Capítulo 49
—¿Por qué el Senior Abel es peligroso?
Chase permaneció en silencio, apretando los labios, incluso cuando le di unos toquecitos en el costado con sospecha. A mí también me inquietaba Abel, pero ¿qué tenía de peligroso?
—Ese Senior no es ninguna bestia feroz. Si vamos a eso, un leopardo negro sería más peligroso.
—¿Acaso tú has visto si es una bestia o no?
—¡Ay, el Senior Abel es un zorro rojo! ¿Qué clase de bestia va a ser?
—¿Un zorro rojo?
—Sí, un zorro rojo no es una bestia…
Sin pensarlo, solté esas palabras y de inmediato me arrepentí. La verdadera forma de Abel era un secreto en la novela, ya que los zorros rojos eran una especie rara que solo se transmitía por línea paterna, y el mismo Abel había ocultado su naturaleza. Ni siquiera los miembros del Club lo sabían.
Era obvio que resultaría extraño que yo conociera su verdadera forma. Como era de esperar, Chase me miró con los ojos encendidos. Nervioso, me enredé al hablar y solté cualquier excusa:
—No, lo que quiero decir es que… tiene una apariencia suave, ¿no? Parece un zorro rojo. Su cabello es castaño rojizo, sus ojos son de un ámbar claro y transparente… ¡Obviamente no parece una bestia feroz!
—¿Qué?
Por suerte, Chase cayó en mi torpe excusa y dejó de lado el tema de la verdadera forma de Abel. Pero entonces, de la nada, se ofendió y empezó a quejarse por algo completamente distinto:
—¿Desde cuándo le has visto el color del cabello y los ojos con tanto detalle? Entonces, ¿el sí parece suave y nada feroz, pero yo sí parezco una bestia? ¿Es eso?
—…
¿Cómo había terminado la conversación así? Intenté defenderme, pero, pensándolo bien, mis palabras habían sido un indirecta hacia él. Así que no tenía mucho que decir. Traté de negarlo, pero por su mirada, era obvio que no me creía. Parecía que tendría que ir al set de rodaje con ese resentimiento. No quería que se encontrara con Abel…
Sin otra opción, suspiré profundamente y negué con la cabeza.
—Está bien, vamos juntos. De todos modos, el Senior Abel estará ocupado filmando, así que no podremos hablar mucho. Solo iremos a echar un vistazo.
—Cumple tu palabra.
—¿Qué? ¡Más bien cumple tú, Chase!
¿Quién estaba vigilando a quién? En la novela, él fue quien se obsesionó con Abel y, como un títere, regresó a la familia Artheon solo porque este se lo pidió. ¡Y ahora me miraba a mí con sospecha!
Abel tampoco se quedaba atrás. Sabía muy bien el rencor que Chase guardaba hacia la familia Artheon por haber abandonado miserablemente a su padre, y aun así lo instó a volver. ¿Por qué lo habría hecho? ¿Era tan agradable esa familia? Definitivamente, no merecía ser el interés romántico principal. No es que yo quisiera serlo, pero…
En fin, decidí aprovechar la oportunidad para visitar el set de rodaje hoy. Chase refunfuñó, diciendo que iba a ir a la oficina, pero cuando le dije que fuera solo, de repente se calló y me siguió sin protestar. Si al final iba a venir, ¿por qué no se comportaba bien desde el principio?
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—¡Ay, nuestro inversionista ha llegado! Pasa, hasta te preparé una silla especial.
Al llegar al set, el Director nos recibió con los brazos abiertos. Su apariencia cálida, similar a la de Bruno, me alegró, así que corrí hacia él y me abracé a su regazo. El saludo fue tan efusivo que parecía el reencuentro de una familia separada.
—Leoruca, tu rostro está aún más lindo que la última vez. ¡Tus mejillas están tan regordetas que pareces un cerdito bebé!
—¿Un… “cerdo”?
—¡No, no un cerdo, un cerdito flor! Ya sabes, esos animalitos pequeños y bonitos.
—¿Eso es un cumplido…?
—¡Claro que sí!
El Director rió a carcajadas y acarició mi cabello con sus manos grandes como tapas de olla. Me sentí un poco extraño. Era cierto que últimamente había estado comiendo sin control y había subido de peso, así que me sentí culpable.
Pero como dijo que era un cumplido, decidí creerle. ¡Además, no era mi culpa, era culpa del bebé!
—Hola, Junior. Cuánto tiempo. Me alegra verte aquí.
Mientras me tocaba las mejillas y me justificaba mentalmente, escuché una voz familiar. Me di la vuelta con una sonrisa incómoda.
Abel me miraba con su sonrisa siempre perfecta, como dibujada. Su frente, redonda y pálida, quedaba al descubierto tras apartar su cabello castaño rojizo. Como protagonista de una película de época, llevaba un elegante traje de montar que le quedaba a la perfección. Con su figura refinada, parecía el amable y gentil protagonista noble de una novela romántica.
Ahora que lo pensaba, ese era exactamente el papel que interpretaba. Entendía por qué el Director había querido elegir a Abel, casi un desconocido, como protagonista.
—Sí, ha pasado mucho tiempo, Senior Blake.
Mientras admiraba su apariencia sin duda digna de un protagonista de bestseller*, perdí el momento de responder. En mi lugar, Chase, que estaba a mi lado, intervino abruptamente y se adelantó.
N/T: *Un bestseller es una obra que alcanza gran popularidad en ventas.
—Jaja… también viniste, Chase. El Director dijo que venía el inversionista, así que pensé que Leoruca vendría solo.
«¿Sería una indirecta sarcástica sobre que él no era el inversionista?»
Confundido, miré a mi alrededor. El Director, por alguna razón, parecía incómodo y fingía distracción, mientras que Chase y Abel, a cada lado mío, comenzaban una tensa batalla de miradas. ¿Por qué siempre terminaba así la atmósfera?
No me gustaba que Chase se obsesionara con el protagonista, pero tampoco quería lidiar con peleas cada vez que se encontraran. ¿No podían simplemente mantenerse como simples conocidos? Así yo tendría menos problemas de qué preocuparme.
—Es que Chase es muy protector, Senior. Dice que es peligroso dejarme venir solo.
—¿Qué podría ser peligroso en un set de filmación? Parece que tienes un corazón más frágil de lo que aparentas, ¿no decías que eras un leopardo negro?
Me apresuré a intervenir y dar excusas por Chase, pero esta vez Abel fue el provocador. ¿Qué tenía de malo ser un leopardo negro? ¿Acaso los leopardos negros no podían ser sensibles? Molesto, le lancé una mirada puntiaguda, pero Abel, como si hubiera tenido una idea, sonrió cálidamente y me tomó del brazo.
—Como conozco bien este lugar, me encargaré de mostrarle todo a mi Junior. Además, todavía falta un rato para mi próxima escena.
—¿A mí…?
¿Por qué el protagonista insistía en tratarme así? Abel actuaba como si Chase no existiera, y su comportamiento me confundía cada vez más. ¿Será porque soy Kaisa? ¿O por ser la inversionista de esta película? ¿Acaso el Senior Abel era un protagonista capitalista?
—Es que… me siento un poco pesado, así que prefiero descansar un rato. Más tarde, Chase y yo daremos una vuelta por aquí.
—¿Pesado?
—Sí, es que…
Con delicadeza, me liberé de su mano y le sonreí incómodo. Aproveché para inclinarme un poco hacia adelante, dejando entrever mi vientre bajo la chaqueta. Parecía que Abel necesitaba una revelación impactante.
—Eh…
Al notar la curva de mi vientre bajo la tela, los ojos ámbar de Abel, que hasta hace un momento lucían una sonrisa gentil, se sacudieron con sorpresa. Su mirada se clavó en mi barriga, paralizado por un instante.
«Pero espera… ¿no pensará que es solo gordura? ¡Estoy embarazado! ¡Tienes que darte cuenta!»
—Leoruca, disculpa si es indiscreto, pero ¿acaso…?
Abel tartamudeó, sin atreverse a terminar la pregunta, así que asentí con la cabeza, adelantándome a sus palabras.
—Sí, estoy embarazado. Por eso me siento pesado.
—¿¡Qué!? ¡¿Qué está pasando aquí?! ¡¿Tienes un cerdito flor de segunda generación creciendo ahí dentro?! ¡Ay, qué ternura, no sé cómo manejarlo!
Detrás de Abel, cuya compostura se había quebrado por completo, el Director apareció de repente entre exclamaciones escandalosas. Su alboroto era tan exagerado que cualquiera pensaría que le habían anunciado el nacimiento de su propio sobrino.
—¡Ay, el bebé va a tener un bebé! ¿Qué tan hermoso será, eh? Ojalá se parezca mucho a Leoruca. ¡Ah! ¿Ya decidiste quién será el padrino? ¡Yo, yo, yo! ¿Puedo ser yo?
—Jaja, ni siquiera ha nacido todavía, Director.
—¡Pero hay que asegurar el lugar con tiempo! ¡La competencia por ser padrino será feroz! ¿Cuál es la fecha prevista? ¿Oye, será niño o niña? ¿Leoruca es un lobo gris, no? ¿Entonces será un mini lobo gris? ¡Qué ganas de verlo, eh!
¡Bruno ya había reclamado ese puesto hace mucho! No podía decirlo en voz alta, así que me limité a reír. Parecía que el Director y el ejecutivo tendrían una buena discusión pronto.

TRADUCCIÓN: ELIZA
CORRECCIÓN: HASHI
REVISIONISMO: ELIZA