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Capítulo 223

Arcane se regocijó profundamente con el nacimiento de la Muerte. 

—Tú y yo, tenemos una nueva familia.

Abrazando a Vanus con cariño a la joven Muerte que lo miraba con ojos puros, al observar la escena se sumió en una tristeza inescapable.

Aquella vida que nació sin siquiera una forma adecuada y murió poco después sin dejar rastro el niño que él había perdido, no podía olvidar esa fragilidad. La sorpresa, la conmoción, la emoción, el cariño que sintió en un instante  comparado con el tiempo que había vivido,era solo un destello.

La tristeza que llenó su corazón cuando el precio, el universo abrazando dolorosamente las diversas emociones que experimentaba por primera vez, miró a la Muerte que le había arrebatado la vida. 

Aunque era un ser que le llegaba como desesperación porque había nacido devorando a su ser amado. «No puedo odiarlo.» Vanus no pudo evitar amarlo.

Vanus miró a Arcane y a la Muerte y lentamente se dio la vuelta.

* * *

Mientras caminaba sola una pregunta se repetía en su cabeza ¿Podré recuperar algún día lo que había perdido?, el universo susurró en silencio, mirando el horizonte negro donde nada existía. 

Reflexionando sobre si el intento que estaba a punto de realizar era realmente lo correcto. 

—Para recuperarte a ti…. 

Tomó una decisión, eligió descender su propia dignidad y convertirse en el Rey de los Espíritus de la Vida desde el universo mismo, su cabello, negro como la oscuridad se tiñó de blanco y fluyó hasta sus pies. 

Las rosas doradas que adornaban su cabello y ropas revelaban su nobleza envuelto en un cálido resplandor y de pie en el universo, ya no era Vanus, que abrazaba el vacío. Era Illipia, la madre de toda la vida que había existido o existirá en este universo.

Aunque ella no era el ser que realmente encajaba levantando la cabeza reflexionaba su decisión, este universo donde solo existían esta densa oscuridad y el vacío, estaba claro que cualquier vida que naciera en el futuro, como ese niño tampoco viviría mucho y moriría rápidamente.

—Por lo tanto, yo solo para recuperarte a ti y para que en el futuro puedas vivir mucho tiempo en este universo.

Illipia dio a luz a los espíritus, porque necesitaba seres que cultivaran en esta oscuridad con una abundancia diversa.

Sin embargo, un sonido misterioso resonó en el vacío y una grieta apareció en la oscuridad.

Así nació la primera luz que iluminó la oscuridad de este universo, luego, nacieron los espíritus elementales que eran los primeros espíritus creados por Illipia serían llamados más tarde Reyes de los Espíritus. 

—No me recuerden. 

llipia murmuró en voz baja mientras borraba los recuerdos de los espíritus recién nacidos, aunque eran criaturas creadas por el primer ser vivo que había perdido, el universo también los amaba sinceramente, renunció a la autoridad de creador y eligió vivir como igual entre sus criaturas.

Con la excepción única del Rey de los Espíritus de la Sabiduría nacido de su voluntad al igual que el Rey de los Espíritus de la Luz su primogénito.

—Esimed te concederé un derecho que nadie puede violar o arrebatar.

Después de dar a luz a los espíritus, Illipia buscó a la joven Muerte a la cual le otorgó el derecho de reclamar para sí toda la vida que ella daría a luz en el futuro, consolidando su posición como el más grande de los antiguos espíritus primordiales.

Así, Illipia creyó haber inclinado su amor para cuidar de cada ser sin excepción, sin embargo  no contaba con la traición de su única compañera, fue simplemente el único aspecto que el universo pasó por alto.

—¿Cómo puedes hacerme esto? ¡Yo debería ser el ser que más amas, yo debería ser la única que pueda estar a tu lado como tu igual!

Arcane gritó hacia el universo, derramando lágrimas de desesperación e ira. 

—Ignoras incluso la forma en que te amaba, te cubres con un nombre extraño, llenas el universo donde solo yo existía con otras cosas….

Illipia, observando a Arcane que vertía resentimientos sumido en el dolor, sintió un dolor en el corazón.

—Arcane lo siento, pero si escuchas mi historia seguramente podrás entenderme. 

Extendió la mano hacia su amada compañera, esperando comprensión pero Arcane quien se sentía abandonado rechazó su mano con frialdad mirándolo fijamente con ojos llorosos.

—Si espera mi comprensión, desecha esa apariencia y nombre, regresa al antiguo tú.

Illipia miró con pesar a Arcane claramente profundamente herida, la Oscuridad a quien el universo amaba inmensamente, era su única compañera. Pero no podía renunciar a su determinación de recuperar al niño perdido solo para calmar sus celos.

—No puedo hacer eso, Arcane.

Mientras pronunciaba su rechazo vacilante y observaba el rostro de Arcane teñido de profunda conmoción, Illipia se reafirmó en su corazón que se tambaleaba peligrosamente sin embargo  recordó al tan frágil y adorable ser que había dado inicio a todos estos cambios, al niño que aunque él no lo había dado a luz, era sin duda suyo.

Para recuperarte y  darle todo lo que originalmente debería haber disfrutado Illipia dio la espalda a su compañera sumida en la desesperación y avanzó hacia un universo lleno de luz y vida.

* * *

La memoria del universo terminó allí.

Ya conocía la serie de eventos que siguieron después, en la oscuridad donde ahora me encontraba de pie, miré el espacio infinito y derramé lágrimas aturdidas, los recuerdos olvidados desde tiempos inmemoriales llegaron como una marea,causando un dolor punzante en mi pecho. 

El recuerdo de nacer en un universo oscuro y  enfrentar a un ser indescriptiblemente hermoso y luego poco después dejar de respirar en un frío gélido para desaparecer frente a un pequeño niño desconocido.

—Eres tú Esimed.

Recordando esos momentos, reí entre lágrimas en un tiempo tan remoto que ni siquiera podía recordar finalmente comprendí que ya nos habíamos encontrado.

Levanté la cabeza y me encontré con Illipia que había aparecido en algún momento y estaba de pie al final de esta oscuridad.

—Mi niña. 

Illipia me miró y murmuró con una voz amorosa. 

—Finalmente has regresado a mis brazos durante mucho, mucho tiempo, había estado esperándome al final de este camino.

—Illipia ¿Habrán sido dispuestos todos mis días para este momento? 

—Cuánta felicidad sentí observándote a tu lado todo este tiempo…

Illipia me miró con ojos cariñosos y finalmente llegué a mi destino final. 

—Finalmente pude consolar la antigua tristeza de no poder estar contigo por mucho tiempo.

Bajando suavemente sus ojos que contenían una luz dispersa, murmuró como si estuviera susurrando. 

—Así que creo que ahora tú también podrás entender completamente mis sentimientos.

Luego abrió los ojos y sonrió como si fuera a llorar.

—Te amo, Edith, porque te amé todo este destino comenzó.

Las lágrimas que fluían por sus mejillas cayeron, tocaron la oscuridad y desaparecieron sin dejar rastro.

Lo miré mientras confesaba su amor y derramé lágrimas en silencio, entiendo sus sentimientos, entiendo que el comienzo de todo este destino también fue una tragedia, pero aquellos que tuvieron que ser sacrificados por este destino seguían viniendo a mi mente.

—La muerte eterna no existe para la vida que he creado, Edith. 

Illipia me consoló cariñosamente, como si hubiera leído de inmediato la razón de mis lágrimas.

—Todas las almas viven nuevas vidas a través de la reencarnación así que no necesitas sentir culpa. 

En su mirada mientras decía esto, había un amor tan inmenso que era abrumador enfrentarlo. 

Todavía sin dejar de llorar, pensé en la vida de Mariette, pisoteada tan cruelmente en nombre del destino. 

—Aunque la vida se reencarna y la muerte eterna no existe, ¿está bien que la vida sea pisoteada tan cruelmente bajo el valor llamado destino?

Cerré los ojos y me hice la pregunta a mí misma, la respuesta se aclaró en el momento en que recordé el final de Mariette. No había razón para que ninguna vida tuviera que ser sacrificada por un destino adornado con grandeza.

—La posición de Rey de los Espíritus de la Vida, desde el principio, fue creada para cedérmela a mí, ¿verdad?.

Ordené mis pensamientos, abrí los ojos, miré fijamente a Illipia.

— Sí. 

Illipia, respondiendo en voz baja, dio un paso hacia mí y extendió una mano que brillaba en blanco. 

—Edith, te daré una opción regresar al ciclo de la reencarnación como un mortal, tal como estás o heredar la posición de Illipia.

Mientras decía esto, reflejó mi imagen en sus ojos que contenían el universo. 

—Lo dejaré únicamente a tu voluntad.

Sinceramente, nunca tuve ningún deseo de convertirme en un ser inmortal, miré a Illipia aun así sabía que solo quería permanecer humana. Sin escapar de ninguna ley del universo, a través de innumerables reencarnaciones estar conectada en la próxima vida con mis seres queridos, incluido mi abuelo, realmente quería repetir una vida común y feliz.

Sin embargo recordé a Mariette y me reafirmé en mi corazón, que estaba a punto de debilitarse. No quería crear más personas que fueran tratadas como herramientas no humanas y utilizadas durante toda su vida, solo por esa única razón decidí terminar esta larga lucha.

—Heredaré tu legado y me convertiré en el Rey de los Espíritus de la Vida.

Acepté el destino de convertirme en un ser inmortal que nunca más podría vivir una vida humana, para la salvación de todas Mariette que han existido o existirán en este mundo.



TRADUCCIÓN: AKANAE
CORRECCIÓN: AKANAE
REVISIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: ACOSB


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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