Capítulo 45
Corté sus palabras y me levanté del lugar, tratando de ignorar a Kyle que seguía arrodillado. Intenté pasar junto a él y entrar en la habitación.
—… ¿Hermana?
—…
—Solo un momento, por favor…
Tan desesperado estaba, que Kyle, sin siquiera levantarse, se arrastró y me sujetó del borde de la falda.
—No sé qué hacer…
Que curioso… Nunca creí llegar a ver a un maestro espadachín arrastrarse por el suelo.
—¿Y tú crees que yo sé qué hacer?
—…
—Yo tampoco lo sé. Estoy confundida.
—… Lo siento.
Con un movimiento brusco, me sacudí su agarre y le di la espalda.
—… Aun así, es menos aterrador que verte de pie.
—… ¿Eh?
Con esas palabras como último recurso, corrí hacia la habitación.
* * *
¿Era un problema haber dicho eso? Desde ese día, no volví a ver a Kyle de pie.
«¡No…! ¡¿Por qué está actuando así?!»
¿Y si lo veían? ¿Qué pasaría?
Kyle, acurrucado frente a mi puerta, se levantó rápidamente, sin poder ocultar su alegría al verme y arrastrándose como un perro hacia mí.
—Ky-Kyle, ¿qué estás haciendo…?
—¿Hm?
—¿Y si alguien te ve?
—Pero dijiste que te daba miedo cuando estaba de pie.
—Es cierto, pero es… diferente…
—Entonces, ¿si me arrastro como un perrito no te doy miedo?
Kyle, de rodillas y con una expresión sumisa, me miraba desde abajo, inclinando la cabeza como si esperara un cumplido. Sin poder evitarlo, le acaricié la cabeza.
«No, no era esto lo que quería…»
Kyle me miraba con esos ojos grandes y brillantes. Entonces, Kebel apareció a un lado, en su forma de lobo bebé, y empezó a hablar.
—¡Amo! ¿Qué tipo de humillación es esta?
—Cierra la boca, Kebel. Todo esto es por tu culpa.
—¿Eeeh? ¿Por mi culpa? ¡Es porque usted no pudo controlar el poder que había sellado!
—¿Quieres que te afeite todo el pelaje?
Kebel, visiblemente afectado por la idea de perder su suave pelaje, se quedó rígido y rápidamente regresó a su forma de espada.
[—¡Pero arrastrarse de esa manera es demasiado!]
Después de volver a convertirse en espada, Kebel seguía murmurando sobre la imagen de Kyle arrastrándose. Ignorando sus quejas, Kyle me seguía como un perrito, moviendo la cola.
—Tú…
—¿Sí?
—Ha… no, espera, ¿estás bromeando conmigo?
—No estoy bromeando, es en serio. Solo no quiero que te asustes…
Ante mi reacción aún fría, Kyle bajó visiblemente los hombros, desanimado.
—Oye…
—…
—… ¿Ya no te gusto?
Después de un rato de titubeó, miró a los lados, con lágrimas en los ojos.
¿No me gustaba? Eso no podía ser cierto. Si no me gustara, no le habría prestado atención desde un principio. Hubiera encontrado la manera de evitarlo para siempre y no lo habría vuelto a ver.
«Porque me gustas es que me siento tan dolida… tan traicionada…»
Apreté los dientes, mi mano se cerró en un puño sin que me diera cuenta. Mis uñas se hundieron en la palma de mi mano, y Kyle, alarmado, rápidamente tomó mi mano.
—Ten cuidado…
—…
—Lo siento. De verdad… me equivoqué.
Kyle pareció debatirse un instante en silencio, como si estuviera pensando algo, y luego volvió a inclinar la cabeza a mis pies con humildad.
—… ¿Quieres golpearme?
—…
—Puedo hacer lo que me digas. Solo dímelo, ¿sí? —Con cuidado, comenzó a tocar mi tobillo—… Solo no me dejes. —Luego, pareciendo más angustiado, murmuró con la voz apagada—. Si no se te pasa el enfado, no hace falta que me perdones…
—…
—No tienes que perdonarme, y no necesitas volver a llevarte bien conmigo como antes… —Su voz, con un tono algo quebrado, resonó pesadamente en mi oído—. Por favor… solo no me dejes. ¿Sí?
No supe qué responder, así que simplemente agaché la cabeza. Mi silencio parecía intensificar la ansiedad de Kyle.
—Hermana, realmente fue mi culpa. Lo siento. Sé que no es fácil perdonar. Puedes llamarme egoísta si quieres. Haré lo que sea para que no me dejes, incluso arrastrarme como un perro para siempre… así que, por favor… —Al no obtener respuesta, comenzó a morderse los labios nerviosamente—. Tengo miedo de que tú me dejes, que te vayas con Kazev y Hyle.
—…
—Seré obediente.
—…
—Si no te gusta, puedo estar atado en el patio, como un verdadero perro. Puedo ladrar si me lo pides, puedo ser golpeado si así lo deseas.
Kyle, que tenía la cabeza inclinada, comenzó a temblar levemente. Ya no sabía qué más decir, solo movía los labios sin emitir palabras.
Lo observé en silencio por un momento, y justo cuando estaba a punto de darme la vuelta para irme…
—Ah… me estoy volviendo loco.
Después de un breve silencio, la voz de Kyle sonó diferente, como si hubiera un peso adicional.
—¿Por qué estoy así? Lo siento, no lo hago para despertar tu compasión… —Moviendo las manos nerviosamente sobre mi tobillo, Kyle agachó la cabeza, negando con tristeza—. Hermana…
—…
—Tia, hermanita… —Su voz, más baja de lo habitual, sonaba extraña. Su cabeza aún estaba inclinada, fijando la mirada en el suelo—. Me equivoqué, realmente me equivoqué.
—…
—Me duele mucho el pecho… Tengo miedo de que me dejes… —Kyle temblaba mientras se mordía los labios con fuerza. Sus hombros, que solían lucir fuertes, parecían desalentados. Pero a pesar de eso, no pude encontrar palabras amables para decirle.
—¿Cómo crees que me sentí cuando cambiaste de la noche a la mañana?
La imagen de Kyle, que solía ser arrogante conmigo, permanecía vívida en mi memoria.
Aunque sabía que no era su culpa, las palabras brotaban ásperas de mi boca. ¿Acaso necesitaba culpar a alguien?
Fuiste tú quien encontró la espada maldita…
Fuiste tú quien se dejó arrastrar por su poder…
Y todo fue por mí. Porque me diste tu aura. ¿Era yo la que se estaba comportando de manera cruel contigo?
«Pero yo también estuve herida y sufriendo…»
Entonces, ¿debería simplemente perdonar a Kyle?
—No lo sé… parece que no hay respuesta. —Sin darme cuenta, murmuré en voz baja. Kyle, tal vez malinterpretando mis palabras, me agarró con urgencia.
—Hermana, hermanita… —Levantó la cabeza que había estado gacha—. E-espera, no… no te molestaré más. No te estaré pidiendo perdón… solo, ¿puedes prometerme que no me dejarás?
La voz de Kyle temblaba de una manera que no le era habitual.
—La espada maldita… sí, es cierto que fue la que usé en mi vida pasada, pero… yo no la busqué por eso, no fue por eso. Yo solo… solo odiaba tanto el norte… Quería verte cuanto antes, hermanita. Y dijeron que la espada maldita tenía poder, así que… pensé que si la encontraba, podría regresar más rápido a la capital…
Las palabras desordenadas de Kyle se extendieron sin rumbo, impregnadas de una ansiedad tan palpable que parecía increíble que esas fueran las palabras de alguien que siempre había sido tan arrogante. Al verlo en esa extraña condición, mis ojos se abrieron de par en par. Con su rostro encharcado de lágrimas, me miraba como si estuviera al borde de la muerte.
—Cuando recuperé mis recuerdos por primera vez… me sorprendí tanto… no sabía qué hacer…
En cada pausa, su voz se entremezclaba con sollozos reprimidos. Cuando nuestros ojos se encontraron, su mirada roja y húmeda hizo que mi corazón se hundiera de inmediato. Al recordar que Kyle también había sido víctima del impacto de esos recuerdos, comprendí el tormento que debió haber sentido al tener que apuntarme con la espada.
«… Nunca lo había considerado.»
Si Kyle me amaba de verdad, ¿cómo se sentiría al recordar todo lo que hizo? Mientras las lágrimas caían sin cesar, su rostro se oscurecía, como si aquella imagen no fuera la que me quería mostrar, y se hundió de nuevo en el suelo, murmurando que había cometido un error.
Me sentía angustiada. Aunque me molestaba, ver su llanto desgarrador hacía que algo dentro de mi se desgarrara.
«No quería esto…»
Inmediatamente, me agaché para estar a su altura.
—Kyle…
—Sí… sí, hermana.
Kyle levantó la cabeza, sorprendido. El gran tipo que solía ser estaba ahora sacudido por sollozos. Su vulnerabilidad me hizo perder toda la rabia que albergaba.
—… Ven aquí.
Sin pensarlo, extendí la mano hacia él. Kyle, alzando la mirada con una expresión perdida, se acercó tímidamente. Su rostro, cubierto de lágrimas y mocos, era a la vez tierno y desgarrador. Al hacer un gesto para que se acercara, Kyle se lanzó a mis brazos, dejando que el aroma familiar me envolviera.
—Hermana, hermanita, hermanita…
—Sí, Kyle.
—Hermanita, hermanita… Tia.
—Sí, aquí estoy.
Kyle me abrazó fuertemente, llorando como un niño. Era la primera vez que veía esa faceta de él, tanto en esta vida como en la anterior. Mientras le acariciaba la espalda y le acariciaba la cabeza, él frotó su rostro contra mi cuello, aferrándose a mí con más fuerza.
—Lo siento… lo siento…
No dije nada y solo lo abracé, intentando consolarlo.
* * *
—¿Ya has dejado de llorar?
Kyle, con los ojos hinchados, asintió mientras se secaba las lágrimas con una mano.
—¡Vaya llorón!
—Pero… tenía miedo.
Sentado en mi cama, encogido y luciendo más pequeño de lo habitual, Kyle parecía desamparado. Con su gran estatura y su semblante sombrío, su apariencia resultaba aún más conmovedora.
—Muestra tus ojos. —Cuando le quité la mano, pude ver que sus ojos seguían hinchados. Sin poder evitarlo, una risa se escapó de mis labios—. ¡Puf…!
Al escucharme reír, Kyle se sorprendió y echó un vistazo a su alrededor, como si quisiera entender lo que estaba sucediendo.
—Ah, no puedo creerlo. ¡Tus ojos están completamente hinchados, eso es gracioso!
—¿De verdad?
—Sí, ¿quieres que te muestre un espejo?
Mientras me reía, Kyle dudó un momento antes de reírse como un tonto también.
—No, no hace falta.
Al dejar caer la mano, Kyle sonrió con una expresión habitual y se acercó a mí con cuidado, rodeando mi cintura con sus brazos.
—¿Hermana?… —Su voz, aún un poco temblorosa, susurró suavemente en mi oído—… ¿No me dejarás, verdad?
Su tono lleno de ansiedad resonó en el aire. Con una leve sonrisa, respondí.
—¿Por qué te dejaría?
—Pero…
—Es que yo también estaba un poco molesta. Si realmente no quisiera verte, me habría ido de casa mucho antes.
—Aun así… estabas muy enojada.
—Eso es…
Era cierto. Me molestaba cómo habías cambiado de la noche a la mañana. No importaba que fuera por la espada mágica, me resentía porque me habías olvidado. Y no solo eso, sino que también me apuntaste con la espada, lo cual fue un shock.
Era una mezcla de emociones, una acumulación de desasosiego y tristeza. Pero si realmente me hubieras dejado de gustar, ¿hubiera mostrado todas esas emociones hacia ti?
No, la respuesta es un rotundo no. Si nuestra relación ya estaba rota, ¿para qué malgastar emociones inútilmente?
«Solo quería que entendieras mi soledad, mi dolor y mi tristeza, aunque fuera una queja…»
Con mi mano, acaricié suavemente los ojos de Kyle y sonreí levemente.
—Te extrañé, Kyle.
Kyle, sonrojado, respondió con una sonrisa tímida.
—… Yo también, te extrañé, hermanita.
Al darle un suave beso en los ojos hinchados, Kyle me abrazó con fuerza.
—Dame otro beso.
Su voz sonaba como una súplica infantil, y le di otro beso en los ojos.
—No, en la boca.
—¿Eh?
—En la boca.
Me reí de su petición juguetona. Sin poder evitarlo, liberé una risita alegre y sujeté sus mejillas.
—Eres un tonto.
Y luego le di un beso en los labios, uno que sonó claramente.
—Te amo, Kyle.
—Yo también te amo mucho, hermana.
Cuando me separé un poco, Kyle, astuto, apoyó su mano en la parte posterior de mi cuello y me atrajo de nuevo hacia él, conectando nuestros labios en un beso más prolongado. Al cerrar los ojos, escuché su voz susurrando:
—¿Puedo besarte?
—Hmm… tal vez… —Apenas terminé de hablar, algo cálido y suave se deslizó entre mis labios—. Hmm…
Y pronto, su cuerpo se acercó más a mí, como si fuera a devorar mis labios.
—Hermana, te amo. De verdad.
Su voz, profunda y suave, resonaba con una extraña emoción. Con una sonrisa que iluminaba mis ojos, le respondí:
—Yo también te amo, Kyle.

RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR
REVISIÓN: BILLIE