aunque al principio había planeado vestirse de manera sencilla y elegante para no llamar la atención, Circe insistió en que debía ir “lo más deslumbrante posible”. Al final, Susan tuvo que volver a colocar los adornos que antes había quitado del vestido, llorando en el proceso.

El brillo aplicado en su rostro hacía que sus párpados se sintieran algo pesados. Cada vez que intentaba tocarse las pestañas, Karolie hacía un sonido de desaprobación y le golpeaba el dorso de la mano. Realmente era difícil saber quién era la hermana mayor.

—¿No habrá algún evento especial después de la investidura? —preguntó Calliope, rompiendo el silencio dentro del carruaje.

Todos los miembros de su familia la miraron.

—Después de la investidura habrá una fiesta. Es un evento muy importante para que los nuevos caballeros se presenten ante la nobleza —respondió Ilan.

—Tu padre y yo nos iremos tan pronto termine la ceremonia. Karolie y Kafir también son muy pequeños para quedarse —añadió Circe.

Ante esto, Calliope sonrió ampliamente.

—Entonces puedo quedarme un poco más y regresar más tarde. De todos modos, mi prometido también estará presente.

—Aún no has hecho tu debut formal, así que procura no quedarte demasiado tiempo.

Advirtió Circe con seriedad.

El consejo no vino de Ilan, sino de Circe, quien rara vez intervenía. Calliope asintió con la cabeza. De todos modos, Isaac solía sentirse incómodo en lugares con mucha gente, así que seguramente tampoco querría quedarse mucho tiempo.

—Claro, lo haré como corresponde.

—Sabía que podía confiar en ti. Eres una chica que se maneja bien sola —agregó Circe con orgullo.

Incluso Ilan, incapaz de quedarse callado, intervino. Calliope solo curvó sus labios en una ligera sonrisa sarcástica y desvió la mirada hacia la ventana. En la distancia, podía divisarse el palacio real. Su corazón empezó a latir con fuerza. Ese lugar albergaba recuerdos compartidos con Isaac, y también…

«El lugar donde me abandonó».

Aun así, ella sonrió alegremente. Esta vez, en esta vida, él no podría abandonarla. Ella se encargaría de que así fuera.

El carruaje llegó rápidamente al palacio.

El lugar ya estaba lleno de carruajes de nobles. Por supuesto, el carruaje de la familia Anastas pasó directamente por la entrada principal, ignorando la fila. Qué convenientes eran los privilegios. Calliope no pudo evitar pensar en ello mientras bajaba del carruaje con la ayuda de Ilan.

Tan pronto como sus pies tocaron el suelo, las miradas se centraron en ella desde todas direcciones. Aquellos informados la miraron con reconocimiento, mientras que los menos enterados fruncían el ceño y susurraban algo al noble que tenían al lado, intentando obtener alguna pista sobre quién era.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: SIA
CORRECCIÓN: TY


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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