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Capítulo 157

Al atravesar la barrera de Arcane y entrar por completo en Literra, la retirada quedó bloqueada.

Sin tiempo para sorprenderme, un humo acre se filtró por mi nariz y boca, obligándome a cubrirme el rostro con el brazo.

«¿Qué había sucedido?»   

El cielo claro que disipaba las preocupaciones, los acantilados que se alzaban majestuosos, el viento fresco impregnado de fragancia… todo había desaparecido. Una niebla negra cubría cada rincón, impidiendo ver siquiera un paso adelante.

Al levantar la cabeza, solo encontré un cielo de oscuridad absoluta, sin ruido ni luz.

—¡Mainhardt…! —Hasta el momento en que partí de Literra, él había mantenido un incesante relámpago para contener a Arcane. Pero ahora, todo movimiento eléctrico había cesado, sin dejar rastro. El ominoso silencio me aplastó el corazón.

—Dama Edith. —Euphemia me tomó del brazo y me atrajo rápidamente hacia sí—. Debe permanecer lo más cerca posible de mí. El poder de Arcane no trae ningún bien a los seres vivos. Así podrá respirar un poco más del aire purificado por el relicario de la luz.

—Entendido, Euphemia.

Tal como decía, al acercarme al relicario, la respiración se volvió más llevadera. Asentí, y ella avanzó con gesto tenso.

¡KRAAAK!

De pronto, una figura negra emergió de la niebla con un alarido. No hubo tiempo para gritar: con ojos blancos volteados y garras afiladas, se lanzó hacia nosotras.

KIIIING… 

Pero en ese instante…

¡KRAAAAHH!

Un sonido misterioso emanó del relicario de la luz, vibrando tenuemente. El monstruo chilló de dolor, arañando frenéticamente la zona de sus oídos.

—¿Qué…? —murmuré sin comprender lo que ocurría.

El espejo del relicario se iluminó con olas doradas deslumbrantes. 

AH… AHH…

Tras un destello radiante, la luz se apagó de golpe. En la superficie del espejo apareció reflejada la horrenda figura.

Al cruzar la mirada con su propio reflejo, el ser lanzó un grito desgarrador y habló con palabras inteligibles: 

[—¡No, nooo!] 

—¿Un… espíritu? —lo dije incrédula. No había reconocido su forma monstruosa.

[—¡Arcane, nuestro rey! ¡No me dejes perecer así…!] 

Era Sprite, el espíritu superior de la oscuridad. El mismo que, durante el ataque a Literra, había manipulado las mentes de las personas con burla cruel. Pero ahora, convertido en una criatura monstruosa, clamaba desesperado hacia el cielo ennegrecido.

¡AAHHH!

No hubo respuesta.

Cuanto más se agitaba Sprite, más fuerte brillaba el relicario de la luz. Finalmente, con un chillido desgarrador, se disolvió en niebla negra y fue absorbido por el espejo.

AH…

Como si fuera mentira, toda la luz se extinguió. El entorno volvió a quedar en silencio.

—Este es el poder del relicario de la luz… —murmuré, atónita.

—Es algo bueno. Ya no tendremos que preocuparnos por vigilar alrededor. —Euphemia, aún con el rostro absorto, habló con voz baja pero firme—. Vamos, Dama Edith.

Me tendió la mano. La tomé y avancé junto a ella.

* * *

«¿Cuánto tiempo más habríamos caminado?»

Avanzar lentamente en un lugar donde nada podía verse empezaba a agotarnos.

De pronto, algo golpeó mi pie. Un escalofrío instintivo recorrió mi cuerpo y bajé la mirada. Entonces quedé horrorizada. Lo que me detenía no era otra cosa que el cuerpo de una persona. No sabía si estaba inconsciente… o si ya no respiraba.

—Dios mío…

Tras ese hallazgo, mis ojos comenzaron a captar lo que antes había pasado inadvertido: por todas partes, innumerables personas yacían en el suelo.

—No… no puede ser… —Extendí la mano hacia uno de ellos, conmovida por la escena.

TAC.

En ese instante, Euphemia me sujetó con fuerza, impidiéndome avanzar. La miré atónita, y comprendí: ella ya sabía que en cada rincón de Literra había cuerpos caídos. Con el rostro serio, negó en silencio.

«Sí, no teníamos tiempo para detenernos a examinar a cada uno.» 

Con el corazón desgarrado, aparté la mirada de los caídos.

—Antes de que yo partiera de Literra, Mainhardt y la presidenta estaban en lo alto de la torre. Pero ahora ni siquiera podemos ver lo que tenemos delante… —El negro manto me asfixiaba. Necesitábamos encontrar cuanto antes a Mainhardt y a Mekaila. La ansiedad me consumía.

—Buscar a ciegas tiene un límite. Quizá el relicario pueda ayudarnos. —Euphemia miró el relicario de la luz con gesto decidido.

—Oh, mayor fragmento de Ignis, ilumina el camino a estos desdichados que vagan en la oscuridad. —Con expresión solemne, habló al espejo radiante.

«¿Funcionaría…?» 

Contuve la respiración, observando el espejo que brillaba tenuemente.

En ese momento, como respondiendo a su ruego, una línea dorada surgió del espejo. La luz se extendió recta, señalando un punto y disipando la niebla negra en esa dirección.

—Debemos ir allí. —Euphemia me miró y habló, mientras yo aún estaba absorta por la visión.

Corrimos siguiendo la senda que la luz nos mostraba.

* * *

Al llegar al final del resplandor, el relicario volvió a brillar, iluminando todo a su alrededor. Por eso pude verlo con claridad.

AH… AHH…

Había regresado al lugar donde me había despedido de Mainhardt: la torre. Y aquella torre, que se alzaba como si quisiera atravesar el cielo, estaba ahora cruelmente derrumbada.

El impacto fue tan grande que quedé paralizada, contemplando la escena con la mente en blanco. Todo mi cuerpo temblaba, apenas podía mantenerme en pie, y mi cabeza se nublaba incapaz de hilar un pensamiento.

—¡Dama Edith!

No sé cuánto tiempo permanecí así, sola. La voz urgente de Euphemia me alcanzó desde cierta distancia.

—¡Aquí hay alguien caído! Si lo conoce… 

«¿Alguien… caído?»

—¡Mainhardt! —Al escucharla, su nombre me atravesó como fuego. Recobrando el sentido, corrí hacia donde ella estaba.

Los fragmentos afilados me rasgaron las piernas, los escombros pesados me hicieron tropezar y el dolor en mis rodillas fue agudo, pero nada de eso importaba.

—Dama Edith… —Al llegar, Euphemia me miró con un rostro desolado, murmurando con voz débil. A su lado, un hombre yacía con la parte inferior del cuerpo atrapada bajo los restos de la torre.

El relicario de la luz, en brazos de Euphemia, irradiaba un resplandor suave y hermoso, iluminando la escena. Así pude reconocerlo de inmediato.

—Ma… Mainhardt. —El humo acre, el dolor de las heridas, el sudor frío en mi espalda… todo se desvaneció como si quedara lejos.

 Avancé tambaleante hacia él, a punto de desplomarme. 

«Por fin había regresado. A ti.»

—No… no respira. —Me dejé caer junto a él, sin importar que los escombros me hirieran la piel. Euphemia, con voz temblorosa, me lo confirmó.

Mikumkzuu: niooo

Bajo los restos que lo aplastaban, el rojo oscuro de la sangre se extendía cruelmente, revelado por la luz compasiva del relicario.

—He vuelto. Para cumplir nuestra promesa… —Acaricié su mejilla fría, susurrando. Pero no hubo respuesta.

Una lágrima cayó sobre sus párpados cerrados. Las lágrimas que fluían sin fin mojaron sus ojos, y por un instante, parecía que él mismo lloraba.

Mikumkzuu: NOO POR QUÉ SE TENÍA QUE ACABAR AHÍ 😭😭 



TRADUCCIÓN: MIKUMKZU
CORRECCIÓN: MIKUMKZU
REVISIÓN: MIKUMKZU
RAW HUNTER: ACOSB


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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