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Capítulo 42

El dolor en mi mano era vívido. Aun así, la puerta de Hyle seguía sin abrirse.

¿Durante cuánto tiempo había estado golpeando sin descanso? De repente, un ruido sordo, como si algo hubiera caído en la habitación, resonó desde adentro.

  

«Como pensé, sigue estando adentro. Si está adentro, ¿por qué no abre la puerta…?»

—Hyle, por favor… ¡Hablemos un momento!  

Sentía que solo al enfrentarme a Hyle podría aliviar esta ansiedad.  

¿De dónde venía esta angustia? No lo sabía. Solo sabía que era insoportable.

Mis manos, hinchadas por los golpes, ya ni siquiera sentían dolor, solo un entumecimiento sordo que se extendía hasta los huesos. Aun así, no me detuve.  

¿Cuántas veces más golpeé? Al principio, lo que eran simples golpes ya no podía considerarse así, el sonido se había vuelto sordo y pesado.  

Pateé la puerta y la golpeé con la cabeza, intentando forzarla a abrirse.  

«¿Acaso Hyle no se había dado cuenta de mi desesperación?»  

—… Hermana.  

—¡Hyle!  

Finalmente escuché la voz de Hyle, la que tanto había estado esperando. Era desafortunado o afortunado que sonara como siempre.  

—Abre la puerta, ¿sí?  

—…  

—¡Rápido!  

Estaba tan frustrada que volví a golpear la puerta. Entonces, Hyle añadió apresuradamente:  

—Por favor… deja de golpear. Te lastimarás la mano.  

—Pero no estás abriendo.  

—Voy a abrir. Estoy a punto de hacerlo, solo un momento.  

Después de decir que abriría, Hyle tardó un rato en hacerlo. Desde dentro seguían sonando ruidos extraños, como si alguien estuviera haciendo una limpieza profunda.  

No sabía cuánto tiempo más estuve esperando frente a la puerta.

Después de prometer abrir, pasaron al menos cinco minutos antes de que finalmente se abriera la puerta. Pero algo estaba raro.  

—… ¿Hyle?  

—… Sí, hermana.  

Hyle, al abrir la puerta, no me miró directamente. No, para ser más exactos, parecía no darse cuenta de dónde estaba.  

No era solo una sensación mía. Se estaba mordiendo los labios con preocupación, mirando al vacío…  

Era como si no pudiera ver nada, y sus ojos, que siempre eran tan azules y profundos, hoy parecían completamente desenfocados.  

«No puede ser… ¿Será posible?»  

Decidí observar a Hyle en silencio, sin decir nada. Pero él parecía no darse cuenta de que lo estaba mirando.  

Hyle seguía mirando al vacío y mordiendo sus labios. Después, en un silencio incómodo, con una voz temblorosa, me llamó con cautela.  

—… ¿Hermana?  

Sus ojos se movían nerviosos, buscando encontrarme.  

Pero yo estaba justo frente a él… ¿por qué no me veía? ¿De verdad no podía verme? ¿Así de repente?

—Hyle… tú…  

Cuando abrí la boca, por fin giró la cabeza en mi dirección.  Nuestros ojos se encontraron… o eso quise creer. Porque en realidad, en sus pupilas seguía sin haber enfoque.

 

—¿Qué… te pasa? —pregunté con voz temblorosa. Sin embargo, Hyle sonrió con tranquilidad y respondió.  

—¿Cómo que qué me pasa? 

—¡¿Cómo que qué pasa?! —Sin querer, levanté la voz. Hyle se sobresaltó, como si le hubiera dado un susto. Estaba claro que su falta de visión lo había hecho extremadamente sensible a cualquier estímulo.  

Me preocupaba que los sirvientes que pasaran pudieran escuchar nuestra conversación, así que rápidamente entré en la habitación de Hyle y cerré la puerta.  

Hasta el momento en que lo arrastré de nuevo a la habitación, Hyle seguía aturdido y perdido. Su postura, como si no supiera qué hacer, era muy extraña.  

Parecía que intentaba ocultar que no podía ver, pero era evidente.  

—… Hyle. —Mi voz salió naturalmente más suave. Pude sentir cómo tragaba saliva con dificultad, evidentemente nervioso.  

Observé sus movimientos durante un rato antes de extender la mano en silencio. Moví mi mano frente a sus ojos. Si pudiera ver, seguramente habría reaccionado, pero Hyle no mostró ninguna respuesta.  

«Como pensé… no hay reacción.»  

Cualquier esperanza que tenía se desvaneció de inmediato.  

¿Acaso Hyle estaba bromeando? ¿Era un fenómeno temporal? Quería creerlo, pero…  

Sin darme cuenta, apreté los puños con tanta fuerza que las uñas se me clavaron en la palma. Él seguía mirando al vacío, no a mí.  

Jamás imaginé verlo así. No a él.   

Sus ojos, que siempre habían sido claros y brillantes, ahora estaban borrosos y perdidos. Su actitud, que siempre había sido relajada y arrogante, había desaparecido. En sus ojos sin enfoque había inquietud, en sus labios mordidos había nerviosismo, y en su puño apretado se reflejaban sentimientos que no podía expresar.  

—¿Qué te pasó? —Mi voz tembló al final de la frase. La emoción se acumulaba en mi garganta, haciéndome sentir como si algo pesara sobre mi pecho con cada palabra.  

La razón por la cual Hyle podría haber perdido la vista de un día para otro.

 

En el fondo, quizás ya lo había intuido en el momento en que la puerta se abrió y me encontré con Hyle.  

A pesar de saberlo todo, había desviado la mirada, esperando que no fuera eso…  

—Hyle.  

—…  

—¿El precio de la regresión… fue tu vista?   

Al escuchar mi pregunta, su cabeza se inclinó hacia abajo. Era prácticamente una evasión que confirmaba lo que temía.  

No quería que fuera así. Desearía que esto no fuera cierto…  

Aunque, si lo pensaba bien, siempre había sabido, en el fondo, que un hechizo tan monumental como regresar en el tiempo no podía salir gratis. Que no sería posible lograr algo así solo con el poder de un artefacto.

No podía creer que Hyle llegara a hacer algo tan extremo.

—¿Por qué…? ¿Por qué lo hiciste…? —Las lágrimas que había estado conteniendo por fin desbordaron.

Al mirar sus ojos, esos ojos azul profundo, ahora nublados y sin foco, ya no pude seguir reprimiendo todo lo que me inundaba por dentro.

—¡¿Por qué?! ¡¿Por qué lo hiciste, por qué-?! ¿¡Por qué-!? —grité entre sollozos, incapaz de detener el temblor en mi voz.

Grité y agarré a Hyle por el cuello, agitándolo. Al no poder ver, se asustó con el contacto repentino y su cuerpo tembló con más sensibilidad de la habitual. Esa imagen me destrozó una vez más.

Nunca pedí esto, nunca quise que esto te pasara.

—Hyle… Hyle…

—… Lo siento.

—No, esto no está bien. ¡Esto no está bien! —Me lancé directamente a sus brazos, repitiendo las mismas palabras una y otra vez—. Por favor, por favor, dímelo. Dime que es algo temporal. Por favor…

—… Lo siento.

—Hyle…

—No tienes porqué sentirte culpable, hermana. 

Con esas palabras de Hyle, sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies. Era como si la desesperación me tragara por completo.

—Fue una decisión mía.

La forma en que lo dijo, tan tranquila y resignada, me hizo sentir como si mi corazón se desmoronara. Aunque su mirada no pudiera encontrarme, sabía que lo que estaba diciendo era lo que sentía. Y esa decisión había tenido un precio que no podía ignorar.

—…

—Si volviera a hacerlo, tomaría la misma decisión. Incluso si tuviera que sacrificar mi vida en lugar de mi visión.

—No quiero.

Solo imaginarlo era horrible. Las palabras de que podría haber sacrificado su vida en lugar de su visión no me resultaban conmovedoras, sino aterradoras.

—No quiero… no lo quiero. Por favor, no lo hagas. —Los ojos de Hyle, que no podían encontrarme, me atravesaron con una intensidad insoportable. Mi respiración se volvió pesada—. Nunca pedí estar en esta situación…

La mano de Hyle, torpe, finalmente encontró mi espalda. Luego, me abrazó fuertemente, como si intentara encerrarme en su abrazo.

—Lo más importante para mí es la felicidad de mi hermana.

—¿Cómo voy a ser feliz si tú estás en ese estado? —Mi voz, llena de lágrimas, contrastaba con la calma con la que Hyle respondió.

—No voy a morir, ¿por qué estás tan triste por algo así?

Sin embargo, podía sentirlo. Sabía que Hyle tampoco podía adaptarse a la situación. Estaba intentando ocultarlo, tratando de no mostrarlo frente a mí.

—Hyle…

—Aun así, no me siento completamente mal. Me hace feliz que te preocupes por mí de esta manera…

—¿Y ahora me dices eso? —Enfadada por su actitud, tomé las mejillas de Hyle y acerqué mi rostro al suyo, hasta casi rozarlo—. Estás tan cerca, pero no puedes verme. Y aún así, ¿dices que estás bien…?

Hyle guardó silencio por un momento ante mi pregunta.

En realidad, la persona que menos estaba bien era Hyle… aunque lo sabía, no podía evitar seguir presionándolo con mis palabras. Al observar su rostro de cerca, una sensación de náusea me invadió. Su puente nasal perfectamente recto, sus ojos alargados y agudos. La sonrisa que siempre solía dibujar en su rostro.

Todo eso eran cosas que yo amaba de él.

Con una mano, comencé a acariciar suavemente los bordes de sus ojos. Al sentir mi toque, Hyle, como si intentara captar la sensación, relajó su cuerpo y se concentró completamente en mí.

—Hermana.

—… Sí.

—Solo el hecho de haberte encontrado nuevamente me hace sentir como si tuviera todo el mundo. Soy más feliz que nunca. —Aunque estaba claro que, con los ojos cerrados, no podía ver nada, Hyle murmuró mientras cerraba sus ojos. 

—En el pasado, cuando tuve que despedir a mi hermana y a los demás, y pasar solo todos esos años, fue una época tan difícil que, al mirarla ahora, sigue siendo dolorosa y espantosa. —Su voz, suave y grave, parecía querer calmarme, susurrando con ternura—. En un solo día, me planteé el suicidio decenas, tal vez cientos de veces.

La palabra “suicidio” hizo que mi entrecejo se frunciera involuntariamente. No podía ni imaginar la soledad, el aislamiento y la miseria que debió haber sentido. Cosas que, sinceramente, no podría llegar a entender.

—Pero ahora, esos tiempos tan crueles parecen como un mal sueño. El hecho de haber podido regresar al pasado, de haber conocido a mi hermana y haber pasado todo este tiempo juntos… es algo que me hace sentir verdaderamente… más feliz de lo que las palabras podrían expresar.

—…

—Así que no estés triste. Comparado con los tiempos que soporté solo, esto no es nada. —Hyle murmuró esas palabras con voz baja, dejando escapar una ligera sonrisa—. Con solo sentir el calor de mi hermana, me siento satisfecho.

Quise decir algo, pero mi garganta se apretó de tanto intentar contener las lágrimas.

—Hyle…

—Sí, hermana.

—Te amo, realmente… te amo tanto. —Mientras decía “te amo”, algo dentro de mí se apretaba con fuerza. Nunca antes había sentido algo así. Solo con ver el rostro de Hyle, solo con escuchar su voz, o incluso al observar un solo mechón de su cabello, sentía mi pecho latir fuerte, como si algo dentro de mí estuviera vibrando.

Me sentía tan mal por solo recibir, sin poder dar nada a cambio. Quería hacer algo por él, devolverle todo lo que me había dado, pero no sabía cómo, y eso me causaba frustración, tristeza y culpa.

¿Sería capaz de amar a alguien así, con tanta intensidad?

—¿Y tú…?

—…

—¿Por qué haces todo esto por mí? ¿Por qué te sacrificas tanto por mí?

Ante mi pregunta, Hyle soltó una risa suave, como si no comprendiera por qué lo estaba preguntando.

—Porque te amo.

—No lo entiendo.

—¿Qué parte no entiendes?

—Por qué me amas tanto como para llegar a sacrificarte tanto… No lo sé, sinceramente.

Al principio, pensé que solo se trataba de una atracción física. Pero cuando recordé el pasado, todos los momentos que habíamos compartido, me di cuenta de que eso era amor. Sin embargo, amar a alguien y estar dispuesto a sacrificarse por esa persona son cosas completamente diferentes.

—¿Necesitas una razón grandiosa para amar? —Hyle susurró a mi cuello, dejando un leve roce de labios—. ¿Recuerdas el regalo de cumpleaños que me hiciste, un bolígrafo de pluma?

  

La verdad es que mi memoria era difusa, pero al escuchar a Hyle, la imagen volvió a mí.  

—No es como en las historias de ópera o novelas, con razones grandiosas. Simplemente, esos pequeños y preciados recuerdos contigo se han ido acumulando dentro de mí.  

No siempre hubo días especiales. En la primera vida, como niños, discutimos y nos reconciliamos, hubo momentos de lágrimas por desilusión. Aquellos días, que no eran especialmente notables, brillantes ni hermosos, se acumularon y, como resultado, se convirtieron en algo invaluable.  

Hyle sonrió, dejando entrever unos ojos que no podía ver, pero que sonreían con alegría.  

—A medida que esos recuerdos se fueron acumulando, llegó el momento en que te convertiste en una parte muy valiosa de mi vida. —Su voz, dulce como la miel, me hizo sentir un ardor en el corazón. 

 

—Para mí también… 

—… 

—Para mí, tú eres realmente una persona valiosa, Hyle.  

Al escuchar eso, Hyle dibujó una sonrisa complacida.  

—… Te amo. Te amo con todo mi ser. —Con la cara escondida en su pecho, murmuré suavemente—. Y gracias por amarme…

 

* * *  

{—Tía, pero aún… no se lo digas a los demás, por favor.}

A pesar de haberme reunido con Hyle, seguía sintiéndome inquieta. Quizás él no estaba listo para ello, o tal vez temía informar a otros sobre su estado.  

No lo culparía. Pensar en que no solo la familia, sino también los sirvientes y la sociedad se enterarían pronto, me daba dolor de cabeza.  

«Ah, solo imaginarlo me duele.»  

No había duda de que habría murmullos a mi alrededor. Sin duda, en ese proceso, Hyle resultaría herido.  

Mientras paseaba por el pasillo con una mente confusa, de repente noté la habitación de Kyle.  

«¿Debería entrar un momento y revisar cómo está…?»  

Aún afectado por la toxina de la criatura, Kyle se encontraba en la cama. Llamé a la puerta un par de veces. No hubo respuesta. Al abrir la puerta lentamente, no sentí ninguna presencia. Al mirar hacia la cama, parecía que Kyle estaba profundamente dormido.  

Era extraño ver a alguien tan sensible como él tan desprovisto de conciencia. Claramente, un herido era un herido.  

«Quizás debería irme ahora que parece estar bien…»  

No quería despertarlo solo para recibir sus reproches, así que intenté salir silenciosamente de la habitación. Entonces, de repente, mis ojos se posaron en la espada mágica que estaba apoyada en la pared.  

«La espada maldita.»

La misma que le había arrebatado los recuerdos.

Sin quererlo, lo miré con una mirada afilada. No podría verlo de otra manera, era la culpable de su transformación. De manera impulsiva, mientras salía de la habitación, le di una patada a la espada mágica que estaba apoyada en la pared. Así, la espada cayó con un golpe sordo al suelo.

Pero en ese momento…  

[—¿Maestro…?]  

Una voz desconocida resonó en la habitación. Sorprendida, me quedé paralizada y miré a mi alrededor.  

¿Quién era? No había nadie en la habitación… 

「¡Maestro! Soy yo, ¡tu única espada! ¡Kebel!」  

«¿Amo? ¿Yo? ¿Espera un momento… “única espada”? No será que… ¿está hablando la espada maldita?»

Con los ojos muy abiertos, miré la espada caída. La voz enigmática parecía aún más emocionada mientras hablaba.  

[Ese impostor se atrevió a hacerse pasar por usted, impregnándose de su energía y blandiéndome a su antojo. Su energía era tan parecida que me engañó. Llegué a pensar que él era usted.]  

Miré a la espada en estado de shock, aturdida por lo que estaba sucediendo.  

[¿Maestro?]  

—¿Yo…? ¿Me estás hablando a mí?

La habitación quedó en silencio por un momento.

Hasta hacía un instante, esa voz parloteaba sin parar, pero ahora había desaparecido por completo.    

—¿Qué es esto? ¿Será que escuché mal? —Golpeé la espada maldita una vez más con un par de toquecitos, pero esta vez tampoco escuché nada—. Por favor… no puede ser… De verdad estoy oyendo cosas, ¿no? Eso era lógico. ¿Cómo iba a hablar una espada?

Quizás mi cuerpo estaba demasiado débil últimamente. Negué con fuerza, tratando de ordenar mis pensamientos.

[—Tú tampoco eres mi amo, ¿verdad…?]

—¿Q-Qué…? —titubeé—. ¿Qué eres exactamente…? —murmuré.

La voz de la espada maldita, que antes sonaba tan amistosa, se volvió mucho más grave.

Aunque… ¿de verdad estaba aceptando que era la espada la que hablaba?

[—Es extraño. Muy extraño. Siento la energía de mi amo… pero no eres él.] 

Al escuchar “energía”, dejé de lado mi asombro y miré mi muñeca, donde aún permanecía el Auror de Kyle.  

—¿Energía? El Auror de Kyle está en mi…  —No terminé de hablar cuando una luz oscura brotó de la espada—. ¡Aaaah! —Ante un giro inesperado de los acontecimientos, un grito agudo se escapó de mis labios. Solo un instante después.  

Al abrir los ojos con lentitud, vi que la espada mágica ya no estaba, y en su lugar había un pequeño lobo frente a mí.  

«¿Un lobo…?»

Era una situación totalmente inesperada, pero instintivamente supe que el lobo ante mí era la espada mágica de Kyle.  

—¡Humano! ¡Muéstrame tu Auror!  

El lobo, con una apariencia tierna, ordenó con un tono arrogante.  

Su forma de hablar era tan irritante que no quería obedecer, pero pensé que si cooperaba, tal vez podría ayudar a devolver a Kyle a su antigua forma.  Levanté la manga y mostré mi muñeca frente al lobo. Entonces, como si hubiera estado esperando, el lobo se acercó rápidamente a examinar el Auror.  

«No puedo creerlo… La espada mágica habla y ahora puede transformarse en un lobo.»

Definitivamente, no era una espada común. Tragando saliva con dificultad, no pude ocultar mi nerviosismo.  

—¿Cómo es posible que el Auror de mi maestro esté en un humano como tú…?  

La forma en que decía un humano me hizo sentir que se burlaba de mí, y mis cejas se levantaron involuntariamente.  

—¿De verdad es el Auror de mi maestro…?  

Ahora que lo mencionaba, ¿por qué me llamaba maestro? Entonces, ¿Kyle es el dueño de la espada mágica? Bueno, eso ya era cierto, pero ¿qué significa todo esto?

—¿Significa que esta persona…? oh, quiero decir… ¿Este humano es la reencarnación de mi maestro…?   

El lobo murmuró para sí mismo, reflexionando durante un tiempo. Mientras tanto, yo solo me quedé ahí, observándolo como si fuera un adorno.  

—Ya veo. Como le diste tu Auror a otro humano, no pudiste controlarme.  

Finalmente, me atreví a hablar.  

—Eh, disculpa…  

El lobo me miró con ferocidad. Pero, con su pelaje esponjoso, más que asustarme, resultaba adorable.  

—¿Qué quieres, falso?  

—Me pregunto qué estás diciendo… solo tengo curiosidad.  

«¿Por qué estoy hablando de manera tan respetuosa? Esta espada no lo merece.»  

Sin embargo, a pesar de mis pensamientos internos, mis palabras salieron sorprendentemente corteses. ¿Quizás era porque había absorbido los recuerdos de Kyle? No estaba segura de la razón.  

—Yo también tengo una pregunta. ¿Por qué el Auror de mi maestro está en un humano como tú…?  

Justo cuando el lobo terminó de hablar, algo inesperado ocurrió. La pequeña bola de pelo que se movía frente a mí fue lanzada contra la pared en un abrir y cerrar de ojos. Al abrir los ojos, vi a Kyle, con una expresión furiosa, gruñendo mientras se acercaba.

—Cuida tu lengua, Kebel. Antes de que te mate.  

—¡Ugh…!  

—¿Y tú quién te crees para llamar “miserable humano” a alguien?  

¿Kyle…?  

Al escuchar su voz familiar, levanté la cabeza de inmediato y enfoqué mi mirada en la fuente del sonido. Allí estaba Kyle, como si acabara de despertar.



RAW HUNTER: ROBIN
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: DEAR
REVISIÓN: BILLIE



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