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Capítulo 23

Yoon Sun-Woo, el CEO de Moon-Ik Steel era quien saludó a Woo-jin por teléfono.

—¡¡¡!!!

Mientras Woo-jin hablaba, los ojos de Hae-gang se dirigieron hacia su teléfono siendo atrapada en el acto de escuchar a escondidas, bajó la voz inmediatamente, pero ya era demasiado tarde.

Hae-gang se preguntó si su expresión facial reflejaría papel arrugado o el color de la comida en mal estado. Esperaba que su rostro no se contrajera como el de una persona que enfrenta cosas negativas, sorprendentemente, mantuvo su sonrisa, inmutable como un yeso.

Woo-jin notó el extraño cambio en la expresión de Hae-gang y perdió la oportunidad de cuestionarla.

—¿CEO Min? —preguntó Yoon Sun Woo, rompiendo el silencio.

—Oh sí. Sr. Yoon. Adelante — respondió, dirigiéndose al estudio y cerrando la puerta a su espalda, dejándola en el comedor.

Woo-jin se quedó quieta, preocupada por lo que ella pudo haber escuchado.

Cuando la puerta se cerró, finalmente pudo concentrarse en la llamada.

—¿Cenó? —preguntó Yoon Sun Woo.

—Si, acabo de hacerlo. ¿A qué se debe la llamada CEO Yoon?

—Oh, no es mucho. Escuché que Ji-Woo visitó la oficina del CEO Min. Soltó algunas palabras inapropiadas, así que creo que debería disculparme en su nombre —explicó Yoon Sun-woo.

Woo-jin levantó una ceja, presintiendo algo. Echándose el pelo hacia atrás, pudo notarse una pequeña arruga entre las cejas. Tenía motivos para sospechar; la llamada no estaba teniendo lugar en un momento oportuno.

Ji-Woo, era la representante de Rudy, el mejor hotel de Corea, como también era la hermana menor de Sun-woo, lo que la hacía parecer incapaz de manejar la situación por sí sola. Si bien Woo-jin no creía que Sun-Woo fuera una persona calculadora, se preguntó si había alguna razón para que él hiciera esta llamada, además de salvar la cara de su hermana. Sus ojos se movieron brevemente hacia la puerta, o más precisamente, hacia la otra habitación.

—No tiene que hacer esto, pero gracias por llamar de todos modos —dijo Woo-jin, sus ojos brillando con sospecha.

—Ni lo menciones. Leí el artículo. Enhorabuena por tu boda. Comamos con tu esposa alguna vez. Siento mucho seguir así— respondió Sun-woo.

Woo-jin sonrió con frialdad, apoyándose en el escritorio del estudio. Se preguntó si era solo un saludo o si había algo que Sun-woo quería verificar.

Cualquiera que sea la razón, la respuesta fue clara.

—Agradezco la sugerencia, pero no creo que podamos comer con mi esposa. Es un poco hogareña, y tal vez por la pequeña cicatriz en su rostro, no le gusta conocer gente —explicó.

Por primera vez, Sun Woo no respondió de inmediato. Hubo una larga pausa antes de que su voz cruzará la línea.

—Una cicatriz.

—Sí, es solo una pequeña mancha para mí —respondió Woo-jin.

Su comentario provocó un silencio aún más largo que el anterior. Esta vez, Woo-jin habló primero, sintiendo que la pausa duraría un rato.

—De todos modos, aceptaré su disculpa. ¿Estaría bien tener una comida solo conmigo más tarde?

—Claro, fijemos una fecha — respondió Sun-Woo.

—Oh, creo que esta semana será difícil porque tengo que irme de luna de miel. Si me avisas después de eso, lo programaré — dijo Woo-jin.

La mención de la palabra “luna de miel” pretendía medir la reacción de Sun-woo.

Para sorpresa de Woo-jin, Sun-woo continuó la conversación de manera relajada.

—¿A dónde planeas ir?

—Aún no lo he decidido, pero quiero ir a un lugar donde mi esposa pueda relajarse — respondió Ji-woo.

Sun-woo luego recomendó las Maldivas y agregó que había ido allí en su propia luna de miel y que había sido genial.

Woo-jin recordó de repente un artículo que había leído dos años atrás: “La tragedia de Moon Ik” todavía estaba en proceso, las dos nueras de Moon Ik habían fallecido con unos pocos meses de diferencia.

Se enderezó de su posición inclinada y caminó hacia la puerta, diciendo: 

—Lo pondré en la lista.

Mientras tanto, después de que Woo-jin entrará al estudio, Hae-gang permaneció de pie por un tiempo.

La voz que había escuchado después de mucho tiempo le puso todo el cuerpo en piel de gallina.

¿Por qué llamó a Woo-jin? ¿Se dio cuenta de que ella estaba allí? Ella creyó que su mente se estaba poniendo blanca, pero el suelo era el que se inclinaba.

Hae-gang corrió al baño y vomitó. El almuerzo, que aún no había sido digerido, salió expulsado dejando un olor agrio. Solo después de vaciar su estómago, le preocupó que Woo-jin hubiera podido escucharla.

Cerró la puerta que no pudo cerrar por las prisas y volvió a bajar la cabeza. Las lágrimas brotaron. Ella no quería llorar más.

Lágrimas, goteo nasal y vómito, todo eso ya era un bastante desastre sin necesidad de mirar su rostro, que debió ponerse rojo por el esfuerzo. Para calmar el aumento de la temperatura de su cuerpo, se echó agua fría en la cara y se lavó.

—Estoy cansada.

Hasta hace un momento, su mente se emocionaba ante la idea de irse de viaje, ahora languidecía como algodón mojado. Quería descansar en cualquier lugar tal como estaba.

Hae-gang, entró en la habitación de invitados arrastrando los pies, se derrumbó en la cama sin siquiera pensar en cambiarse de ropa.

Los ojos de Hae-gang estaban rojos y mostraban signos de fiebre alta. Todo lo que quería hacer era dormir y olvidarse de todo. Sin embargo, un golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos.

—Hae-gang, ¿Estás aquí? —preguntó Woo-jin preocupado.

Hae-gang se levantó lentamente de la cama y abrió la puerta. Recordaba vagamente su conversación anterior sobre dormir juntos.

—¿Puedes dormir sola? —preguntó Woo-Jin.

Hae-gang asintió con la cabeza, olvidando que acababa de decir lo contrario hace unos minutos.

—Ya lo hubiera hecho si no hubieras llamado a la puerta justo ahora —dijo Hae-gang.

Al ver sus manos tan frías, parecía tener una fiebre que empeoraba. Woo-jin suspiró en silencio y la sujetó del brazo.

—Vamos a dormir juntos. Como dijiste, no hay necesidad de darle dudas a la sirvienta, y no creo que pueda dormir porque me molesta.

Woo-jin la arrastró y subieron las escaleras que conducían al segundo piso. Tal vez porque era considerado con ella, fueron subiendo poco a poco, ella volcó su mirada hacia su brazo.

Las manos enormes y duras no se parecían a sus delgados brazos. Hae-gang rápidamente mencionó la idea que había estado dando vueltas en su cabeza desde que recibió la llamada de Sun-woo.

—Si te ofrecen algo por mí ¿Me entregarás?

Sus pensamientos volvieron a oscilar. Podría conseguir una gran ventaja al asociarse con Moon Ik. A diferencia de ella, que no tiene nada que ofrecer, había muchos beneficios que Woo-Jin podría obtener.

La boca de Woo-jin soltó una leve risa. Parecía haber un poco de irritación en su tono de voz.

—¿Hay alguien en el mundo que entregue su esposa a otros?

No es que no entendiera su molestia, pero tampoco creía que tuviera razón.

Es porque sabía que hay personas en el mundo que matan a sus esposas. Sin embargo, Woo-jin estaba harto de vivir en un mundo completamente diferente al de esas personas.

—No te preocupes por cosas inútiles. Creo que piensas demasiado y estás enferma.

No, puede que esté harto de Hae-gang, que está llena de pensamientos tontos. Woo Jin, a quien había conocido hasta ahora, era implacable en ese sentido.

Estuvo moviéndose desde que entraron al dormitorio. La sentó en la cama, registró los cajones, como si estuviera buscando algo, dándose por vencido volvió a bajar.

Cuando regresó, trajo un antifebril y un pijama con un conejo encima.

Después de cambiarse en el baño adjunto, Hae-gang se sentó y se apoyó en el espaldar de la cama.

Incluso si le pidiera que durmiera juntos, no funcionaría de la noche a la mañana. Simplemente no podía acostarse, aunque su cabeza, pesada por la fiebre seguía cayendo.

Hae-gang hizo eso repetidamente hasta que Woo-jin, que no podía mirar más, la tomó del hombro y la ayudó a recostarse.

—Vamos a acostarnos uno al lado del otro. ¿Te parece bien si compartimos la cama?

«¿Cómo puede esa boca decir siempre las cosas correctas?»

Hae-gang no tenía energía para refutar, así que se acostó en paz, medio rindiéndose.

La forma del rostro de Woo-jin, incluida la línea de la mandíbula y la nariz, se hizo visible a una corta distancia.

«¿Cuántas veces parpadeó?»

Repetidamente, la apariencia de Woo-jin era cubierta por sus párpados y revelada nuevamente. Hae-gang se dio cuenta que su presencia a su lado era bastante efectiva para estabilizar su mente.



TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: MILIMEL
REVISIÓN: GOLDRED


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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