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Capítulo 163

De vuelta, tras haber empujado a la ofrenda por la espalda.

—Uah, uf… ¡Deprisa! ¡Más lejos!

En el instante en que salieron de la entrada de la caverna, los aldeanos echaron a correr a ciegas, sin importarles nada más.

Nadie miró atrás.

Como si temieran que quedándose cerca pudieran contraer alguna maldición, solo miraban hacia adelante y corrían hasta que les faltaba el aliento.

Hasta un lugar donde no llegara la ira del dragón.

No fue hasta que se alejaron del valle negro y comenzaron a ver el horizonte de la aldea que se detuvieron, jadeando.

—…Otro año que pasamos a salvo.

El primero en hablar fue el jefe de la aldea.

Pero nadie respondió a sus palabras. Todos apretaban los labios con fuerza, respirando agitados con ansiedad.

—Buen trabajo, todos.

—…

—No pongan esas caras. Solo hemos realizado el sagrado ritual que debíamos realizar.

El jefe ignoró el silencio y dio palmaditas en los hombros de la gente.

Aunque eran palabras de consuelo, en ellas no había ni rastro de compasión o culpa.

Más bien, sonaban a una fría advertencia para no arruinar las cosas con sentimentalismos innecesarios.

—Que esa niña apareciera en nuestra aldea también fue, al fin y al cabo, la guía de los dioses, ¿no?

—…

—Si esa niña fracasa, tendremos que elegir otra ofrenda. Así que dejen a un lado sentimientos vanos y oren para que ella cumpla su papel.

Nadie refutó esas palabras.

Todos deseaban que su propia hija no se convirtiera en la “Novia del Dios”.

Pero, al mismo tiempo, por la paz de la aldea, alguien debía convertirse en ofrenda.

Esa era la forma en que existía esta aldea.

—Vamos, vuelvan todos a sus asuntos.

Poco después, una mujer llegó a su casa con pasos temblorosos.

En cuanto abrió la puerta de entrada, su hija menor corrió hacia ella y agarró el borde de su vestido.

—¡Mamá, ¿adónde fuiste?! ¡Mi tía me dijo que hoy no podía salir, así que estuve sola cuidando la casa!

La mujer abrazó a su hija y forzó una débil sonrisa.

—Lo siento, pensé que volvería rápido. Hoy era un día importante.

—¿Un día importante?

—El día en que el dios recibe a su nueva novia.

Los ojos de la hija se abrieron redondos y brillaron.

Pero pronto, como si primero pensara que se había perdido un buen espectáculo sola, sus mejillas se hincharon de enojo.

—¿Lanzaron muchas flores y la gente bailó? ¿Como en el festival de la última vez? ¿También sonaron los tambores?

Parecía que en la imaginación de la niña, la boda divina se pintaba como una escena colorida y bulliciosa, como una fiesta o celebración de la aldea.

—¿Era bonita la novia? ¿Seguro llevaba un vestido blanco como la nieve?

—…Sí.

Como si no quisiera continuar con el tema, respondió de forma breve y seca.

Mientras acariciaba a su hija y la llevaba dentro de la habitación, la mujer, con desagrado, seguía frotándose las yemas de los dedos que escondía a su espalda.

Esa mañana, ella misma había lavado y peinado el cabello plateado de esa niña.

La sensación parecía haberse quedado pegajosa en sus palmas hasta ahora, lo que la ponía de mal humor.

«…Hicimos todo lo que podíamos hacer.»

Fue esta aldea la que recogió y crió a esa niña que se estaba muriendo de hambre, y fue esta aldea la que la alimentó hasta que se convirtió en adulta.

Así que, si era un ser humano agradecido, era algo que debía corresponder.

Después de todo, esa niña era, desde el principio, una ofrenda “para ese dragón”.

Se repitió eso a sí misma.

Mientras colocaba una mano sobre la cabeza de su hija, reprimió con esfuerzo el sentimiento que brotaba de lo más profundo de su corazón.

Alivio.

Menos mal que no era mi hija.

Ese era el secreto más oculto, compartido por todos los padres de la aldea, pero que nunca pronunciaban en voz alta.

La mujer abrazó con fuerza a su hija.

Y en un susurro muy bajo, como una oración, murmuró:

—Por favor, dios… despierta al amor.

Para que no desees más una nueva novia, una nueva ofrenda.

—Porque la novia de este año era excepcionalmente hermosa.

* * *

Odelli se había quedado petrificada en ese lugar, incapaz de moverse.

«…Olor a sangre.»

No era sangre fresca.

Era como si las almas en pena acumuladas durante miles de años estuvieran impregnadas en toda esta inmensa caverna.

Los aldeanos dijeron claramente que aquí esperaba un “dios”.

«Pero, ¿eso es… Asperilion?»

El mismísimo autor que había atravesado sin piedad el corazón de Odelli y la había matado estaba ahora frente a sus ojos.

[—Regresa ahora, Della. A mi regazo.]

Eso fue lo que dijo claramente.

Lo escuchó claramente justo antes de que se le cortara la respiración.

«…¿Significaba que al final nos encontraríamos así?»

Un escalofrío, se le puso la piel de gallina.

Entonces, ¿quería decir que el dragón había planeado este momento desde el principio y la mató?

«¿Hasta dónde fue casualidad y desde dónde fue intención?»

En medio de las infinitas dudas que surgían, Odelli observó al dragón sin abrir la boca a la ligera.

Entonces, el dragón también la miró fijamente, como si fuera un abismo.

[—…….]

Su mirada, que la observaba desde arriba, no mostraba ni precaución, ni aversión, ni siquiera curiosidad.

Era la mirada de quien observa un bicho que aparece de repente frente a sus ojos.

Él era, literalmente, como un ser no humano.

Una existencia más allá de la comprensión humana.

«Ah.»

Entonces se dio cuenta.

Ese dragón no era el “Asperilion” que había sido forzado a revivir mediante nigromancia.

«…Es diferente. Completamente.»

La diferencia en su presencia era evidente desde el principio.

A diferencia de la apariencia que conocía bien, ahora él brillaba intensamente como una estrella recién nacida.

Brillaba con una vitalidad tan joven, fuerte y completa.

—…

¿Cuánto tiempo habría permanecido quieta en ese lugar?

Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, se reveló la verdadera apariencia del interior de la caverna.

Bajo un techo antinaturalmente alto y plano, que parecía desafiar las leyes naturales, en varios lugares de las paredes había grabados patrones geométricos ocultos por el musgo.

Lo que cubría completamente el suelo eran restos corroídos de armaduras y armas.

Solo cráneos, de los que ni siquiera se podía adivinar su identidad en vida, yacían desordenados entre esos montones de chatarra.

Era un paisaje similar a la mesa de un depredador gigante.

«…Tengo que huir.»

La luz que se filtraba débilmente desde la entrada de la caverna se sentía como el último salvavidas.

Como un herbívoro frente a su depredador natural, Odelli retrocedió con cuidado.

Un paso, dos pasos.

Los enormes ojos del dragón la seguían con una mirada escalofriante.

Fue en el momento en que Odelli, tensa por dentro, estaba a punto de pasar el último escalón de piedra.

Su espalda chocó contra algo duro como una pared.

—…¡!

Al levantar la cabeza, la luz de la entrada de la caverna desapareció en un instante.

Como si una roca cubriera la abertura, una cortina negra bloqueaba la entrada.

Era una barrera mágica.

¡BUM, RUUUMB!

No hubo tiempo para sorprenderse.

Con un estruendo que sacudió toda la caverna, el cuerpo de Odelli se elevó por los aires.

La punta de la afilada garra del dragón había enganchado su vestido como un gancho y la había levantado.

En un instante, el suelo quedó muy lejos.

Odelli quedó colgando en el aire, incapaz incluso de gritar.

[—…….]

Pronto, unos ojos negros como la noche, como si hubieran absorbido toda la luz del mundo, se acercaron justo frente a ella.

«…Ah.»

Odelli contuvo la respiración.

Una enorme pupila vertical la reflejaba con indiferencia.

A ella misma, colgando como un bicho insignificante, infinitamente pequeña e indefensa.

Y aún así, no podía apartar la mirada.

No, no podía separarla.

[—…Te atreves a no evitar mis ojos.]

Él la miró fijamente.

Cualquier humano normal se habría desmayado o enloquecido solo por cruzar miradas a esta distancia.

Pero esta pequeña cosa, aunque tenía la cara pálida de miedo, lo miraba directamente a los ojos.

[—Por la forma en que huías, parece que aún conservas el instinto de supervivencia.]

Asperilion hizo girar a Odelli de un lado a otro.

Ni siquiera había intención de matar en su mirada.

Como cuando pisas una mala hierba en el camino, no albergas intención de matar.

Solo estaba considerando ligeramente si dejarla vivir o aplastarla ejerciendo fuerza.

Entonces, su cuerpo se balanceó inestable con solo un gesto de él, sin siquiera tener oportunidad de recuperar el equilibrio.

[—Al menos es bueno que no sea ruidosa…]

Odelli, que casi quedaba al revés, forcejeó con las piernas y logró articular una frase.

—…¡Asperilion!

En ese instante, la enorme mano del dragón se detuvo en seco en el aire.

[—…….]

Sus ojos rodaron muy lentamente hacia Odelli.

No había conmoción.

Solo una extraña duda, como la que se sentiría si una hormiga que pasa por ahí te hablara.

[—…¿Dónde habrás escuchado mi nombre?]

Odelli aprovechó que se había detenido y rápidamente continuó hablando.

—¿No me recuerda? O… ¿conoce a una mujer que se parezca a mí?

El dragón no la reconocía en absoluto.

Por supuesto, al estar en el cuerpo de otra persona, sus rasgos faciales eran completamente diferentes. Pero…

«Mi apariencia original tenía un parecido extraño en colores y aura.»

¿Y ni siquiera le viene a la mente la idea de un “humano parecido”?

[—Quizá.]

Respondió con indiferencia.

Escudriñó a Odelli de arriba abajo, pero eso fue todo.

[—¿Crees que voy a distinguir las apariencias efímeras una por una?]

—…¡!

[—Para mis ojos, solo son pedazos de carne que se ven iguales.]

Eso no era una respuesta.

Era una indiferencia total, ni siquiera era un objeto de reconocimiento desde el principio.

Era desconcertante.

¿Por qué Asperilion, que perseguía incansablemente la sombra de Della en Odelli, como si fuera un amante separado, había cambiado tanto?

Eso significaba…

«…¿Es posible que ni siquiera haya conocido a Della?»

Odelli repasó sus recuerdos.

En el momento en que abrió los ojos en el cuerpo de otra persona, solo pensó que este era un campo atrasado.

Pero la vestimenta antigua, los estilos arquitectónicos primitivos, la gente como fanáticos religiosos…

¿Y si no era porque era una región aislada del exterior, sino porque era el pasado de hace cientos de años?

«Tal vez este es una era mucho antes de que él conociera a Della.»

No era una suposición, era casi una certeza.

No era solo que hubiera poseído otro cuerpo, sino que había saltado completamente de era.

En el momento en que comprendió ese hecho, un escalofrío recorrió su espalda.

El Asperilion que tenía frente a ella ahora era un monstruo sin emociones, anterior a conocer a Della.

Eso significaba, en otras palabras, que no había ni una sola razón para que dejara con vida a Odelli.

Y al mismo tiempo…

[—Tsk.]

El dragón chasqueó la lengua brevemente.

Como si se hubiera aburrido de ver las payasadas de un bicho.

[—El aparato fonológico funciona.]

—….

[—Inútilmente.]

Sus ojos se fijaron en el blanco y delgado cuello de Odelli.

[—…Tal vez solo arranque las cuerdas vocales.]

—…¡!

La punta de la garra del dragón descendió rozando su piel, como si en cualquier momento fuera a perforar su garganta.



RAW HUNTER: SUNNY
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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