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Capítulo 68. La habilidad de Rose

La reacción de Gwen contrastaba marcadamente con el apoyo entusiasta del Gran Duque al negocio de Rose.  

Ante sus palabras, los ojos de Rose temblaron como hojas de álamo.  

«¿…Me equivoqué?»  

Era la primera vez que se arrepentía desde que decidió emprender.  

Pero pronto recuperó la compostura.  

«No, si yo tambaleo, ¿qué quedará? Debo mantenerme firme.»  

Meneó la cabeza para ahuyentar las dudas.  

Gwen, al ver su expresión, esbozó una sonrisa.  

—Aun así, no exagero al decir que es impresionante.  

Consoló a Rose, cuya mente estaba en turbulencia.  

—Mi intención era recordarle que los negocios no son fáciles. Hay que prepararse mentalmente.  

A pesar de sus palabras, el corazón de Rose seguía acelerado.  

—En los negocios, la habilidad importa, pero la suerte también.  

Rose asintió, temblando levemente.  

—Y usted, señorita Rose, ha tenido suerte desde el principio. Obtener 10 mil millones de Les y contar conmigo…  

En realidad, ganarse a la gente no era cuestión de suerte.  

Era otra de sus habilidades.  

No había garantía de que el esfuerzo bastara para conquistar corazones.  

En ese sentido, Rose era la persona ideal para emprender.  

«…La señorita Rose tiene un magnetismo peculiar.»  

Gwen la observó detenidamente.  

Con la edad, había desarrollado un ojo para juzgar a las personas.  

Y Rose, aunque parecía común, era diferente.  

—¿Dijo que conocería a los dueños de las tiendas en el banquete de la Princesa?  

—En realidad, debo presentarme ante Su Alteza y pedirle ayuda.  

La voz débil de Rose hizo que Gwen asintiera.  

—Seguro lo logrará.  

—¿Eh?  

¿El mismo Gwen que minutos antes le advirtió sobre montañas de deudas ahora hablaba con tanta seguridad?  

Rose lo miró perpleja.  

—Porque es usted.  

Gwen no dio más explicaciones, pero sus palabras, aunque vagas, no sonaron mal.  

Rose sintió que su confianza crecía.  

—En general, el plan no es malo. Los ajustes pueden hacerse sobre la marcha. Lo urgente es construir el centro comercial.  

Rose asintió.  

—Pensaba en un terreno de 25 mil metros cuadrados.  

Comenzó a bosquejar un plano. No era profesional, pero transmitía la idea.  

—Quiero un paso subterráneo para carruajes y caballerizas.  

—¿Caballerizas?  

Los ojos de Gwen se abrieron como platos.  

—Sí. Es un uso eficiente del espacio. Estéticamente agradable y conveniente para los clientes.  

—Sería revolucionario.  

Pero Gwen objetó—las caballerizas son propensas a incendios. Si ocurriera uno subterráneo, las pérdidas y víctimas serían catastróficas.  

Rose asintió, pero no cedió.  

—Tiene razón. Por eso las construiré en piedra, no en madera.  

—¿Piedra?  

—Sí. Y el centro estará en el Feudo Arteum. El suelo aquí es más blando, lo acelerará.  

—Pero…  

Gwen dudó.  

—El feudo no es ideal para los comercios.  

—La tierra aquí es barata. Con 10 mil millones, podemos construir y ampliar caminos a la capital.  

—Lo barato sale caro. Aquí el riesgo de pérdidas es alto.  

En la capital, rodeada de nobles adinerados, las ganancias serían mayores.  

Rose lo sabía, pero…  

«Ahora la capital es mejor, pero el feudo tiene potencial. Subvalorado por falta de desarrollo, pero es un cruce clave.»  

El Feudo Arteum, fronterizo con otros Imperios, había sido zona de guerra. Ahora era un núcleo comercial.  

Si el centro triunfaba, atraería nobles extranjeros.  

Rose expuso su visión con calma.

—Atraeremos nobles de otros reinos. Lo subterráneo les resultará novedoso, luego indispensable.  

Su experiencia en Corea respaldaba su convicción.  

—Pero, señorita, hay otro problema, el aire viciado y el olor en un espacio cerrado. ¿Los nobles soportarán eso?  

—No pasarán mucho tiempo allí, y hay solución, ventilación.  

—¿Ventilación?  

—Sí. Conductos verticales principales y secundarios para circulación.  

Dibujó círculos en el plano.  

—¿De dónde sacó estas ideas?  

Gwen estaba asombrado.  

Eran conceptos revolucionarios, salidos de su mente.  

Rose sonrió, recordando: «Los domingos viendo Misterios de la TV valieron la pena.»  

Había visto un documental sobre ciudades subterráneas antiguas, con escuelas, establos y panaderías.  

—Lo leí en un manuscrito antiguo.  

Gwen solo asintió, impresionado.  

—Gwen, ¿podría acompañarme a inspeccionar el feudo?  

Él, con su experiencia, podría afinar los detalles.  

Gwen se levantó.  

—Si esa es su decisión, la acompañaré.  

—¿Vamos ahora?  

—Claro.  

Rose sonrió, mostrando sus dientes blancos.

***  

Recorrieron los 25 mil metros cuadrados sin encontrar el lugar ideal.  

El sol caía, y tanto Rose como Gwen y el agente estaban exhaustos.  

—Solo queda un lote.  

El agente se secó el sudor.    

Rose, igual de cansada, asintió sin entusiasmo.  

—Hoy no cerraremos nada —dijo.  

—Concuerdo. Mejor retomarlo luego.  

Pero al llegar al último terreno, ambos se sorprendieron.  

Era plano, amplio y cerca de la capital. El acceso era estrecho, pero eso se solucionaría con obras.  

—Aquí no hay residencias cercanas, pero es tranquilo.  

Eso era bueno, menos obstáculos para expandir caminos.  

Rose golpeó el hombro de Gwen.  

—¿Qué le parece?  

—No está mal, pero decidir hoy sería apresurado.  

—No. Lo quiero aquí.  

Al pisar el lugar, sintió un escalofrío.  

Visiones del centro terminado brillaron ante ella.  

Gwen, al ver su determinación, sonrió.  

—El terreno es bueno. Si lo desea, cómprelo hoy.  

Rose lo adquirió por una décima parte del precio de la capital.  

Al firmar, ya era noche cerrada.  

Gwen caminó bajo el cielo oscuro hacia la estación de carruajes.  

Un vendedor ambulante empujaba su carreta llena de trastos.  

—Disculpe, ¿esa flor está disponible?  

El hombre, cansado, se iluminó al ver un cliente.  

—Son 4 mil Less, pero por usted, 3,500.  

Gwen pagó y olió el ramo.  

—A mi esposa le encantará.  

Pero nunca llegó a entregarlo.  

—¡Ugh!  

Alguien lo cubrió desde la oscuridad y lo arrastró.  

—¡No!  

Forcejeó, pero un paño con anestésico lo durmió.  

Lo subieron a un carruaje elegante.  

Lo último que recordó fue el rostro de su esposa.  

El lugar quedó en silencio.  

Solo el ramo de flores yacía abandonado.

*Nona: Siento mucha pena por ese ramo de flores 😣



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: NOLART
REVISIÓN: NONA


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