Capítulo 51
—No… Tú has sido el primero…
Una fina sonrisa se dibujó en las comisuras de los labios de Kazev al oír la respuesta. Sus grandes manos ahuecaron sus firmes pechos y empezaron a apretarlos inocentemente, como un niño.
—Realmente eres traviesa, Tia… —Kazev soltó una risita y pellizcó un pezón rosa brillante que sobresalía. El cuerpo de Tia se estremeció y se hundió aún más en sus brazos. Su retorcimiento no hizo más que avivar el sadismo de Kazev. Le daban ganas de inmovilizarla y clavarle la polla sin piedad.
Sus grandes manos se deslizaron lentamente hacia abajo y agarraron sus blancas nalgas. Kazev siempre había disfrutado azotando el culo de Tia durante su relación, así que el cuerpo de Tia se puso rígido ante su contacto.
Aunque sus golpes eran lentos y suaves, ella se puso tensa, como si temiera el dolor que podría sobrevenirle en cualquier momento.
—Estás rígida. —Kazev, dándose cuenta de la tensión, le acarició suavemente el culo—. ¿Por qué? ¿Tienes miedo de que te azote?
—Oh, no. No es así…
—¿No quieres que lo haga?
Tia sacudió la cabeza involuntariamente ante el tono cariñoso de su voz.
—No… Está bien.
—¿En serio?
—Sí. Pero suavemente…
La comisura de los labios de Kazev se curvó ante la respuesta.
—Vale, con cuidado.
Con eso, empujó a Tia bajo de él y abrió sus delgadas piernas de par en par. Entre sus piernas abiertas, su coño apenas cubierto estaba en plena exhibición. La tanga roja que cubría la raja era obscena y estaba empapada de sus jugos.
—No aguantaste ni un momento y ya te viniste, ¿eh? —dijo Kazev sin prisa, pasando las yemas de los dedos por la tanga. Luego le separó los labios y le pasó los dedos por el clítoris hinchado.
—¡Ngh!… —Tia soltó un gruñido y arqueó la espalda ante el contacto de la mano ajena en su carne sensible.
Le frotó el clítoris con un rápido movimiento circular y luego le desató lentamente los nudos, utilizando la cinta suelta para atarle las muñecas.
—Dijiste que podía hacer lo que quisiera…
No sólo tenía las muñecas atadas, sino que su visión también fue bloqueada. Tia entró en pánico y forcejeó un momento.
—Va a ser un poco duro. —Antes de que pudiera terminar la frase, los dedos de Kazev se hundieron en su palpitante vagina. Las caderas de Tia se agitaron ante la inesperada penetración, pero a él no le importó. Penetrándola despiadadamente, frotó la carne de su interior, moviéndose rápidamente de un lado a otro, y justo cuando ella pensó que el chapoteo de su coño se hacía más fuerte, Kazev acercó su glande y lo frotó contra su clítoris.
—Kazev… Mh… V-vas demasiado rápido…
Su glande se introdujo entre sus labios fruncidos y se crispó contra su clítoris erecto. Tia estaba tan húmeda, que la sensación resbaladiza la invadía cada vez que él frotaba sus genitales.
Kazev rió entre dientes, agarrando su polla y empezando a introducir lentamente su glande en su agujero.
—No puedo… meterlo todo… ngh…
—¡Hmph…!
—Se me está acabando la paciencia.
Cuando Tia jadeó ante la fuerte penetración, le frotó rápidamente el clítoris con la mano, como para animarla a relajarse. La gruesa cosa entraba y salía de su agujero, la carne sensible aplastada y maltratada por la mano de Kazev.
Su oscura visión, oculta por la cinta, relampagueó como un rayo, y su espalda se arqueó.
—¡A-ah…!
La gruesa polla había entrado hasta la raíz. Normalmente, le daría un momento para adaptarse, pero hoy tenía prisa, y sacó su polla casi demasiado rápido.
El pecho de Tia subía y bajaba mientras él se movía sin piedad. Sus manos, atadas e incapaces de resistirse adecuadamente, no podían hacer otra cosa que cerrarse en puños.
El glande hinchado rozaba rápidamente sus paredes internas, entrando y saliendo. El sonido de la embestida era bastante áspero.
—Hmph… Kazev… hmm…
Los dedos de Kazev pellizcaron su clítoris, empalándola en su gruesa polla. Entonces el cuerpo de Tia se puso rígido con una sensación vertiginosa como una corriente eléctrica. Instintivamente, rodeó a Kazev con las piernas. Como si esto le complaciera, él movió las caderas más salvajemente.
Le palpitaba el bajo vientre y sentía en su orificio como si algo gorgoteara agua caliente. Hacía tiempo que las finas paredes interiores habían sido forzadas por una polla del tamaño de su antebrazo. Un objeto grande salía y volvía a entrar a través de la tierna carne. Kazev metía y sacaba la polla, empalándola.
—¡Kazev…! —Tia jadeó y gruñó, y Kazev la aplastó con su diferencia de tamaño, haciéndole imposible retorcerse.
Al principio, con solo verla jadeando bajo su cuerpo, se sentía extasiado… Pero como dicen que el ser humano es una criatura de deseos, Kazev empezó a sentir que algo le faltaba, como si aquella frase demostrara no ser mentira.
Le lanzó una mirada inquisitiva mientras empujaba contra sus paredes internas, que se estrechaban.
Claro, definitivamente le gustaba, pero…
—Placer al aire libre.
De hecho, Kazev ansiaba tener sexo al aire libre.
* * *
Kazev miró a Hyle, que estaba sentado frente a él, revolviendo sus papeles. Se preguntó si sintió el calor de su mirada. Hyle, con los ojos fijos en sus papeles, levantó lentamente la vista.
—Hermano.
—…
—¿Algo que quieras decir…?
La pregunta de Hyle hizo que Kazev se detuviera un momento. En realidad había algo que quería preguntar.
Se trataba de lo que Tia pensaba sobre el sexo al aire libre.
Pensó que sería más ventajoso preguntarle a él, puesto que ya había sido tachado de pervertido…
No abrió la boca porque era el mayor.
El hermano que quiere divertirse al aire libre con su hermana. No importaba cómo lo pensara, eso no estaba bien.
Después de dudar, Kazev finalmente cerró la boca y sacudió la cabeza.
—No… es nada.
Cuando terminó, Kazev vio a Kyle en el comedor y se deslizó frente a él.
Kyle, que sorbía su whisky, ladeó la cabeza como preguntando qué pasaba. Preguntándole si quería un trago, descorchó la botella y dijo:—¿Tú también quieres un trago?
—No, estoy bien.
—¿Entonces tienes algo que decirme? —preguntó Kyle, desconcertado, mirando a Kazev, que parecía extrañamente distinto de su yo habitual.
Kyle frunció ligeramente el ceño mientras se bebía el resto de su whisky, percibiendo la extrañeza en su mirada, pero siguió sin hablar.
Sus miradas se cruzaron unos instantes más antes de que Kazev pareciera llegar a una conclusión y apretara los puños con fuerza.
«Está bien. Si voy a preguntarle a alguien… sería mejor Kyle, tan torpe como siempre, que a ese zorro de Hyle».
Terminando de pensar, Kazev llamó a su hermano, que estaba sentado frente a él.
—… Kyle.
Kyle sacudió la cabeza y llenó su vaso vacío de whisky en lugar de contestar.
—¿Por casualidad…?
Le sorprendió verle hacer una pausa, ya que normalmente prefería ir directo al grano. Kyle enarcó una ceja, preguntándose qué demonios estaba pasando.
—Quizás…
—¿Quizás qué?
—… Tia.
—¿Mi hermana? ¿Qué pasa con ella? —Ante la mención de Tia, Kyle miró fijamente a Kazev como diciendo “adelante, cuéntamelo”—. ¿Le ha pasado algo a mi hermana?
—No… no ha pasado nada.
—¿Entonces?
—… ¿Crees que le gusta tener sexo al aire libre?
Las siguientes palabras le hicieron inhalar y escupir el whisky que había estado engullendo.
—¡Cof… cof, khak…! N-no… Hermano, ¿qué acabas de decir…?
—Estaba preguntando si a Tia le gustaría hacerlo al aire libre.
Quizás por haberse atragantado de repente, la garganta de Kyle ardía mientras se tragaba grandes sorbos de agua fría. Luego, con lentitud, repasó mentalmente lo que Kazev acababa de preguntarle.
—¿Si a nuestra hermana le gusta jugar al aire libre?
La cabeza de Kazev asintió un par de pequeñas veces.
—Hmm… bien. No sé, nunca he jugado fuera con ella, excepto en el carruaje.
—¿No le importaría si le pidiera hacerlo en el jardín o algo así…?
—Si que eres predecible, hermano. —Kyle respondió de forma evasiva y luego chasqueó la lengua suavemente. Aunque fuera su hermano, no podía evitar pensar que era un pervertido de principio a fin—. ¿Cómo se te ocurre tener sexo en el jardín? —murmuró en voz baja, casi inaudible, y Kazev, que le había oído como un fantasma, enarcó una ceja y replicó.
—¿Cómo pudiste dejar que Tia anduviera por el salón de banquetes con un consolador?
Kyle escupió un bufido de risa incrédula cuando Kazev sacó a relucir el pasado.
—Eso fue idea de ese gilipollas, no mía.
—Da igual. Estabas en ello, ¿verdad? —preguntó Kyle, con la voz extrañamente cruda.
—Qué demonios. ¿Intentas discutir conmigo?
—¿Discutir? Tú eres el que me vendió.
Curiosamente, no discutía con Hyle, pero con él sí que chocaba a menudo. Eran dos personas que vivían peleándose por cualquier cosa. Y hoy, al estar solos sin Hyle ni Tia, era natural que la conversación se desviara de forma extraña.
—Tus gustos y todo eso no me interesa, ¡deja de golpear el trasero de Tia! —refunfuñó Kyle, sonando contrariado. Ya era bastante malo que Kazev le diera palmadas en el culo a Tia de vez en cuando, y le molestaba. Sin embargo, a Kazev tampoco le gustó la reacción de Kyle. Era obvio que tenía que pedir permiso antes de tocarla, pero Kyle siempre se oponía incluso cuando Tia se lo había dado.
—Ocúpate de tus asuntos.
—¿Cómo no puede importarte dejar marcas en el culo de nuestra hermana?
—Esto es ridículo viniendo del tipo que se atrevió a apuntar a Tia con una espada.
El ceño de Kyle se frunció profundamente ante la mención de algo de lo que aún se sentía culpable.
—¿Por qué sacas ese tema aquí?.
Hubo una sutil pausa entre ellos. Kazev tosió y se levantó de su asiento, avergonzado de haberse metido en una discusión con su hermano menor por algo tan infantilmente insignificante.
—Bebe moderadamente y entra.
* * *
—Hermana, tu hermano quiere tener sexo en el jardín.
Después de discutir con Kazev, Kyle fue directo a la habitación de Tia y se lo dijo. Fue un movimiento de mal gusto.
—¿Eh? —preguntó Tia, confundida, y Kyle le pasó el brazo por la cintura despreocupadamente y volvió a decir.
—Tu hermano quiere acostarse contigo en el jardín.
Tia reflexionó a quién se refería Kyle y se dio cuenta de que era Kazev.
«Ew, han estado discutiendo otra vez».
Era obvio. A juzgar por el hecho de que apareció de repente, quejándose y hablando de Kazev, parecía que habían discutido por algo trivial. Tia no se había sorprendido demasiado, ya que últimamente Kyle se quejaba porque Kazev le palmeaba el trasero constantemente.
—¿Así que viniste corriendo a avisarme?
—Sí.
—No te veía de esa manera, Kyle, pero eres un verdadero chismoso. —Tia le cogió ambas mejillas con las manos mientras Kyle se agachaba como una mascota dócil. Kyle hizo un mohín y puso los ojos en blanco.
—Siempre te hace daño.
—Pero a mí no me molesta. Además, Kyle, tú también a veces te portas mal. No te hagas el inocente.
—Pero…
—No hay peros. Estoy bastante segura de que has sido malo conmigo más veces.
La expresión de Kyle se tornó visiblemente sombría al ver que Tia no se ponía de su parte. No podía refutarlo, porque en realidad era cierto, así que se limitó a fruncir los labios.
—… Lo siento. —murmuró, con la voz completamente apagada. Tia sonrió con suavidad y le dio unas palmaditas en la cabeza. Kyle ronroneó de placer, enterrando la cara en su pecho y ronroneando.
Tia soltó una risita, pensando en Kyle como un cachorro dulce y tierno.
«Así que sexo en el jardín…»
Era una idea muy típica de Kazev, así que no le sorprendió. De hecho, era de esperar.
Kazev nunca ha sido de los que muestran lo que sienten, ¿cierto?
Con el pecho inflado, Kazev la seguía pasito a pasito durante su paseo, era imposible que Tia no se fijara en él. Tia entrecerró los ojos y se detuvo un momento, pensativa. Desde luego, no era un carruaje ni una terraza imperial.
Pero, fuera como fuese, seguía sin sentirse lo bastante valiente como para intentar tener sexo al aire libre.
* * *
—El jardín está bastante ruidoso.
Kazev, ocupado en sus propios asuntos, ladeó la cabeza perplejo al oír la conversación de las mujeres a través de la ventana, y entonces Hyle tomó la palabra.
—Mi hermana dice que hoy tiene una pequeña fiesta del té.
—Oh, es hoy…
Estaba tan ocupado que lo había olvidado por completo… Kazev chasqueó la lengua en voz baja y se levantó de su asiento.
—Quizá deberías ir a… saludar. —Se sonrojó de forma inusual y dejó los papeles que llevaba en la mano. Hyle, como si ya lo supiera de antemano, le hizo un gesto para que fuera.
Los pasos de Kazev hacia el jardín eran bastante urgentes. Distaban mucho de su habitual paso pausado y sin prisas.
Mientras bajaba hacia el jardín de rosas, vio a Tia cotilleando con otros jóvenes de su edad. Su expresión se iluminó notablemente en cuanto la vio. Se alisó la ropa y se aclaró la garganta antes de acercarse a ella. Luego, como si jamás hubiera caminado con tanta prisa, se dirigió con paso firme y elegante hacia la mesa donde se celebraba la fiesta de té.
—Tia. —Una suave y baja voz pronunció el nombre de Tia con afecto. Al instante, los ojos de los jóvenes se fijaron en Kazev.
—¡Hermano…!
Kazev saludó al grupo con ligereza, luego se volvió hacia Tia y sonrió con dulzura.
—Creía que estabas demasiado ocupado para venir.
—Aunque estuvieras ocupado, Tia, ¿cómo no iba a dejarme ver en la primera fiesta del té que organizas en mucho tiempo?
Las invitadas soltaron un pequeño chillido ante la alegre conversación. No conocían la relación de los dos, pero parecía que los consideraban hermanos cercanos.

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR
REVISIÓN: BILLIE