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Capítulo 126

—¿La voluntad de Su Alteza Real el Príncipe Heredero…?

Los rostros de los funcionarios eran una mezcla de alegría y aprensión.

—En primer lugar, antes de darles el mensaje de Su Majestad, debo hablar de la situación actual.

El primer ministro murmuró con una sonrisa.

—Si las cosas siguen así terminará en la aniquilación de la casa real que durante mucho tiempo se ha evitado gracias al juramento transmitido por nuestros antepasados sin embargo todavía no ha entrado en vigor por ende la seguridad de Su Alteza Real  no puede garantizarse.

—¿De verdad… Su Majestad el Rey no ha cedido…?

Dos funcionarios suspiraron y murmuraron.

El canciller inclinó la cabeza, con expresión llena de tristeza.

—Ese anciano ha sido durante mucho tiempo mentor de Su Alteza Real el príncipe sin embargo durante todos mis años en servicio nunca he visto a un miembro de la realeza verdaderamente apto para ser rey.

—Yo el ministro de Nisha, tengo la intención de coronar a Su Alteza Real el príncipe Khalid Ilkai como rey de Nisha.

—¡¿Qué?! ¡¿Qué demonios…?!

Con una determinación inquebrantable, y los rostros de todos los que lo miraban palidecieron de horror y miedo.

—¿Significa… qué planeas… traición?

El ministro recuperó la compostura primero asintiendo con la cabeza.

—¡Ja! Tú, … ¿Has perdido la cabeza?.

Las oscuras pupilas del anciano ministro brillaron con furia mientras agarraba los barrotes.

—Solo los descendientes directos pueden ascender al trono. ¿Has olvidado esta regla?

—Quien me empujó a tomar mi decisión no fue otro que Su Alteza Real el príncipe heredero Khalid.

—¡Qué… qué disparate! ¡Su Alteza Real el príncipe heredero nunca cometería tal traición!».

El ministro gritó, consumido por la furia.

—Existe una prueba otorgada por Su Alteza Real el Príncipe Heredero en persona.

El canciller, respondiendo con un tono frío como el hielo, sacó una carta de su manga y la desplegó.

—Eso es…

—El sello de Su Alteza Real, el príncipe heredero otorgado personalmente.

En el membrete que sostenía en alto había estampado un único emblema.

Era el emblema de la luna creciente negra, uno que solo el príncipe heredero podía llevar en este reino.

—¡Una proclamación del propio príncipe Khalid Ilkai!

[Yo, Khalid Ilkai, ascendere al trono para romper las cadenas de los pecados imperdonables y la corrupción que han azotado a esta nación desde su fundación,

Aquel que busca reformar por completo esta nación para iniciar una nueva era, erradicando a aquellos que, cegados por la codicia de la prosperidad y la abundancia eterna de la nación.]

Era la determinación de la luna creciente, la única luz que atravesaba el infinito cielo nocturno.

—El canciller de Nisha,ha elegido a Su Alteza Khalid Ilka como el rey..

El primer ministro observó la prisión y habló con firmeza.

—Las decisiones nunca se dividen perfectamente entre el bien y el mal. Sin embargo, si se niegan a seguir la voluntad de Su Alteza Real el Príncipe Heredero, eso significa perder la última esperanza que le queda a esta nación para estar en pie. 

Al final de la noche el destino de la nación estaría escrito.

—Elige con claridad.

Y así, en un tiempo más allá de la memoria.

Cada fragmento del futuro, enterrado en secreto por la profetisa, se completó.

* * *

Querían luz en su oscuridad, liberarse de sus cadenas y un mundo con compasión y justicia, las cosas habían empezado a cambiar. 

—¡Ustedes! ¡Necios! Han perdido la cabeza… ¿De qué otra manera podrían traicionarme, a mí, el legítimo heredero?.

Orhan Aina,  estaba agachado miserablemente en el suelo del palacio, rodeado por todos los funcionarios, salvo unos pocos que se dieron la vuelta y no tomaron partido  y los generales que durante mucho tiempo solo habían seguido al príncipe heredero.

—¡Capturen y ejecuten a Ilkai! ¡Decapiten a ese miserable que ha destrozado todo orden natural y se ha apoderado codiciosamente del trono! ¡Es lo que se merece! ¡Cómo se atreven a apartar a su soberano, a mí, de forma tan absoluta y vergonzosa!.

Todos los miembros de la familia real incluidas las concubinas y los niños que residían en su harén, fueron arrastrados al palacio real y encarcelados.

Lo único que quedó fue él, solo él.

—Alteza,.

Todo seguía pareciendo irreal.

Orhan apretó los dientes, temblando, y miró con ira a Khalid mientras se acercaba.

Khalid, que debería haberse sometido obedientemente, que debería haber vagado por tierras extranjeras en busca de la reliquia del agua, incluso a costa de su vida, había regresado descaradamente

Entonces, como era de esperar trató de  castigar al bastardo, sin embargo fue contenido por sus ministros que tonteria.

Al considerar que su autoridad como soberano había sido pisoteada, decidió purgar la corte y encarcelar a todos los que se habían opuesto a él y a sus órdenes.

Planeaba ejecutar personalmente al príncipe heredero que se había atrevido a infligirle tal humillación.

Sin embargo, su caída se produjo en un instante.

—Khalid Ilkhai… ¡bestia traicionera! ¡Cómo te atreves a traicionarme y apoderarte de mi trono!

Orhan escupió su odio hacia Khalid.

—¿Aún no te has dado cuenta de tu crimen?».

Orhan quedó completamente estupefacto.

—¿Crimen? ¿Qué crimen he cometido? Nunca traicioné la voluntad de nuestros antepasados al no seguir la voluntad de la oscuridad.

Sus gritos llenos de rabia continuaron sin cesar.

Las expresiones de todos los que rodeaban al destronado ex rey se oscurecieron gradualmente con disgusto.

—Entonces te pregunto esto ¿qué has hecho exactamente?».

—¿Qué…?

El rostro de Orhan se sonrojó por la agitación ante la repentina pregunta.

—No se te ocurre nada, supongo. ¿Cómo podría ser? Tú, que ejercías el poder absoluto simplemente te sentabas en lo alto de esta nación,gritando órdenes.

—Eso… eso es…

—No fuiste tú, sino nosotros quienes obedecimos esas órdenes, sacrificando nuestras propias vidas sin reservas, manchando nuestras manos y nuestra carne con sangre sucia.

Curiosamente, no se le ocurrió nada.

Tartamudeando, Orhan se limitó a fruncir los labios secos mientras miraba a Khalid, que estaba arrodillado ante él, mirándolo fijamente.

—Eso… eso es…

—¿Alguna vez has pensado en nuestra difícil situación? ¿Obligados a abandonar nuestras convicciones, nuestras esperanzas, nuestro propio sufrimiento, todo bajo tu mando,para destruirnos a nosotros mismos?

—Es natural que un amo dé órdenes a sus inferiores….

—Alteza, ¿de verdad va a contaminar nuestros oídos con estas blasfemias? Ejecútelo de inmediato y que todos sepan que un nuevo soberano ha ascendido en Nisha.

El general que interrumpió el discurso incoherente de Orhan miró con desprecio al gobernante depuesto con ojos llenos de absoluto odio.

—No. No mataré a este hombre».

Khalid respondió con calma a la pregunta de su súbdito.

—¡Su Majestad!

—Perdonaré la vida de este hombre y de toda la familia real.

Los rostros de quienes se habían unido a él palidecieron por la conmoción.

—¡Su Majestad, incluso si dejamos de lado a la familia real, no hay una sola razón para perdonarle la vida. 

—Basta, mi decisión está tomada en cuanto a el llévenlo a los aposentos reales y encierrenlo.

Varios se quedaron paralizados ante su incomprensible decisión.

Khalid se levantó, miró con desprecio a Orhan que lo observaba con el rostro pálido y la mirada perdida.

—Además, lo declaro aquí y ahora.

Khalid abrió la boca para honrar el pacto con la mujer que lo había llevado hasta ese momento.

—La tiránica casa de Ainar quedará confinada en los aposentos reales por toda la eternidad. Y… proclamó a todo el reino que no habrá más guerras ni saqueos de tierras extranjeras.



TRADUCCIÓN: AKANAE
CORRECCIÓN: AKANAE
REVISIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: ACOSB


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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