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Capítulo 54

—¡Kyle! ¡En serio, estoy bien! Lo hice porque también quería… —Tia trató de detener a Kyle con urgencia, pero él no se dejaba convencer. Después de bañarse y vestirse, salió de la habitación casi arrancando la puerta de un tirón.  

No hacía falta pensar mucho para saber a dónde iba, sin duda, se dirigía hacia Kazev.  

—¡Hermano! 

Y, tal como se esperaba, Kyle irrumpió en el dormitorio de Kazev, gritando a pesar de la hora tardía.  

—¿… Kyle? 

Kazev, despertado por el escándalo, frunció el ceño, preguntándose qué pasaba a esas horas.  

—Te lo he dicho una y otra vez. ¡Deja de golpear a mi hermana! 

—Kyle, basta ya. Déjalo. 

—¿Dejarlo? ¿Cómo voy a dejarlo? ¡Siempre estás dolorida y no puedes ni sentarte bien! 

—No es para tanto… Además, si realmente no me gustara, ya se lo habría dicho. Sabes que él no me obliga… 

Aunque Tia trataba de apaciguarlo rápidamente, Kyle ni siquiera le prestaba atención. Para él, que Hyle o él mismo dieran un par de palmadas durante un momento íntimo era completamente distinto a que Kazev le diera verdaderas palizas de diez o veinte golpes.  

—Hermano, como vuelvas a tocarla… 

—Ja… dicen que la rana no recuerda cuando fue renacuajo… Parece que se te olvida que tú también fuiste brusco con Tia, ¿no? —Kazev respondió, molesto, y Kyle apretó los labios con fuerza. Al ver su reacción, Kazev esbozó una media sonrisa burlona—. A mí me dio su consentimiento, Kyle. ¿Tú le pedías permiso cuando te comportabas así con ella? 

Kyle no tenía respuesta para eso, sus palabras no eran falsas. Solo pudo fruncir el ceño con fuerza, apretando los puños.  

«Siempre acaba perdiendo la razón y solo se enfada…»

Para Tia, incluso esa rabieta de Kyle tenía algo adorable.  

—Hermano, siento haberte despertado… 

—No, Tia, ¿por qué te disculpas? El que no ha sabido controlarse ha sido este mocoso… 

Kyle apretó los dientes, fulminando a Kazev con la mirada.  

—Kyle, ¿qué te pasa, comportándote así con tu hermano? 

—¿Hermano? ¡Ni que fuera algo tan sagrado! ¿Cómo quieres que me quede tranquilo cuando el trasero de mi hermana ha quedado así? —Kyle, incapaz de contener su indignación, exclamó, respirando con fuerza—. ¡No eres más que un pervertido! ¡¿Por qué insistes en golpearla constantemente?! 

Tia trató de calmarlo, dándole palmaditas en la espalda. Aun así, él seguía sin relajar su expresión, exhalando con furia.  

—Sentí lo mismo cuando perdiste la memoria por culpa de la espada maldita, Kyle. 

Kazev chasqueó la lengua, reprochándole a Kyle. 

—No actúes como si nunca hubieras hecho algo así. 

—¿Por qué sigues sacando cosas del pasado? ¿He hecho algo similar últimamente? 

—Hmpf… 

—¿Acaso estoy diciendo algo indebido al pedir que dejes de golpearla? ¿Es que estoy equivocado? 

—Kyle, basta. Basta ya. —Tia trató de calmarlo, acariciando su brazo mientras él fruncía los labios en una mueca de disgusto—. Hablaremos mañana, ¿sí? No resolveremos nada discutiendo ahora. 

Kyle la miró con resentimiento, apartando su mano antes de murmurar.  

—… Déjalo. Tú también me das rabia. 

—¿Q-qué…? 

«¿Darle rabia? ¿Yo? ¿Por qué?»

Tia quedó con la boca abierta, atónita ante la inesperada acusación.  

—No me sigas. Hoy dormiré solo. 

Al final, Kyle salió de la habitación, dejando solos a Tia y Kazev. Ambos se quedaron en silencio, observando la espalda de Kyle mientras desaparecía como un niño enojado.  

—Tia… 

—¿Sí? ¿Qué pasa? 

—¿Te duele mucho? 

Cuando Kyle se fue, Kazev también le preguntó con cautela.  

—Ah… no, no es nada. Es solo que Kyle se pone un poco dramático. 

—… Perdóname. 

—¿Eh? ¿Por qué te disculpas? Yo lo hago porque también quiero…

—Aun así, parece que Kyle no está del todo equivocado. —Kazev bajó la mirada hacia el suelo. Por mucho que tuviera el consentimiento de Tia, quizá era momento de reducir la frecuencia con la que le daba esas palmadas.  

—Ay, no te preocupes, hermano. No es como si me obligaras ni nada de eso… 

—… Aun así, lo siento. 

Tia sonrió suavemente al ver que Kazev se disculpaba con ella.  

—De verdad, estoy bien. No te preocupes. 

—… A partir de ahora, lo tomaré con más calma. 

Sin duda, necesitaban llegar a un punto de acuerdo, porque no podía seguir siendo un motivo constante de peleas entre Kyle y Kazev. Tia miró hacia la puerta por donde Kyle había salido, y se rascó la cabeza, incómoda.  

—Iré a consolar a Kyle un rato. 

—Está bien. 

—Que tengas buenas noches. 

—Tú también, Tia… que tengas buenas noches. —Kazev le acarició la mejilla con delicadeza y le dio un beso. 

Con el sonido de un suave “smack”, Tia sonrió levemente y salió de la habitación.

* * *  

—Kyle. 

—… 

—Kyle, sé que estás fingiendo dormir. —Tia se sentó junto a su cama, hablando en voz baja. Kyle mantuvo los ojos bien cerrados, ignorándola a propósito. Le dolía que ella siempre terminara poniéndose de parte de Kazev, a pesar de lo molesto que estaba.  

—Kyle, ¿de verdad vas a seguir así?… ¿Qué he hecho ahora? 

Ante su insistencia, Kyle abrió los ojos con un tono de fastidio inmediato.  

—No me gusta que te lastimen. 

—Pero Kazev también tenía razón. Tú también me trataste mal en el pasado, ¿recuerdas? 

—Sí, pero… —Kyle hizo una mueca, sintiéndose culpable, sin tener palabras para rebatir, y sus labios se curvaron en una expresión frustrada. Tras un breve silencio, murmuró— … Lo siento. 

Tia acarició con suavidad su cabello y le sonrió.  

—¿Sabes que me debes una disculpa?

—… Sí, lo sé.

—Tonto, entonces ¿por qué te pones así con Kazev? 

—No sé… Es que me molesta verte lastimada… Y además, cuando tu trasero se pone rojo, parece que te duele más todavía.

—Pero, a veces, me gusta estar así con él. 

Kyle frunció levemente el entrecejo al escucharla.  

—¿Te gusta que te peguen? 

—No… simplemente me gusta cómo se comporta de esa forma.

—Pero aún así, me molesta… —Kyle suspiró profundamente y se incorporó para sentarse—. ¿Te pusiste pomada? 

—¿Pomada? Ah… Kazev me la aplicó el primer día, pero… 

Después de eso, no lo había vuelto a hacer. Kyle chasqueó la lengua como si se lo esperara y, sin decir más, sacó un pequeño frasco de ungüento del cajón junto a su cama.  

—Te la voy a poner yo. Y pensar que quería pasar un rato a solas contigo… pero por culpa de Kazev, ni eso puedo hacer.

Tia se rió con suavidad, encontrándolo adorable por sus quejas.  

—¿Así que ese era tu verdadero propósito? 

—… No exactamente así. —Kyle hizo que Tia se tumbara en sus piernas y levantó su falda de inmediato.  

—K-Kyle… —Por la postura, Tia se retorció incómoda y apenada.  

—Quédate quieta. 

—Me da vergüenza…

La postura de Tia era tan vulnerable que le recordaba a un niño pequeño recibiendo una reprimenda de su madre, y sin saber bien por qué, su rostro se sonrojó.  

—¿Por qué te da vergüenza? —preguntó Kyle con una sonrisa burlona—. ¿Es que tu hermano también te castiga así?  

Con delicadeza, bajó su ropa interior y soltó un pequeño suspiro al ver las marcas rojizas en la piel.  

—Solo voy a ponerte un poco de crema —dijo.  

—N-no, de verdad, estoy bien —protestó Tia suavemente.  

Pero Kyle no hizo caso y comenzó a aplicar el ungüento en las áreas enrojecidas. Tia se estremecía con cada toque fresco de la crema, sintiendo una mezcla de alivio y nerviosismo.  

—Listo —dijo él finalmente.  

—Gracias —respondió ella.  

—Si estás agradecida, dame un beso.  

Kyle hizo un puchero, acercando su rostro a ella en un gesto infantil. Tia, sonriendo, accedió sin dudar, dándole varios besos seguidos que hicieron un suave sonido. Él la abrazó con satisfacción, estrechándola contra su pecho como si nada en el mundo pudiera hacerlo más feliz que tenerla en sus brazos.  

—Me gusta esto… —murmuró Kyle.  

—¿Te gusta?  

—Sí, me hace feliz solo con abrazarte —confesó él, mientras cerraba los ojos, disfrutando del momento sin pedir más.  

Pero, a pesar de sus palabras, desde hacía un rato su entrepierna estaba claramente endurecida. Tia sonrió con picardía y deslizó la mano, palpando sutilmente el bulto bajo su ropa.

—Kyle… estás duro.

—Lo sé.

Aun así, él no pidió ningún otro tipo de contacto más intenso. Simplemente, cerró los ojos con cuidado, como si con el simple hecho de tenerla en sus brazos ya fuese feliz.

El latido de sus corazones se mantenía firme y acompasado, acompasado con el aroma del otro que vibraba en la punta de sus narices. Tia, como un pequeño gatito acurrucado en el regazo de su madre, sentía una sutil sensación de paz en los brazos de Kyle.

—Hace bastante que no estamos solos, ¿verdad? Siempre estábamos con Hyle —comentó Tia, rompiendo el silencio con una sonrisa.  

Kyle asintió ligeramente.  

—Es cierto.  

—¿Y si aprovechamos ahora? —Le sugirió ella con picardía, mirándolo con ojos grandes y brillantes.  

Sin embargo, él mostró poca reacción.  

—No, mejor no.  

—¿Por qué?  

—No quiero que te lastimes —dijo él con un tono suave.  

—Ay, si te dije que no me duele… además, lo que me duele es el trasero.

—Aun así… —Kyle murmuró, acariciándole la espalda con ternura y sin mostrar más intención que abrazarla.  

Tia soltó un leve suspiro, divertida por su inesperada prudencia.  

—Hmm…  

—¿Por qué? ¿Tienes ganas? —preguntó él, sin malicia.  

—Quizás un poco.  

—¿Quieres que te dé placer? —Kyle formuló la pregunta con esa inocente crudeza suya que siempre la tomaba desprevenida, y Tia, sorprendida, negó rápidamente con la cabeza.  

—No, no es necesario…  

—A ti te gusta, ¿no? Puedo ser muy cuidadoso —insistió él, inclinándose un poco para besarla, con ternura, dispuesto a satisfacerla sin hacerle daño.  

Sin embargo, ella lo empujó suavemente, tomando la iniciativa y quedándose encima de él.  

—Esta vez… quiero ser yo quien te mime —susurró, con una mirada intensa.

Kyle, algo sorprendido por el cambio repentino, la observó mientras ella se inclinaba hacia él, estrechando la distancia. El ambiente se volvió denso, cargado de una tensión que les envolvía a ambos, y él no pudo evitar contener el aliento ante aquella inesperada demostración de afecto.

Los labios de Tia se movían con determinación, intentando abarcar más de lo que su boca podía, mientras acariciaba con suavidad y cuidado, como si quisiera demostrar su afecto de forma intensa.

—Joder… hermanita… —Kyle intentaba contener la respiración, su rostro contraído por la mezcla de sorpresa y placer.

—Quería… hacerlo yo esta vez —murmuró Tia, aunque su voz sonaba algo apagada por la cercanía.

Kyle, comprendiendo sus intenciones, dejó escapar un leve gemido y la miró con una expresión entre turbada y preocupada.

—Aun así…

Tia no se detuvo, y su gesto se volvió más firme, como si quisiera transmitirle algo más allá de las palabras. Kyle, por su parte, trató de mantener la calma, acariciando su cabello con cuidado.

—No te fuerces… No tienes por qué hacerlo… —dijo él con voz baja, consciente de que aquella demostración no era para satisfacerla a ella misma, sino para agradarle a él.

A pesar de la tensión del momento, Kyle vacilaba, como si quisiera detenerla, pero al mismo tiempo se sentía incapaz de romper aquel instante que los envolvía.

No era tonta, y Kyle lo sabía. Aunque Tia le chupara la polla, no saciaría su necesidad.

Kyle respiraba agitadamente mientras empujaba con suavidad la frente de Tia, intentando separarla. Ella, con los ojos muy abiertos, lo miró desde abajo, manteniendo todavía sus labios en el glande de Kyle. Su insistencia y cercanía provocaban que el cuerpo de Kyle reaccionara involuntariamente.

—Ah… voy a perder la cabeza… —murmuró con voz grave y cargada de tensión.

Su voz grave y gruñona estaba impregnada de una profunda lujuria. Aun así, Kyle se mordió los labios, como si intentara aferrarse a sus sentidos. Entonces, Tia succionó suavemente la punta con los labios, y Kyle intentó apartarla desesperadamente. 

—Espera… detente… creo que… no voy a aguantar…

Tia aceleró deliberadamente sus lamidas al oírlo. Mientras apretaba los labios y chupaba arriba y abajo el eje con sus pálidas mejillas, un torrente de líquido empezó a rezumar de la hinchada arma.

—¡N-ngh!

Kyle empujó a Tia, tratando de sacarle la polla, pero de alguna manera Tia sólo empujó con más fuerza, negándose a soltar el eje palpitante en su boca.

—No… no lo hagas… —pidió él con tono desesperado.

A pesar de los gritos urgentes de Kyle, Tia engulló el líquido pegajoso, alejándose solo después de haber tragado hasta la última gota.  

En cuanto Tia se apartó, Kyle se apresuró, casi con nerviosismo, a tomar una botella de agua fría del mueble de al lado. Sin perder tiempo, se la tendió con manos algo temblorosas.

—Ah… ¿por qué hiciste eso? —preguntó, con preocupación y una mezcla de desconcierto—. No está bien… no era lo que yo quería… Lo siento… de verdad lo siento…

Aunque había sido ella quien había actuado por iniciativa propia, él parecía genuinamente culpable, moviéndose inquieto de un lado a otro, sin saber qué hacer para compensarlo.

—¿Estás bien? Anda, enjuágate la boca… ¿por qué hiciste eso? —murmuró Kyle, mezclando el tono formal con el informal, señal de que estaba realmente sorprendido. Después de beber unos sorbos de agua fría, Tia sonrió tímidamente y se acurrucó en los brazos de Kyle.

—Solo…

—No hay “solo”. No vuelvas a hacerlo. Me hace sentir incómodo y… culpable.

—¿Por qué? Siempre… aceptas todo lo mío. 

—Eso no es lo mismo que esto.

—¿Qué es diferente?

—No es lo mismo lo que sale de mí que lo que sale de ti.

Los ojos de Tia se entrecerraron, boquiabierta ante aquella lógica absurda. Sin más que decir, Kyle añadió, con una floritura: —Tu coño es dulce.

—Tu semen también lo es.

—Mentira.

—Bueno… no es que sea insoportable…

Kyle estrechó a Tia en un fuerte abrazo y le acarició la nuca con los labios. Su polla palpitaba con renovada excitación, pero aun así, Kyle no tenía intención de llevar esto más lejos.

«Realmente estás aguantando esto por mi trasero».

Tia entrecerró los ojos pensativa. Se sentía bien tener una mano grande acariciando su espalda con firmeza.

—No me importa que me la chupes, pero no te bebas el semen. Prométemelo.

—¿En serio es algo para prometer?

—Sí. No quiero darte algo así.

—Pero en la cara no tienes problema…

—Eso es… diferente.

Tia, viendo que Kyle parecía decidido a no seguir con nada más, frunció levemente los labios.

Hasta ahora no le había molestado que Kazev le pusiera las manos encima, pero si Kyle se iba a rehusar por “preocupación”, tal vez sería momento de poner límites.

«Si hubiera sabido que iba a ser así, habría dicho que no».

Intentó provocarlo acercándose más, frotando disimuladamente la polla de Kyle contra su húmedo coño, pero él se mantuvo completamente quieto, como si nada ocurriera. Tia suspiró, resignada. 

—De ahora en adelante… solo dejaré que me toque lo justo para que no me deje marcas.

—Espero que eso sea suficiente para que deje de pegarte.

Había valido la pena contener su deseo y soportar la tensión para lograrlo.

Tia no se dio cuenta de que los ojos de Kyle se entrecerraban con satisfacción.



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR
REVISIÓN: BILLIE



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