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Capítulo 182

Pero por más que lo intentara, lo único que sus dedos tocaban era el frío del agua.

No podía abrazarlo.

No podía detenerlo.

Esa impotencia cruel le desgarró el corazón.

—…Hh…

Un gemido escapó de sus labios antes de que pudiera contenerlo.

Odelli inclinó la cabeza con fuerza, intentando no emitir sonido alguno, pero las lágrimas ya corrían sin control.

Cayeron sobre el espejo de agua, provocando ondas silenciosas.

Su cuerpo tembló mientras se ahogaba en un sollozo mudo.

Y entonces…

[—…]

Asperilion, que había estado observando todo en silencio, entrecerró los ojos.

Lo vio.

Vio al hombre reflejado en la superficie.

Y vio a Odelli, llamándolo “Ru”, derrumbándose como si el mundo se hubiera acabado.

«Ru.»

Ese nombre.

El mismo que ella murmuraba entre sueños cada vez que se agitaba por las noches.

Odelli jamás lloraba.

Ni cuando la capturaron.

Ni siquiera cuando estuvo a punto de morir.

Siempre se mostraba serena, o escondía todo tras una sonrisa inexpresiva.

Pero ahora…

Por culpa de ese patético humano, estaba hecha pedazos.

Mostrando una desesperación cruda, desnuda, que jamás le había mostrado a él.

Entonces, un recuerdo cruzó su mente como un relámpago.

—¿Es posible manipular el flujo del tiempo?

—¿Volver al pasado… o ir hacia un futuro que aún no existe?

Las preguntas que ella había hecho días atrás.

En ese momento las había tomado por simples fantasías de una humana ignorante.

Pero ahora, viendo aquella escena imposible reflejada en el agua, todo encajó.

Tal vez, desde el principio, Della no pertenecía a este mundo.

Tal vez ni siquiera “Della” era su verdadero nombre.

Algo se retorció dentro de él.

No era solo celos.

Era una furia amarga, viscosa.

«¿Cómo se atreve…?»

Después de vivir bajo su protección.

De comer lo que él cazaba.

De dormir en su guarida.

¿Todo este tiempo había estado pensando en ese hombre… soñando con huir?

[—Ja.]

Una risa fría rompió el silencio.

Con los brazos cruzados, Asperilion señaló el reflejo del hombre en el agua.

[—Con lo mucho que insistías en verlo, pensé que se trataría de algo grandioso.]

Su voz estaba impregnada de un desprecio absoluto.

[—¿Solo querías ver a un cadáver que ya se está muriendo así?]

—…

[—Qué gusto tan retorcido tienes, Della. ¿De verdad eso te parece un hombre?]

A los ojos de Aspelion, Rudville no era más que un perdedor destrozado hasta lo irreconocible.

Un loco que, aferrándose a un cascarón del que el alma ya se había marchado, se despedazaba el corazón con sus propias manos, derramando sangre y balbuceando como una bestia.

Desde la estética de un gran dragón, aquella escena no tenía nada de sacrificio noble. No era más que el patético y miserable forcejeo de una criatura débil y ruin.

[—Viéndolo así, no durará mucho. Que hayas guardado a un tipo como ese en tu corazón… habla bastante mal de tu criterio.]

Aquella burla se clavó en el pecho de Odelli como una daga afilada.

Era alguien que había repetido miles de vidas para salvarla, que había soportado tres años de un infierno sin ella, consumiendo incluso su propia alma.

¿Quién se creía él para atreverse a humillarlo?

—No… no hable así.

La voz de Odelli estaba empapada, pero su mirada ardía con una intensidad capaz de atravesarlo.

—Esa persona no es alguien tan insignificante como usted cree.

[—¿Ah, sí? A mis ojos no es más que un pobre perdedor lamentable.]

Aspelion frunció el ceño, molesto por aquella resistencia tan insignificante.

Avanzó de un paso largo, la sujetó del hombro y la obligó a ponerse de pie.

Luego, con rudeza, le alzó el mentón para obligarla a mirarlo.

[—No llores.]

—…

[—¿Por qué lloras por un tipo así?]

Sus pupilas negras, profundas como un abismo, temblaban con una intención asesina capaz de devorar todo lo que tocaban.

Aquello era una ira evidente.

Tenía frente a sí a un ser tan poderoso, tan perfecto.

Y aun así, su posesión se atrevía a lamentarse por un despojo salido de un lodazal.

Su orgullo se quebró, y la furia brotó sin control.

[—¿Crees que ese miserable vendrá a salvarte? ¿O acaso ese es el mundo al que querías regresar?]

—…

[—Despierta. Ese tipo ni siquiera puede salvarse a sí mismo. Míralo, desmoronándose, persiguiendo fantasmas sin darse cuenta de que estás justo delante de él. Morirá así, sin lograr nada.]

Con gesto deliberado, agitó la mano hacia el visor.

Con un chasquido seco, la conexión se cortó. La imagen de Rudville, cubierto de sangre, se desvaneció inútilmente entre las ondas negras.

—¡Ah…!

Odelli estiró la mano con desesperación, pero solo atrapó la fría corriente del agua.

[—Basta.]

Aspelion le sujetó la muñeca con fuerza, gruñendo.

[—No vuelvas a buscar a otro hombre delante de mí. Aunque esté muriendo, no lo toleraré.]

Con arrogancia, le secó las lágrimas con el pulgar.

[—El que está frente a ti ahora soy yo. El que vive soy yo. Y el que te posee… también soy yo.]

[—No un inútil como ese.]

Aspelion añadió aquello con una mueca torcida.

El dragón comprendía que ella provenía de otro mundo.

Pero ¿y qué importaba eso?

Quién había sido Della, qué nombre tuvo en su mundo original… nada de eso tenía valor.

Ella ya estaba en la palma de su mano.

[—Tú eres Della. Mi compañera… y mi posesión eterna.]

Él acercó los labios al oído de Odelli y susurró, como si pronunciara una maldición.

—……¿Compañera?

[—Sí, compañera. ¿Ya olvidaste cómo llegaste a mi cueva?]

Lo dijo como si le recordara un pasado que ella había intentado enterrar.

[—Te ofrecieron como novia.]

La mano de Aspelion se tensó.

El dolor fue tan intenso que sintió que la mandíbula iba a romperse.

Pero más insoportable que el dolor físico era el hecho de que ese dragón intentara borrar a Rudville a su antojo.

«Intenté soportarlo.»

Pensó que, si se adaptaba y actuaba dócilmente, tal vez la dejaría marchar.

Pero…

«Que niegue a mi esposo… eso no puedo permitirlo.»

Un frío cortante se asentó en los ojos de Odelli.

Ella apartó con brusquedad la mano de Aspelion.

¡TACK!

Ante aquella resistencia inesperada, los ojos de Aspelion se abrieron de par en par.

—No se equivoque.

Odelli estabilizó su respiración y lo miró de frente.

Ya no eran los ojos sumisos de una mascota obediente.

—Yo no soy su compañera. Nunca lo fui, y nunca lo seré.

[—……¿Qué?]

—Yo ya tengo a un esposo al que le entregué mi corazón.

Todo lo que había hecho hasta ahora había sido para volver con vida, no para convertirse en la novia de aquel dragón arrogante.

Había fingido obediencia para sobrevivir, pero jamás pensó renunciar a sus sentimientos.

Convertirse en su compañera era una línea que no estaba dispuesta a cruzar.

Odelli dejó clara esa frontera.

Y entonces…

[—¿Crees que eso me importa?]

Como era de esperarse, el dragón no tenía el menor interés en la lógica o el sentido común humano.

[—Tu pasado no me importa. A partir de ahora, tus ojos solo deben reflejarme a mí. Y si vuelves a llorar por otro frente a mí…]

La mano de Aspelion se tensó con fuerza.

[—…aunque tenga que rasgar el tiempo y el espacio, encontraré a ese bastardo y lo haré pedazos ante tus propios ojos.]



RAW HUNTER: SUNNY
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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