Capítulo 53
«Maldita cacería de monstruos»
Kyle bajó del alto caballo mientras maldecía. Sus largas piernas aterrizaron con gracia en el suelo, levantando un poco de polvo.
—Hmph…
Al despeinarse el cabello negro empapado de sudor, su frente y cejas quedaron expuestas de manera ordenada. En cuanto pisó el suelo, los soldados que habían llegado antes corrieron rápidamente para saludar a Kyle.
—¡Comandante! ¿Ya estás aquí?
Un gran número de soldados le rindieron honores a Kyle. Sin embargo, en su rostro se podía ver una gran molestia.
—Deja eso. Dime dónde ha aparecido el monstruo de alto rango.
La razón de su descontento era que había dejado a Tia y a Kazev en la mansión mientras él participaba en la cacería.
«Maldita sea…»
Sin Hyle y sin él, Tia sin duda se quedaría sola con Kazev, y con lo sádico que era, no cabía duda de que volvería a ponerle las manos encima de forma disimulada.
Particularmente, Kazev disfrutaba tanto del trasero blanco y atractivo de Tia que lo golpearía hasta que se pusiera rojo como una fresa. Solo pensarlo ya le hacía hervir la sangre.
Mientras Kyle se dirigía hacia el cuartel con pasos pesados, uno de los soldados se acercó con documentos y comenzó a explicarle la ubicación y el tipo de monstruo de alto rango.
A pesar de que sabía que era un monstruo que un simple soldado no podría manejar, Kyle, irritado, dejó escapar una maldición.
—… Malditos idiotas.
—¿Eh?
—Si no pueden atrapar a este tipo de monstruo por sí solos, que dejen de llamarse caballeros.
Los soldados se sintieron injustamente acusados. ¿Quién más en el Continente Occidental podría atrapar un monstruo de alto rango solo como Kyle?
Sin embargo, nadie se atrevió a contradecir las palabras de Kyle. Si lo hicieran, ese tipo de carácter irritable no solo mataría a los monstruos, sino que también podría acabar con ellos.
* * *
En un abrir y cerrar de ojos, los monstruos de alto rango que habían causado tantos problemas desaparecieron. Con unas cuantas hendiduras de su espada, los monstruos fueron despedazados, sin dejar rastro alguno.
Kyle no quería participar en esa cacería, pero de vez en cuando, cuando se reportaban monstruos que la tropa no podía manejar, se veía obligado a intervenir. Por supuesto, aunque no se metiera, los monstruos podían ser eliminados, pero inevitablemente habría bajas entre los soldados al resolverlo entre ellos.
—Qué molesto…
No podía entender por qué, con la cantidad de gente en su país, no aparecía ni un solo caballero que pudiera enfrentarse a él. Kyle hizo un sonido de desaprobación mientras guardaba su espada manchada de sangre. Kebel, que había olfateado el aroma de la sangre, parecía estar de buen humor, tarareando una canción.
—Con esto, al menos estaremos tranquilos por un tiempo.
Tan pronto como Kyle regresó al cuartel, los caballeros lo recibieron con miradas llenas de admiración. Sin embargo, lo que recibieron a cambio fue un frío desdén.
—¿Llamaron a alguien porque ni siquiera pudieron atrapar a un maldito monstruo de alto rango, y encima aplauden como idiotas?
En el fondo, a Kyle le habría dado igual si los caballeros morían enfrentándose al monstruo o si los pueblos cercanos sufrían daños. Pero no podía simplemente ignorarlo todo cuando Tia, sin saber qué hacer, daba vueltas angustiada y al borde de las lágrimas.
—Qué molesto… —Kyle, mirando a los caballeros con desdén, se preparó para regresar a la capital. Cada minuto y cada segundo contaba.
* * *
—¡Hermana!
Tan pronto como Kyle llegó a la mansión, comenzó a buscar a Tia con la mirada. Ya casi era medianoche, y de manera extraña, no había rastro de ella. No podía sentir su energía dentro de la mansión. Desconcertado, Kyle corrió hacia Kazev y le preguntó: —Hermano, ¿dónde está nuestra hermana?
Kazev, que estaba enterrado en un montón de documentos a esa hora, respondió indiferentemente.
—¿Tia? Si te refieres a Tia, salió esta noche para asistir al banquete del conde Selton.
—¿Qué? ¿Banquete? ¿Desde cuándo un banquete?
Era extraño que ella, que no prefería eventos como banquetes, decidiera ir. Las cejas de Kyle se fruncieron levemente.
—¿Pero qué demonios hace en el banquete que aún no ha regresado?
—Ahora que lo mencionas, últimamente parece que se lleva bien con la hija del conde Selton… Dijo que podría quedarse fuera por la noche.
—¿Qué? ¿Y tú permitiste eso?
—Por supuesto, Tia no es una niña y sería ridículo oponerse a algo tan trivial.
Tal como decía Kazev, resultaba ridículo oponerse a que una mujer adulta pasara la noche fuera. Así que Kyle no tuvo argumentos para replicar. Solo mordía su labio con fastidio, como si le molestara todo.
—Olvídalo. Vine corriendo hasta aquí porque quería verla…
—Entonces ve a buscarla.
—Sin que me lo digas, igual lo iba a hacer.
Kyle, sin tiempo siquiera para cambiarse de ropa, volvió a montar su caballo. Pronto, el oscuro corcel comenzó a galopar rápidamente hacia la mansión de Selton.
* * *
Kyle no era un invitado al banquete, pero entró con total confianza como si fuera su casa. Ni el conde Selton ni la condesa intentaron detenerlo, de hecho, parecían encantados de que él apareciera.
—Duque, siento no haber podido enviarte una invitación por estar ocupado, así que realmente aprecio que hayas venido…
El conde intentó saludarlo con cortesía, pero Kyle pasó de largo sin siquiera pestañear. Luego, comenzó a buscar a Tia en el amplio salón de banquetes del conde. Fue entonces cuando la vio, sentada en una mesa en un rincón, riendo y bebiendo champán con otras jóvenes. Su rostro, que estaba rígido, se iluminó al ver a Tia.
No pudo ocultar su alegría y, abriéndose paso entre la multitud, se acercó rápidamente a ella. Sin embargo, antes de que pudiera llamarla, alguien más lo hizo primero.
—¡Lady Argent, es un placer verte de nuevo!
—¡Oh! ¡Joven Alton!
Era el hijo de un vizconde de provincia que Kyle ni siquiera recordaba haber oído nombrar. La aparición repentina de ese desconocido borró de inmediato la sonrisa de Kyle, que hasta entonces había estado radiante. Al ver a Tia devolverle una sonrisa tan abierta y cálida, chasqueó la lengua con fastidio y se interpuso sin más entre los dos.
—Hermana.
Tia, sorprendida por la repentina aparición de Kyle, abrió los ojos como platos. Luego, como si pensara que estaba alucinando por la bebida, se frotó los ojos.
—¿Kyle…?
—Sí.
—¿Cómo… cómo supiste qué…?
—Se lo pregunté a Kazev. —Kyle sonrió amablemente, levantando las comisuras de los labios. Deseaba poder agarrar a ese tal Alton y estrellarlo contra el suelo de mármol, pero sabía que eso le costaría el desprecio de Tia, así que apretó los puños con fuerza y tragó su frustración.
—Por cierto, ya es medianoche. Es muy tarde. Regresemos, ¿de acuerdo?
—Ah… Quería pasar la noche fuera…
La mención de “pasar la noche fuera” hizo que una profunda arruga se formara en la frente de Kyle. Mientras tanto, las jóvenes a su alrededor comenzaron a gritar emocionadas ante la repentina aparición de Kyle, y Alton, que estaba cerca, también intervino de manera juguetona.
—Jaja, sí. Parece que hoy Lady Argent ha tomado bastante, así que sería mejor que descansara en casa del conde…
Sin embargo, Alton no pudo terminar su frase. La mirada amenazante de Kyle se dirigió hacia él.
—… Cierra la boca y lárgate.
La voz, baja y amenazante, fue un aviso claro para Alton. Tia, sorprendida, intentó detener a Kyle, pero si ese tipo se dejará detener por algo tan simple, no sería famoso por su mal carácter en la alta sociedad.
—Kyle… Tu forma de hablar…
—Hermana, no estoy de buen humor. —Kyle interrumpió a Tia de manera poco habitual. Su voz, llena de descontento, reflejaba su malestar. Tia, al notar su incomodidad, se tensó y se quedó inmóvil.
—Apenas terminé el trabajo, vine sin descansar ni un segundo, y cuando llego, no estás en la mansión. Me dicen que estás en un banquete, vengo a buscarte y te encuentro bebiendo y sonriéndole a cualquier imbécil…
—…
—¿Cómo se supone que me sienta bien con eso? ¿No crees? —Las cejas de Kyle se movieron de manera amenazante. Tia no pudo responder y tragó saliva nerviosamente.
—… No sabía que volverías hoy.
Y era cierto. Todos decían que el caso tomaría al menos una semana. Tia también había pensado que estaría fuera por ese tiempo. Nunca imaginó que volvería a los dos días. De haberlo sabido, no habría venido al banquete, ni mucho menos planeado quedarse a dormir fuera.
«¿Habrá matado a la criatura y regresado directo…?»
Tia, un poco desconcertada, abrió los labios, pero la expresión de Kyle se volvió aún más sombría.
—Vamos a casa. —Kyle extendió su mano. Tia, dudando un momento y observando con cautela, finalmente no tuvo más remedio que tomarla.
—Sí, vamos.
Después de todo, si Kyle no hubiera salido de la mansión, ni siquiera habría considerado asistir a aquel banquete. No sentía ningún apego por estar allí.
* * *
Tan pronto como llegaron a la habitación, Kyle cerró la puerta con llave y la llenó de besos de manera algo brusca. Como gotas de lluvia en temporada de tormentas, sus labios no descansaban, cubriéndole las mejillas, los labios, sin dejar un rincón libre.
—Ky… Kyle… —Tia trató de apartarlo suavemente, retrocediendo, pero Kyle la acorraló hábilmente en una esquina.
—¿Qué pasa? —dijo él, desabrochando su camisa con expresión de molestia—. Yo vine directo sin descanso, preocupado por alguien, y tú… ¿te estabas riendo feliz con ese tal Alton o lo que sea? Ese imbécil con cara de perro…
Tia soltó una risa irónica al escuchar “cara de perro.” Pensando que era típico de Kyle, dejó escapar un suspiro.
—Ay, bobo. Lord Alton es el prometido de una joven con la que soy amiga últimamente. Solo lo saludé, nada más.
—Pues parecía que te caía la miel de los ojos.
—¿Cuándo hice eso?
Kyle hizo un sonido de disgusto y llenó sus mejillas de aire, luciendo sorprendentemente adorable para su gran tamaño.
—No sé, así me pareció.
—Solo a ti te pareció así.
—… No sé, me sentí mal.
—¿Estás haciendo un berrinche? ¿No eres ya muy grande para eso?
Sin siquiera pensar en cambiarse el uniforme empapado en sudor, Kyle la rodeó con sus brazos, apretándola contra su pecho. Su familiar fragancia llenó el aire, y Tia solo podía ver su pecho frente a ella.
—Te extrañé, hermanita…
—Yo también extrañé a mi hermano pequeño.
Cuando le dio unas palmaditas en la espalda con cariño, él respondió con un ronroneo de satisfacción y la abrazó aún más fuerte. Tia sonrió con un leve nerviosismo al ver a Kyle con su uniforme, su corazón latiendo ligeramente más rápido.
—El uniforme luce hermoso en ti.
El uniforme de color vino oscuro, con bordados dorados, era realmente elegante. Una capa negra, fijada con el emblema en el hombro, le daba un aire regio, como si fuera de la realeza.
—¿De verdad?
—Sí, te queda muy bien.
Kyle, que hace un momento parecía estar molesto, comenzó a sonreír de oreja a oreja.
—Tú también eres hermosa.
Naturalmente, besó su cuello y comenzó a desatar los lazos del vestido que apenas se mantenían atados. Tia, estremeciéndose ligeramente, lo empujó suavemente.
—Estoy cansada… y necesito bañarme primero.
—¿Quieres que nos bañemos juntos?
—Hmm…
—¿Sí? Vamos, hace tiempo que no lo hacemos juntos, ¿sí, hermana? —Kyle, suavizando intencionadamente su mirada y haciendo un puchero, se acercó a ella con afecto. Tia no pudo evitar reírse.
—Ay, eres un bebé… un bebé total.
—Claro. Ya lo sabes, soy un crío..
—¿Un crío? ¿No será más bien un perrito?
—Qué cruel. —A pesar de sus palabras, Kyle sonreía como si estuviera encantado. Luego abrazó a Tia y la llevó hacia el baño. La bañera de mármol, amplia, ya estaba llena con agua tibia.
Los dos, ya sin ropa, se sumergieron en la bañera, piel con piel, y comenzaron a charlar relajadamente.
—Entonces, atrapé a todas las bestias de alto rango y… —Kyle comenzó a contar su historia de la caza de bestias mágicas como si estuviera narrando una hazaña, encogiéndose de hombros con orgullo—. ¿Qué te parece? Soy genial, ¿verdad?
Últimamente, Kyle se comportaba más como un niño.
—Eres increíble. Eres el caballero más fuerte del Continente Occidental, ¿quién podría ser más impresionante que tú? ¿No crees?
Al parecer, le gustó que lo llamara “caballero”, porque sus mejillas se tiñeron de rojo.
—Qué alivio.
—¿Qué es un alivio?
—Solo que… a diferencia de mi hermano y Hyle, yo solo sé manejar la espada…
—¿Eh? ¿Por qué dices eso?
Cuando Tia preguntó, confundida, Kyle se acercó a su mejilla y susurró: —Nada… Es que dicen que las mujeres prefieren a los hombres frágiles como Hyle antes que a un bruto como yo…
No estaba claro de dónde había escuchado algo así, pero sus ojos, apagados y tristes, parecían encantadoramente adorables. La mirada que podía ser despiadadamente fría y severa con otros, con ella era tan suave y cálida… incluso sus rabietas infantiles resultaban encantadoras para Tia.
Claro, para los demás, Kyle no era más que un loco de mal carácter…
—Es cierto que también me gustan mi hermano y Hyle, pero tú también me gustas, Kyle.
—Pero… ¿no soy demasiado musculoso? —Kyle murmuró con el ceño y los labios fruncidos, y Tia negó con la cabeza repetidamente.
—¡¿Qué dices?! ¡Los músculos son lo mejor en un hombre! ¡Nadie supera tu cuerpo, Kyle!
Sentir su firme pecho y sus brazos forjados en músculos siempre la hacía sentirse bien. Quizás algunas damas de la nobleza lo encontrarían demasiado, pero…
«¿Quién le habrá dicho algo así a Kyle? ¡Los músculos son lo mejor! Cuando se trata de músculos, ¡nadie supera a Kyle!»
Aunque el cuerpo más delgado y tonificado de Hyle también tenía su atractivo, el ideal era esa piel bronceada, los hombros anchos y los abdominales bien marcados.
—¿De verdad? ¿Mi cuerpo es el mejor?
—Sí, por supuesto.
Tia, asintiendo enérgicamente, se giró hacia él y comenzó a palpar su abdomen con sus pequeñas manos, sintiendo la solidez de su piel esculpida como una estatua.
—¿Y la polla…?
—¿Eh?
Antes de que pudiera procesarlo, algo comenzó a crecer y a acercarse lentamente hacia sus abdominales.
—…
—Tampoco nadie me gana en tamaño…
—Ky-Kyle, espera un momento…
—Y el mío es el más grande, ¿verdad?
La imponente erección de Kyle ya apuntaba hacia ella, y empezó a presionarla suavemente contra su cuerpo.
—Te gusta, ¿verdad? ¿Sí? —Kyle bajó sus manos con suavidad por su espalda, hasta que sus grandes manos alcanzaron sus nalgas.
—¡Ah! —El rostro de Tia se torció en una mueca de dolor mientras su cuerpo se tensaba, haciendo que Kyle retirara la mano rápidamente y la mirara preocupado.
—¿Hermana?
—Ah… me duele ahí.
—¿Te duele…?
No podía creer que apenas al tocarla hubiera provocado tanto dolor. La expresión de Kyle se oscureció de inmediato.
«No me digas…»
Sin dudarlo, la giró, y allí estaba… las mejillas de Tia estaban enrojecidas e hinchadas. No le fue difícil deducir quién era el responsable.
—Ese maldito otra vez… —Kyle apretó los dientes con furia.

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR
REVISIÓN: BILLIE